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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-09-2017

Hemos salido de la crisis?

Juan Francisco Martn Seco
Contrapunto


Dediqu el artculo de la semana pasada a hacerme eco de un mensaje lanzado desde los ngulos ms diversos y recogido en la totalidad de los medios, el recuerdo del comienzo de la crisis, all por agosto de 2007, hace exactamente una dcada. Pretend mostrar cmo todos estos discursos transmitan una opinin parcial e incompleta acerca de la gran recesin ignorando su causa ltima; y al final de mi argumentacin dejaba para otro artculo ocuparme de la segunda parte del mensaje, consistente en la tajante aseveracin de que la crisis ha llegado a su final en Espaa y en toda Europa. As lo manifestaba la propia Comisin en una rueda de prensa, en la que tanto el vicepresidente, Valdis Dombrovskis, responsable del euro y del dilogo social, como el comisario Pierre Moscovici, responsable de asuntos econmicos y financieros, aseguraban que diez aos despus del comienzo de la crisis mundial la recuperacin de la economa europea se ha consolidado plenamente.

Esta aseveracin puede ser cierta en un sentido ms bien reduccionista y simple, entendiendo que la crisis se ha superado por el simple hecho de que las tasas de crecimiento en todos los pases se siten en cifras positivas. De acuerdo con esta interpretacin, los datos no dejan lugar a dudas. La semana pasada Eurostat public las cifras macroeconmicas correspondientes al segundo trimestre para toda la Unin Europa (UE), segn las cuales la Eurozona en su conjunto est creciendo al 2,2% en tasas interanuales. Hasta Francia e Italia, que ltimamente se encontraban en una situacin ms delicada, se apuntan tambin al crecimiento. Solo Grecia permanece en tasas negativas. Por el contrario, Espaa, con el 3,1%, se sita muy por encima de casi todos los pases, exceptuando a Polonia, Repblica Checa, Rumana o Letonia, con tasas por encima del 4%, y que son las que empujan hacia arriba la media.

Pero no todo es el PIB, sobre todo si se le considera puntualmente en un periodo concreto. Malamente se puede afirmar que se ha superado la crisis cuando no se han corregido aquellas variables y hechos que la originaron, comenzando por lo que constituye el cncer de la Unin Monetaria (UM): la fuerza centrifuga que incrementa poco a poco la divergencia entre sus miembros. Alemania y algunas otras naciones econmicamente satlites, s pueden afirmar que estn bastante mejor que cuando se inici la crisis, pero no los pases del Sur como Portugal, Espaa, Italia, no digamos Grecia, e incluso Francia.

La aseveracin anterior se confirma de manera clara si comparamos el lugar que la renta per cpita de los distintos pases ocupaba y ocupa respecto a la media de la de Europa de los 15, en 2007 y en 2016. Alemania pasa de representar el 104,7% al 113,9%; mientras que Italia desciende del 95,6% al 88,7%, Espaa del 92,2% al 84,4% y Grecia se desploma del 82,9% al 62,2%. Estos datos tienen su lgica traduccin en las tasas de paro. Alemania desciende del 8,6 al 4,1%, mientras que el desempleo se incrementa en Espaa desde el 8,2% de la poblacin activa al 19,6; en Italia del 6,1% al 11,7 y en Grecia del 8,4 al 23.6%.

En esta dcada ominosa, no solo es la desigualdad entre los pases la que se ha incrementado, sino tambin las diferencias dentro de los propios Estados. Por ejemplo en Espaa, los salarios -tanto los privados como los pblicos- han perdido poder adquisitivo y estn muy lejos de encontrarse a los niveles del comienzo de la crisis, de manera que si entonces la pobreza se centraba exclusivamente en los parados o pensionistas, hoy afecta tambin a muchos de los que disponen de un trabajo. Ha sido el propio presidente del Banco Central Europeo (BCE) el que hace poco manifest que la recuperacin no haba llegado a los sueldos. Tampoco las prestaciones y los servicios pblicos han retornado a los niveles de hace diez aos. No se han corregido muchos de los ajustes aplicados que, lgicamente, han afectado en mayor medida a las rentas bajas.

No se puede afirmar que se ha superado la crisis cuando se mantienen los mismos desequilibrios y contradicciones que la han causado. Es ms, algunos factores como el endeudamiento han empeorado. El hecho de que casi todos los pases miembros poco a poco se hayan ido situando en tasas de crecimiento positivas se debe, por una parte, a un factor extrnseco a la Unin Monetaria, el descenso del precio del petrleo, y, por otra, a la actuacin -aunque tarda- del BCE y a la poltica por l aplicada de bajos tipos de inters y expansin cuantitativa, poltica que no puede durar indefinidamente. La pregunta que, quirase o no, surge es qu puede ocurrir cuando el BCE vaya retirando poco a poco las ayudas instrumentadas.

Hay, adems, una razn adicional y de gran importancia para que pases como Portugal y Espaa hayan abandonado el espacio de tasas negativas del PIB y es que han corregido el desequilibrio fundamental que los tena postrados y encerrados en una especie de ratonera, el saldo del sector exterior. En Espaa en 2008 el dficit de la balanza por cuenta corriente se elevaba al 9,6% del PIB, cifra inquietante que, con el consecuente endeudamiento exterior, nos haba precipitado a la recesin y nos mantena atados a ella. La conditio sine qua non para el despegue econmico consista en cerrar este desfase entre importaciones y exportaciones. En condiciones normales, la solucin pasaba por la depreciacin de la moneda, como as de hecho haba ocurrido en las otras muchas ocasiones que a lo largo del tiempo el dficit exterior (mucho ms reducido que el de 2008) haba estrangulado la economa espaola. Este camino en las circunstancias actuales estaba vedado al pertenecer Espaa a la UM. Las autoridades econmicas nacionales e internacionales sealaban una nica salida, lo que se ha dado en llamar devaluacin interna.

La devaluacin interna persigue alcanzar los mismos efectos que la depreciacin del tipo de cambio con la diferencia de que lo hace por un camino indirecto mucho ms alambicado e injusto. Consiste en conceder todo tipo de ventajas a los empresarios con la finalidad de conseguir que los precios internos se reduzcan con respecto a los precios exteriores. Para ello persigue, por una parte, deprimir los salarios y, por otra, minorar la cargas sociales y fiscales a las empresas. Este fue uno de los motivos por los que algunos estuvimos en contra de la UM desde sus inicios. Preveamos que en cuanto comenzasen las dificultades, que sin duda iban a surgir, el ajuste recaera sobre los trabajadores, y que la imposibilidad de devaluar la divisa, unida a la libre circulacin de capitales, constituira un arma letal en contra del Estado social y de los derechos laborales.

Tengo que reconocer que cuando Europa y el Gobierno la plantearon, al margen de su valoracin social y tica, albergaba muchas dudas de que la devaluacin interior consiguiese su objetivo, al menos en la cuanta necesaria. Dado que nos movemos en una economa de mercado -en la que, por supuesto, los precios no pueden ser intervenidos ni limitados los beneficios de los empresarios-, tema que la disminucin de los salarios se tradujese en un incremento del excedente empresarial en lugar de trasladarse a los precios. Desde luego, este efecto se ha producido en la realidad, pero el ajuste ha sido tan brutal, y la reduccin de la retribucin de los trabajadores tan cuantiosa que, a pesar de la modificacin de la redistribucin de la renta en contra de los trabajadores y a favor de los empresarios, los precios interiores han descendido en la cuanta suficiente para equilibrar el saldo del sector exterior.

Resulta casi increble que la economa espaola haya pasado de un dficit en la balanza por cuenta corriente del 9,6 en 2008 a un supervit del 1,9% en 2016. Bien es verdad que en este ajuste han colaborado el descenso del precio del petrleo y los bajos tipos de inters, que han reducido la carga financiera frente al exterior, pero resulta innegable que la devaluacin interna y los recortes presupuestarios han ocupado un lugar transcendental en el cierre de la brecha que exista en la balanza de pagos y con ello en la superacin de las tasas negativas del PIB y en la creacin de empleo. Lo evidente conviene no negarlo.

