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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-09-2017

Entrevista a Richard Labvire, escritor y periodista franco-suizo
"El terrorismo es la faz oscura de la globalizacin"

Alex Anfruns
InvestigAction


Debemos acostumbrarnos al terrorismo como parte integrante de nuestra vida cotidiana? O analizar inteligentemente sus causas para contrarrestarlo? Ex redactor jefe de Radio Francia Internacional y ahora director del sitio especializado a prochetmoyen-orient.ch, el escritor y periodista franco-suizo Richard Labvire ha publicado Terrorisme, la face cache de la mondialisation (Terrorismo, la faz oscura de la globalizacin), una obra destacable, que saca el balance de quince aos de guerra contra el terror y aporta las claves para el anlisis de un fenmeno complejo y cada vez ms extendido en nuestras sociedades.

En su libro usted afirma que la opcin militar no puede terminar con el terrorismo. Por qu cree que los lderes occidentales persisten en hacer creer lo contrario?

En primer lugar porque no tienen mucha imaginacin, porque no hacen los anlisis correctos del fenmeno terrorista y porque favorecen principalmente sus intereses econmicos. Por el momento, se habla mucho de Qatar y Arabia Saudita. Arabia Saudita, mucho ms que Qatar, es el primer donante y el apoyo financiero para la expansin del wahabismo y del salafismo, que han inspirado a muchos grupos terroristas en el mundo, especialmente en el Medio Oriente, en Asia, frica o Europa.

La mayora de los pases occidentales, a imagen de Estados Unidos despus de los atentados del 11 de septiembre de 2001, han declarado una guerra contra el terror, al terrorismo lo que es, en esos trminos, una estupidez insondable y una absoluta estupidez, por la buena y sencilla razn de que el terrorismo no es una sustancia determinada, sino un modo operatorio, una metodologa. Es un modo asimtrico de guerra del dbil al fuerte-. No se hace la guerra a una metodologa, ni a un modo de operar.

Los militares lo saben muy bien. Esto ha sido dicho recientemente por los oficiales superiores y generales franceses: no se bombardea una ideologa, no se destruyen los discursos radicales con las armas! As que los militares, mucho ms que los polticos, saben muy bien que no podremos superar el terrorismo contemporneo mediante simples operaciones militares. La opcin militar garantiza una postura de inmediatez que permite ganar tiempo o desplazar la cuestin. Pero ninguna operacin militar puede alcanzar la raz de las causas profundas del terrorismo, de su permanencia, su expansin y su reconfiguracin en el mundo globalizado de hoy.

Desde el atentado de enero de 2015 en Pars, las acciones terroristas se han multiplicado en suelo europeo y en otros lugares. Cmo hemos llegado hasta aqu?

Acabamos de tener una serie de atentados en Gran Bretaa y Melbourne, en Pars un loco atac a un polica en Notre Dame con un martillo, otro ha tratado de hacerse explotar en los Campos Elseos Durante ese tiempo en el sur de Filipinas, el ejrcito nacional est luchando -con medios pesados a los grupos salafo-jihadistas que reclaman su lealtad a Daesh -estos ltimos tambin reclaman un territorio del archipilago!-. En Irak, Siria, como en la franja del Sahel-Sahara y el Cuerno de frica, otros grupos armados tanto en nombre de Daesh como en el de Al Qaeda- reivindican tambin el control de vastos territorios.

Hay atentados muy mortferos que tambin devastan los distritos de Kabul y las localidades del este de Afganistn. Sus autores pretenden tambin actuar en nombre de la organizacin Estado Islmico. Hay grupos en el Sahel y el frica subsahariana desde Mauritania hasta el Cuerno de frica que tambin actan en nombre de estos mismos grupos terroristas, mientras que sabemos muy bien que sus incursiones van dirigidas principalmente a la acumulacin del capital financiero y humano local En todos los casos citados, el terrorismo contemporneo abarca un fenmeno que se ha globalizado ampliamente. Ahora, es necesario tratar de comprender las razones de esta ampliacin que se instala para un largo plazo

Podra haber un vnculo ms profundo, de causa y efecto, entre la poltica occidental dirigida en el extranjero y el terrorismo?

