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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-09-2017

Slo titulares

Jaime Richart
Rebelin


Nadie negar que la ciudadana debe reaccionar de diversas maneras frente a los abusos, las mentiras, los engaos, la incompetencia y los delitos de sus dirigentes conocidos por las vas policiaca y periodstica, con independencia de lo que dictamine luego la justicia ordinaria. De momento, para retirarles su confianza y negarles su voto.

Pero tambin vemos que lo mismo que la banca, el comercio, la poltica, la justicia y la religin rpidamente pierden crdito aunque tengamos que soportarles, cada da que pasa el periodismo es menos digno de confianza. Pero es lo que hay. Por eso creo que la ciudadana debe reaccionar tambin frente a los abusos del periodismo, pues en general el periodismo espaol no est libre de contaminacin. El mismo propsito de contarnos con todo lujo de detalles cada noticia -a menudo sospechosa de estar manipulada- es una variedad de corrupcin. Y lo es, es corrupcin, primero porque con frecuencia el periodismo predominante es hostil a quienes llegan de la nada para impedir que al frente de la nacin sigan gobiernos indeseables, hacindose de ese modo cmplice de quienes debieran estar en la picota o postergados; y segundo, porque la sobrecarga de detalles aportados sensacionalmente a la noticia sigue la senda de la obscenidad televisiva de los programas mal llamados del corazn al estar mucho ms cerca del culo... Todos los culebrones de cualquier clase, sean novelsticos o de corrupcin poltica, ms que interesar al ciudadano sano, le estragan y le entontecen. El otro argumento, el que afirma que los brinda porque al lector y al televidente les interesa, es demagogia pura. Pues si el periodismo tiene responsabilidad en lo que es su oficio, la informacin veraz, no la tiene menos en la conformacin psicolgica y mental de la ciudadana. Sin embargo, su protagonismo desmesurado y su nulo recato al fabricar noticias de consumo, a duras penas est frenado por una deontologa cada vez ms permisiva. Adems, a diferencia de la corrupcin poltica que se remedia ms fcilmente legislando para impedir la reeleccin (es preciso que recordar que el grueso de la corrupcin en Espaa se debe a dcadas de polticos invariables e inevitables en las instituciones, que estn ah no por su competencia sino por su descaro y sus intereses soterrados), la corrupcin periodstica es mucho ms difcil de erradicar, pues es estructural.

Que hubo un atentado en Barcelona? Bstenos con la noticia. Esperemos luego para ver a quin atribuyen los jueces ese otro atentado ignominioso. Pero despreciemos los pormenores, como debiera sernos indiferentes los detalles de una trifulca de pareja...

Lo que nos incumbe es limitarnos a saber los titulares. Abstenernos de la escabrosidad de pormenores generalmente trufados por una especie de ingeniera periodstica asociada a otra de carcter comercial y no dejarnos arrastrar por el placer morboso, enfermizo, patolgico que hay tras cada noticia, es lo saludable: lo que hay que hacer. Es impropio tanto de una sociedad como de una persona madura buscar un pasatiempo en el relato extenso de una infamia o de una truculencia, sean del orden que sean. En el fondo poco varan unas de otras. Lo que viene despus del titular siempre es ms o menos lo mismo.

As es que si queremos pensar por cuenta propia y no por el sensacionalismo y por la mediacin del mal periodista, se falto de rigor, que maneja fuentes sospechosas, que carece de voluntad de neutralidad, empeado en hacer circular libelos e ideas, las suyas o la de grupos ms o menos concertados, para impedir la progresin poltica y asegurarse que todo siga ms o menos igual, creo que es cada vez ms necesario limitarnos a leer los titulares.

Cultivemos la tranquilidad y evitemos la intoxicacin permanente. No se puede uno imaginar a ciudadanos con criterio, que siguen los pasos que les marcan otros. Otros que adems no sobresalen precisamente por su moderacin y por su prudencia, sino por su enfermiza provocacin, por su intolerancia, por su bravuconera, por sus intereses bastardos y por creer que tienen razn porque defienden verdades que suponen de granito: dogmas, intransigencia, imposibilidad de dilogo, imposiciones: lo de siempre...


Jaime Richart, Antroplogo y jurista.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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