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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-09-2017

Un ao sin Dilma, sin derechos, sin soberana

Gleisi Hoffmann
Brasil 24/7

Traducido del portugus para Rebelin por Alfredo Iglesias Diguez


Apenas un ao despus de la destitucin definitiva de la presidenta Dilma por el Senado, Brasil est en un proceso acelerado de destruccin a todos los niveles. Nunca se destruy tanto en tan poco tiempo.

Las primeras vctimas fueron la democracia y el sistema de representacin. El golpe continuado, que se inici poco despus de las elecciones de 2014, tuvo como primer blanco el voto popular, base de cualquier democracia y fuente de legitimidad del sistema poltico de representacin.

No era suficiente, quienes haban sido derrotados cuestionaron uno de los sistemas de votacin ms modernos y seguros del mundo, alegando, de forma irresponsable, slo para llenar la bolsa, como afirm Acio Neves, la existencia de supuestos fraudes. Despus, cuestionaron, sin ninguna evidencia emprica, las cuentas de la presidenta electa. Incluso hubo quin afirm que haban perdido las elecciones frente una organizacin criminal.

Esta gran ofensiva contra el voto popular, sumada a los efectos deletreos de la operacin Lava Jato -de cuo estridente y partidarizado-, aunque tena como objetivo principal el PT y las izquierdas, termin dando de lleno en el corazn de la democracia brasilea, la actividad poltica como un todo y la legitimidad del sistema de representacin.

En efecto, el golpe explcitamente pensado para detener la sangra e intentar proteger a la camarilla liderada por Temer, sumergi al pas en la mayor crisis poltica de su historia. En la actualidad, las instituciones democrticas estn sin ninguna credibilidad y legitimidad, empezando por la Presidencia, anclada en menos del 5% de aprobacin popular. Hay una incredulidad gravsima y generalizada en la poltica, equiparada a una actividad criminal. Hay incluso quienes, en nmero cada vez mayor, pregonan la vuelta de las dictaduras como solucin a los problemas vividos por el pas.

El hecho concreto es que la democracia brasilea result debilitada por el golpe y hoy convive con un estado de excepcin que reprime a estudiantes, trabajadores, profesores, campesinos y todos aquellos que se atreven a protestar contra la agenda ultraneoliberal que el gobierno ilegtimo, sin voto, somete a Brasil. En realidad, el sistema de toma de decisiones ya fue transferido de las instituciones basadas en el voto popular a un conglomerado formado por el poder judicial, los medios oligopolizados y los sectores hegemnicos del mercado, particularmente el sistema financiero nacional e internacional.

Esta fragilidad democrtica y el secuestro de la poltica por el mercado permite la destruccin de todos los legados sociales de Brasil. En efecto, el golpe busca no slo destruir el legado social especfico del PT, sino tambin el legado social de la Constitucin Ciudadana, que instituy el Estado de Bienestar brasileo e incluso el legado social del trabajismo, consagrado en la proteccin de la CLT. La Enmienda Constitucional n 95 impedir las inversiones pblicas en educacin, salud y previsin, hacindonos retroceder al siglo pasado, en trminos de servicios pblicos. Combinada con la cruel Reforma de la Seguridad Social y las Pensiones, que inviabilizar las jubilaciones y pensiones de los ms pobres, tal Enmienda destruir el Estado de Bienestar creado por la Constitucin de 1988 y todo un conjunto de derechos sociales a l asociado. A su vez, la Reforma Laboral, al flexibilizar la proteccin laboral asegurada en la CLT, nos hace retroceder a los tiempos de la Repblica Vieja, cuando la cuestin social era mero caso de polica.

Todos los programas sociales relevantes estn siendo destruidos o fragilizados por el gobierno sin voto. Farmacia Popular, Mi Casa Mi Vida, Ms Mdicos, Ciencia sin Fronteras, Luz para Todos, Bolsa Familia, etc, no hay ninguno que escape de la tijera criminal del austericidio golpista.

El objetivo de la saa austericida son los derechos de la poblacin y las polticas pblicas que benefician a los ms pobres. Para los ricos, sobran 'carios' y oportunidades para grandes negociacios.

La destruccin de los legados sociales, principalmente en su vertiente laboral y previsional, pretende recomponer las tasas de ganancia, en un contexto de persistencia y agravamiento de la crisis econmica. De hecho, el golpe tambin destruy la economa de Brasil.

Lo que comenz en 2014 como una ligera desaceleracin y un pequeo dficit primario ocasionado por el agravamiento de la crisis mundial, el fin del ciclo de los commodities y el estrs hdrico, se transform, gracias a la inestabilidad poltica e institucional creada por el golpismo y su poltica pro-cclica austericida, en la mayor crisis econmica de la historia del pas. Una autntica depresin, que oblig al gigante a acostarse en el lecho de una UCI. Le falta ahora el oxgeno del mercado interno de masa, propiciado por las polticas que llevaron a 40 millones de brasileos a la clase media y eliminaron la pobreza extrema en Brasil.

