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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-11-2005

Careo ante la justicia chilena entre el ex dictador Pinochet y el ex director de los servicios de represin
Duelo histrico en Chile?

Jorge Escalante
La Nacin


El careo entre el ex dictador Pinochet y el general (R) Contreras, ex director ejecutivo de la direccin nacional de los servicios de inteligencia (la DINA), dej las cosas donde mismo, pero entr en la historia como la confrontacin entre quienes tuvieron el control omnmodo de la vida y la muerte en Chile. De paso, Manuel Contreras (el Mamo) acus a los generales (R) Odlanier Mena y Enrique Montero Marx de quemar la documentacin de la DINA y de la Secretara Nacional de Detenidos.

Usted mandaba la DINA, general, que quede claro de una vez! -le dijo con firmeza Pinochet a Manuel Contreras.

-S, general, pero usted era el que ordenaba todo, y eso tambin que quede claro! -replic Contreras.

Estas afirmaciones, repetidas varias veces, se constituyeron en el momento ms crispado del careo practicado este viernes 18, en el Club Militar de Lo Curro, por el juez Vctor Montiglio, como parte del juicio por los crmenes de la Operacin Colombo.

Ambos militares insistieron en ese punto varias veces, y se gener un intercambio de acusaciones mutuas, que apoyaron con gestos de sus manos. Mal que mal, era el corazn del careo. Establecer lo que ya para muchos est ms que claro: quin era el verdadero jefe de la DINA.

-Yo vengo preparado, magistrado le dijo Contreras al juez, de entrada.

-As lo veo -respondi Montiglio-. Y qu documentos trae ah, general?

Entonces Contreras sac un legajo muy antiguo.

-Yo quiero demostrar cmo el general Pinochet, ya a fines de 1973, me haba nombrado como su delegado en el trabajo para formar la DINA -dijo Contreras, extrayendo un papelito firmado por el mismsimo Pinochet.

En l se lea: El Presidente de la Junta de Gobierno certifica que el Teniente Coronel MANUEL CONTRERAS SEPULVEDA es su Delegado para realizar diligencias ante diferentes Organismos autnomos, fiscales y particulares, los cuales debern prestarle apoyo y solucionar lo que solicite. Firma: Augusto Pinochet Ugarte, General de Ejrcito, Presidente Junta de Gobierno. Fecha, Santiago, 13 de noviembre de 1973. Timbre: Repblica de Chile-Junta de Gobierno-Casa Militar. Otro sello: Sergio Antonio Carmona Barrales, Notario Pblico Titular N 36, Santiago.

UN BAL MISTERIOSO


Contreras puso cara de triunfo y mir al juez, luego a Pinochet. ste guard silencio. Su firma estaba ah, y no poda desconocerla. Con ese antiguo pero precioso documento que haba atesorado, el Mamo pretenda demostrar en el instante que, incluso desde cuando la DINA se encontraba todava en gestacin, l haba sido siempre slo un delegado.

La confrontacin dur dos horas y veinte minutos, pero ninguno cedi: Pinochet en lo suyo, descargando responsabilidad, achacando toda la responsabilidad a su subordinado y acusndolo de hacer las cosas por su cuenta, y Contreras sin ceder un milmetro, imputando a su jefe haber sido el Director Superior del organismo, y el que ordenaba todo en la DINA.

El juez Montiglio sinti tanta curiosidad por la carpeta llena de documentos portados por Contreras, entre ellos el decreto ley N 521 del 18 de junio de 1974 que cre la DINA y que el Mamo tambin mostr para reafirmar su alegada dependencia, que no pudo dejar de hacerle una pregunta:

-Dgame, general, es cierto que usted sac de Chile en un barco un bal lleno con la documentacin de la DINA?