Ciertamente. Desde que George W. Bush declar su guerra contra el terrorismo al da siguiente de los atentados del 11 de septiembre, las posiciones y reacciones de Estados Unidos y de los pases occidentales desde luego no han hecho menguar el problema, sino que al contrario lo han multiplicado por diez y han acentuado su expansin, a partir de las operaciones militares occidentales en Afganistn, en Irak, por supuesto -la invasin anglo-estadounidense de Iraq ha sido un desastre que claramente ha escrito la prehistoria de Daesh- la intervencin y el desmantelamiento de Libia han generado asimismo una onda de choque que se ha convertido en una multitud de conflictos.

La intervencin franco-britnica, apoyada por los Estados Unidos y la OTAN en Libia, destruy este pas, ha creado tres o cuatro Libias, lo fragment, y hoy el Oriente y el Sur de Libia es un santuario de campos de entrenamiento jihadistas. Se han extendido no slo a Mali, sino tambin al Chad, a Burkina Faso y en toda la franja del Sahel-Sahara, por no decir en la totalidad de frica Occidental, con grupos como Boko Haram, los Shabaab, aumentando as las zonas de inseguridad total.

En su libro usted propone un marco de lectura que podra parecer pesimista en el corto plazo; por otro lado, tiene el mrito de ser muy audaz porque se basa en un razonamiento riguroso que va en contra de las ideas dominantes

Hoy yo digo que hay que invertir el paradigma, no analizar el terrorismo como una crisis, un accidente o un fenmeno extraordinario, ni una patologa, sino ms bien como una cosa ordinaria, normal, cuyas lgicas y maquinaciones estn en el corazn mismo de la normalidad de la globalizacin econmica, comercial y financiera.

Desde el final de la Guerra Fra, con la revolucin digital y las nuevas tecnologas (redes digitales y otros grandes volmenes de datos y nubes de computacin), la multiplicacin de las crisis en el Oriente Medio, frica y otros lugares conoce una duplicacin y reduplicacin, en la que se ve interactuar a sindicatos del crimen, crteles de la droga, Estados fallidos y grupos terroristas, en la lgica constitutiva de una economa poltica: la economa poltica del terror que se adapta perfectamente a la economa poltica global.

Hoy en da, la globalizacin tiene tres consecuencias principales: rompe los estados-nacin, los servicios pblicos y las polticas de redistribucin social. La globalizacin contempornea es la carrera por el dinero primero! Pues bien, esta carrera por el dinero tiene una necesidad vital, esencial y consustancial con el terrorismo. De ah el ttulo de mi libro, Terrorismo, la faz oscura de la globalizacin (1), que trata de remontar hasta las causas profundas del terrorismo, que se ha impuesto como una variable absolutamente necesaria para el funcionamiento de los mecanismos de la globalizacin contempornea.

A menudo cito el hallazgo del antroplogo y ensayista francs Georges Bataille quien, en 1957, en su famoso ensayo -La parte maldita- explic que cualquier fenmeno de expansin econmica tiene su lado negativo, su parte maldita de despilfarro que llamaba consumo. Hoy en da, el terrorismo se ha convertido en esa parte de consumo del capitalismo globalizado. As como Lenin habl del imperialismo, etapa suprema del capitalismo, se podra hablar igualmente del terrorismo como una etapa suprema de la globalizacin

Usted tambin dice que los medios de comunicacin participan de cierta manera en el fenmeno del terrorismo, retransmitiendo elementos sensibles vinculados a los atentados. Podra usted explicarnos un poco ms?

El terrorismo es aterrorizar. Es utilizar diversas armas en un equilibrio asimtrico de fuerzas. Cuando un grupo terrorista acta y realiza un acto de terror, es evidente que este acto debe ser transmitido a travs de un proceso de comunicacin, lo ms ampliamente posible, incluso a travs de la comunicacin de masas. As, el acontecimiento terrorista, necesariamente muy localizado, adquiere un alcance ms amplio, si no planetario, retransmitido por los medios modernos de comunicacin de hoy.

