Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-09-2017

Privatizacin a marchas forzadas

Rafael Silva
Rebelin


"Los habitantes somos figurantes y mano de obra barata, el territorio una plataforma de inversin privada y el pas una marca"
(Jorge Moruno)


En efecto, no hace falta ser un avispado analista para darse cuenta de que nuestro Gobierno no posee (a pesar de que se llene la boca con el nombre de "Espaa" y de "los espaoles") ningn proyecto de pas, simplemente se limitan a ser los ayudas de cmara de los intereses de las grandes corporaciones, de los bancos, de la clase empresarial, de los grandes agentes econmicos. Y cul es el gran objetivo de toda esta ralea? Pues est muy claro: privatizar (es decir, hacer pasar a su propiedad privada) todo lo que se pueda. Vender el pas al mejor postor, saquear y expoliar todo lo que se pueda, practicar una poltica de la desposesin y del despojo, y una transferencia de bienes y servicios desde las clases populares y trabajadoras hacia el gran capital. Se trata de esto. No existe otro objetivo. Y en la consecucin de dicho objetivo se enmarcan prcticamente todas las estrategias polticas y mensajes que se hacen llegar a la ciudadana para intentar legitimarlas. Cuanta ms privatizacin, mejor. La privatizacin es el gran objetivo. Hay que privatizarlo todo, hasta el aire que respiramos! Hay que privatizar costas, montes y bosques. Hay que privatizar infraestructuras. Hay que privatizar servicios pblicos. Hay que privatizar los agentes que garantizan los derechos fundamentales y las libertades pblicas (para luego proceder a sus recortes, claro est). La privatizacin es el pan nuestro de cada da. Es una prctica enfermiza, obsesiva y compulsiva. El tsunami neoliberal lleva dcadas creciendo, y cada vez crece ms esa gran ola. Una ola que lo arrasa todo a su paso, contribuyendo a disparar la desigualdad, destrozando lo pblico y engordando lo privado. Una ola que es muy difcil de parar, pero que hay que parar como sea, porque es una ola que no se detendr ante nada, y que no descansar hasta no haber privatizado absolutamente todo.


Pero para que toda esta obsesin privatizadora pueda estar mnimamente legitimada, la clase y el pensamiento dominante tienen que encargarse en primer lugar de difundir bien los mantras y dogmas en los que el neoliberalismo se basa, y que ya presentamos profundamente en este otro artculo. Hay que difundir el consumismo desaforado, el culto social hacia los ricos y poderosos, la legitimacin de la desigualdad, la competitividad, el individualismo egosta, la mercantilizacin de todos los aspectos y facetas de la vida humana, el rechazo a los mecanismos de reparto, el paradigma del emprendimiento, la normalizacin de la corrupcin, el desprecio a la naturaleza, o la negacin de ciertos derechos (as como la exaltacin de otros), entre otros muchos valores, para que el neoliberalismo imperante disponga de los bienes pblicos que contribuyen al bien comn y los vaya privatizando progresivamente, en aras de todos estos valores y objetivos. Y una vez que las mentes de la inmensa mayora social estn preparadas, ser ms fcil proceder, sin prisa pero sin pausa, a la paulatina privatizacin de todos los aspectos de nuestra vida social, econmica y poltica. Estas prcticas privatizadoras se habrn legitimado entonces por la mayora de la poblacin, que entender que es lo correcto, que es lo que hay que hacer. Y en esas estamos. Abundando en la cita de entradilla de Jorge Moruno, el objetivo final es que la clase dominante se haga cada vez ms rica a costa de los de abajo (que pasa a ser mano de obra semiesclava y alienada), que el territorio se convierta en un parque temtico especializado en determinadas inversiones rentables (eso s, con "garantas jurdicas" para dichos inversores), y que el propio pas deje de ser patria, deje de ser pueblo, para pasar a convertirse en una marca comercial ms al uso, la famosa "Marca Espaa" en nuestro caso, a la cual "perjudican" ciertos acontecimientos, porque "daan la imagen exterior" de dicha marca.
Un panorama aberrante y desolador al que caminamos a marchas forzadas, y que resulta cada da ms imparable. La puntilla final nos vendr de la mano de los Tratados de "Libre Comercio", que intentan adems (por si acaso viene por la va de la soberana popular algn Gobierno que intente revertir todo este edificio de la privatizacin) blindar todas estas prcticas, convertir en irreversible todo este proceso de privatizacin a mansalva, impidiendo mediante determinadas clusulas de dichos tratados (incluso recurriendo a procesos de arbitraje internacional privado, al servicio de las grandes empresas transnacionales) la posibilidad de que algunos bienes, productos o servicios puedan volver al mbito de lo comn, de lo estatal, de lo pblico. Los agentes pblicos (el propio Estado, sus diversas Administraciones, sus empresas y agencias pblicas) son absolutamente demonizados, mientras se preconizan las ventajas y bondades de los agentes privados. Y ello ocurre en todos los sectores. Podramos poner muchsimo ejemplos. Tomemos el caso de Correos, la otrora gran empresa pblica dedicada a los servicios postales, que est celebrando su tercer centenario con prdidas record, y un recorte de personal de casi 10.000 empleados y empleadas en los ltimos cinco aos. Recojo datos e informaciones de Antonio M. Vlez publicados en eldiario.es, que nos recuerda que tras ocho ejercicios de reducciones de plantilla, el peso de los funcionarios pblicos ha cado hasta el 27,2%, suponiendo diez puntos menos que en el ao 2011. Toda una calculada estrategia para anular la capacidad de servicio pblico de esta gran joya de la corona, y ponerla paulatinamente al servicio del gran capital privado. Correos era la mayor empresa estatal de Espaa por nmero de empleados, y gozaba de solvencia financiera y de capacidad de servicio sobradas. Los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2017 han reducido casi un 70% la aportacin pblica para el funcionamiento de la empresa.


