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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-09-2017

Interseccionalidad & Marxismo
Una defensa marxista de la interseccionalidad

Sharon Smith
https://socialistworker.org/

" Hay dos interpretaciones muy distintas de la interseccionalidad: una desarrollada por las feministas negras y la otra por el ala postestructuralista de la posmodernidad. Quiero tratar de dejar claras las diferencias en este artculo y explicar por qu la tradicin feminista negra plantea el proyecto de construccin de un movimiento unido para luchar contra todas las formas de opresin que es central en el proyecto socialista, mientras que el postestructuralismo no lo hace."


Muchos militantes que han seguido el debate en la izquierda acerca del trmino "interseccionalidad" ven difcil definirlo, por una razn muy comprensible: diferentes personas lo explican de manera distinta con propsitos distintos. Por esta razn -junto con el hecho de que es una palabra de siete slabas- interseccionalidad puede aparecer como una abstraccin con solo una vaga relacin con la realidad material. Sera un error, sin embargo, descartar totalmente el concepto.

Un concepto, no una teora

Quiero empezar dejando claras algunas cosas. Primero, la interseccionalidad es un concepto, no una teora. Es una descripcin de cmo diferentes formas de opresin -racismo, sexismo, opresin a LGTBI y todas las otras formas- interactan entre s y se fusionan en una sola experiencia. De modo que las mujeres negras, por ejemplo, no estn "oprimidas doblemente" -esto es, oprimidas por experiencias separadas de racismo, que tambin afecta a hombres negros, y adems de sexismo, que afecta tambin a las mujeres blancas- sino que el racismo afecta al modo en que las mujeres negras son oprimidas como mujeres y tambin como gente negra.

La interseccionalidad es otra forma de describir la "simultaneidad de la opresin", el "solapamiento de opresiones", el "entrelazamiento de opresiones" o cualquier otro trmino que las feministas negras hayan usado para describir la interseccin de raza, clase y gnero. Como plante la acadmica y feminista negra Barbara Smith en 1983 en Home Girls: A Black Feminist Anthology: "el concepto de simultaneidad de la opresin est en el centro de una comprensin feminista negra de la realidad poltica y es, creo, una de las contribuciones ideolgicas ms significativas del pensamiento feminista negro".

Puesto que la interseccionalidad es un concepto (una descripcin de la experiencia de mltiples opresiones, que no explica sus causas) ms que una teora (que s intenta explicar las causas de fondo de las opresiones), puede ser aplicada por varias teoras de la opresin diferentes, teoras de matriz marxista o posmoderna, pero tambin separatismo, etc. Puesto que el marxismo y el posmodernismo son habitualmente antitticos, el uso especfico que hacen del concepto de interseccionalidad puede ser muy diferente en muchos sentidos distintos y contrarios. El marxismo explica que todas las formas de opresin tienen sus races en la sociedad de clases, mientras que las teoras que salen del posmodernismo rechazan esa idea como "esencialista" y "reduccionista".

Esta es la razn por la que un buen nmero de marxistas han desdeado o han sido hostiles al concepto de "interseccionalidad", sin distinguir entre sus fundamentos tericos rivales: el feminismo negro o el posmodernismo/postestructuralismo.

La tradicin feminista negra

Es importante entender que el concepto de interseccionalidad fue desarrollada por primera vez por las feministas negras, no por los posmodernos. El feminismo negro tiene una larga y compleja historia basada en el reconocimiento de que el sistema de esclavitud tradicional y, desde entonces, del racismo y la segregacin racial modernas ha causado que las mujeres negras sufran de formas que no han sido experimentadas por las mujeres blancas. En 1851, Sojourner Truth pronunci su famoso discurso No soy yo una mujer?, en la Convencin de Mujeres en Akron, Ohio.