Hay forzosamente una relacin ambigua entre la propagacin y el efecto buscado por el terrorismo, es una cuestin muy vieja. Recuerden algunas portadas de la prensa como Le Petit Illustr u otros, dibujando las bombas de los anarquistas del siglo XIX. Ms recientemente an, cuando hubo los bombardeos de 1995 en Francia en el RER y el metro, tenemos que observar que aquellos ataques fueron cometidos a las 19:00 o 19:15. Los autores se haban asegurado as de estar en la apertura de las telenoticias a las 20h.

Hoy vemos cmo la organizacin Estado Islmico/Daesh, tiene varios cientos de sitios web. Incluso tiene un programa semanal en francs -Dabiq, el nombre de la ciudad siria donde las diferentes tradiciones sectarias anuncian el Apocalipsis- realizado de manera muy profesional, con asesores de comunicacin que se basan en Gran Bretaa, en los Estados Unidos y en el Golfo

La vieja ecuacin terrorismo/prensa constata que la comunicacin constituye una de las dimensiones incompresibles del fenmeno terrorista en sus vnculos con el exterior. En reaccin, si no en simetra, las autoridades encargadas de accionar los diferentes medios de respuesta del contraterrorismo producen -a su vez tambin- una comunicacin externa y un uso interno, destinado al pblico en general.

Est claro que los editores privados y pblicos tienen una gran parte de responsabilidad en la materia. La mayora de las veces hoy en da, se est condenado a la espontaneidad, a una inmediatez (que anula la mediacin necesaria para el anlisis y la comprensin). Las cadenas de televisin y los principales peridicos como Le Soir y La Libre de Bruselas o Le Monde o Liberacin, son demasiado a menudo cmplices de los grupos terroristas actuales, de su ideologa que se alimenta de esa resonancia que no se cuestiona. La mayora de los medios de comunicacin tratan el terrorismo en sus efectos ms dramticos y emocionales sin realmente buscar sus causas profundas.

Cmo explica este fracaso de nuestras sociedades democrticas respecto al derecho a la informacin?

Muy pocos medios se esfuerzan por remontarse a las causas, ya que hacerlo necesita ms tiempo, espacio, investigacin y, por lo tanto, experiencia real. Y esto tambin tiene un costo! Trabajar correctamente sobre las causas profundas del terrorismo requiere investigaciones minuciosas, informes sobre el terreno que requieren conocimientos histricos y antropolgicos de los lugares y tiempos en los que se desarrolla el problema, perdura, se repite y se transforma. Esta inversin periodstica requiere medios que se sostengan en el tiempo. Desafortunadamente, los modelos econmicos de nuestros medios nacionales no pueden afrontar ese reto

Incluso si los medios estuvieran all, lo querran? Nada es menos seguro, y no caigo en el conspiracionismo, ya que remontarse a las causas profundas del terrorismo contemporneo tambin requiere algunos anlisis polticos perfectamente incompatibles con los apriorismos ideolgicos de nuestros medios mainstream.

La mayora de las veces, estas sociedades privadas y pblicas no hacen ms que retransmitir los mismos blabla, los mismos testimonios lastimosos y los discursos convenidos sobre las respuestas al terrorismo, judiciales o de otra ndole. Despus de un acto terrorista, la totalidad de los poderes ejecutivos y legislativos del mundo adoptan nuevas leyes. En Francia, desde 2012, se han alineado una docena de textos de ley que, tan pronto como anunciados, han sido aplicados errneamente o incluso ni siquiera fueron aplicados. As, los medios de comunicacin acompaan estos discursos sin hacer un trabajo serio, sin demontar las racionalidades de la propagacin de las ideologas radicales; sin investigar las estructuras de reclutamiento y los operadores-actores en el financiamiento del terrorismo contemporneo.

En resumen, se habla mucho sin realmente abrir las investigaciones especficas necesarias, que podran servir como base para la elaboracin de las respuestas apropiadas. La problemtica de la financiacin del terrorismo est sobre la mesa desde hace ms de 30 aos. Se amontonan con ella varios pisos. Se sabe bien que no es el acto mismo o el paso al acto lo que cuesta caro (los ataques del 11 de septiembre de 2001 costaron menos de 500 000 dlares).

