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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-09-2017

Los mapuches y un discurso de terror

Ariel Petruccelli
Viento del Sur


Mientras Santiago Maldonado contina desaparecido (y todo hace pensar que la Gendarmera Nacional est implicada en el hecho) y Facundo Jones Huala sigue pasando sus das en la crcel, autoridades del gobierno y periodistas sensacionalistas, como el inefable Jorge Lanata, compiten por instalar la idea de un nuevo enemigo pblico: el terrorista mapuche.

Ya se escuchan amplificadas las viejas cantinelas que, al menos en el sur, tienen larga data. Pero ahora la audiencia alcanza a todo el pas. Es un buen momento, pues, para aclarar cuestiones, refutar tonteras y sentar posicin.

Quie: hacerse cargo

Aunque suene de mal gusto y pocos estn dispuestos a reconocerlo, la Argentina es un estado colonial. Ejerce indudablemente un colonialismo interno, y ocupa territorios de pueblos originarios arrebatados por la fuerza de las armas a finales del siglo XIX. Esto no es materia opinable. No es interpretacin: es una pura descripcin objetiva que ningn historiador honesto podra rechazar. Como historiador y como argentino tengo la obligacin de plantear esta incmoda verdad (sin hacer concesiones, de paso, a las sonseras de la pos-verdad, que no es otra cosa que el viejo relativismo arropado con nuevas prendas, pero igual de insulso).

En cuanto a la afirmacin de que los mapuches son en realidad chilenos, slo cabe decir que carece de toda pertinencia histrica. Los mapuches habitaban un territorio que se extenda a ambos lados de la cordillera de los Andes, desde muchos tiempo antes de que los Estados de Chile y Argentina tuvieran existencia. La campaa militar de Roca fue una invasin violenta que tuvo por finalidad la apropiacin para la clase terrateniente argentina de las ricas tierras de los mapuches. Un despojo, ni ms ni menos.

Epu: hemos avanzado?

Algunos dirn que bueno, que la ocupacin, el despojo y el etnocidio cometido contra los pueblos originarios del actual territorio del estado argentino es una desgracia, pero que es necesario superar el pasado y que, en los ltimos aos, se ha reconocido legalmente su carcter de pueblos preexistentes y se han sancionado leyes favorables. Ante esto, hay que decir sin embages que aunque ha habido algunas mejoras, la inmensa mayora de la poblacin mapuche, qom, wichi, etc., contina sumida en la pobreza, sin haber recibido reparaciones territoriales, carente de autonoma, sujeta a presiones estatales y privadas que degradan su cultura. Quiz las autoridades pblicas o los argentinos creamos sinceramente que se ha avanzado. Pero, en realidad, habra que preguntarles a ellos: estamos seguros que nos darn la razn?

Kla: Las cartas sobre la mesa

En mi opinin, el Estado argentino debera reconocerse como lo que efectivamente es: un estado plurinacional y multicultural. Hay muchos habitantes del territorio estatal que no se reconocen como argentinos, y son adems descendientes de pueblos que lo habitaban desde hace siglos e incluso milenios.

Superar el colonialismo y el racismo que lo informa (presente en la vida cotidiana, como bien lo saben sus vctimas, y como persiste en ignorar buena parte de la poblacin perteneciente a la etnia mayoritaria: esto es, la argentina) entraa avanzar hacia una autntica y genuina interculturalidad. La misma presupone cierta simetra entre las partes (hoy inexistente) y, desde luego, respeto mutuo. Para limpiar nuestra honra de la suciedad del colonialismo y del racismo todava vigentes, hay que pensar seriamente en vas genuinas de reparacin histrica que incluyan lo econmico, lo lingstico, lo cultural, lo poltico y lo territorial.

Meli: Resistencia

Todo grupo oprimido o explotado tiene derecho moral a resistir y rebelarse. Y el colonizador carece de legitimidad para dictaminar sobre las formas de esa resistencia. Exigirle a un grupo oprimido que se abstenga de cualquier tipo de violencia es desarmarlo de antemano. Esto no significa, sin embargo, que se deba aceptar a-crticamente todo tipo, forma y grado de violencia perpetrada por los oprimidos. En absoluto. Las acciones de violencia poltica habr que evaluarlas y juzgarlas en su concreta historicidad.

Kechu: Terrorismo?

Ya circula en la Argentina la acusacin que desde hace dcadas es en Chile (otro estado colonial) moneda corriente: hay mapuches terroristas. La afirmacin carece de todo rigor, salvo que llamemos terrorismo a cualquier cosa. En este punto quisiera citar a Jos Marimn, un intelectual mapuche lcido, riguroso y honesto: [R]echazo enfticamente la idea de que los mapuches estn actuando como terroristas, segn intentan instalar en el imaginario poltico social algunos representantes de las elites y grupos de poder. Manifiesto que las acciones imputadas a los mapuches de sabotaje y que afectan maquinaria agrcola, instalaciones agrcolas o forestales, o camiones, no se mueven en la lgica de una definicin ms/menos aceptada de terrorismo. Esto es, una accin dirigida conscientemente hacia una poblacin civil, por una o ambas partes beligerantes en un conflicto (Jos Marimn, Awkan tai mleam Mapu Kimm. Make i pu kintun (Combates por una historia mapuche. La perspectiva de un cndor), Centros de estudios Rmtun Heinrich Bll Stiftung, 2017, p. 125).