Ese discurso estaba dirigido a enfatizar a las sufragistas blancas de clase media que la opresin de Truth como antigua esclava negra no tena nada en comn con la experiencia de las mujeres blancas de clase media. Truth contrapona su propia opresin como mujer negra, sufriendo brutalidad, degradacin fsica, horas interminables de trabajo forzado y no pagado, y dando a luz a hijos e hijas solo para verlos forzados a la esclavitud. Un siglo antes de que la jurista y feminista negra Kimberl Williams Crenshaw acuara el trmino "interseccionalidad" en 1989, ese mismo concepto era usado normalmente para describir un "entrelazamiento de opresiones", "opresiones simultneas" y otros trminos similares. El feminismo negro ponan tambin mucho nfasis en las diferencias de clase entre mujeres, porque la gran mayora de poblacin negra de los EEUU haba sido siempre parte de la clase obrera y haba vivido desproporcionadamente en la pobreza, debido a las consecuencias econmicas del racismo.

El ensayo de Crenshaw de 1989, Demarginalizing the Intersection of Race and Sex: A Black Feminist Critique of Antidiscrimination Doctrine, Feminist Theory and Antiracist Politics, que introdujo el trmino interseccionalidad, rinde tributo al discurso de Sojourner Truth. Crenshaw escribe: "Cuando Sojourner Truth se alz para hablar, muchas mujeres blancas queran callarla, temiendo que desviara la atencin del sufragio femenino [hacia la abolicin de la esclavitud]". Crenshaw se pregunta en el contexto moderno: "Cuando la teora y la poltica feminista que reclama reflejar las experiencias y las aspiraciones de las mujeres no incluye ni habla de las mujeres negras, stas deben preguntar, no somos nosotras mujeres?"

Feminismo negro de izquierda


Es importante tambin reconocer que el feminismo negro siempre contena un anlisis de izquierda, incluyendo un solapamiento entre algunas feministas negras y el partido comunista a mediados y finales del siglo XX. Las lderes del partido comunista Claudia Jones y Angela Davis, por ejemplo, desarrollaron el concepto de opresin femenina negra como la experiencia de entrelazamiento de raza, gnero y clase. En 1949, Claudia Jones escribi un artculo pionero titulado An End to the Neglect of the Problems of the Negro Woman! en el que afirmaba: "las mujeres negras -como trabajadoras, como negras y como mujeres- son la capa ms oprimida de toda la poblacin".

En ese ensayo, Jones enfatizaba los ataques sexuales como una cuestin racial para las mujeres negras: "Nada dramatiza ms el carcter oprimido de las mujeres negras que el caso de Rosa Lee Ingram, una madre viuda de 14 hijos -dos de ellos muertos- que afronta la cadena perpetua en una crcel de Georgia por el crimen de defenderse del acoso de un supremacista blanco. [] Saca a la luz la hipcrita coartada de los que linchaban a los negros, que histricamente se escondan tras las faldas de las mujeres blancas cuando trataban de encubrir sus funestos crmines con la caballerosidad o proteger a las mujeres blancas" Este tema -que el ataque sexual no es slo una cuestin de las mujeres sino tambin una cuestin racial en la sociedad estadounidense-, fue seguido y desarrollado posteriormente por Angela Davis, cuyo inveterado compromiso en la lucha contra toda forma de explotacin y opresin, incluyendo el injusto sistema racista es bien conocido. En 1981, Davis escribi en Women, Race and Class que la violacin "tiene un txico componente racial en los Estados Unidos desde el da en que la esclavitud fue un arma clave en el mantenimiento del sistema de supremaca blanca".

Describe la violacin como "un arma de dominacin, un arma de represin, cuyo objetivo encubierto era acabar con la voluntad de resistencia de las mujeres negras y, en ese proceso, desmoralizar a sus hombres". La violacin institucionalizada de las mujeres negras sobrevivi la abolicin de la esclavitud y tom su forma moderna, segn Davis: "Las violaciones colectivas, perpetradas por el Ku Klux Klan y otras organizaciones terroristas en el periodo posterior a la Guerra Civil, se convirtieron en un arma poltica indisimulada para aplastar el movimiento de igualdad negro".