La mayora de los actos terroristas en su fase operacional no cuestan caro! Lo que es realmente costoso es lo siguiente, es decir, el reclutamiento de activistas, su entrenamiento, la asuncin del seguro de su familia en los casos de atentados suicidas o las operaciones de ciruga esttica en Brasil, en el Lbano o en otros lugares para que cambien sus rostros Todo esto cuesta mucho ms caro que el paso al acto en s.

Admitamos que la mayora de los medios de comunicacin no hayan tenido el tiempo o los medios para abordar este problema con ramificaciones complejas. Sin embargo, usted se cuenta entre los analistas que alertaron muy pronto sobre las fuentes de financiamiento del terrorismo contemporneo

En efecto, trabaj sobre el ataque de Luxor de noviembre de 1997 en Egipto, donde 63 turistas fueron mutilados con machetes por los terroristas de la Gamia Islamiya. De estos 63 turistas, 35 eran ciudadanos suizos. El operador turstico se llamaba Hotel-Plan. En esa poca yo trabajaba para la Televisin suiza francfona (TSR). Mi jefe -Claude Torracinta- tuvo el buen sentido de enviar un equipo de periodistas y realizadores que pudieron as trabajar durante seis meses de manera profunda sobre aquel acto terrorista de Luxor, con el fin de remontarse a las redes de la Gamia Islamiya y de sus financiadores.

Se pudo as destapar la sociedad Al-Taqwa, que en ese momento era el banco de los Hermanos Musulmanes, prohibida en Egipto en 1983. Tambin se estableci en las Bahamas. Otras filiales y sociedades fiduciarias se instalaron en Suiza, especialmente en el Ticino en Lugano, Ginebra y en otras partes de Europa, en asociacin con los principales bancos occidentales.

Todo esto con el apoyo de los bancos saudes de los que callar el nombre para evitar un nuevo juicio, ya que han sido varios los que he tenido en mi lucha contra los bancos saudes y los operadores financieros sauditas que financian la expansin del wahabismo y el salafismo, incluso directamente a los grupos armados. Por lo tanto, Arabia Saudita sigue siendo el principal responsable, mucho antes que Qatar y cualquier otro estado en el mundo. La monarqua wahabita y sus satlites son responsables de esta expansin del terrorismo islamista en el mundo desde hace ms de treinta aos.

Entonces usted ya haba escrito un libro titulado Los dlares del terror, publicado en 1998. Qu acogida tuvieron sus investigaciones entre los medios dominantes y sus supuestos expertos?

Este libro tuvo un xito de estima, que algunos especialistas manifestaron al ser publicado. Obviamente, no llam la atencin de los poderes pblicos, que, al mismo tiempo, seguan manteniendo relaciones comerciales muy jugosas con Arabia Saud y las otras monarquas petroleras del Golfo.

La segunda razn de este silencio corts, ms all del aspecto financiero, son las dimensiones estratgicas del fenmeno. En la medida en que Arabia Saud y los pases del Consejo de Cooperacin del Golfo (CCG) se arriman a los Estados Unidos y se acercan a Israel contra su enemigo comn un gran desafo regional que se llama Irn-, est muy claro que denunciar la financiacin del terrorismo, en primera lnea de la cual actan los donantes de fondos wahabitas, se vuelve efectivamente muy polticamente incorrecto. Esto debilita el frente comn que Estados Unidos est tratando de construir contra Irn desde su Revolucin Islmica en 1979.

La tercera razn por la que este libro -esta investigacin sobre el financiamiento del terrorismo que sali unos aos antes de los atentados del 11 de septiembre- no interes a mucha gente es que involucraba directamente a varios aparatos de Estado americanos, comenzando por los servicios especiales que reclutaron y entrenaron a miles de jihadistas para ir a luchar a Afganistn contra el ejrcito sovitico.