La inmensa mayora de las acciones de lucha mapuche son pacficas, y en los casos en los que se recurre a algn tipo de violencia, como en los reseado por Marimn, se trata de acciones defensivas que no tienen por objetivo ni la vida de civiles (lo que podra ser catalogado legtimamente de terrorismo) ni son acciones contra las fuerzas de armadas y de seguridad (lo que podra se catalogado como lucha armada). Se trata siempre de atentados contra la propiedad: simples formas de accin directa o sabotaje. Presentar estas acciones como actos de terrorismo (y juzgar a sus perpetradores bajo tal figura, como sucede habitualmente en contextos de rebelda anti-colonial, como sucede tanto en Chile como en Argentina ) es una forma ms de colonialismo (la misma accin realizada por un miembro de la etnia dominante sera catalogada de simple delito o disculpada como un acto de locura). Y el colonialismo, se sabe, se funda en la violencia y tarde o temprano produce contra-violencia de los colonizados. No tengo ningn empacho en repudiar toda forma de terrorismo: el de ISIS y el de USA. Pero, no hay, no existe, terrorismo mapuche.

Kayu: diversidades

Aunque sea obvio, vale la pena repetirlo. El mundo mapuche es un mundo tan diverso como cualquier otro. Hay mapuches de derecha y de izquierda, rurales y urbanos, esencialistas y anti-esencialistas, tradicionalistas y modernistas (incluso pos-modernistas), autoritarios y democrticos, espiritualistas y materialistas. En su interior florecen diferentes proyectos polticos. Antes de hablar desde el prejuicio y, sobre todo, antes de de abrazarlos o condenarlos en bloque, lo correcto sera conocerlos, en su inmensa diversidad. Su cultura es una cultura viva, oprimida pero vital. Y como cualquier cultura, cambia, muta, se transforma. Afirmar que alguien no es mapuche porque no habla mapuzugun o porque vive en la ciudad es, simplemente, no entender nada de nada.

Regle: secesin, autonoma, estado?

Como recientemente nos recordara Diana Lenton en un artculo de todo punto de vista recomendable (El nuevo enemigo pblico, publicado en Anfibia) a pesar del maltrato recibido durante siglos, y a pesar de esta diversidad interna que posibilita toda clase de respuestas, no hay prueba, hasta hoy, de la existencia de un proyecto secesionista y mucho menos, violento- entre los lderes mapuches de este lado de la cordillera, tal como comenzaron a agitar de la noche a la maana algunos funcionarios. Cabra agregar, por lo dems que tampoco lo hay del otro lado. Es decir, no hay en todo el Wallmapu, territorio mapuche a ambos lados de los Andes, ningn proyecto secesionista. Lo que hay, a lo sumo y reconocido en documentos poltico-jurdicos de las Naciones Unidas referidos a los Pueblos Indgenas, son propuestas de autonoma y autogobiernos: y lo interesante para conocer y analizar en trminos de poltica intercultural, es decir, tal como debiramos comenzar asumir los anlisis polticos en un pas multilcultural como es este en el que vivimos, es que en el caso de las pblicamente conocidas por quin quiera informarse, se trata de propuestas de autonoma concebidas para todos los habitantes de la regin, mapuche y no-mapuche.

Pura: anti-capitalismo?

Las organizaciones mapuches que han recurrido y recurren al sabotaje y a la accin directa -como la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM) en Ngullumapu, territorio mapuche en Chile, o como Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), en Puelmapu, territorio mapuche en Argentina- suelen esgrimir un fuerte discurso anti-capitalista: sus enemigos ms inmediatos, de hecho, son las corporaciones forestales o el latifundista extranjero Benetton. Sera errneo, empero, pensar que todos los mapuches, o la mayora, son anti-capitalistas. No lo son, al menos no por ahora. Aylla: Solidaridad

La causa mapuche reclama la solidaridad de todos los hombres y mujeres honestos que condenen toda forma de opresin, sea la que sea y la cometa quin la cometa. Solidaridad, sin paternalismo. Luchando codo a codo, libres e iguales, por un mundo que nos incluya a todos/as. Pukem ant mew 2017, Newken waria, Puelmapu

Ariel Petruccelli. Historiador UNCo.

Fuente: http://www.revistavientodelsur.com.ar/los-mapuche-y-un-discurso-de-terror/


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