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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-08-2017

El ltimo ao de (todos los) Santos

Camilo Rengifo Marn
CLAE


EN 2018 finaliza el segundo y ltimo periodo de Juan Manuel Santos como presidente de Colombia, largos aos en los que se dedic a buscar la prosperidad, que para l significa el rescate de los sectores financieros, entrega de recursos y territorios nacionales a trasnacionales, destruccin y abuso de la naturaleza, y aumento de los privilegios de clase de la oligarqua.

Para ello debi garantizar la desmovilizacin y el desarme de la guerrilla de la Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), solucin poltica mediante el celebrado Acuerdo de Paz de La Habana de 2016, que se ha caracterizado por el incumplimiento por parte del gobierno de lo acordado, haciendo caso a las presiones del poder fctico y del expresidente lvaro Uribe, portavoz de los intereses de los grupos paramilitares.

Hoy, la pacificacin del pas, puede ser la mayor promesa incumplida de Santos, quien vendi la idea de que paz significa el desarme de las guerrillas, y mientras permite el accionar de bandas paramilitares y excesos de la fuerza pblica, se niega a la participacin de la ciudadana, del pueblo, de la sociedad, en su construccin. Deca el uruguayo Aram Aharonian que la construccin siempre se hace desde abajo, porque lo nico que se construye desde arriba es un pozo.

La ultraderecha colombiana, el poder econmico tradicional (ganaderos, terratenientes y narcotraficante) se opuso con todas sus fuerzas al acuerdo. Durante dcadas la guerra ha sido su mejor negocio. Y se sum la activa participacin del clero ultramontano y las iglesias evanglicas, para quienes los acuerdos eran demasiado generosos con las FARC porque no contemplaban crcel ni sanciones frente a los graves delitos cometidos. Muchos empresarios temieron que el pas terminara gobernado por un ex guerrillero.

La historia reciente de Colombia muestra que en medio de un proceso de paz ocurri la matanza de dos mil militantes de la Unin Patritica, organizacin legal afn a las FARC, y recuerda el asesinato de la mayora de los comandantes del M-19 durante el proceso de desarme e ingreso a la poltica legal.

De muy buen manejo de los medios y el imaginario colectivo, sus promesas de paz, equidad y educacin para el pueblo colombiano slo se pueden encontrar hoy en sus ruedas de prensa, las cifras amaadas y en los proyectos, profusamente promocionados, pero que en realidad no se cumplieron ni en una tercera parte.

Santos, uno de los acrrimos protagonistas del actual bullyng internacional contra Venezuela, recibi financiamiento ilegal de la empresa brasilera Odebrecht, para su ltima campaa presidencial de 2014, como soborno a cambio de la obtencin de contratos. Esta acusacin fue formulada por la Fiscala General de la Nacin.

Todo sigue igual o peor

Nada ha cambiado en cuanto a la Colombia real: contina la pobreza y la alta desigualdad econmica y social, el desempleo, el indigno sistema de salud, la educacin privatizada, el paramilitarismo y el terrorismo de Estado, mientras la conflictividad social es permanente. Y a sta se la sigue tratando virulentamente.

Los ltimo dos presidentes colombianos han decidido mostrar una Colombia virtual, posmoderna, alejada totalmente de la real. Uribe afirmaba que el conflicto no exista mientras reprima campesinos e indgenas y ocultaba el aumento de la pobreza y la desigualdad detrs de la construccin de viviendas e infraestructura, que benefician a constructoras, banqueros y tomadores de deuda.

Con su poltica de la seguridad democrtica, Uribe se consagr como el mayor manipulador de los miedos y para preservar su legado ungi a Santos como su heredero. Habl insistentemente del temor por la impunidad que conllevaba el proceso de paz, pero nunca dijo una slaba de la negociacin que en su mandato llev a cabo con los grupos paramilitares, estrechamente ligados al negocio de la droga y que cometieron incontables masacres y asesinatos de polticos, periodistas y lderes sindicales, entre otros; crmenes -casi todos- que siguen impunes.

Dentro de este cuadro de situacin no se debe olvidar que tras la firma de Acuerdo de Paz, permanecen en Colombia el millar de marines estadounidenses que realizan tareas de asistencia militar, como el entrenamiento de 4,569 los miembros de las fuerzas de seguridad colombiana en 2015, cifra que se debe adicionar a los 75 mil soldados entrenados desde el comienzo del Plan Colombia y hasta finales del gobierno de Uribe (2010).

Economa en fase terminal

La poltica econmica de los ltimos gobiernos colombianos fue injusta y para colmo ineficaz. La actividad industrial retrocedi del 25 al 12% del PIB entre 1970 y 2016, debido a la apertura comercial por la va de los Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos y la Unin Europea, que recre una economa reprimarizada y dependiente de la importacin: 8 de cada 10 dlares gastados para importacin se destinan a la compra de bienes manufactureros; 8 de cada 10 dlares exportados son materias primas (principalmente combustibles y minera).

La economa se sustent en un importante ritmo de endeudamiento externo, que pas en los ltimos cuatro aos de 78 a 119 mil millones de dlares (21 a 42% del PIB): segn el presupuesto, 15 de cada 100 pesos se destinan a pagar deuda.

La banca gan peso en los ltimos aos y sus activos alcanzaron a representar el 48% del PIB en la actualidad (menos de la mitad, 23% en 1990), y el 80% de los recursos del sistema financiero se encuentran en manos de cinco bancos. Asimismo, se verifica una cada de la productividad, en parte por su baja inversin en Investigacin y Desarrollo, cuatro veces por debajo del promedio de la regin. La participacin de la agricultura en el PIB tambin se redujo: de 8,1 a 6% entre el 2002 y 2016.

El 1% ms rico de Colombia concentra el 20,5% de los ingresos totales del pas. Uno de cada tres nios vive en condiciones de pobreza muldimensional; la mitad de los nios hasta los dos aos padecen hacinamiento crtico; el 80% de los nios entre 3-5 aos no puede acceder a la educacin inicial gratuita.

Apenas el 30% por ciento de los jvenes alcanza a anotarse en la educacin superior y gran parte la terminan abandonando. El desempleo juvenil asciende al 17,6%. Hay ms de 1 milln de jvenes sin trabajo y otros 5 millones inactivos. El salario promedio de las mujeres se ubica 28% por debajo de los hombres. El 25% por ciento de las mujeres jvenes est desocupada.

El salario mnimo de los trabajadores es el tercero ms bajo de la regin. El 55% de ellos gana menos del salario mnimo y la mitad de los trabajadores estn en la informalidad laboral. La desocupacin asciende al 12% de la poblacin activa. Asimismo, menos del 40% de la poblacin de adultos mayores recibe una pensin; en las zonas rurales nicamente el 10% de la poblacin est cubierta.

La subida del Impuesto al Valor Agregado al 19% contrajo el consumo y el poder adquisitivo a la gente. La demanda sigue a la baja, el precio de la gasolina es abusivo en un pas petrolero, el dficit de vivienda es de3,5 millones (24,7%, ), el PIB de la construccin fue negativo (valor interanual del -8,4% a abril de 2017).


Camilo Rengifo Marn, Economista y docente universitario colombiano, investigador asociado al Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico (CLAE).



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