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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-09-2017

Las fotos de los cuatro terroristas que todos los medios han difundido son una terrible metfora
La lista de clase

Marcelo Soto
Cuarto Poder


Muchos llevamos ya dos das peleando contra la falsa atribucin del atentado a todos los musulmanes, cuando son ellos realmente las principales vctimas del terrorismo a nivel mundial y no son los verdugos. Llevamos dos das poniendo a los racistas en su sitio. Bien hecho. No demos ms tiempo a quienes exhiben su racismo contra emigrantes y extranjeros enmascarndolo de indignacin por los atentados. Muchos hablabais ayer y anteayer de no permitirlo, de bloquear a la primera, o de ignorar esos comentarios. Bien hecho. No dejemos tampoco que las ideologas yihadistas de odio se oculten tras la mayora musulmana silenciosa y pacfica. Empecemos a discernir. Es hora de que la izquierda de la calle empiece a mirar donde tiene que mirar con ese discernimiento necesario, sin odio y sin buenismo, con la mirada justa, nec metum nec spes (sin esperanza, sin miedo), que diran los latinos. Ahora toca que apartemos distracciones y miremos al fondo del abismo: a las fotos de los culpables.

Todos los profesores nos hemos dado cuenta de algo que quiz el resto de la poblacin no ha detectado. A ver, me explico. Yo llevo aos enseando literatura y teatro en las aulas de la pblica y dedicando todo el entusiasmo que puedo a mi profesin, con un alumnado pobre, rico, de clase media, y payo, y gitano y europeo comunitario, y espaolito y rumano y guineano y ecuatoriano y dominicano, chino, iran y, por supuesto, marroqu. He hecho mi trabajo con todos ellos lo mejor que he podido. He triunfado muchas veces. Me vuelvo loco de alegra cuando una alumna musulmana supera con xito el curso y ms todava cuando la dejo con su selectividad aprobada en las universidades. S de la valenta y del coraje y de los obstculos de todas y cada una de ellas. Y digo ellas, porque todos estos das me he estado acordando de ellas que no son pocas precisamente por su benfica ausencia Es polmico decir que no haba ninguna mujer conduciendo las furgonetas? Es polmico decir que aunque he tenido en la pblica alumnos musulmanes de una amabilidad y una inteligencia excepcionales, no tengo memoria de haber dejado an a ninguno de ellos en la universidad? En fin, como siempre llega el gnero y sus polmicas, pero vienen ms. Viene lo que ms nos asusta mirar.

Es polmico decir que cada tanto tiempo puedo identificar, tras esa mayora musulmana amable y especialmente dulce, algn alumno radical, algn alumno que s que est coqueteando con el borde del abismo ideolgico y que vive en un entorno que obviamente lo apoya y lo exalta? Me ha pasado unas tres o cuatro veces, por eso estoy casi seguro de que los profesores del Institut Abat Oliba de Ripoll vieron en los cuatro futuros terroristas, hoy ya abatidos a tiros, lo mismo que yo veo cada tanto tiempo.

No se trata de racismo ni de buenismo. Yo soy profesor. Blanquito y europeo pero profesor. Detecto la bondad intrnseca de los menores. Detecto los peligros. Y pienso sin parar en los otros profesores, en los otros perros pastores del Institut Abat Oliba. Yo s mejor que nadie que a veces el perro pastor no puede cuidar a las ovejas si las ovejas viven de espaldas al rebao, si pasan las horas comunes escindidos del resto, dormidos, disidentes del contacto de otros, disidentes de la palabra hablada y de la palabra escrita, o si las familias apoyan esa doble vida imposible. Pero puedo asegurar que muchos de esos profesores lo vieron. Es evidente: Moussa Oukabir acababa de abandonar las aulas. Aventuro que dejo el instituto el ao pasado, a los 16, y solo un curso despus, a los 17, l y sus compaeros han matado sin freno como los lobos y luego han muerto a tiros en la calle.

Sospecho lo que ha debido de suceder en el Institut Abat Oliba estos cursos. Podra jurar que sus profesores se han pasado los aos de crisis buscando en las aulas la mirada esquiva de los cuatro y que se encontraron con las mismas circunstancias de todos: sin apenas recursos para las aulas de enlace, ni para las clases de apoyo, ni para los desdobles, ni para los profesores de pedagoga teraputica, con los alumnos desintegrados en una clase de treinta y seis donde probablemente se les lea en Literatura el fragmento del Cid invocando a Santiago Matamoros o matando musulmanes, y encima sin relacin con la familia, o teniendo que usar el periodo entre clase y clase para avisar de algo grave por un telfono inexistente a unos padres que solo hablan rabe y que solo han pasado por el centro una vez para gritarle improperios a un profe que, al explicar la argumentacin, le pidi a toda la clase que escribieran un texto con razones a favor y en contra del matrimonio igualitario.

Yo no pido la paz mundial. Pido que nuestro trabajo pueda desarrollar su pequea labor de cambio del mundo para que esta se sume a otra labor y otra labor. Pido, o no, mejor exijo lo importante: recursos no ya para educar, sino para detener el horror, porque igual no hay forma de detener el horror, pero si hay alguna es la cultura, es el conocimiento, es la educacin, es la empata, y lo exijo sobre todo porque, como todos los profesores habrn advertido en una revelacin que los ha partido por la mitad, las fotos de los cuatro terroristas que todos los medios han difundido son terrible metfora las de la lista de clase.

Fuente: http://www.cuartopoder.es/ideas/2017/08/21/los-terroristas-de-cambrils-la-lista-de-clase/



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