Aquel escndalo -el binladengate- se ha ampliado a partir de entonces, despus de la retirada sovitica en 1989 tras la cada del muro de Berln, debido a que los mismos servicios de Estados Unidos han seguido utilizando estos yihadistas -sus jihadistas- en Asia Central, en Yemen, en Oriente Medio y otros lugares. Obviamente, explicar y denunciar esta realidad no fue muy bien recibido ni alentado, ni siquiera por los medios ms irrespetuosos

Pero poco despus, las mentalidades sern un poco ms receptivas

S, despus de los ataques del 11 de septiembre, el libro fue traducido en Estados Unidos y tuvo ms eco. Con algunas de mis fuentes, fue posible explicar an ms cual era el papel de Arabia Saudita, Kuwait, los Emiratos rabes Unidos y Qatar en esos procesos. Ahora es ms aceptado por el pblico en general y las autoridades polticas el hecho de que el papel de Arabia Saudita durante 30 aos es central y sigue sindolo en los mecanismos de financiamiento del terrorismo islamista.

Esta comprensin, esta denuncia, comienza a dar sus frutos, y a crear problemas a todas aquellas personas que comercian y hacen negocios con Arabia Saudita, empezando por Donald Trump o incluso otros pases europeos, entre ellos Francia. Razn por la cual hubo que inventar un seuelo que dirigiera toda la actualidad de la financiacin sobre Qatar, para limpiar y blanquear a la Arabia Saudita y los otros miembros del CCG. Pero es un juego de manos que no convence a nadie.

Sin embargo, se ha podido observar una cierta convergencia en las estrategias de Arabia Saudita y Qatar, por ejemplo, en el escenario del conflicto en Siria y Yemen Podemos decir que estos pases persiguen los mismos objetivos en materia de poltica exterior ?

Este caso de financiacin del terrorismo, incluidas las rivalidades entre Qatar y Arabia Saudita, son un asunto de familia para las monarquas petrolferas del Golfo, en lo que estn todos ms o menos involucrados. No es slo el caso de Qatar, Kuwait o Arabia Saudita, estas razones conciernen al conjunto de las finanzas islmicas y sus actores, con la recogida de la zakat, la colecta de donaciones y sus usos a travs de, por ejemplo, el Banco islmico de desarrollo, la Organizacin de la Conferencia Islmica y las diversas herramientas de multilateralismo islmico dominadas por Arabia Saudita, por no hablar de una mirada de ONGs entre las que se encuentran los Hermanos musulmanes y sus frentes caritativos europeos.

Esta estructura de rizoma (con ramificaciones subterrneas NdlR) es ampliamente transnacional y aprovecha los parasos fiscales occidentales y los centros financieros en el mundo que, les recuerdo, estn mayoritariamente bajo bandera estadounidense y britnica.

La cuestin de la financiacin del terrorismo revela una problemtica en mil capas que no slo puede provenir de Qatar. Tienes razn al mencionar la proximidad ideolgica y poltica de Qatar y Arabia Saudita, porque estos dos pases comparten la misma doctrina teolgico-poltica: el wahabismo. El problema es que Qatar es muy pequeo y Arabia Saudita es muy grande. Es la fbula de la rana que quiere hacerse tan grande como el buey. La rivalidad entre estos dos pases es antigua. Este tronco comn del wahabismo hace que estn siempre muy involucrados en el apoyo a los grupos terroristas sunitas, no slo en Irak y Siria, sino tambin en Yemen y en la represin contra la poblacin chita de Bahrein.

Histricamente, desde el momento en que fue prohibida por Nasser (desde 1956), la cofrada de los Hermanos Musulmanes y sus principales cuadros se refugiaron en Arabia Saudita y se han beneficiado de los regalos y la generosidad financiera del rey Faisal, quien dio dinero a los dos lderes principales de la poca, Said Ramadan, y Youssef Nada, que era un banquero, para establecerse fuera del mundo musulmn, en Europa y en particular en Mnich, a continuacin, en Ginebra desde 1961. Ellos decidieron instalarse primero en Munich en 1957, porque los Hermanos musulmanes haba establecido vnculos durante la Segunda Guerra Mundial con los agentes de los servicios secretos del Tercer Reich alemn. As crearon un primer centro en Munich ese ao, y enseguida se produjo la apertura del Centro Islmico de Eaux Vives en Ginebra en 1961, que todava est dirigido por Hani Ramadan. A partir de ah, los Hermanos Musulmanes se extendieron mucho por Europa, creando despachos, sociedades benficas, centros culturales en Francia (en la regin de Lyon), en Blgica y por todas partes.

