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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-09-2017

La revolucin en Venezuela, como el Ave Fnix?

Jos Luis Pacheco Simanca
Rebelin


Con el trmino Ave Fnix nos referimos a una fabula de la mitologa griega donde un ave, despus de ser muerta bajo el fuego, renace de sus cenizas y vuelve a la vida. Expresa esa idea un tema que est presente en muchas religiones de origen oriental sobre el Dios que muere y renace, tal es el caso del culto a Osiris y a Jess de Nazaret, donde, en el caso de Jess, ste asciende a los cielos de cuerpo presente, no el alma sino el cuerpo fsico. Como un smil se utiliza en poltica para significar que alguien a quien se crea muerto o desaparecido de la escena poltica, bajo nuevas circunstancias reaparece en dicha escena, generalmente repotenciado o ms poderoso. La misma idea se aplica a pases como Alemania y Japn, quienes despus de haber sido vencidos y casi destruidos en la II Guerra Mundial, son hoy grandes potencias. Hoy debemos ver a la Revolucin venezolana como un ave fnix que renace con la constituyente cuando gran parte de la izquierda la crea muerta y pensaban que bamos a caer arrodillados ante el Imperio y la clase imperial.

Despus de 500 aos de sujecin colonial, y de terribles luchas de los oprimidos por salir del cenagal donde nos puso la historia, llegamos a la dcada de los 90 del siglo pasado, amodorrados de tanto vivir como seres inferiores, discriminados y actuando con mente colonizada y, por ende, mirando a los pases centrales del Sistema Mundo, como el paradigma (por cierto engaoso) a alcanzar. Se impuso en el Sistema Mundo el dominio del capital financiero de la mano de estados de los pases centrales, pero sobre todo de USA, que combin una explosin simultanea del capital financiero y el complejo militar industrial con todas las redes socio/culturales/econmicas que lo conforman y sustentan, para implantar un nuevo orden mundial En esa ltima dcada del siglo XX el neoliberalismo se extendi como una plaga sobre los pases perifricos en general y de los pases suramericanos y del Caribe muy en particular, induciendo, al instalar los paquetazos, que indujeron rebeliones como el caracazo y tal inestabilidad poltica en el seno de la partidocracia tradicional que no saban qu hacer ante el caos socio/poltico generado.

Sobre este cuadro y a partir de la rebelin militar de 1992, fruto de ese caldo de cultivo, fue profundizndose la implosin del sistema poltico del pacto de puntofijo y la emergencia de un clamor por un Presidente fuerte, solidario de los humildes y que reivindicara la soberana nacional. De este clamor emergi un nuevo protagonista socio/poltico muy amplio, pues all concurran los militares patriotas que se dolan por el pas, los intelectuales progresistas y un amplsimo movimiento de los de abajo que barruntaban, apoyados en nuestra heroica historia, que con la conduccin de este joven lder podan alcanzar justicia y dignidad. Se form la alianza perfecta, lder, apoyo del ncleo fundamental del ejrcito, solidaridad de los intelectuales y luchadores revolucionarios experimentados y apoyo irrestricto de los de abajo que sintieron que esta vez iban a satisfacerse sus sueos de redencin y dignidad. Y as fue. Una marejada de esperanzas y votos llev a Hugo Chvez a la presidencia en 1998. El pueblo medio habl tumultuosamente y la clase imperial no pudo detener el triunfo ni recurriendo al sempiterno fraude.

En el programa de gobierno para las elecciones de 1998 del entonces candidato Hugo Chvez, se establecieron los cinco polos de equilibrio de donde emergera, bajo el manto de la nueva Constitucin que tambin formaba parte del compromiso electoral, la quinta repblica, la nueva Venezuela. Esos cinco polos fueron el poltico, el territorial, el internacional, el social y el econmico. Por primera vez, y en consonancia con los tiempos, apareca el tema territorial marcando la novedad del nuevo proyecto nacional a implantar. El Presidente Chvez, con mucho tino, dirigi el equipo que prepar ese Proyecto pas y su plan de gobierno. Fue el nico candidato que present un proyecto de gobierno contextual, territorial, deseable y posible.

