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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-08-2017

El delito de sobrevivir (final)
Prefiero estar preso

lvaro Guzmn Bastida
CTXT (Contexto y Accin)

El abogado de Ricardo Arzu-Suazo logra anular la deportacin de su cliente. El joven hondureo puede volver a EEUU. Debe pagar el viaje y aceptar ser encarcelado hasta que se resuelva su peticin de asilo



Migrantes centroamericanos y mexicanos abarrotan el techo de La Bestia. UNIVISIN

Ricardo saba que estaba coqueteando con la muerte. Tras verse obligado a huir de la iglesia en la que haba encontrado refugio, se le agotaban las opciones de encontrar un lugar seguro. Decidi volver a marcharse de Honduras. No puedo estar tranquilo yo en mi pas, porque en todos lados estn los mareros, contaba meses despus. De nuevo atendiendo las splicas de Catalina, el pastor Juan Carlos Ruiz, del Nuevo Movimiento Santuario, contact con una iglesia a las afueras de Torren, en el estado mexicano de Coahuila. Durante la siguiente semana, mientras Ricardo se cobijaba en una granja del amigo de un primo, Catalina y su hijo mayor reunieron sus exiguos ahorros, suficientes apenas para otro viaje a lomos de La Bestia. Coincidiendo con su tercera partida, Donald Trump daba la sorpresa al ganar las elecciones a la Presidencia de Estados Unidos con una promesa estrella: construir un muro en la frontera con Mxico para mantener alejados de suelo estadounidense a criminales y violadores como Ricardo.

Estuvo a punto de caerse del tren varias veces. Presa de los nervios, apenas haba comido en los das previos al viaje. Estaba desnutrido; deshidratado. Las noches mexicanas de octubre son frescas, y a menudo hmedas. El tren de mercancas en el que andaba encaramado dos noches despus de salir de Honduras tena las paredes onduladas y resbaladizas. Envuelto en una manta de polvo y roco, el joven se esforzaba en domar al tren endiablado. Cada traspi aumentaba su nerviosismo. Agarrando con fuerza los salientes del techo del tren sobre los que apoyaba sus manos, con los pies colgando a un lado del estrecho vagn, pensaba en la cada por el barranco, cuando hua de los disparos de los mareros un ao antes. Siguiendo el ritmo del traqueteo del tren, apretaba los dientes y se repasaba con el dedo la huella de la operacin. No haba dejado de cojear desde entonces. Como quien repite una rutina de concentracin a modo de mantra, dibujaba mentalmente una y otra vez la trayectoria del clavo en su fmur derecho. No sera cruel haber llegado hasta aqu para morir aplastado por la bestia?

ENVUELTO EN UNA MANTA DE POLVO Y ROCO, EL JOVEN SE ESFORZABA EN DOMAR AL TREN ENDIABLADO. CADA TRASPI AUMENTABA SU NERVIOSISMO

Salta! Salta! Le grit otro viajero, ms experimentado en el trayecto. Pasamos ya cerca de Torren. Ricardo levant la vista, pero apenas logr atisbar nada. Era noche cerrada y las nubes tapaban la luna, nica fuente de luz para identificar una planicie despejada en la que apearse del tren. No fue capaz de saltar. Para cuando lo hizo, alumbrado por los primeros rayos de sol un par de horas despus, estaba ya a cientos de kilmetros de Torren.

Mientras, al norte del Ro Grande, el trabajo de Matthew Nickson empezaba a traducirse en acciones concretas. El 24 de noviembre de 2016, el abogado presentaba una querella en un juzgado de Texas contra el director de ICE, el secretario del Departamento de Seguridad Nacional y el director de la Oficina de Houston encargada de deportaciones. La demanda reclamaba que el Estado diera marcha atrs en la deportacin de Ricardo. Tres das antes, la congresista demcrata Sheila Jackson Lee mandaba una contundente carta al director de la oficina de ICE en Houston. Tras solicitar tambin la readmisin inmediata de Ricardo en EEUU y su puesta en libertad mientras se resolva su solicitud de asilo, Lee aada: Estoy profundamente consternada por los informes que indican que los agentes de ICE forzaron fsicamente al seor Arzu-Suazo para que firmase documentos que agilizaron su expulsin. Pido respetuosamente que se facilite el regreso del Sr. Arzu-Suazo y se le trate de forma compasiva. No es un criminal, sino un solicitante de asilo. ICE debe corregir su deportacin ilegal.