Es pues Arabia Saudita la que ha favorecido la expansin internacional de los Hermanos Musulmanes, hasta que la Hermandad Musulmana comenz a crear problemas y a denunciar a la monarqua de los Saud en la Pennsula Arbiga y el resto del mundo rabe musulmn. Tanto es as que, a partir de la dcada de 1980, la monarqua saud comenz a desconfiar de los Hermanos que, gradualmente, escogieron otros lugares de implantacin. Este fue el caso especialmente de Qatar, donde el Sr. Qaradawi -portavoz internacional de los Hermanos- poda difundir sus mensajes de odio en todo el mundo a travs del canal de televisin Al-Jazeera. De la misma manera, la cadena Al-Jazeera fue el vehculo de comunicacin de Osama bin Laden, como fue la propaganda de Daesh y otros movimientos.

A partir de los aos noventa, qued claro que se haba producido una mutacin en Arabia Saudita. Su diplomacia a golpe de talonario de cheques comenz a apoyar y financiar a los grupos salafistas ms involucrados en especial fuera de sus fronteras: en Indonesia, Asia Central, Oriente Prximo hasta el Cuerno de frica, desde el frica subsahariana hasta Europa. Mientras que Qatar, por otra parte, se especializ en acoger a los Hermanos Musulmanes y a sus filiales internacionales. Los Hermanos Musulmanes y el wahabismo son las dos filiaciones ideolgicas del terrorismo contemporneo. Estas dos filiaciones permanecen muy prximas, o incluso comunes en muchos aspectos.

Vemos cmo los donantes de fondos de Arabia y de Qatar han fomentado la emergencia de la organizacin Estado islmico o Daesh con la ayuda de los servicios especiales turcos desde la cada de Bagdad en la primavera de 2003. Desde el desmantelamiento de Irak en 2003, Abu Moussab al Zarqawi fue el primer jefe de esta organizacin que se instala en el Kurdistn iraqu. Como por azar, esta organizacin se implanta junto a los servicios israeles y estadounidenses que permiten prosperar a Abu Moussab Al Zarqawi y sus asesinos Uno puede preguntarse por qu! Entonces Zarqawi se convertir en una de las principales amenazas en la regin y provocar un cisma entre Al Qaeda y lo que se convertir en Daesh a partir de 2012-13 que dar lugar a la toma de Mosul en junio de 2014 y la proclamacin del Califato el 29 de junio de 2014.

En toda esta evolucin, esta reconfiguracin rizomtica post-Qaeda, se asiste a la aparicin de un nuevo tipo de terrorismo con la organizacin Estado islmico. Arabia Saudita tiene una responsabilidad, como Qatar, Kuwait, los Emiratos rabes Unidos, los donantes de fondos egipcios y los servicios especiales israeles, turcos y de EEUU especialmente. Por lo tanto, est claro que acusar simplemente a Qatar no significa adoptar una actitud pertinente ni responsable.

Precisamente, cree usted que la reciente ruptura de lazos diplomticos entre Qatar y sus pases vecinos podra ayudar a desbloquear algunos conflictos en la regin?

No, no desbloquear nada en absoluto. Esta acusacin internacional es un maquillaje que fue inspirado en gran parte por el Pentgono con el fin de limpiar y blanquear a Arabia Saudita. Yo estaba en Tehern el 19 de mayo, el da de la eleccin presidencial iran, que fue una eleccin democrtica ejemplar para muchos pases, con la eleccin de Hassan Rohani, con el 60% de los votos de un electorado del que haba votado el 70%, lo que sigue siendo bastante nico en esta regin. Est claro que nunca hay elecciones democrticas ni en Arabia Saudita, ni en Qatar, ni en Kuwait ni en otros lugares de la regin

Pues bien, el da despus de esta eleccin presidencial iran, que reconoca el presidente Hassan Rohani, Donald Trump estaba en Riad, junto con el rey Salman de Arabia que haba convocado una cumbre de una cincuentena de pases sunitas con 37 jefes de gobierno y representantes de esos pases. El presidente estadounidense aprovech la oportunidad para declarar una alianza sunita contra Irn. Incluso acus a Irn de apoyar el terrorismo!