El Mamo, canchero, le respondi:

-Seor juez, la DINA tuve que entregarla en dos horas cuando me la pidieron, y no tuvimos tiempo de sacar nada. Toda la documentacin DINA la quem el general Odlanier Mena, quien asumi el mando de la CNI. Y ms an, me permito informarle magistrado que el seor Enrique Montero Marx, quien era subsecretario del Interior, quem adems toda la documentacin de Sendet (Secretara Nacional de Detenidos).

UNA DISCULPA


Los generales (R) Contreras y Pinochet llegaron casi juntos a las 10:20 a la cita en el Club Militar, emplazado en la fastuosa mansin que Pinochet se mand construir para uso propio en Lo Curro.

Nunca antes el ex dictador fue careado con alguien, e intent no asistir al encuentro. Su abogado, Pablo Rodrguez, trat por la maana del viernes suspender la cita, pero el juez Montiglio no acept. Palpitaba la historia. Los dos hombres con ms poder durante la dictadura se encontraban cara a cara.

Haca varios aos que no se hablaban. La ltima vez, en mayo de 1995, Pinochet llam a Contreras para que saliera del fundo Viejo Roble, y se entregara a la polica para cumplir su condena por el crimen de Orlando Letelier. Dos aos antes, le dio vuelta la espalda en la Escuela Militar, cuando el Mamo se le acerc para saludarlo en el acto donde, juntos, celebraron los 20 aos del golpe militar.

Este viernes Pinochet pareci recobrar de golpe la memoria, y frente a Contreras y al juez, se desdijo de la acusacin que el lunes 14, interrogado por el propio Montiglio, le lanz al ex jefe de la DINA.

-No es cierto, no es cierto que el general Contreras alguna vez me ofreci unos depsitos de fondos en el extranjero -dijo, desdicindose del argumento de que por esta razn ech a Contreras del Ejrcito y lo mand a los cuarteles de invierno en 1977.

-Quiero pedirle disculpas al general Contreras por eso, no s por qu lo mencion dijo.

La primera vez en que Contreras imput directamente a Pinochet ordenar todo lo actuado por la DINA ocurri hace dos aos, en el proceso por la Operacin Cndor. Como director ejecutivo de DINA, yo slo recib rdenes de parte del Presidente de la Repblica. La DINA tuvo la misin de extirpar y eliminar el extremismo marxista, cumpliendo al pie de la letra las rdenes que se me impartieron directamente por el Presidente de la Repblica, de quien dependa.

Nunca antes el Mamo fue tan explcito, cansado ya de que Pinochet siguiera insistiendo, en cada juicio, en atribuirle a l de toda la responsabilidad. Por eso habl ms. El Presidente saba exactamente lo que DINA y su director ejecutivo hacan o no. Yo no me mandaba solo y cualquier misin siempre vino del Presidente de la Repblica.

As qued registrado textualmente en el documento de desafuero concedido por los plenos de la Corte de Apelaciones de Santiago y la Corte Suprema, en el proceso por Cndor.

RECONOCIMIENTO OBLIGADO


Pero Pinochet tuvo este viernes otro refresco en su memoria, cuando el teniente coronel (R) de Carabineros y ex jefe del Grupo Aguila de la DINA, Ricardo Lawrence, entr en la sala para carearse tambin con l, por treinta y cinco minutos. Antes de que nadie dijera algo, de nuevo fue Pinochet quien primero habl:

-Pero si yo lo conozco a usted, oiga, puchas que est canoso, est harto ms avejentado ah!

Conciliador, saba que no poda decir otra cosa con Lawrence al frente. Aunque al juez Montiglio le haba dicho tres das antes: No conozco a ese seor Lawrence de Carabineros.

El ex jefe del Grupo Aguila haba pedido horas antes del careo hablar con el juez Montiglio. En el despacho del palacio de tribunales, le dijo:

-Magistrado, yo lo voy a ayudar en el careo, voy a mantenerme en lo que le he dicho antes a usted, pero pido proteccin para mi.