Esta destruccin, masiva y persistente, se expresa, entre otros indicadores, en el hecho de que ms un quinto de los hogares de Brasil (15,2 millones) no tiene ingresos procedentes del trabajo, formal o informal. Se manifiesta tambin en el ignominioso retorno de la pobreza y la desigualdad. Se expresa en el inadmisible retorno de Brasil al Mapa del Hambre.

Sin embargo, el dao econmico mayor tuvo como objetivo los mecanismos de que disponamos para aprovechar nuestro desarrollo. As, Petrobras y su poltica de contenido local, que haban recuperado la industria naval y la construccin civil pesada, ahora son vendidas y desmontadas. Pozos del presal, del postsal, refineras, gasoductos, etc., se venden a precios de ganga y las plataformas y embarcaciones que antes generaban empleos en Brasil ahora generan empleos en Holanda y Singapur. El crdito pblico, particularmente el del BNDES, que fue fundamental para superar la crisis de 2009, ahora es asfixiado por un gobierno que no logra contener sus dficits ocasionados por las constantes cadas en la recaudacin y en la actividad econmica.

Curiosamente, aunque la mquina pblica est parando por falta de presupuesto, no falta dinero para la providencial compra de parlamentarios. Y las solicitudes de ampliacin de dficits, que antes justificaban impeachments, ahora se han vuelto rutina consentida y banal.

Como la inversin y el crdito pblico estn asfixiados y las empresas y las familias estn endeudadas, no hay inversiones, no hay consumo y no hay crecimiento para hacer subir los ingresos y equilibrar las cuentas. En ese contexto, los obsesivos recortes de gastos slo agravan la situacin. Es trabajo de Ssifo.

Con el rechazo austericida a la reanudacin de las inversiones pblicas y con la imposibilidad del retorno de inversiones privadas nacionales, el golpe recurre a la venta predatoria del patrimonio pblico al capital internacional y a la destruccin de la soberana como ltimo recurso para mantenerse e intentar tapar temporalmente sus gigantescos desfalcos financieros, cebados por las ms altas tasas de inters reales del mundo.

As, el golpe puso a Brasil en venta. Y por precios de saldo. Adems de la enajenacin de Petrobras y del presal, estn a la venta las tierras, la Amazonia y sus vastos recursos estratgicos, las riquezas minerales, puertos, aeropuertos, bancos pblicos, la estratgica Eletrobrs, una de las mayores empresas de electricidad del mundo, e incluso la Casa de la Moneda, responsable de la fabricacin de nuestro dinero. Se trata de un gigantesco feria destinado a vender nuestros recursos estratgicos a precios de ganga en el mercado mundial.

En el fondo, es el retorno a un Brasil colonial, que se integrar a las cadenas productivas globales como mero productor de commodities, sin ninguna agregacin de valor y sin desarrollar ciencia y tecnologa propias.

A ese proceso predatorio y miope de desnacionalizacin de nuestro patrimonio y de nuestra economa, se suma una poltica exterior que, a diferencia de la poltica exterior activa y altiva del gobierno anterior, se muestra desvergonzadamente omisa y sumisa. De pas cortejado y de amplio protagonismo en todos los foros regionales y globales, con Lula habiendo llegado a ser un autntico lder mundial, nos transmutamos en paria de las relaciones internacionales, con Temer siendo ignorado y despreciado por donde se atreve a aparecer. De pas que afirmaba sus intereses propios en la integracin regional, en la geopoltica Sur-Sur y en la articulacin del BRICS, nos convertimos en mero satlite de los intereses de EEUU y aliados.

Nunca Brasil cay tan bajo a los ojos del mundo. El golpe destruy la imagen de Brasil en el planeta.

Por encima de todo, el golpe destruye un bien intangible: la esperanza en el futuro. De persistir en su intensa agenda predatoria y destructora, el golpe eliminar el futuro de Brasil, el futuro de nuestros hijos y de nuestros nietos. El sueo del pas prspero, grande y justo ser sustituido por la pesadilla del pas pobre, pequeo y desigual.

Sin embargo, el golpe no destruy, ni destruir, el mayor activo de Brasil: el pueblo y su inmensa capacidad de lucha. En el caso de que Lula no sea impedido por los procesos injustos y partidistas a que est siendo sometido, suscitando la condena de la Comisin de Derechos Humanos de la ONU, el pueblo brasileo, en elecciones libres, podr comenzar a reconstruir Brasil a partir del punto en que el golpe empez su destruccin: en la restauracin de la soberana popular.

La restauracin de la soberana popular y de la democracia deber revertir este annus horribilis de la historia de Brasil.

Con el regreso de la democracia, devolviendo al pueblo los destinos de Brasil, podremos tener, de nuevo, muchos annus mirabilis al frente.

Gleisi Hoffmann es senadora y presidenta nacional del Partido de los Trabajadores.

Fuente: https://www.brasil247.com/pt/colunistas/gleisihoffmann/314767/Um-ano-sem-Dilma-sem-direitos-sem-soberania.htm

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar la autora, al traductor y Rebelin como fuente de la traduccin.



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