Es cierto que Irn tiene acuerdos estratgicos y militares conocidos con Rusia, Siria y el Hezbollah libans y, por lo tanto, defiende sus intereses y una visin geopoltica del Prximo y Medio Oriente que no es la de Washington y Tel Aviv . Es la razn por la cual -y desde Riad- Donald Trump decreta que se debe cercar a Irn, o declararle la guerra Algunos de sus consejeros hasta le dijeron que se le fue la cosa de las manos, porque declarar eso desde Riad, que todava sigue siendo el epicentro del terrorismo, es un poco paradjico, si no francamente contradictorio.

Cmo definira entonces la declaracin de lucha contra el terrorismo realizada por Donald Trump en su reciente visita a Arabia Saudita?

Es una operacin de pura comunicacin montada por el Consejo de Cooperacin del Golfo para aislar a Qatar. Es propaganda para blanquear y excusar el hecho de que Donald Trump sigue vendiendo miles de millones de armas a Arabia Saudita, que al mismo tiempo invierte miles de millones en los EEUU para comprar su apoyo. El crculo completo. Este crculo, que no es virtuoso, sino puramente empresarial, requerira ser explicado un poco. En este asunto, Washington ha tratado principalmente de disculpar a Arabia Saudita de cualquier vnculo con la financiacin del terrorismo.

Hoy, sin embargo, quien contina comprando mercenarios chechenos, chinos, europeos y africanos que participan en Siria e Irak, si no es Arabia Saudita? Es cierto que Qatar est ayudando a los jihadistas del frica subsahariana, en particular en Libia y otros pases de la regin. Pero Arabia Saudita no es ms virtuosa que Qatar en estas operaciones. Y el hecho de que una serie de estados rabes rompan sus relaciones diplomticas con Doha no va a ayudar desde luego a encontrar una solucin o a mejorar la situacin de las guerras civiles-mundiales en Siria, Irak, Yemen, Bahrein o en las crisis de la franja del Sahel-Sahara, por no hablar de las redes durmientes de los pases europeos, empezando por Gran Bretaa, Francia, Alemania y Blgica.

Quisiera insistir sobre Bahrein, donde hay una situacin extremadamente dramtica de la que nadie habla por razones, aqu tambin, de inters financiero. Bahrein es casi un estado saud, vinculado a Arabia Saudita por un puente y una autopista, y donde los movimientos de la poblacin mayoritariamente chita son reprimidos de forma sangrienta: detenciones masivas y torturas se llevan a cabo de forma rutinaria por el ejrcito saud, con la ayuda de los servicios especiales de Estados Unidos. En Bahrein se encuentra instalado el alto mando de la Quinta Flota de EEUU.

En Terrorismo, la faz oscura de la globalizacin, usted indica algunas pistas de accin para frenar la preocupante evolucin actual. Podra volver sobre ello?

Volvemos siempre a algo absolutamente esencial. En los das siguientes al 11 de septiembre de 2001, tuve la oportunidad de acompaar al ministro francs de Exteriores en aquel momento -Hubert Vdrine- a la Asamblea General de las Naciones Unidas, que haba sido aplazada en noviembre a causa de los atentados.

Hubert Vdrine hizo un discurso-acontecimiento que no gusto mucho a los americanos, porque bsicamente dijo: mirad, si queremod luchar eficazmente contra el terrorismo, hay que secar primero su suelo, las redes financieras e ideolgicas. Pero en paralelo, debemos intervenir diplomticamente para tratar de resolver con la poltica y la diplomacia las crisis del Prximo y Medio Oriente, en primer lugar, el conflicto palestino-israel

Es evidente que este conflicto -a pesar de la propaganda de los medios de comunicacin occidentales que lo transformaron despus del 11 de septiembre de 2001 en un problema estrictamente de seguridad y de lucha antiterrorista- sigue siendo fundamental y vital para el conjunto del mundo rabe-musulman. El conflicto palestino-israel sigue siendo el epicentro de las crisis, los malentendidos, de los dobles raseros y dobles medidas aplicados a la regin.