Conocedor de los cdigos no escritos en la comunidad de inteligencia durante la dictadura, el ex agente tena temores. Saba que no iba a enfrentarse con cualquiera, sino con el hombre que control todo durante diecisiete aos. Aunque Pinochet le hubiera dicho a Montiglio, en otro interrogatorio del lunes 14, que lamentaba no poder pasar sus ltimos das tranquilo, jugando con mis nietos.

Dejando atrs la actitud conciliadora del inicio, Pinochet neg todo lo que Lawrence sostuvo frente a l, como se lo haba prometido al juez.

El temor de los abogados querellantes era que Lawrence se retractara de sus dichos con Pinochet al frente. Que arrugara.

Pero, en concreto, Lawrence lo acus de haber visitado personalmente al dirigente comunista Vctor Daz, mientras ste se encontraba detenido en 1976 en la Casa de Piedra que la DINA tena en el Cajn del Maipo, horas antes de ser ejecutado y lanzado al mar.

-No, eso no es cierto, pero si hubiera ocurrido, ya no me acuerdo repiti Pinochet.

Lawrence adems le haba dicho al juez que Pinochet presionaba al general Contreras para que se cumplieran sus rdenes, en el breve plazo. Y que el destino final de los prisioneros, vale decir su asesinato y posterior lanzamiento al mar, no me cabe duda de que fue una decisin tomada por la DINA, aunque es obvio que por rdenes superiores, por el contacto diario que el general Contreras tena con el general Pinochet.

El ex jefe del Grupo guila adems haba declarado al juez que trabaj un tiempo en la seguridad del ex dictador, y que incluso le llev a su oficina un maletn con dlares que encontraron en la casa que ocupaba el lder del MIR, Miguel Enrquez, cuando el 5 de octubre de 1974 descubrieron su escondite y lo mataron.

En definitiva, Lawrence se convirti en un excelente testigo de cargo contra Pinochet: afirm, entre otras cosas, que varias veces lo condujo a su refugio en Bucalemu y charlaron extensamente de las actividades de la DINA.

Ninguno de esos cargos fue aceptado por Pinochet, que volva a recurrir al no me acuerdo, es mentira. Pero lo que al juez le importaba era que Lawrence cumpliera lo que le haba prometido, que se mantuviera hasta el final en sus declaraciones, porque Montiglio seguramente ya saba quin deca la verdad y quin menta. Los propios peritos que haban examinado al ex dictador en los ltimos das le informaron que ste haba sobresimulado respecto de sus incapacidades mentales.

VEINTE AOS ATRS


Sin embargo, ms all de la relevancia histrica del duelo entre Pinochet y Contreras, la diligencia del careo no aport prcticamente nada nuevo respecto de lo central que el juez quera confirmar acerca del mando de la DINA. As lo cree, por ejemplo, el ex ministro de la Corte Suprema, Jos Benquis (ver recuadro).

Porque casi veinte aos antes fue el propio miembro de la Junta Militar, el general de aviacin Gustavo Leigh, quien le dej claro al juez Carlos Cerda de quin dependa realmente la DINA. El 18 de febrero de 1986, durante el proceso contra el Comando Conjunto, consultado sobre quin era el jefe institucional de DINA, Leigh le dijo a Cerda:

-Era la Honorable Junta de Gobierno segn la ley, pero en la prctica era el general Pinochet.

-Precise su ltima aseveracin -replic Cerda.

Leigh respondi:

-Pinochet no permita que ningn nivel ejecutivo (de la DINA) tomara contacto con los miembros de la Junta (...). Pinochet estaba informado al segundo respecto del quehacer de la DINA, a lo que se sumaba la existencia de un circuito cerrado de televisin entre la oficina de Pinochet y la del general Contreras, aparte de telfonos y radios que los comunicaban directamente.

Ayer sbado, ms descansado, en su cabaa-prisin en Pealoln, con los nsperos ya maduros a la entrada del penal Cordillera, el Mamo le coment con irona a su abogado Juan Carlos Manns:

-Pinochet est muy bien, lcido, de buena memoria, porque record varios hechos y fechas, y tan ladino como siempre.



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