La caricatura del deseo de los depredadores sexuales masculinos de violar a las virtuosas bellezas sureas tiene una "inseparable pareja", escribe Davis: "la imagen de la mujer negra como promiscua crnica. [] Vistas como mujeres fciles y putas, los quejas de las mujeres negras por las violaciones careceran necesariamente de legitimidad". Pero en los aos 70, mucha feministas blancas, quiz la ms famosa, Susan Brownmiller, en su libro Against our Will: Men, Women and Rape, describa la violacin exclusivamente como una lucha entre mujeres y hombres. Este marco poltico llev a Brownmiller a conclusiones abiertamente racistas en su apreciacin del linchamiento en 1955 de Emmett Till, el chico de 14 aos que visitaba a su familia en Jim Crow, Mississippi que fue secuestrado, torturado y asesinado de un disparo por el supuesto crimen de silbar a una mujer casada. A pesar del linchamiento de Till, Brownmiller dice que l y su asesino compartan el poder sobre una "mujer blanca", haciendo uso de estereotipos que Davis calific como "la resurreccin del viejo mito racista del violador negro".

Hay muchas otras formas en las que la experiencia de las mujeres negras difiere entre las mujeres de diferentes clases y razas. La corriente principal del feminismo de los aos 60 y 70 exiga poder abortar en base al derecho de la mujer a poner fin a un embarazo no deseado. Esto es, por supuesto, un derecho fundamental de todas las mujeres, sin el cual las mujeres no pueden ser iguales a los hombres. A la vez, sin embargo, la corriente principal del movimiento se centra casi exclusivamente en el aborto, cuando la historia de los derechos reproductivos complicaba mucho ms la cuestin para las mujeres negras y para otras mujeres de color, que haban sido los objetivos histricos de la esterilizacin forzosa racista.

El colectivo del Ro Combahee

La leccin central de estos ejemplos es que no puede haber algo tan simple como "la cuestin de las mujeres" en un sistema capitalista fundado sobre la esclavizacin de africanos, en el que el racismo est incrustado en todos sus fundamentos e instituciones. Casi todas cuestin "de las mujeres" tiene un componente racial. A lo largo de los 60 y los 70, hubo un potente movimiento en el feminismo negro de izquierda. Un representante destacado del mismo fue el Colectivo del Ro Combahee, un grupo de lesbianas feministas negras de Boston. Se identificaban como "marxistas" y afirmaban en su declaracin de 1977: "Somos socialistas porque creemos que el trabajo debe ser organizado para el beneficio colectivo de aquellos y que trabajan y crean los productos y no para el beneficio de los jefes.

Los recursos materiales deben ser distribuidos igualitariamente entre aquellos que crean estos recursos. "No estamos convencidas, sin embargo, de que una revolucin socialista que no sea a la vez feminista y antiracista puede garantizar nuestra liberacin. [] Aunque estamos esencialmente de acuerdo con la teora de Marx aplicada a las especficas relaciones econmicas que analiza, sabemos que este anlisis debe ser extendido ms all para que comprendamos nuestra situacin econmica especfica como mujeres negras". Es un punto de vista bastante razonable que parece de sentido comn para la mayora de la gente de izquierda hoy.

El Colectivo del Ro Combahee no apoyaba el separatismo, como algunos marxistas han interpretado errneamente. Barbara Smith, una de las fundadores del Colectivo del Ro Combahee, reclamaba en una entrevista en el libro de 1984 This Bridge Called My Back una estrategia de "construccin de coalicin" en vez del "separatismo racial". Deca que "cualquier tipo de separatismo es un callejn sin salida []. Ningn grupo oprimido puede derribar el sistema por s mismo. Es muy importante formar coaliciones de principios en torno a cuestiones especficas". Es importante discutir la idea que han sostenido muchos crticos -entre ellos algunos marxistas- de que el concepto de interseccionalidad del feminismo negro trata simplemente de la experiencia de racismo, sexismo y otras formas de opresin a nivel individual.

La tradicin feminista negra siempre ha estado vinculada a la lucha colectiva contra la opresin, contra la esclavitud, segregacin, racismo, brutalidad policial, pobreza, esterilizacin forzosa, violacin sistemtica de mujeres negras y en linchamiento sistemtico de hombres negros. Quiz la leccin ms importante que podemos sacar del Colectivo del Ro Combahee es que cuando construyamos el prximo movimiento de masas de liberacin de las mujeres -ojal sea pronto- debe estar basado no en las necesidades de las menos oprimidas sino de las que estn ms oprimidas, puesto que eso ese es el verdadero ncleo de la solidaridad. Pero la interseccionalidad es un concepto que sirve para entender la opresin, no la explotacin.

Muchas feministas negras reconocen las races sistmicas del racismo y el sexismo, pero dan mucho menos nfasis que los marxistas a la conexin entre los sistemas de explotacin y opresin. El marxismo es necesario porque proporciona un marco para entender la relacin entre explotacin y opresin y porque tambin identifica la agencia para crear las condiciones materiales y sociales que harn posible acabar con la explotacin y la opresin: la clase obrera.

Los trabajadores no solo tienen el poder para parar el sistema, sino para reemplazarlo por una sociedad socialista basada en la propiedad colectiva de los medios de produccin. Aunque otros grupos de la sociedad sufran opresin, solo la clase obrera tiene este poder colectivo. De modo que el concepto de interseccionalidad necesita la teora marxista para reconocer el tipo de movimiento conjunto que es capaz de poner fin a todas las formas de opresin. Al mismo tiempo, el marxismo solo puede beneficiarse de integrar el feminismo negro de izquierda a su propia poltica y prctica.


El rechazo posmoderno de la "totalidad"

Hasta ahora, he tratado de mostrar que el concepto de interseccionalidad, de entrelazamiento de opresiones, estuvo basado en la tradicin feminista negra durante un largo periodo de tiempo y que este concepto ha sido compatible con el marxismo. Quiero ahora centrar en la posmodernidad y contraponer la interpretacin posmoderna de interseccionalidad con el concepto, anterior, de la tradicin feminista negra. Para ser claros: no cabe duda de que el posmodernismo ha hecho avanzar la lucha contra todas las formas de opresin, incluyendo la opresin experimentada por el colectivo transexual, con diversidad funcional o aquellos discriminados por razones de edad y muchas otras formas de opresin, que fueron eclipsadas antes de que las teoras postmodernas florecieran en los 80 y 90.

El crtico literario Terry Eagleton identific "el logro ms duradero" del postmodernismo en el "el hecho de que ha ayudado a plantear preguntas de sexualidad, gnero y etnia tan firmemente en la agenda poltica que es imposible imaginar eliminarlas sin una poderosa lucha". Al mismo tiempo, sin embargo, el posmodernismo hizo surgir un rechazo de plano de la generalizacin poltica y de las categoras de las estructuras sociales y realidades materiales, a las que se referan como "verdades", "totalidades" y "universalizaciones", en nombre de un "anti-esencialismo". (Ciertamente, tal rechazo de la generalizacin poltica es en s misma una generalizacin poltica, una contradiccin inherente al pensamiento posmoderno).

Los posmodernos sitan un nfasis clave en el carcter limitado, parcial, subjetivo, de las experiencias individuales de la gente, rechazando la estrategia de lucha colectiva contra las instituciones de opresin y explotacin para centrarse en las relaciones individuales y culturales como centros de lucha. No es un coincidencia que el posmodernismo floreciera en el mundo acadmico tras el declive de la lucha de clases y los movimientos sociales de los 60 y 70, y con el ascenso de la clase dominante neoliberal. Algunos acadmicos vinculados con el ascenso del posmodernismo eran veteranos radicales de los 60 que haban perdido la fe en la posibilidad de la revolucin. Se les uni una generacin de radicales demasiado jvenes para haber experimentado el tumulto de los 60, pero que estaban influenciados por el pesimismo del periodo.

