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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-08-2017

El franquismo: la perdicin de Espaa

Manuel Ruiz Robles
Rebelin


El franquismo, una variante del fascismo de los aos 30, no fue vencido en la Guerra de Espaa, primera fase de la agresin nazi-fascista a los pueblos de Europa. La dictadura -derivada del golpe militar de 1936 y la consiguiente Guerra Civil inducida por el golpe- fue apoyada por los ejrcitos de la Alemania nazi y de la Italia fascista.

Aos despus, el dictador genocida Francisco Franco fue apoyado por el gobierno de los Estados Unidos a cambio de implantar sus bases militares en nuestra patria. La dictadura se prolong durante cuarenta aos.

La fallida ruptura democrtica que dio lugar a la Transicin, afianz en las estructuras del Rgimen del 78 el fascismo que imperaba en los aparatos del Estado, con especial virulencia en sus fuerzas armadas.

El ejrcito no solo no fue depurado de militares franquistas sino que se incluyeron sus exigencias en la Constitucin. Adems, mediante su ley preconstitucional de punto final -llamada Ley de Amnista- quedaron impunes sus crmenes y se aisl y persigui a los militares que se oponan a la dictadura.

Un comandante y ocho capitanes demcratas fueron procesados en consejo de guerra, expulsados y condenados a numerosos aos de prisin. Despus excarcelados al comienzo de la Transicin, pero no amnistiados en aquellos momentos decisivos. Todos los que fuimos miembros de la Unin Militar Democrtica UMD fuimos sistemticamente reprimidos y condenados a un ostracismo interior, al quedar expulsados y no amnistiados nuestros compaeros de lucha, con el comandante Luis Otero al frente.

El capitn de aviacin Jos Ignacio Domnguez, portavoz de la UMD en el exilio, fue tambin procesado y condenado en consejo de guerra a su regreso a Espaa, a finales de 1977, en plena modlica Transicin. Tampoco fue amnistiado en aquellos aos, cuando era evidente la necesidad de ello para asentar la democracia en unas fuerzas armadas que procedan del nazi-fascismo.

Todos los que nos unimos activamente a la lucha contra el franquismo en aquellos tiempos difciles ramos conscientes de que arriesgbamos, de un modo u otro, nuestras vidas y medios de subsistencia familiar; etapa que se prolong peligrosamente hasta la llegada del PSOE al gobierno en 1983. Nuestra accin pacifica, acompaando a los pueblos de nuestra patria que clamaban por su libertad, fue duramente reprimida.

Con la llegada al gobierno de Felipe Gonzlez se inici el blanqueo de los militares fascistas, que fueron ascendidos y promocionados a destinos de la mxima confianza, incluidos algunos responsables del autogolpe del 23 de febrero de 1981. La nica condicin que se les exigi para esa descarada promocin fue que estos no hiciesen declaraciones pblicas contrarias al gobierno. El colaboracionismo estaba servido; era ya un hecho irreversible.

Nuestro pas quedaba, pues, sometido a un sistema monrquico-parlamentario que poco tena que ver con las democracias de nuestro entorno, en concreto con la de la Repblica Portuguesa, que haba conseguido liberarse del cncer del fascismo mediante la llamada Revolucin de los Claveles, en un luminoso 25 de abril de 1974.

Hoy, los civiles o militares que osan denunciar la corrupcin sistmica que el franquismo ha institucionalizado en la vida pblica y privada de la nacin, son tratados con la misma saa con que lo fueron nuestros viejos camaradas. Es el caso del joven teniente Luis Gonzalo Segura, autor de Un paso al frente y Cdigo Rojo, o de la valerosa funcionaria Ana Garrido Ramos, cuya denuncia e informes han sido decisivos para la investigacin de la trama Grtel.

Aquellas cadenas, impuestas por la Constitucin monrquica a los pueblos del Estado espaol, se han ido corroyendo con el lento despertar ciudadano. Hoy en da la idea franquista de Espaa Una Grande Libre, bajo la infame bandera bicolor y los espantosos sones de la marcha real -los mismos que en la genocida dictadura franquista- es sencillamente insoportable.

De ah que el Parlament de Catalunya y su Govern haya decidido democrticamente consultar a su pueblo en referendum, pues es evidente que no desean seguir vinculados al franquismo y sus herederos, incluida la monarqua. Sin embargo, los cruzados nacional-catlicos siguen dominando peligrosamente, de una forma u otra, casi 80 aos despus, las estructuras polticas del Estado espaol.

Algo habr que hacer el da despus.

Manuel Ruiz Robles, capitn de navo (R) de la Armada, portavoz del colectivo de militares demcratas Anemoi, miembro de la Junta Directiva de la Asociacin Civil Milicia y Democracia ACMYR.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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