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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-11-2005

La Batalla de Aroma, de la guerra a la fiesta

Wilson Garca Mrida
Servicio Informativo Datos & Anlisis


Aquella batalla librada en noviembre de 1810 por un ejrcito cochabambino mal armado, bajo el gobierno liberador de la Junta de Buenos Aires, es hito incuestionable en la gesta por la independencia sudamericana, a tal punto que Cochabamba la celebr hasta romper campanas con la entusiasta idea de que la felicidad perdida se hallaba a la vuelta de la esquina.

Ante vuestras macanas el enemigo tiembla es la arenga ms potica, casi un graffiti, que Cochabamba ofrend a la memoria revolucionaria de los pueblos del mundo. La profiri Esteban Arze, el general de un ejrcito de cochabambinos desarmados e indisciplinados que infringieron una derrota estratgica a los colonialistas espaoles en el altiplano aymara de Haru Uma (Aroma, en castellano), el 14 de noviembre de 1810, exactamente dos meses despus de la gran revuelta valluna del 14 de septiembre en ese mismo ao.

Aquello de las macanas fue real y fantstico. La batalla se produjo cuando el ejrcito cochabambino comandado por Esteban Arze y Melchor Guzmn Quitn se diriga de Oruro a La Paz para impedir el avance de las tropas realistas hacia el sur altoperuano, protegiendo as los territorios liberados por el ejrcito auxiliar argentino. El choque se produjo en las riberas del ro Aroma, a pocos kilmetros de Sica Sica, sobre un terreno donde, segn una descripcin de Eufronio Viscarra poco conocida, numerosos conejos semejantes a la liebre (viscachas, nr) establecen en el suelo sus madrigueras en forma de largas y profundas encrucijadas, que se hunden bajo las plantas, produciendo agujeros donde caen fcilmente hombres y bestias. Los espaoles, no acostumbrados a pisar un suelo tan accidentado, daban tumbos a menudo, detenindose por tal motivo y facilitando el avance de los cochabambinos que evitaban los peligros con su natural agilidad y por el conocimiento que tenan del lugar. Segn el relato de Viscarra, instintivamente y sin previo acuerdo, los patriotas adoptaron una tctica harto singular: aprovechando de las concavidades naturales del terreno, de los pequeos barrancos formados por el ro de Aroma en su curso caprichoso y de las tolas (arbustos que en esos parajes alcanzan proporciones considerables), se alebraban en el suelo mientras los enemigos hacan sus disparos, y cuando cesaba el fuego se adelantaban rpidamente para acortar la distancia que haba entre los contendientes. A las nuevas descargas del enemigo volvan a agazaparse sin retroceder un solo paso y avanzando siempre, hasta que lleg el momento de lanzarse sobre los realistas. Entonces las macanas entraron en accin en un cuerpo a cuerpo indescriptible. Arrostrando serenos los fuegos de la fusilera, descargaban terribles golpes de macana sobre los realistas y les arrebataban las armas para seguir combatiendo con ellas. Los chuzos y los palos que empuaban vigorosamente, caan sobre los adversarios haciendo saltar en mil pedazos sus cascos y corazas y convirtiendo en esquirlas sus crneos.

En los mil encuentros que se sucedan rpidamente, prevaleca, casi siempre, la fuerza muscular de los cochabambinos, que, acostumbrados como estaban a las rudas faenas del campo, manejaban sus garrotes con admirable desenvoltura y pujanza. Encontrse en algunos sitios, despus del combate, a ms de un patriota muerto por la bayoneta de un soldado realista; pero cubriendo con su cuerpo el del enemigo muerto tambin, lo que manifiesta que el independiente, al sentir el fro de la espada en las entraas, se daba modos para aplastar con su macana la cabeza del adversario, pereciendo en consecuencia los dos (). Desconcertado el enemigo ante la pujanza descomunal de los cochabambinos, cej de sus posiciones y bien pronto se entreg a la fuga para buscar en ella su salvacin.

Y as fue que el enemigo tembl.

La tica de Arze

Aroma tiene un significado de dimensiones an hoy poco asimiladas en nuestra historia. Una vez impuesta la Gobernacin Autnoma de Cochabamba como una extensin orgnica de la Junta Tuitiva de Buenos Aires, el gobernador Francisco del Rivero encomend a Arze y Guzmn formar un ejrcito regular cuya primera misin consista en dirigirse a Oruro para proteger unas arcas reales (con millonarios caudales producto de exaccivos impuestos y esclavitud en las minas de plata) que el realista Goyeneche orden saquear para llevarlas al Virreinato de Lima.

Mientras permaneci en Oruro desde el 20 de octubre para custodiar los caudales reales, Esteban Arze impuso en esa ciudad una autoridad rigurosamente celosa de la conducta tica en sus propias filas. Al general Arze le interesaba muy poco la corrupcin de sus enemigos. Le preocupaba la de los suyos mismos, sabiendo que nadie es perfectamente inmaculado en estas vias del seor, ms an detentando un poder nacido de las armas. Pocos das antes de la partida de los cochabambinos hacia La Paz, el 9 de noviembre, el Ilustre Cabildo de la Real Villa de San Felipe de Austria de Oruro, certific que Esteban Arze logr conquistarse las voluntades todas con el desinters, talento, sagacidad poltica y dems virtudes que realzan y caracterizan su persona, consiguiendo por medio de ellas el fin laudable de que su gente no cometiese exceso, extorsiones ni incomodidad alguna en la citada poblacin.

El fugaz gobierno interventor de Esteban Arze en Oruro, previo a Aroma, fue un modelo de autocontrol administrativo indito y singular en la historia poltica de sta que termin siendo la Repblica de Bolivia 15 aos despus.

Armas libertarias

El guerrillero Jos Santos Vargas, quien entonces contaba con 14 aos de edad, fue testigo de aquella invasin de cochabambinos a Oruro, en octubre de 1810, lo cual adems obedeca a un clamor de los orureos para bloquear el avance que desde el Cuzco emprenda Goyeneche en pos de aniquilar a las tropas argentinas de Castelli que se expandan sobre el territorio de la Audiencia de Charcas y cuya influencia en la insurreccin cochabambina es innegable. De hecho, Castelli y sus tropas de Buenos Aires ya haban ingresado a Oruro en abril de 1810. Don Francisco del Rivero relata el Tambor Vargas mand 2.000 hombres entre los que fueron 200 de infantera armada, dos piezas de artillera, 500 de caballera y los restantes de cvicos (que se decan urbanos) al mando del seor coronel y comandante general don Melchor Guzmn, alias el Quitn.

Eufronio Viscarra informa sin embargo que el ejrcito expedicionario de Arze constaba de mil hombres divididos en 10 compaas; y que se cre tambin una tropa auxiliativa de 174 indios, encargada de conducir vveres y pertrechos de guerra y hostilizar al enemigo en caso necesario, lo cual revela la composicin dominantemente criolla de aquella expedicin.

El partido que ms contribuy a la formacin del ejrcito fue Tapacar dice Viscarra. En la tropa creada en Punata con el nombre de Patricios de Caballera, llama la atencin la circunstancia de que jefes y soldados se alistaron en sus caballos propios, y sin exigir el precio de estos ltimos.

Por lo que toca al armamento, segn el historiador, apenas una tercera parte del ejrcito contaba con malos fusiles, morteros y arcabuces. Las dos terceras partes restantes estaban armadas solamente de chuzos, garrotes, macanas, cachiporras, barras de hierro y lazos.

La Batalla de la Felicidad

Cuando este ejrcito libertario (en el estricto sentido anarquista de la expresin) obtuvo la victoria de Aroma, pareca que la utopa estaba a la vuelta de la esquina, que la felicidad por fin reinara en estas colonias de tristeza y humillacin. Los festejos en Cochabamba duraron oficialmente tres das despus del Te Deum de rigor celebrado el 22 de noviembre.

Por cuanto la victoria de nuestras armas contra los enemigos de la felicidad comn que decretaron la resistencia a los designios de nuestra capital Buenos Aires, obtenida por los campeones de ella en Suipacha y por nuestros esforzados y leales cochabambinos, exige que tributando al Dios de las batallas las ms fervorosas gracias por la misericordia con que nos ha protegido, se hagan tambin demostraciones de nuestro jbilo y complacencia, reza un bando emitido por el Gobernador de Cochabamba el 21 de noviembre de 1810.

Francisco del Rivero haba ordenado que en las noches de este da y las dos siguientes se iluminen los balcones, ventanas, puertas de calle y tiendas, y que en las de maana y siguientes se procure la diversin pblica en celebracin de aquellas acciones decisivas de nuestra feliz suerte.

La crnica de aquel festejo es elocuente: Los caminos que conducen a Tarata, Quillacollo y Sacaba estaban atestados de muchedumbres que acudan a la capital para tomar parte en las solemnidades que se verificaban en honor de los vencedores de Aroma, y de jinetes que, en grupos compactos, iban y venan desalados, conduciendo armas y caballos para las nuevas expediciones que se estaban organizando rpidamente, en los momentos mismos en que el delirio de la victoria pareca embargar todos los nimos.

Los relatos de la poca testimonian que los repiques no cesaron durante 72 horas, y que la campana ms grande que exista en la ciudad, la del convento de San Francisco, ta de tal suerte que hubo de rajarse, quedando inhbil desde entonces.

Aroma era una batalla por la felicidad perdida, y la reconquista de esa felicidad en forma de republiqueta el mayor logro poltico y militar de los cochabambinos. En tanto dur ese corto verano que se acab el 6 de agosto de 1825, otro mundo era posible, ciertamente.

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