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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-09-2017

La clave es forjar un movimiento socio-poltico autnomo, independiente al chavismo oficial y de la derecha venezolana

Jaime Coronado
Rebelin


De acuerdo con uno de los recientes artculos de Ral Zibechi, en cuanto se refiere a que una de las motivaciones para una probable intervencin directa en Venezuela por parte del Gobierno de los Estados Unidos, podra ser explicada a sus preocupaciones por la creciente presencia de la inversin china en ese pas (*).

Sin embargo, ste es uno de los muchos elementos y factores que siempre concurren y estn presentes en cualquier crisis de envergadura como en el caso de Venezuela. Toda crisis anuda factores "externos" y factores "internos", pero por sobre todo, por lo general (no siempre) es al producto o la consecuencia de una dinmica histrica, es decir, "interna". El asunto que es que eso "interno", se da en o "dentro" de un marco mayor que es el "sistema" u "orden" mundial (o de patrn histrico mundial, moderno, capitalista y de colonialidad del poder).

Las razones de las crisis como la de Venezuela, son polticas, pero ante todo, son de "desarrollo" integral del pas y al mismo tiempo, de la forma de su insercin en esa estructura de poder global: o bien un "modelo capitalista extractivo-petrolero" que beneficie a la burguesa venezolana, pro-occidentalista y pro-norteamericana, o un hasta hace poco, un modelo estatista "nacional-popular", tambin primario-extractivo, que oscilaba entre un "modelo capitalismo corporativista" (tipo Velasco Alvarado en Per) y un modelo "socializante y comunitario", bautizado "socialismo del siglo XXI", segn el estado de nimo con el que se levantaba el presidente Hugo Chvez, nico lder y protagonista del proceso.

Lo realmente cierto es que en el caso especfico del llamado "proceso revolucionario bolivariano", slo pudo ser viable y haberse mantenido firme, sino es sobre la base de un consenso slido entre la capa superior de militares venezolanos y la perspectiva nacional-bolivariana de un lder carismtico como el mismo Hugo Chvez. Y aunque ese liderazgo carismtico activ y concentr a su alrededor a varios movimientos sociales y polticos, generando un proceso poltico popular histricamente indito, por momentos francamente antiimperialista, es ese el ncleo de poder que estuvo y est tras el actual rgimen venezolano. Y precisamente ese ncleo de poder el que explicara, desde los tiempos de Chvez, sus enredos burocrticos y corporativos, sus vaivenes nacionalistas y sobre todo, los amplios desencuentros y la represin por sobre poblaciones marginadas del proceso, como fue caso de los indgenas Yukpas. Pero por sobre todo, eso explica porqu, a la muerte del presidente Chvez, el llamado proceso bolivariano se estanca, entra en franco declive e inicia una profunda crisis.

Maduro hizo todo lo posible para extender un espacio de dilogo y de un acuerdo con la burguesa venezolana, pero sectores de capas medias radicalizadas y que trabajan a sueldo para la CIA y otras agencias norteamericanas que buscan, no ganarle electoralmente al rgimen (como era el caso, hasta ayer, de Capriles) e iniciar un ordenado proceso de "transicin democrtica", sino que buscan dos cosas, las cuales no son alternativas, sino complementarias en tanto que beneficiaran sus intereses:

a) No ganarle electoralmente ni consensuar con el rgimen, sino "derrocarlo" mediante una meditica "movilizacin de masas". Es decir, una victoria espectacular de la "democracia" y de la "sociedad civil", y por tanto, demostrar, una vez ms, que el nico sentido histrico civilizatorio prevaleciente es la democracia capitalista liberal occidental, lase, reforzar en el imaginario global la utopa de que llegar ser como norteamericana", es la nica alternativa. Con ello, no derrotan a Maduro, sino a cualquier expectativa de revolucin popular, en Venezuela, en Amrica Latina y en el mundo.

b) Generar una "guerra civil interna", y abrir un escenario para un nuevo mercado para la industria blica y la venta de armas, como en el medio oriente y otras partes del mundo. Sus creaciones como Noriega, Sadan, Al Qaeda y el Estado Islmico, dan cuenta de eso.

Pero eso es un asunto de los grandes intereses capitalistas transnacionales, legales e ilegales, que sostienen a las agencias secretas norteamericanas para sus propios fines.

El gobierno norteamericano, en cuanto tal, ste y cualquiera que venga, slo est enfocado en sus intereses "nacionales". Y estratgicamente, el plano de la "competencia mundial" se encuentra primordialmente en Europa, sobre todo ahora que junto al conflicto con Rusia, se viene el asunto de Alemania, al que se debe sumarse, por supuesto, precisamente, el asunto del crecimiento de la inversin china. Esto es: intereses estratgicos de "Estados-nacionales", pero que se juegan y definen en el plano del "orden mundial". No es una casualidad: siempre fue as. Ningn "estado-nacional" puede afirmarse sino se afirma y ocupa un "mejor lugar", en el "concierto mundial de potencias" y viceversa, esto es, en la estructura global de poder.

Lo que quiero decir, es que en un marco en que tiene ya asegurado su "patio trasero" por la lealtad de la mayor parte de los actores sociales y polticos en todos esos "pases", ms all de la retrica agresiva de Trump, el gobierno norteamericano como tal, no piensa, ni por asomo, intervenir o involucrarse en los asuntos de los "indios", perdn, venezolanos. Si se matan entre ellos, es su propio asunto. Otra cosa son sus agencias. Estas si estn invirtiendo dinero para crear la imagen de una "oposicin", heroica, democrtica y liberal. Su inters no es filosfico, ideolgico, ni poltico, sino dinero, lucro y acumulacin mundial, tal como lo hace en cualquier parte del mundo.

Si esto es as, los esfuerzos de las capas medias democrticas intelectuales de "defender la constitucin", no deja de ser una aspiracin, yo dra una fallida y errada aspiracin, error que puede costar muy caro, por su ineficacia para incidir realmente, polticamente, en la resolucin de una situacin de conflicto que involucra a los militares venezolanos y a la burguesa y capas median tecnocrticas. Los primero, por ahora, tienen el poder poltico y el acceso al petrleo, y lo estn usufructuando, los segundos estn peleando por volver a ser "ellos" los que tengan el poder poltico, el acceso al petrleo y de esta manera poder usufructuarlo.

Ante los hechos cuasi-consumados de la reciente eleccin de una Asamblea Constituyente por parte del actual rgimen venezolano, la accin de incidencia poltica es articular un movimiento social y poltico, que la reconozca pero que condicione su legitimidad y viabilidad, a condicin de que apruebe una plataforma, una agenda o una Carta de Derechos del Pueblo, dentro de los cuales debieran estar dos cosas fundamentales: ofrecer las garantas al rgimen y a los militares para un retiro ordenado, y poner plazo para un nuevo proceso electoral y garantas legales y constitucionales para asegurar aquellos logros democrticos y populares alcanzados durante el rgimen de Chvez. Y por supuesto, aquellos derechos que no lograron ser reconocidos o respetados por ste ltimo.

La clave es formar y constituir un movimiento social y poltico, alternativo y diferente al militar y al de la burguesa, con alternativa propia y con un horizonte poltico diferente de futuro.

(*) El Artculo de Ral Zibechi se titula La mirada de china sobre Venezuela.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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