La asfixia de financiacin pblica aboca a la empresa a una cada en picado, reduciendo su capacidad y productividad, disminuyendo el personal, y criminalizando a los trabajadores de plantilla en campaas de claro acoso y derribo para justificar la disminucin de su tamao. Correos es slo un ejemplo del depredador modelo que la privatizacin nos muestra. Podramos poner muchsimos ejemplos ms de empresas pblicas que han recorrido o estn recorriendo este camino. Un camino que primero deslegitima socialmente la misin pblica, para sembrar posteriormente el camino del hostigamiento a los trabajadores pblicos, terminando por privatizar por partes (hasta llegar al todo) la empresa, y convertirla en un instrumento ms del gran capital, sometido a su control y a sus principios corruptores. Necesitamos imperiosamente detener este infernal camino privatizador. Porque la privatizacin de cualquier empresa o servicio pblico no consiste slo en un cambio en la titularidad de la propiedad, o en una "externalizacin" de la gestin de algunos de sus aspectos, sino que tambin implica la introduccin de la perspectiva comercial y de bsqueda de beneficios de los proveedores privados, es decir, implica el cambio de filosofa en su propia actuacin, en su misin, sus valores y sus objetivos. Por tanto, se trata de interrumpir todo este proceso, para volver a recrear o reintroducir el sentido pblico en la administracin de estas empresas y servicios, de volver a introducir el compromiso con el acceso universal, pblico y gratuito, de volver a recuperar la calidad en los mismos, de proporcionar servicios ms asequibles para el conjunto de la ciudadana, con mayor transparencia y democracia en su propio funcionamiento, promoviendo en ellos la participacin ciudadana.

Podemos impedir el demencial avance de esta ola privatizadora? Podemos, si nos concienciamos sobre el peligro de la senda que llevamos, y si poseemos como pueblo la valenta y la voluntad poltica para revertir los efectos. An estamos a tiempo. Necesitamos en primer lugar denunciar la falacia de los dogmas neoliberales, la ausencia de fundamentacin que explique sus efectos, la demostracin de su fracaso, para a continuacin proceder a impulsar una serie de mecanismos, medidas y decisiones que contribuyan a darle a la iniciativa y a la intervencin pblicas el sitio que nunca debieron perder. Hemos de devolver al mbito pblico la actividad relacionada con los servicios pblicos fundamentales (alimentacin, energa, transporte, agua, gestin de puertos y aeropuertos, banca, sanidad, educacin, pensiones, empleo, vivienda, justicia, seguridad...), garantizando que ningn derecho humano queda al albur del mbito privado, sino que es atendido desde el sector pblico. Como norma general, y para su respectivo cumplimiento, cada derecho fundamental deber estar cubierto por un servicio pblico que lo garantice. Ello requerir devolver al mbito pblico (ya sea estatal, autonmico o municipal) los servicios, recursos, actividades y empresas privatizadas. Pero para que todo ello culmine con xito, tambin hemos de dar la batalla individual, la batalla personal, la batalla de los principios y de los valores, abandonando los valores imperantes del capitalismo y de la filosofa neoliberal, para que podamos aprender a convivir en armona, fomentando el multiculturalismo, la diversidad, el respeto y la tolerancia, la convivencia y el compaerismo, y en este sentido, los aberrantes valores citados ms arriba deben ser sustituidos por los valores de solidaridad, de justicia social, de igualdad, de cooperacin, de culto a la propiedad social, a la propiedad colectiva y al bien comn. Detengamos esta peligrosa deriva privatizadora, que terminar por derribar todo lo que existe y que nos cohesiona como sociedad.

Blog del autor: http://rafaelsilva.over-blog.es

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter