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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-09-2017

El circo de la crueldad de Joe Arpaio y el declive de la democracia en EEUU

Paul Mason
El Diario (Espaa)

El indulto de Trump al ultraderechista exsheriff de Arizona no solo legitima sus mtodos sino que deja ver un sistema democrtico en decadencia



Los presos reciben un nuevo uniforme con la bandera de EEUU en un acto ante la prensa en la crcel en julio de 2016.

Los presos reciben un nuevo uniforme con la bandera de EEUU en un acto ante la prensa en la crcel en julio de 2016. GARY WILLIAMS / EFE

La crcel era un campamento: llena de lonas de color verde militar de la poca de la Guerra de Corea. Los hombres reclusos (las mujeres estaban en un edificio aparte) vestan monos de trabajo de rayas blancas y negras y, como ya sabe todo el mundo, ropa interior rosa chilln. El mismsimo Arpaio nos firm un pster en el que se vea a un recluso de aspecto tosco usando ropa interior rosa diseada, como todo en aquel lugar, para humillar y acrecentar la tortura mental.

El malestar fsico era evidente. El termmetro de nuestro coche indicaba 45 grados centgrados. Los reclusos yacan desplomados y apticos bajo el sofocante calor. Todo se hace lo ms barato posible. Los reclusos tienen dos comidas al da: salsa boloesa con pan blanco barato. Nosotros, los guardias, tomamos solamente Gatorade caducado para hidratarnos, nos dijo el guardia que nos escoltaba. Para demostrarlo, mostr con orgullo la fecha de caducidad en la botella de la que beba. Al menor movimiento no autorizado, como taparse la cabeza con una toalla rosa para protegerse del sol camino al bao, el guardia lanzaba un grito insultante al infractor que le dejaba petrificado en el lugar.

No vimos las celdas de aislamiento ni al grupo de trabajo de mujeres encadenadas, aunque Arpaio nos lo habra mostrado si hubiera tenido tiempo. El objetivo del pequeo infierno construido por Arpaio en claro desafo a las leyes y normas federales era desalentar la migracin.

La crcel, las implacables redadas y la detencin de personas de aspecto hispano (adems de las diatribas que salieron de la boca de Arpaio durante la entrevista, llenas de desprecio y estereotipos raciales) formaban parte de un plan diseado para hacerle la vida tan difcil como fuera posible a las comunidades migrantes de Arizona.

Pero ese circo de la crueldad era slo un pretexto para un mensaje an mayor: las acciones de Arpaio, sheriff del condado de Maricopa (Arizona) durante ms de 20 aos, servan para probar que la extrema derecha de EEUU poda desafiar impunemente a la Constitucin y al Gobierno federal. Eso es lo que realmente ha aprobado el presidente Trump concediendo el perdn a Arpaio: la posibilidad de desafiar abiertamente a la ley.

Trump indulta al polmico exsheriff Joe Arpaio

Roger Stone, un asesor de Trump que fue clave en la exoneracin de Arpaio, est ahora trabajando en un indulto para el preso Cliven Bundy, cuya milicia de extrema derecha se enfrent en 2014 a las fuerzas gubernamentales. Adems de pensar en la importancia que tiene que un hombre de confianza del presidente se confabule con el lder de una milicia armada que cree justificada la violencia contra el Gobierno, debemos detenernos a reflexionar sobre la prediccin de Stone, que habl de un arrebato de violencia en este pas, un levantamiento como jams se ha visto si llega a haber un intento de mocin de censura contra Trump.

El reportaje que hice desde la crcel de Arpaio no cambi nada. Ni siquiera cambi nada la investigacin ganadora del premio Pulitzer sobre los altos costos en que se incurrieron debido al fracaso de Arpaio para combatir el crimen de verdad. Arpaio fue encasillado (del mismo modo que Trump) con la etiqueta cosas extraas en los mrgenes del estilo de vida estadounidense.

Hoy, igual que ocurri con el ejrcito de zombis en Juego de tronos, todos los raros y trastornados personajes de la derecha estadounidense han cruzado el muro. Stone, Trump, Arpaio y Steve Bannon se pasean impunemente entre la sociedad civil estadounidense dando un guio de complicidad a los fascistas, los miembros del Ku Klux Klan, los grupos de misginos violentos y las milicias armadas; y sealando a los medios de comunicacin como los enemigos del pueblo.

Sera aterrador que estos fueran nuestros enemigos, pero se supone que EEUU es nuestro aliado: la autoproclamada tierra de la libertad, los luchadores de la democracia y dems autobombos que ahora no significan nada.

La semana pasada fue posible percibir cmo el republicanismo tradicional perda su tradicional confianza cuando el secretario de Defensa de Trump, James Mattis, dijo a sus soldados en Jordania que deban resistir hasta que EEUU recupere su capacidad de inspirar al mundo. Trump est ahora tan en desacuerdo con un gran sector de la lite empresarial que, en cualquier democracia progresista normal, la primera oportunidad de destituirlo sera bien recibida.

Pero (y debemos obligarnos a enfrentar esto) EEUU se est convirtiendo en una democracia anormal. Las viejas y frreas instituciones del pas parecen iguales, pero el Estado de derecho y la imparcialidad de la justicia se estn esfumando. Las fuerzas que defienden la democracia estadounidense (el periodismo serio, las fundaciones y ONG respaldadas por multimillonarios, los sindicatos, los grupos de protesta y, sobre todo, los demcratas) jams se haban enfrentado a una amenaza como la actual. Hay un fuerte clima de negacin y autocomplacencia.

La advertencia de Stone fue una seal para los senadores republicanos que podran sentir la tentacin de apoyar una destitucin ( impeachment). El poltico que vote a favor de la destitucin estara poniendo en riesgo su vida, dijo Stone. Tambin fue una advertencia indirecta para los lderes empresariales que dimitieron de los consejos creados por Trump tras Charlottesville. Muy pronto, ellos tambin pasarn a formar parte de la lista de enemigos a ser vilipendiados y amenazados.

No han pasado ni siquiera 20 aos desde que la derecha estadounidense proclamara la unipolaridad del mundo: EEUU era amo y seor y poda moldear el sistema, imponiendo la democracia y el orden en los mercados emergentes. Qu gracioso suena eso ahora.

Estados Unidos ni siquiera puede autoimponerse la democracia. Toda persona que entienda de geopoltica debe temer las consecuencias. Las normas de comportamiento establecidas en Arizona (amenazas a opositores polticos, redadas contra agencias rivales encargadas del orden pblico, hostigamiento de la prensa) se estn convirtiendo en moneda corriente en Washington. Que Trump recurra a decisiones arbitrarias tambin es un mensaje para todos los cleptcratas y estados policiales del mundo: todo est bien, sigan adelante.

Lo nico que podemos hacer es reformular los principios del derecho y la libertad. Y confiar en que, si tenemos que pelear por esas cosas en Europa, lo hagamos mucho antes y de manera ms eficiente que los maltrechos progresistas de EEUU.

Traducido por Francisco de Zrate

Fuente: http://www.eldiario.es/theguardian/Joe-Arpaio-crueldad-Trump_0_681382186.html



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