En este contexto, el marxismo fue calificado generalmente de "reduccionista" y "esencialista" por acadmicos que se autodenominaban posmodernos, postestructuralistas y postmarxistas. Dentro de la categora terica ms amplia de postmodernidad, el postmarxismo proporcion un nuevo marco terico a comienzos de los 80. Dos tericos postmarxistas, Ernesto Laclau y Chantal Mouffe publicaron Hegemona y Estrategia Socialista: Hacia una Poltica Democrtica Radical en 1985. Laclau y Mouffe planteaban su teora como negacin de la "totalidad" socialista: "vnculos necesarios entre antisexismo y anticapitalismo, y la unidad entre ambos slo puede ser el resultado de una articulacin hegemnica. Por consiguiente, slo es posible construir esta articulacin a partir de luchas separadas [...]. Esto requiere la autonomizacin de las esferas de lucha".

Esto es un argumento en favor de la separacin de las luchas. Tales luchas "flotantes" deberan entonces ser conducidas totalmente dentro de lo que los marxistas llaman superestructura de la sociedad, sin relacin con su base econmica. Adems, el concepto de Laclau y Mouffe de "autonomizacin de las esferas de lucha" no es solo que cada lucha est limitada a combatir una sola forma particular de subordinacin dentro de un dominio social particular, sino que no necesita siquiera implicar a ninguna otra persona ms que a uno mismo. Esto se dice explcitamente: "muchas de estas resistencias no se manifiestan bajo la forma de luchas colectivas sino a travs de un individualismo crecientemente afirmado". Estos pasos muestran claramente cmo el nfasis se alej de la solidaridad entre movimientos y tambin de la lucha colectiva a la individual, a la lucha interpersonal.

As, las relaciones interpersonales se convirtieron en el lugar central de lucha, basada en las percepciones subjetivas de qu individuo est en posicin de "dominio" y cul en posicin de "subordinacin" en cualquier situacin particular. En 1985 el terico queer Jeffrey Escoffier resuma: "La poltica de la identidad debe ser tambin una poltica de la diferencia []. La poltica de la diferencia afirma una existencia limitada, parcial". Los postestructuralistas se apropiaron de trminos como "poltica de la identidad" y "diferencia" que tenan su origen en el feminismo negro de finales de los 70. Cuando el Colectivo del Ro Combahee se refera a la necesidad de una poltica de la identidad, por ejemplo, estaban describiendo la identidad colectiva de las mujeres negras; cuando enfatizaba la importancia de reconocer las "diferencias" entre mujeres, se referan a la invisibilidad del colectivo de mujeres negras en el feminismo predominantemente blanco de clase media del momento. Pero hay un mundo de diferencia entre la identidad social -identificacin como parte de un grupo social- y la identidad individual.

La concepcin postestructuralista de la "identidad" est basada en los individuos, mientras que la "diferencia" puede referirse igualmente a cualquier caracterstica que site a un individuo al margen de otros, ya sea por una relacin de opresin o que sea simplemente no normativo. Vale la pena sealar que la feminista negra Kimberl Williams Crenshaw, escribiendo en los 90, discrepaba con la "versin del antiesencialismo que encarnaba lo que puede llamarse la tesis vulgarizada de la construccin social, [que] consiste en que, puesto que las categoras son construidas socialmente, no existen los negros o las mujeres, y no tiene sentido por tanto continuar reproduciendo esas categoras y organizndose en torno a ellas".

Frente a ello, afirmaba que "una primera respuesta a estas preguntas requiere que reconozcamos en primer lugar que los grupos de identidad organizados en los que nos encontramos son de hecho coaliciones, o al menos, coaliciones potenciales esperando a ser formadas". Conclua diciendo que "en este momento de la historia, puede argumentarse firmemente que la estrategia de resistencia ms seria para los grupos desempoderados es ocupar y defender una poltica de localizacin social en vez de vaciarla y destruirla".

