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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-09-2017

"No quiero que mi hija sea su sirvienta"

Hugo Salinas
Rebelin


Cuando Felipe Quispe Huanca, ms conocido como el Mallku (condor en aymara), fue capturado por la fuerza armada boliviana, y una periodista le pregunta por qu encabeza actividades terroristas, subversivas, su respuesta fue sin ambigedad: No quiero que mi hija sea su sirvienta.

Una respuesta que sintetiza el sufrimiento de seis siglos de los pueblos originarios de los Andes de Amrica Latina. De ser una de las civilizaciones ms notables, luego de la invasin espaola del siglo XVI, sus hijos pasaron a ser sirvientes y pongos. Perdieron la totalidad de sus activos y recursos naturales. Su fuerza laboral ingres a los socavones de las minas para nunca ms salir de ellos. Un genocidio por el cual, los espaoles debern rendir cuentas en algn momento.

El Mallku es uno de los personajes ms destacado del mundo Aymara en Bolivia, de donde l proviene. Es dirigente sindical, poltico y profesor universitario. A sus 75 aos sigue con la misma vitalidad de sus aos mozos en la bsqueda de un futuro mejor para su pueblo. Junto a su pueblo, intenta por todos los medios, resolver esa ignominia de que los hijos del pueblo Aymara sean los sirvientes de los karas (blancos y criollos poseedores del poder y las fuerzas armadas y policiales).

La respuesta del Condor de los Andes merece una reflexin serena, a la luz de la Historia de los pueblos del mundo, bien que es el grito natural que sale desde las entraas de un pueblo sumido en la pobreza, desempleo, exclusin y asesinato impune desde hace seis siglos.

Es muy probable que los aymaras lleguen al poder en Bolivia con ese sentimiento de no querer que sus hijos sean sirvientes de los kharas. Pero, cul ser la opcin de administracin pblica que escogern los aymaras? Al respecto es muy aleccionador el testimonio que nos brinda Anbal Quijano en su artculo El Movimiento Indgena y las cuestiones pendientes en Amrica Latina con relacin a lo que ha sucedido, y est sucediendo, por ejemplo, en la India.

Quijano seala, [] no es complicado entender que en todos los contextos donde el control inmediato del poder local no lo tienen los blancos, ni los europeo, el trmino indgena no tiene la misma significacin, ergo tampoco las mismas implicaciones.

As, en el Sudeste del Asia, en India, Indonesia, Filipinas, en los pases situados en la antigua Indochina, quienes son identificados como indgenas y han terminado aceptando tal identificacin, as como quienes los identifican de ese modo, no tientan para nada ninguna referencia con lo europeo, con lo blanco, en suma con el colonialismo europeo. All, los grupos o poblaciones indgenas son aquellos que habitan las zonas ms aisladas, ms pobres, por lo general en la floresta o en la tundra, cuyos principales recursos de vida, a veces los nicos, son el bosque, la tierra, los ros, y sus respectivos habitantes, vegetales o animales.

Tales poblaciones son oprimidas, discriminadas, despojadas de sus recursos [] por los otros grupos no blancos, ni europeos (por lo mismo, tan nativos, aborgenes u originarios como los otros) que en esos pases tienen hoy el control inmediato del poder [despus de haber expulsado a los ingleses dominantes], aunque sin duda asociados a la burguesa global cuya hegemona corresponde a los europeos y blancos.

[...] Y bajo el renovado dominio de los brahmines y su fundamentalismo comunalista, esa situacin es hoy an peor y ms violenta. Las demandas de los indgenas del Sudeste asitico son pues, en todo lo fundamental, diferentes que los de sus homnimos latinoamericanos. Sus movimientos de resistencia son cada vez ms amplios y organizados y los conflictos regionales que ya producen irn en la misma direccin. La actual virulencia del chauvinismo fundamentalista del comunalismo es una de sus claras seales.

Es decir, la victoria, por ejemplo, de los aymaras ante dominio del khara, del hombre blanco, no es ninguna garanta para la liberacin de todos los pueblos originarios de Bolivia, ni menos de todos los habitantes de Bolivia. Este testimonio de Anbal Quijano debe ser tomado en cuenta muy seriamente si no queremos empeorar las cosas.

La ira en la frase del Mallku (no quiero que mi hija sea su sirvienta), debe conducir a la liberacin de todos los habitantes de Bolivia y no solamente de una fraccin de la poblacin. Porque, de otro modo, se tendra en lugar de los kharas a los aymaras, quienes en el poder aplicaran polticas de dominacin mucho ms raciales, tnicas y sanguinarias que los kharas, como ya viene sucediendo en el Sudeste asitico liberado de los kharas.

De lo que se trata es de superar el modelo socio-econmico impuesto por los espaoles en el momento de la invasin del Abya Yala. En aquella poca, el modelo ya imperante en Europa por varios miles de aos, que tiene como elemento fundamental a la Reparticin Individualista del resultado de la actividad econmica, y sus instituciones que lo hacen perdurar en el tiempo como la propiedad privada y la herencia.

Es decir, si no proponemos una real alternativa a la Reparticin Individualista, seguiremos lamentando la dominacin de los unos sobre los otros con todos sus efectos perversos. La Reparticin Individualista seguir alimentando las ansias del dinero, del poder de un pequeo grupo de personas, de una etnia, o una raza, contra el resto de la poblacin.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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