Precisemos. La revolucin bolivariana, nacida bajo el impulso de los de abajo durante la implosin del sistema poltico de la IV republica, camin, durante su primera etapa que condujo el Presidente Chvez hasta su muerte en 2013 entre deslindes internos y la constante agresin del Imperio y su clase imperial, fueron catorce aos de dura lucha, siendo incluso derrocado y puesto preso 2002 en un acontecimiento que demostr viabilidad de la alianza perfecta cuando pueblo politizado con claridad de objetivos, fuerzas armadas con los mandos medios concientizados e intelectuales combativos, en una marejada de fuerza popular vencieron el golpe de estado y rescataron al Presidente casi sin disparar un tiro. Fue la segunda vez que bajaron los cerros y la primera que vencieron.

La clase imperial no ces durante un instante de intentar daar y agredir a su gobierno, al que nunca reconoci como legtimo, por la nica razn de que no se subordinaba a sus intereses y por pretender ser soberano, tambin contaba el inmenso apoyo popular, junto al creciente andamio internacional que daban nacientes gobiernos progresistas y/o revolucionarios. Todo esto haca lucir cada vez ms fuerte al liderazgo de Hugo Chvez, y pareca un movimiento que avanzaba a tambor batiente. Pero muri Chvez en 2013 y la clase imperial redobl sus ataques, ahora contra un enemigo que crean disminuido, negndose en todo momento y ante cada evento electoral, a reconocer el triunfo y la legitimidad del gobierno bolivariano: toda accin del Presidente Maduro era proclamada ilegitima y fraudulenta.

La idea de la muerte del ave fnix, se puede aplicar a la revolucin bolivariana, que despus de la muerte de Hugo Chvez, la victoria de Maduro sobre Capriles por estrecho margen y la derrota en las elecciones para la AN en 2015, unido al ataque inclemente del Imperio y la clase imperial que no reconoca al gobierno y a la baja de los precios del petrleo, se desat una inflacin galopante con la subsecuente merma importante en el suministro de bienes y servicios, hacia ver al gobierno casi cayndose. El gobierno se vea en franco peligro de ser depuesto y la perspectiva revolucionaria en peligro de desaparecer del panorama inmediato. Para la mayora de los analistas el bolivarianismo estaba en peligro de muerte y para el Imperio y la clase imperial solo era cuestin de tiempo

Sin embargo no fue as y como el ave fnix la perspectiva revolucionaria ha renacido y hoy, tal vez ms que nunca antes, est presente una deriva antisistema. Por qu? Sencillamente porque se hizo lo que deba hacerse, profundizar la Revolucin llamando al pueblo a participar de una manera ms profunda, ms perfecta y ms revolucionaria, dejando de lado la manera liberal de hacer poltica mediante concilibulos donde reina el sentido comn, que es, como todos sabemos, el mbito de las maniobras, de lo artero, de los negociados, donde siempre los pueblos llevan las de perder. Donde casi siempre han perdido porque quienes negocian son los de arriba, mientras los de abajo miran de lejos y tan solo comentan, no son actores.

Con la ANC las cosas son y sern distintas, pues ah los cerros estn bajando por tercera vez y ya hicieron como dice el son de Carlos Puebla y lleg el comandante y mand a parar cambindolo por y llego el pueblo y mand a parar, pues basta ver cmo cambi la situacin en la calle y en el mbito socio/poltico apenas se instal la ANC. Todo cambi. El pas parece otro. La clase imperial esta moral y subjetivamente derrotada y confundida. No tiene liderazgo y deber comenzar a transitar un nuevo camino.

El juego pareca trancado y la solucin sumamente incierta. Ms de la mitad de la poblacin apoya al gobierno y la otra porcin se le opone, aunque no debemos confundir apoyo popular con fidelidad electoral; los bolivarianos tienen una fuerte direccin poltica y la oposicin no la tiene; la disidencia en el bando bolivariano se incremente cada vez ms, mientras que la oposicin poltica, nominalmente representada en la MUD, es realmente un pilago inconexo de pequeas agrupaciones; los bolivarianos se apoyan tanto en su mstica como en el Estado, mientras que a la oposicin es sostenida por la ayuda de gobiernos extranjeros y de algunos miembros de la clase imperial; internacionalmente la revolucin ha derrotado al Imperio en todos los lugares y eventos que se han presentado, cuestin que solo se explica por una acertada poltica internacional de la revolucin y por la precipitada cada de la hegemona estadounidense.

En estas condiciones de juego trancado haba que buscar una solucin. La propuesta del Imperio y la clase imperial es escrutar una solucin dentro del marco de las instituciones liberales, esto es, negociaciones entre la MUD y el gobierno, como pares y arbitraje internacional, puesto que ellos son representantes de la clase imperial, al gobierno, por supuesto, le era difcil manejar esta situacin porque le era imposible acceder sin renunciar a la soberana. La oposicin y el imperio buscan crear la dualidad de poder para as poder maniobrar mejor y hasta intervenir. La solucin planteada por el gobierno fue prstina e inobjetable, convocar una ANC territorial/sectorial para que el pueblo, como un todo, se sentara a discutir los grandes problemas que nos agobian y a plantear soluciones con leyes y actos constitucionales. La reaccin de la MUD fue inmediata y violenta, pues vieron ese llamamiento como una oportunidad para insurreccionarse, puesto que esta ANC convocada superaba las restricciones que las instituciones liberales, que son las que el Imperio y su clase imperial acepta y practica, al permitir la participacin libre y consciente del pueblo. Sobre todo el voto sectorial les resulta intolerable, pues se golpea al poder poltico/meditico que les da el voto territorial, donde se manipula el natural descontento de amplios sectores que votaran contra el gobierno y no por la oposicin.

Pero la importancia de ANC no es solo dar solucin positiva al juego poltico trancado, sino que tambin debe sacar al pas de la situacin socio/cultural en que nos encontramos, que a mi juicio se debe, sobre todo, a haber aceptado jugar bajo las reglas de la ideologa liberal aceptando que el problema es econmico y que su solucin est dentro de las formulas y procedimientos con que los economistas pretenden manejar la sociedad. La ANC debe proyectar al pas hacia una transformacin de la estructura del sistema, debe cambiar de una percepcin econmico/social a otra socio/cultural donde la economa es solo una tcnica que se ocupa de la produccin, el trasporte, la distribucin, el mercadeo y el consumo de bienes y servicios. Este tema lo hemos tratado en el articulo anterior Constitucin y Revolucin I, aqu queremos insistir en que para que realmente la ANC se justifique desde el punto de vista de la revolucin nacional, regional y mundial debe profundizar en el tema de un modelo territorial matriztico, que privilegie el valor de uso en el diseo de la geometra del mbito econmico y el acento en lo regional/endgeno, que sigue fuera de la agenda revolucionaria, con lo cual le est imponiendo una contencin a la deriva revolucionaria del proceso constituyente; el modelo energtico no es tema de discusin, cuando es evidente por sus resultados que es vctima de una poltica que parece errnea, los acentos en reas como la recuperacin de la produccin de petrleos livianos y medianos sigue sin aclararse, el discutible acento en el crecimiento gasfero a costa de la renta petrolera no se discute ni se aclara; la clarificacin de la poltica minera, sometiendo al soberano los proyectos concretos continua ausente y finalmente, pero no menos importante es lo referente al mbito elctrico, donde podramos tener absoluta soberana si generramos electricidad con los petrleos extrapesados y viscosos (emulsiones), pero este viejo y absurdo problema ni se toca ni se discute.

Ahora el juego debe destrancarse con la Constituyente.

La situacin es realmente emocionante, pues mientras el mundo llamado real lo percibimos bajo un trasfondo socio/cultural que lo presenta como un caos sin remedio, sabemos, gracias a las nuevas ciencias de la complejidad, que ello ni es fatal ni est predeterminado por la historia. Con un rediseo de nuestro espacio/tiempo/cultural, moviendo de acuerdo a un plan prospectivo los 27 elementos del dominio de la reproduccin social, lograremos disear y construir un nuevo pas, es decir, podremos completar la revolucin bolivariana socialista.

Pesa sobre nosotros la carga histrica del colonialismo y el neocolonialismo, nunca fuimos culturalmente soberanos y pensbamos con mente colonizada dentro del marco de la ciencia natural o lineal, pero ahora, con la experiencia vivida durante los 18 aos que lleva la Revolucin tratando de resolver los problemas histricos, como es la desigualdad, tener soberana alimentaria y produccin masiva de bienes salariales, utilizar nuestro podero energtico para que en nuestro pas no haya problemas, por ejemplo, de suministro elctrico, debemos reconocer que como gobernantes o sencillamente como administradores de nuestras cosas, no hemos sido eficientes pues no cuidamos lo pblico como lo hara un buen padre de familia, que atiende cmo se gasta cada centavo para que la familia viva y prospere, sino que somos dispendiosos y gustamos de los grandes proyectos sin meditar mucho acerca de su conveniencia y viabilidad. Siempre he dicho que la renta petrolera se nos ha ido de las manos por una simbiosis entre dispendio y corrupcin, que son caras de la misma moneda.

El reto, yo dira que histrico/existencial, para que el bolivariansmo logre permanecer en el poder adelantando una revolucin cultural/industriosa, pasa por alcanzar lo que se ha dado en llamar el punto de no retorno, es decir, una situacin donde la sinergia entre el Estado Revolucionario y una importante mayora de la poblacin, le otorgue mayora electoral tctica y estratgica para mantener el gobierno y el control del Estado, pese a que estara haciendo un camino verdaderamente revolucionario trasformando la estructura del sistema, lo cual genera el rechazo de la clase imperial y su zona de influencia en los sectores medios, exacerbando sus ansias de salir del gobierno revolucionario a como de lugar.

Un concepto que debemos discutir en profundidad es el de clase, pues es objeto de singular interpretacin o definicin de acuerdo a la percepcin que se tenga y por ello se torna polismico, es decir, que tiene muchos significados. Para algunos la pertenencia de una persona a una clase depende de su posicin en la jerarqua econmica, luego estaramos hablando de clase econmica; otros lo ven desde lo social, es decir que una persona pertenece esa clase de acuerdo a su rango social, estaramos hablando entonces de clase social; muchos no quieren diferenciar lo social de lo econmico y hablan entonces de clase econmica/social, pero no es fcil ver la interrelacin entre la posicin social y la econmica como norma conductual, pues la mayora de las veces no se compadece una cosa con la otra; finalmente hay quienes pensamos es ms til y real hablar de clase socio/cultural, pues de esta manera se integra y se interrelacionan la cultura, que es el hecho cmo percibo y me percibe el otro en un bucle de retroalimentacin con lo socio/econmico. Como vemos el asunto empieza a ser complejo y se aleja de lo lineal, de lo simple.

En la primera etapa de la Revolucin bolivariana se mejor la asistencia a los sectores ms pobres y a las clases medias bajas, pero ocurrieron pocos cambios estructurales y mantuvimos, incluso acentundola, la concentracin de la poblacin en el eje norte/costero, manteniendo la misma concepcin industrial y no industriosa del desarrollo territorial e incrementando la acumulacin por desposesin tanto en el campo como en la ciudad, lo cual trajo como consecuencia que con ingresos mayores (pero muy limitados) esos pobres no sean productivos y sigan ocupando el mismo o parecido lugar en la estructura socio/cultural. Esta deriva socio/cultural provoc que al disminuir los recursos del Estado para atender a esos pobres, y producirse el incremento de los precios de los bienes y servicios por la falta de divisas, la guerra econmica y la especulacin, los pobres y la clase media baja se convirtieran en bachaqueros, con el subsecuente incremento del potencial de rebelin (manifestado como deseo de cambio a ultranza) por parte de estos sectores tan golpeados; paralelo fue el deterioro de la clase media que, sin ingresos suficientes y al margen de la poltica asistencial del Estado para con los pobres, se vio arrojada al abismo y abraz la ideologa de la clase imperial.

El chavismo se plante e intent adelantar una revolucin pacfica y tena y aun tiene las condiciones para ello, pero es evidente que algo no ha funcionado. Ahora, qu es lo que no funcion durante los primeros diez y ocho aos? En mi opinin la cuestin estuvo y est en que no tenemos claro qu entendemos por revolucin. Hemos sido una coalicin cultural entre el deseo de socorrer y hacer vivir a los ms pobres (sentido cristiano de la revolucin), en combatir a los individuos atados al pasado y no a las instituciones que determinan la existencia de ello y de otros como ellos y, sin entrar en ms detalles, en no cambiar los modelos territorial y energtico. Se llev adelante una poltica de reducir la pobreza aumentando el consumo y los subsidios indirectos de los bienes producidos o importados por el estado, mejorando y profundizando, quien puede dudarlo, las polticas inspiradas por el Sistema Capitalista (Banco Mundial), con lo cual mejoraban los ndices con que los capitalistas miden el desarrollo. Lo que no pudimos hacer fue una revolucin que cambiara las estructuras sistmicas en Venezuela, cosa que dadas las caractersticas de la coyuntura, pues tuvimos amplsimos ingresos por renta petrolera, un fortsimo apoyo poltico/social unido a un singular apoyo militar y una oposicin aplastada por el fracaso e implosin de la IV republica, fue totalmente posible. Tambin Amrica del sur y el Caribe manifestaban un impulso progresista en medio de la tremenda implosin de sus gobiernos liberales.

