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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-09-2017

Carta escrita por Karl Marx a Abraham Lincoln tras su reeleccin como presidente de EEUU y en la que elogia su lucha contra la esclavitud
El hijo inquebrantable de la clase trabajadora

Asociacin Internacional de Trabajadores
CTXT


Abraham Lincoln en una reunin con el alto mando de la Unin, durante los ltimos das de la Guerra Civil Americana. GEORGE P.A. HEALY (1868)

Muy seor mo:

Felicitamos al pueblo estadounidense por reelegirle con una amplia mayora. Si la resistencia a la potencia negrera fue el lema reservado para su primera eleccin, el grito de guerra triunfante de su reeleccin es muerte a la esclavitud.

Desde el inicio de la titnica lucha de Estados Unidos, los trabajadores europeos sintieron de forma instintiva que la bandera tachonada de estrellas portaba el destino de su clase. La contienda por los territorios que dio origen a la nefasta epopeya, no fue acaso para decidir si la inmensa extensin de tierra virgen debera casarse al trabajo del emigrante o dejarse prostituir por el vil tratante de esclavos?

Cuando una oligarqua de 300.000 esclavistas os inscribir la palabra esclavitud, por vez primera en los anales de la historia, en la bandera de la insurreccin armada; cuando en los lugares mismos donde apenas hace cien aos la idea de una gran repblica democrtica surgi por primera vez, a partir de la cual se proclam la primera Declaracin de los Derechos del Hombre y se dio el primer impulso a la revolucin europea del siglo XVIII; cuando en esos mismos lugares, la contrarrevolucin, con sistemtica minuciosidad, se vanagloriaba de revocar las ideas que se albergaban en el momento de redactar la vieja Constitucin, y defenda que la esclavitud era una institucin beneficiosa, ms an, que era la vieja solucin al gran problema de la relacin entre capital y trabajo, y cnicamente declaraba que la propiedad sobre el hombre era la piedra angular del nuevo edificio; entonces las clases trabajadoras de Europa comprendieron en el acto, antes incluso de que el fantico partidismo de las clases superiores por la aristocracia confederada diera su lgubre advertencia: que la rebelin de los esclavistas daba la voz de alarma sobre una cruzada generalizada en favor de la propiedad y en contra del trabajo, y que para el trabajador, con sus esperanzas puestas en el futuro, hasta sus conquistas pasadas estaban en juego en ese tremendo conflicto al otro lado del Atlntico. As pues, en todas partes soportaron con paciencia las penurias que les impuso la crisis del algodn, se opusieron con entusiasmo a la intervencin proesclavista de sus superiores y, en gran parte de Europa, contribuyeron con su cuota de sangre a la buena causa.

A pesar de que los trabajadores, verdaderos poderes polticos del norte, permitieron que la esclavitud deshonrara su propia repblica, a pesar de que ante el hombre negro, dominado y vendido sin su conformidad, alardeaban de que la mayor prerrogativa del trabajador blanco era venderse a s mismo y elegir su propio amo, fueron incapaces de alcanzar la verdadera libertad del trabajo o de apoyar a sus hermanos europeos en su lucha por la emancipacin; pero la marea roja de la guerra civil ha hecho desaparecer este obstculo para el progreso.

Los trabajadores de Europa estn seguros de que, al igual que la Guerra de Independencia de los Estados Unidos dio inicio a una nueva era de florecimiento para la clase media, la Guerra Antiesclavista Estadounidense har lo mismo por las clases trabajadoras. Consideran una seal de la poca venidera que haya tenido que recaer sobre Abraham Lincoln, el hijo inquebrantable de la clase trabajadora, la tarea de liderar su pas en la lucha incomparable por rescatar una raza encadenada y reconstruir un mundo social.

Firmado en nombre de la Asociacin Internacional de Trabajadores, el Consejo Central:

Longmaid, Worley, Whitlock, Fox, Blackmore, Hartwell, Pidgeon, Lucraft, Weston, Dell, Nieass, Shaw, Lake, Buckley, Osbourne, Howell, Carter, Wheeler, Stainsby, Morgan, Grossmith, Dick, Denoual, Jourdain, Morrissot, Leroux, Bordage, Bocquet, Talandier, Dupont, L.Wolff, Aldovrandi, Lama, Solustri, Nusperli, Eccarius, Wolff, Lessner, Pfander, Lochner, Kaub, Bolleter, Rybczinski, Hansen, Schantzenbach, Smales, Cornelius, Petersen, Otto, Bagnagatti, Setacci;

George Odger, presidente del Consejo; P.V. Lubez, secretario correspondiente de Francia; Karl Marx, secretario correspondiente de Alemania; G.P. Fontana, secretario correspondiente de Italia; J.E. Holtorp, secretario correspondiente de Polonia; H.F. Jung, secretario correspondiente de Suiza; William R. Cremer, secretario general honorfico.

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Esta misiva fue escrita entre el 22 y el 29 de noviembre de 1864.

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Respuesta del embajador Adams

Legacin de los Estados Unidos
Londres, 28 de enero de 1865

Muy seor mo:

He recibido rdenes de comunicarle que la carta del Consejo Central de su Asociacin, que fue debidamente transmitida mediante esta legacin al presidente de los Estados Unidos, ha sido recibida.

En la medida en que su carta trata de sentimientos personales, los recibe con un sincero e impaciente deseo por demostrar no ser desmerecedor de la confianza que le fue extendida por sus conciudadanos y por tantos otros amigos de la humanidad y del progreso en todo el mundo.

El Gobierno de los Estados Unidos tiene la conciencia clara de que su poltica ni es ni podra ser reaccionaria, pero al mismo tiempo respeta el rumbo que adopt en sus inicios de abstenerse en todas partes del propagandismo y del intervencionismo ilcito. Se esfuerza en hacer justicia igual y rigurosa con todos los Estados y con todos los hombres, y confa en los resultados beneficiosos de ese esfuerzo para obtener apoyos dentro del pas, y respeto y buena voluntad en todo el mundo.

Las naciones no existen solo para ellas mismas, sino para promover el bienestar y la felicidad de la humanidad mediante relaciones benevolentes y ejemplares. Este es el sentido en que los Estados Unidos consideran su causa en el presente conflicto contra la esclavitud, mantienen que la insurgencia es una causa de la naturaleza humana, y obtienen nuevo aliento para perseverar en su postura nacional a partir del testimonio de los trabajadores de Europa que los honran con su ilustrada aprobacin y sus sinceras simpatas.

Tengo el honor de ser, seor, su leal servidor,

Charles Francis Adams

Fuente: http://ctxt.es/es/20170830/Politica/14707/CTXT-EEUU-carta-Karl-Marx-Abraham-Lincoln.htm



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