Trate de explicar a la calle rabe que la OTAN bombarde Belgrado sin ninguna resolucin de la ONU, que los occidentales estn llevando a cabo guerras supuestamente humanitarias en Afganistn, Irak, Libia y otros pases para promover la defensa de los derechos humanos y la democracia, mientras diariamente la soldadesca israel mata a nios palestinos en los territorios ocupados. Desde 1948, desde la creacin de Israel, no ha habido menos de 450 resoluciones del Consejo de Seguridad, la Asamblea General y la Comisin de Derechos Humanos, sin que ni una sola se haya aplicado, excepto parcialmente, la 475, con la retirada de Israel del sur del Lbano en julio de 2000

No estoy diciendo que eso sea suficiente con resolver de una manera justa y equitativa el conflicto palestino-israel para erradicar el terrorismo. Pero en cualquier caso, est claro que la gestin y la resolucin poltica y diplomtica del conflicto palestino-israel con el reconocimiento de un estado palestino libre con continuidad territorial y con Jerusaln como su capital, podra mitigar uno de los referentes centrales y simblicos del terrorismo islamista.

Y cules son los temas que deben explorarse en el seno mismo de nuestras sociedades?

Despus de la resolucin del conflicto palestino-israel y el golpe a los canales internacionales de financiacin del terrorismo, los principales proyectos que hay que abrir tienen que ver con las disfunciones internas de nuestras propias sociedades. En este imperativo categrico de rastrear las causas, insisto en el hecho de que no se bombardea una ideologa: frente a una ideologa radical hay que oponerle contrahistorias y otras grandes narrativas estructurales. Sin entrar a abordar los programas de desradicalizacin, tenemos que entender por qu tantos jvenes franceses, alemanes, belgas y britnicos se enrolan en las katibas de Daesh en Siria y en Irak.

El origen de esta migracin mortfera se explica por las disfunciones de nuestras propias sociedades en los barrios sin ley donde ni siquiera los bomberos no ponen los pis. Tambin pienso en la situacin carcelaria en las prisiones, donde los hermanos Kouachi, los autores del atentado de enero de 2015, pudieron conocer a Djamel Beghal que es el franco-argelino situado en lo ms alto de la vieja estructura de Al Qaeda Una total aberracin! Como esos pequeos delincuentes que no pusieron nunca un pie en Oriente Medio, que son puros productos de la sociedad britnica, han podido radicalizarse as (a menudo en la crcel) antes de pasar a la accin en el Reino Unido y en otros lugares?

El tercer problema, que nos remonta a nuestras propias carencias, es la escuela, que ya no produce ciudadanos que se integran, sino que al contrario, refuerza y reproduce las lgicas de la marginacin social. Y el ltimo nivel, ya hemos hablado de ello, es la prensa, que sigue manteniendo la desconfianza, cuando no son los odios comunitarios, en su prisa y su voluntad de hacer catastrofismo, o de negar los problemas. Por un lado los medios de comunicacin transmiten la propaganda de los grupos terroristas y, por otro lado, niegan la realidad y rechazan ver los verdaderos problemas internos en nuestras propias sociedades.

No es slo la prensa, sino tambin los barrios, la escuela, las crceles, los lugares donde se debe trabajar para tratar de modernizar y reactivar el contrato social bsico que hace que personas de diferentes orgenes culturales puedan vivir en un mismo pas, respondiendo a los mismos deberes y observando las mismas reglas. En definitiva, se trata de trabajar en todas las dimensiones susceptibles de consolidar el pacto republicano y los mecanismos de convivencia a expensas de prcticas comunitarias que no son compatibles con la preservacin de las libertades civiles y polticas.


Nota

1. Terrorismo, la faz oculta de la globalizacin. Ediciones Pierre-Guillaume de Roux, noviembre de 2016.

Traducido por Carles Aczar. Relectura por InvestigAction

Fuente: InvestigAction



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