Incapaz de llegar caminando al refugio de Torren, a unos trescientos kilmetros al sur del lugar donde acert a apearse del tren, Ricardo ponder sus posibilidades. Pens en gastarse el poco dinero que le quedaba en un billete de autobs, pero descart la opcin de viajar solo en bus como demasiado arriesgada: cada vez haba ms secuestros de indocumentados en Mxico, a menudo en este transporte, que eran adems un lugar de caza de la polica migratoria ansiosa por cumplir sus cuotas de deportaciones. Tras consultar con su madre, decidi refugiarse en casa de otro de los contactos mexicanos del padre Juan Carlos Ruiz. Desde all, sigui sus conversaciones telefnicas con Matthew Nickson, que registr los ltimos a ataques y amenazas sufridas por el joven, incluida el hostigamiento al cura que le haba dado cobijo en su iglesia en Honduras.

Mientras el joven se aferraba a la vida, su batalla in absentia con las autoridades de EEUU se intensificaba, liderada por Nickson. El 7 de diciembre, Nickson peda una orden cautelar para la readmisin de Ricardo en EEUU. Ese mismo da, la congresista Lee remita una segunda carta al director de la oficina de ICE en Houston. Lee se mostraba incrdula ante las explicaciones del funcionario de Inmigracin, que le haba dicho en la respuesta a su primera misiva que los agentes bajo su mando no tenan constancia de la reclamacin de Ricardo cuando le deportaron. Les corresponde a los tribunales y no a los agentes de ICE, que no son abogados, determinar si se ha renunciado de manera inteligente y fundada al derecho de apelacin, escriba la congresista. No doy crdito a que los oficiales de ICE no estuvieran al tanto de la apelacin, que adems se produjo dos das antes de su deportacin. Lee conclua reiterando su peticin de que se readmitiese a Ricardo en EEUU, y dejando claras sus dudas sobre el comportamiento de los agentes de ICE, as como su honestidad: Pido que se me entreguen las grabaciones de cualquier encuentro entre los agentes de ICE y el seor Arzu-Suazo en los das previos a su deportacin.

Al da siguiente, el juzgado de Texas se declaraba no competente para resolver la reclamacin civil que haba interpuesto Nickson. Cuando, unos das despus, un tribunal federal de apelacin se negaba a emitir una orden inmediata de readmisin, Nickson recurri al Tribunal Supremo, que a su vez deneg la admisin a trmite de su reclamacin. Nickson se estaba encontrando con un problema de jurisdiccin con raz poltica: en la dcada que sigui a mediados de los noventa, bajo los gobiernos de Bill Clinton y Bush hijo, y al tiempo que criminalizaba la inmigracin irregular, EEUU restringi sobremanera la capacidad de los inmigrantes de recurrir judicialmente deportaciones ilegales. Desde entonces, explica el abogado, los tribunales federales son muy reticentes a admitir a trmite casos como el de Ricardo. Nadie negaba el mrito legal de su reclamacin, pero los diversos tribunales, incluidas las ms altas instancias judiciales de EEUU, se declaraban incapaces de resolver el caso. Pero entonces, seala, quin puede revertir una expulsin ilegal?. El abogado estaba dispuesto a averiguarlo. Pero el caso se estaba enquistando. Con Ricardo en el limbo mexicano y un infierno esperndole en Honduras, era algo que Nickson no poda permitirse.

BAJO LOS GOBIERNOS DE BILL CLINTON Y BUSH HIJO, Y AL TIEMPO QUE CRIMINALIZABA LA INMIGRACIN IRREGULAR, EEUU RESTRINGI SOBREMANERA LA CAPACIDAD DE LOS INMIGRANTES DE RECURRIR JUDICIALMENTE DEPORTACIONES ILEGALES

Catalina no aguantaba la espera. Una maana de finales de febrero, despus de consultar con el sacerdote Juan Carlos Ruiz, llam a la casa en la que estaba guarecido su hijo. Pidi hablar con la seora. Le di las gracias por cuidar de l, y le ped por favor que me lo llevara al refugio de Torren, a ver si ah podan ayudarle a conseguir asilo. La seora asinti y le prometi que pedira a su esposo que acompaase al joven hasta Torren en autobs el fin de semana. Ni siquiera llegaron a montarse. Cuando haban caminado veinte minutos hacia la estacin, un grupo de policas se acerc para reclamar la documentacin de Ricardo. El joven trat de explicar a los agentes que tena un caso judicial pendiente en Estados Unidos, y estaba bajo amenaza en Honduras. Quiero ir a Torren para que me ayuden a pedir asilo, les pidi. No sirvi de nada: en menos de dos horas, estaba esposado en un avin camino de Tegucigalpa. Era la segunda vez que lo deportaban de Mxico en menos de dos aos.