Identidad "individual" o "social"

Es as como el concepto de interseccionalidad que se desarroll por primera vez en el marco de la tradicin feminista negra, emergi mucho ms recientemente en el contexto de la posmodernidad. Aunque el feminismo negro y algunas corrientes de la teora posmoderna comparten asunciones y lenguaje comunes, estos quedan ensombrecidos por las diferencias clave que hacen de ellos enfoques distintos para combatir la opresin. Por tanto, el concepto de interseccionalidad tiene dos fundamentos polticos distintos: uno con el trasfondo del feminismo negro y otro del posmodernismo.

La reciente evolucin del enfoque postestructuralista de la poltica de la identidad y de la interseccionalidad, que ha tenido una fuerte influencia en la generacin actual de militantes, da un gran nfasis al cambio de comportamiento individual como la forma ms eficaz para combatir la opresin. Esto ha dado pie a la idea de que los individuos "sealen" los actos interpersonales de opresin percibida como un acto poltico crucial. Ha dado pie, ms en general, a la interseccionalidad en trminos posmodernos, incluso entre los que no tienen idea de qu es la posmodernidad.

Como ha afirmado recientemente un investigador marxista:

"A finales del siglo XX, un discurso terico de la interseccionalidad se hizo casi hegemnico en muchos sectores de la vida intelectual radical. En este discurso, centrado en cuestiones sociales y movimientos en torno a la raza, gnero, clase, sexualidad y otras formas de opresin era habitual decir que deberamos rechazar cualquier tipo de reduccionismo o esencialismo de clase en el que el gnero y la raza queden subsumidas bajo la categora de clase. Como mucho, se deca, los movimientos en torno a la raza, gnero, sexualidad o clase puede entrecruzarse entre s, pero no pueden coaligarse fcilmente en un movimiento contra la estructura de poder y el sistema capitalista que, segn con los marxistas, est tras l. As, la interseccionalidad actual de estos movimiento sociales -frente a su separacin- era vista habitualmente como limitada, como realidad y como una posibilidad. Decir otra cosa era correr el riesgo de caer en el abismo del reduccionismo o el esencialismo".

Coincido con Anderson en este punto, pero tambin creo que es claro que est criticando la versin posmoderna de la interseccionalidad, no la del feminismo negro. Creo que un error por parte de los marxistas no apreciar el valor de la tradicin feminista negra, incluyendo el concepto de interseccionalidad, tanto su contribucin a combatir la opresin de las mujeres de color, las mujeres de clase obrera y las formas en que puede ayudar a avanzar la teora y prctica marxistas. Los marxistas aprecian las contribuciones de los nacionalistas negros de izquierda, incluyendo a Malcolm X y Franz Fanon, as como el socialismo del Black Panther Party y han intentado incorporar aspectos de sus contribuciones a nuestra propia tradicin poltica. Los ejemplos anteriores proporcionan pruebas slidas de que deberamos incorporar del mismo modo lo que las feministas negras tienen que ofrecer al marxismo.

El papel de la segregacin racial en EEUU ha impedido eficazmente el desarrollo de un movimiento de mujeres unido que reconozca las muchas implicaciones de la histrica divisin racial. Ningn movimiento puede aspirar a hablar por todas las mujeres a menos que hable por las mujeres que tambin afrontan las consecuencias del racismo, que sita mayoritariamente a las mujeres de color en las filas de la clase obrera y la pobreza. La raza y la clase deben ser centrales al proyecto de la liberacin de las mujeres -no slo en la teora sino en la prctica- si pretender ser significativo para aquellas mujeres que son las ms oprimidas por el sistema.

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Sobre la autora:

Sharon Smith (1956), feminista, activista social norteamericana. Vive en Chicago, militante de la International Socialist Organization (ISO), integra la redaccin de la revista International Socialista Review y es columnista del Socialist Worker. Colabora regularmente en publicaciones de izquierda como CounterPunch y Dissident. Autora entre otros ensayos, de una fenomenal investigacin (traducida al castellano) sobre las luchas de los trabajadores en su pas: Fuego subterrneo. Historia del radicalismo de la clase obrera en los Estados Unidos (Editorial Hiru Hondarribia, Gipzcoa, 2013).






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