Esta evidencia deberan tenerla en cuenta tanto el Gobierno como sus crticos. El primero para relativizar los xitos econmicos de los que se ufana, pues este crecimiento econmico se esta logrando a base de someter a la sociedad a una cura de caballo, con recortes significativos en el gasto pblico y una depresin muy elevada en el nivel salarial. Se est pagando un precio muy alto, principalmente por parte de las clases bajas, quebranto que estn an muy lejos de superar; es ms, la probabilidad de poder resarcirse en el futuro es muy escasa, ya que precisamente la recuperacin econmica, ante la imposibilidad de devaluar la moneda, est basada en una poltica deflacionista. Merece la pena? Podemos afirmar que se ha superado la crisis? Los crticos del Gobierno, pero defensores de la UM, tendrn que tener sumo cuidado en no incurrir en contradiccin. Cuando se quejan de que la recuperacin econmica no ha llegado a todo el mundo deberan preguntarse si bajo las coordenadas en las que se ha construido la moneda nica, el crecimiento econmico no se fundamenta obligatoriamente en la desigualdad, tanto interterritorial como personal.

La devaluacin monetaria distribuye el coste de forma igualitaria, modifica nicamente la relacin de precios interiores frente a los exteriores, pero deja intactos los precios relativos (incluyendo los salarios) en el interior. Todos se empobrecen en la misma medida frente al exterior, pero no experimentan ningn cambio relativo en su capacidad econmica respecto a los otros agentes internos. La deflacin competitiva, por el contrario, resulta totalmente injusta, ya que distribuye el coste de una manera desigual y catica: afectar exclusivamente a los salarios y a aquellos empresarios, principalmente los pequeos y que carezcan de defensa, mientras que las grandes empresas que actan en sectores donde la competencia no existe, no solo no asumirn coste alguno sino que incluso vern incrementar sus beneficios. Tampoco todos los salarios se comportarn de la misma manera ni se reducirn en la misma cuanta.

Las dudas acerca de que sea cierta la afirmacin de que hemos salido de la crisis surgen adems en las incertidumbres y desequilibrios que subsisten para el futuro. Si la casi totalidad de los pases del Sur han corregido su dficit exterior, no as Alemania que lejos de reducir su supervit lo ha incrementado (8,5% en 2016), ni Holanda que aunque lo ha minorado algo, contina mantenindolo a un nivel muy elevado (7,9% en 2016). Es decir, el ajuste ha recado exclusivamente sobre los pases deudores sin que los acreedores hayan hecho el mnimo esfuerzo para corregir el desequilibrio en el sector exterior, y todo indica que Alemania -que es la protagonista principal- no piensa dar marcha atrs en esta poltica de cara al futuro, lo que siembra toda clase de nubarrones sobre la Eurozona.

En estos mismos das, el presidente del BCE manifestaba su preocupacin por que la cotizacin del euro era excesivamente alta y, adems, mostraba una elevada resistencia al descenso. Podra ser de otra forma cuando la primera economa de la Eurozona presenta un supervit de su balanza de pagos por cuenta corriente cercano al 9%? El problema del BCE es que tendra que instrumentar dos polticas monetarias, una para el Norte y otra para el Sur, lo que es radicalmente imposible.

De momento, la economa espaola ha abandonado el espacio de la recesin y se ha adentrado en tasas positivas del PIB. Pero a qu coste y con qu secuelas? Qu ocurrir cuando el precio del petrleo se eleve o el BCE cambie de poltica monetaria y suban los tipos de inters?, qu suceder si vuelven a presentarse choques asimtricos?, y qu acontecer si la balanza de pagos comienza a resentirse y retorna de nuevo a cifras negativas? En la actualidad, nuestra capacidad para incrementar el endeudamiento exterior es nula. Deberemos mantener, en consecuencia, una poltica deflacionista permanentemente? No, la crisis, la verdadera crisis, la que se deriva de la pertenencia a la Unin Monetaria, no se ha superado ni se superar mientras se permanezca en ella.

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Fuente: https://www.republica.com/contrapunto/2017/08/24/hemos-salido-de-la-crisis/#



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