El Imperio, las clases imperiales y el pensamiento eurocntrico en general, piensan que los colonizados y sobre todo los pardos (recurdese que los nicos descubiertos″ fuimos los americanos) somos incapaces de crear cosas tiles y de ser eficientes y eficaces en el trabajo productivo, de ser creativos, en fin, siempre han credo que somos sub-humanos. Entre Nosotros mismos, los que tienen la mente colonizada, piensan, sobre todo los que descienden de europeos, y muchos pardos alienados piensan de manera parecida. Sin embargo, si miramos la vida cara a cara observaremos que quienes habitan en los pases centrales no son distintos, tambin son ineficientes e ineficaces y son ms corruptos que nadie. As que el problema es global, ocurre en todo el mundo y es lo que tiene al mundo sumido en este caos, pues la existencia de la colonizacin entre estados fue lo que permiti que los pases centrales construyeran grandes complejos urbansticos y una clase elitesca, caso de la Catedral de Sevilla que hoy exhibe su altar mayor repujado en plata pura obtenida de la sangre de los indgenas americanos. El Sistema Mundo capitalista no tiene solucin para los grandes problemas de nuestro tiempo, y lo mismo le sucede a los polticos profesionales″ que dirigen los estados perifricos, perciben los problemas con la ideologa del capitalismo, con el pensamiento cartesiano y no pueden ver la realidad como un sistema complejo donde la cultura es lo que mueve la mente y el actuar de los humanos, actuacin que ocurre condicionada por el marco institucional histricamente diseado por las generaciones anteriores. Traigamos en nuestra ayuda un pensamiento de Fritjof Capra que seguramente nos ayudar a comprender mejor:

A medida que pasa el siglo XXI, se torna cada vez ms evidente que los principales problemas de nuestro tiempo energa, medio ambiente, cambio climtico, seguridad alimentaria y financiera no pueden ser comprendidos de manera aislada. Son problemas sistmicos, y eso significa que todos estn interconectados y son interdependientes. En ltimo anlisis, esos problemas precisan ser considerados como facetas diferentes de una nica crisis, que es, en gran medida, una crisis de percepcin. Ello deriva del hecho de que la mayora de las personas en nuestra sociedad moderna, en especial nuestras grandes instituciones sociales, apoyan sus conceptos en una percepcin inadecuada de la realidad para lidiar con nuestro mundo superpoblado y globalmente interconectado. Hay soluciones para los principales problemas de nuestro tiempo, y algunas son muy simples


Busquemos esas soluciones en la Venezuela de hoy mediante nuestra ANC, y abramos una discusin sobre el pas posible que queremos con los elementos humanos e institucionales que tenemos a mano y, de manera sencilla, diseemos una nueva geografa institucional basndonos en el tringulo griego del diseo social (que es el mismo tringulo de Godet): donde en un vrtice est el Logos, que es la visin de futuro deseable y posible que nos sealan nuestros conocimientos y saberes histricos, en el otro vrtice esta la Eutemia (Epithumia) que es la interrelacin entre esos saberes y la emocionalidad de todos los seres involucrados en el proyecto motivados por distintos sentimientos y emociones que generan bucles de retroalimentacin que conducen al tercer vrtice Erga, la accin que nos llevar al nuevo diseo o proyecto pas que necesitamos. Y sobre todo y ante todo disear un pas revolucionario donde se recibe y se da, donde nada es gratis en el sentido de compromiso y trabajo. Veamos con recelo a los polticos profesionales sin desecharlos, pero no nos dejemos envolver por el verbo que emana de las instituciones que queremos acabar. Que no nos engaen otra vez.

La nica manera de desarrollarnos, tomando la palabra en el sentido que corrientemente se le otorga, de crecer, aumentar el bienestar econmico, incrementar los ndices macroeconmicos, las inversiones y los negocios″ es que abandonemos esa idea, que no pensamos que se desarrolla la economa, las artes, los deportes, etc., sino que percibamos dicho desarrollo como el del Espacio/tiempo/cultural donde nosotros, como sistema socio/cultural vivo nos estamos moviendo. Solo manejando el contexto total, el ecosistema y comprendiendo las interrelaciones que generan bucles de retroalimentacin entre los elementos de la Reproduccin Social, podremos aspirar a que al desarrollarse el ecosistema tambin lo hagamos nosotros.



 


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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