Ricardo se haba convertido en un apestado en su pas. No puedo ni llegar a mi casa por miedo de que me vengan a matar, contaba meses despus. Apenas le quedan familiares y amigos a los que pedir cobijo. Los ahorros de Catalina, con los que haba mantenido el homrico rdago para salvar la vida, tambin tocaban a su fin, carcomidos por las llamadas desde prisin, los pagos a los coyotes y las remesas para alimentar a su hijo. Ricardo anunci a su madre que se iba a buscarse un trabajo, pero esta le disuadi de hacerlo, por miedo a que eso alertase a la M-18. La mara est en todo en Honduras: cudate y aguanta porque vamos a salir de esto, le dijo. Cuando la prima que le haba alojado durante unas semanas en el nordeste hondureo se enter de que hua de la mara a mediados de mayo, le pidi que se fuera de su casa inmediatamente. La situacin se volvi lmite. Tuve que mendigar, dormir en la calle. Gracias a Dios, unos amigos de mi hermano en San Pedro Sula se enteraron de mi situacin y me dijeron que venga a su casa para darme asilo y que no tuviera que estar en la calle. Pero tampoco pudo seguir all por mucho tiempo. Desde entonces he estado en la calle, cambiando de ciudad cada pocos das o semanas y no he llegado a estar en un lugar donde est tranquilo, lamentaba meses despus. No puedo estar tranquilo yo aqu en Honduras. Aqu no hay amigos; no hay familia: slo los mareros circulando por todos lados. Deprimida e impotente, su madre apenas lograba ya levantarse de la cama. l ha andado para arriba y para abajo, y yo no me siento tranquila, dice entre lgrimas. Ha sido muy duro para m. A veces tena ganas de ir para all y trarmelo yo en el tren. Pero s que eso no puede ser.

Nickson puso toda la carne en el asador. En contacto habitual tanto con Catalina como con Ricardo, el abogado saba de la precariedad de su cliente, as que decidi apretar el acelerador en todas las instancias judiciales posibles. Decidimos renunciar a cualquier posible compensacin econmica para la familia, explica. El nico objetivo era sacar al joven de peligro y llevarlo de vuelta a EEUU cuanto antes.

La estrategia dio sus frutos. Tras un torrente de recursos en diversos juzgados y una serie de diligencias prometedoras, Nickson recibi una llamada del representante de ICE a primeros de marzo. El Estado quera ofrecerle un pacto extrajudicial. Si Nickson retiraba su recurso ante el juzgado de apelacin del quinto circuito, que reclamaba responsabilidades civiles, Ricardo sera readmitido a Estados Unidos, desde donde tendra la oportunidad de retomar su solicitud de asilo. Nickson se apresur en trasladar la noticia a Catalina y a Ricardo, que por entonces dorma en casa de los abuelos de su sobrina en San Pedro Sula. Era una victoria extraordinaria. El Estado reconoca la expulsin irregular de Ricardo, y estaba dispuesto a revertirla. Catalina recibi la noticia con jbilo. Me dijo el abogado que queran hacer un intercambio, recuerda. Que quitaba la demanda contra el gobierno y entonces me devolvan a mi hijo. Yo le dije inmediatamente que bien, que se diera prisa porque yo dinero no quera. Lo que quera es salvar la vida de mi hijo. Nickson acept el trato: retir el recurso del quinto circuito a cambio del compromiso por escrito de readmitir a Ricardo. Por si acaso, el abogado se guard un as bajo la manga: la otra demanda, que haca referencia a la causa abierta por la mala praxis del juez del plasma, segua pendiente de resolucin en el Tribunal de Apelacin de Inmigracin, en Virginia.

An quedaban cabos sueltos. El me devolveran a mi hijo con el que Catalina haba resumido el acuerdo con el Estado tena mucho de voluntarista. El gobierno se negaba a hacerse cargo de la repatriacin de Ricardo: debera ser l quien se costease el vuelo a de vuelta a EEUU. Para ms inri, lejos de devolverlo a su madre, ICE dej claro a Nickson que Ricardo volvera a ser detenido al instante siguiente de pisar suelo estadounidense, y que lo trasladaran a la crcel de Livingston desde la que lo deportaron ilegalmente. Nickson se encontraba ante una tesitura delicada: poda entrar en una nueva contienda sobre los detalles de la repatriacin. Quiz lograse concesiones importantes, pero el proceso podra empantanarse, poniendo en riesgo a su cliente.

A mediados de marzo, mientras esperaba la confirmacin de los trmites gubernamentales para garantizar su readmisin al pas, Ricardo recibi otro espaldarazo judicial: el tribunal de Virginia fallaba a su favor y apuntalaba su futura solicitud de asilo. El fallo, basado en las declaraciones juradas de Ricardo y Catalina, adems de la revisin de su declaracin va plasma ante el juez en septiembre de 2016, no poda ser ms contundente. El tribunal dejaba en un lugar muy comprometedor tanto al juez que decret su deportacin como a los agentes que la ejecutaron: Aunque la orden de expulsin indica que el demandante haba renunciado a su derecho de apelacin, tras analizar los hechos, determinamos que tal renuncia a la apelacin no fue consciente ni voluntaria. De acuerdo con la Convencin Contra la Tortura, el tribunal detectaba mritos suficientes para otorgar el asilo a Ricardo, y remita su caso a la siguiente instancia.

A Nickson le entraron las dudas. Su instinto de abogado ganador cuando no defiende a inmigrantes se gana la vida en el feroz mundo del derecho inmobiliario texano le llev a pensar que era el momento de exigir ms concesiones. Quiz lograse que fuera el mismo estado que deport a Ricardo el que se encargara de costear su vuelta a Estados Unidos; o incluso que pudiera vivir en Nueva York con su madre mientras se resolva su solicitud de asilo. El letrado haba olido sangre, y se quera lanzar a matar. Le mova adems un profundo sentido de la Justicia: Se estn eternizando en tramitar su regreso, y es una indecencia que lo vayan a volver a detener y llevrselo preso, argumentaba desde su despacho de Houston a finales de mayo. El abogado hizo un ltimo intento de persuadir a su cliente de que le dejara apretar las clavijas al representante de ICE. Le pidi a Catalina que hablase con su hijo para convencerlo. La respuesta de Ricardo desde Honduras fue categrica: M, dgale al abogado que no me importa que me encierren all el tiempo que sea. Prefiero estar preso. Pero aqu ya no puedo estar.

Los permisos tardaron casi dos meses en concretarse. El 13 de julio, Ricardo viajaba de Tegucigalpa a Houston, en un vuelo pagado por una colecta capitaneada por el padre Juan Carlos Ruiz, del Movimiento Nuevo Santuario. Hasta entonces, solo haba volado obligado, para que lo deportaran. Era la primera vez que se suba a un avin por voluntad propia, con un destino que no haban elegido por l. Dos aos despus de salir de casa, con tres deportaciones y sendos viajes en La Bestia a las espaldas, un clavo en la rodilla y el alma rota, Ricardo volva a Estados Unidos. Su libertad fue tan deliciosa como efmera. ICE le esperaba en la pista de aterrizaje. En menos de dos horas, volva a ingresar en la prisin privada para inmigrantes de la que lo sacaron de malas maneras en octubre de 2016. Cuando Nickson fue a verlo a la crcel al da siguiente de su regreso, se encontr con un Ricardo exhausto, casi adormecido. El abogado se interes por su estado emocional. No se preocupe, respondi Ricardo. Para m es una alegra saber que me han dado la oportunidad y que de verdad a alguien le importo Hasta aqu no he visto a nadie que me haya apoyado, que haya tenido confianza. Estoy muy feliz por dentro. Nickson le explic que quedaba por delante un arduo proceso de solicitud de asilo, para el que probablemente necesitara otro abogado especialista. Seguiremos luchando, respondi el joven. Lo que yo quiero es estar en Nueva York con mi mam, Dios me lo permita, y hacer mi vida mejor, superarme y olvidar todo lo que ha pasado. Me gustara volver a estudiar, porque no pude hacerlo por cuestiones de las pandillas, y buscar un trabajo. Y me gustara hacer terapia para volver a correr, porque tengo ya dos aos con el pie quebrado, con este clavo de platino en el fmur.

De vuelta a Houston al volante de su coche, Nickson reflexionaba sobre la odisea vivida por su cliente: Queda mucho por luchar, pero creo que Ricardo tiene muchas posibilidades de lograr el asilo. Tras una larga pausa, el abogado adoptaba un tono ms sombro. Ricardo tuvo suerte de encontrar alguien que le representara. No puedo probarlo, pero creo que casos como el suyo suceden con mucha ms frecuencia de lo que la gente cree y el Estado admite. Hay un clima de impunidad con esta gente sin representacin legal, no slo los centroamericanos. El problema aqu es la impunidad. Parte del motivo por el que encarcelamos en masa a esta gente es que no queremos que vengan ms, y as les mandamos un mensaje de que nos son bienvenidos.

Fuente: http://ctxt.es/es/20170830/Politica/14666/CTXT-EEUU-inmigracion-deportacion-Honduras-Mara-18.htm



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