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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-09-2017

Pea Nieto a merced de Trump en la renegociacin del TLCAN
El flautista de Washington

Carlos Fazio
Brecha (Uruguay)

La multipublicitada renegociacin del Tratado de Libre Comercio de Amrica del Norte entre Canad, Estados Unidos y Mxico emerge en la coyuntura como una tragicomedia en la que un bravucn y voltil Trump est resuelto a imponer sus condiciones, mientras que su par mexicano responde con entrega y mansedumbre.


Aunque el contenido de las conversaciones entre Canad, Estados Unidos y Mxico para la renegociacin del Tratado de Libre Comercio de Amrica del Norte (Tlcan o Nafta por sus siglas en ingls) permanecer secreto durante al menos cuatro aos luego de una eventual entrada en vigor, ya se puede entrever que las recin iniciadas conversaciones entre las partes sern posicionales y asimtricas. Posicionales, porque el presidente estadounidense, Donald Trump, puso a Mxico como adversario a derrotar y a quien demandar concesiones sin querer ceder en nada. Canad se cuece aparte. Y asimtricas, porque las economas que participan en la renegociacin tienen distintos tamaos que juegan al momento de determinar qu entra o no al debate.

Lo que genera an mayor complejidad es que la renegociacin del tratado tiene un alto contenido poltico y tambin un aspecto meditico, lo cual presentar contradictorios picos de exacerbacin y tirantez, dadas las caractersticas personales de Trump. En su inmensa mayora, los expertos y comentaristas mexicanos ven las conversaciones sobre el Tlcan como un problema tcnico-econmico; Trump las ve como un asunto poltico.

Fiel a su estilo bravucn y pendenciero, desde su campaa electoral, con la bandera Estados Unidos primero, Trump impuso su agenda a los gobiernos de Canad y Mxico bajo el falaz argumento de que o bien se renegociaba el peor tratado suscrito por Estados Unidos en su historia o Washington se sala de este. Ya desde el despacho oval, y por decisin autoritaria, el jefe de la Casa Blanca elev a sus contrapartes un pliego petitorio en funcin de los intereses de las corporaciones de su pas. En virtud de la asimetra entre las partes, Trump quiere todo para Estados Unidos y sus empresas, y para sus socios prcticamente nada, una lgica suma cero.

En el caso mexicano, bajo presin y a la defensiva, sin estrategia ni alternativa propias, un pusilnime Enrique Pea Nieto respondi atndose a la mesa de negociaciones, aceptando acabar cuanto antes (en febrero o marzo de 2018) el proceso de modernizacin o actualizacin de un acuerdo que, de concluir, derivar sin duda en una mayor dependencia y prdida de soberana nacional del eslabn ms dbil de esa sociedad de amigos conformada hace 23 aos en Norteamrica, concebida como un espacio geopoltico bajo el paraguas militar del Pentgono y el control econmico-financiero de las corporaciones trasnacionales e instituciones bancarias con casa matriz en Estados Unidos.

Colisin automotriz

Despus de meses de bravatas de Trump y de un febril cabildeo por parte de corporaciones industriales de su pas, el 16 de agosto inici en Washington la primera ronda de conversaciones trilaterales.

De entrada, el representante de Comercio de la Casa Blanca, Robert Lighthizer, alab la agenda econmica proteccionista de Trump y advirti que el Tlcan ha fallado a muchos estadounidenses y necesita mejoras importantes, no slo un simple retoque o actualizacin, como proponen Canad y Mxico. Dijo que el tratado ha generado a su pas un enorme dficit comercial, el cierre de empresas y la prdida de 700 mil empleos.

Trump mismo ha sealado que, desde la firma del Tlcan en 1994, el dficit de la balanza comercial de Estados Unidos con Mxico pas de un excedente de 1.300 millones de dlares a un dficit anual de 64.000 millones. El mandatario ha criticado la prdida de empleos de calidad por el cierre de fbricas que se instalaron en Mxico para aprovechar la mano de obra barata. La industria automotriz representa casi la totalidad de ese dficit (55 mil millones de dlares), y a Mxico le preocupa que Washington pudiera tratar de requerir que una cierta cuota de la manufactura se realizara dentro del territorio estadounidense.

Otro punto clave de la renegociacin tiene que ver con las reglas de origen, particularmente en automviles y refacciones. Segn la vigente en el Tlcan, cada automvil producido en la regin de Amrica del Norte debe contener al menos 62,5 por ciento de partes fabricadas y producidas dentro del rea, para que los tres pases le otorguen preferencia comercial; es decir, que pueda comerciarse libre de aranceles.

Segn Trump las reglas de origen del tratado son obsoletas y han contribuido a una migracin de la manufactura a Mxico. De acuerdo con versiones periodsticas, Estados Unidos exige actualmente en las negociaciones que aumente el contenido mnimo de piezas fabricadas en la regin hasta un 70 u 80 por ciento, con una mayor cuota de produccin en Estados Unidos.

Estados Unidos pretende as que se establezcan reglas de origen particulares y no comunes a todos los pases miembros, algo ajeno a la ortodoxia, que ningn acuerdo comercial ha contemplado y que Mxico habra rechazado, segn el presidente de la Asociacin de Distribuidores de Automviles de Mxico, Guillermo Prieto Trevio. Y en promedio, todos los automviles que Mxico exporta a Estados Unidos llevan entre 40 y 45 por ciento de piezas y componentes estadounidenses. Pero ellos quieren ms, quieren sacar a Mxico de la jugada, asegur Prieto.

El factor chino

Segn el columnista estadounidense Roger Jordan, citado por el influyente diario mexicano El Financiero, el enfoque agresivo y la dura retrica del jefe negociador de Estados Unidos, Lighthizer, no estn dirigidos principalmente a Canad y Mxico, sino a sus rivales geopolticos y econmicos: China y Alemania.

Washington ha denunciado que Mxico exporta a su pas productos supuestamente hechos en Mxico que no cumplen con el mnimo de produccin regional de las reglas de origen, sino que en cambio contienen un alto grado de componentes producidos por empresas chinas y asiticas, algo que favorece a las economas de esa regin.

Trump ha acusado a China de manipular su moneda y ha iniciado investigaciones por el supuesto dumping de acero en el mercado estadounidense. Para Estados Unidos las negociaciones del Tlcan son la oportunidad de asentar en su principal tratado de libre comercio las clusulas y normas que luego implementar en futuros tratados con China, que representa una amenaza mucho ms importante para su economa. Estados Unidos plantea adems en las actuales negociaciones limitar la posibilidad de que empresas de propiedad del Estado compren productos y servicios de empresas chinas.

Trump y Lighthizer esperan que el nuevo Tlcan siente las bases para la proyeccin del podero econmico estadounidense en el mundo, en especial competencia con los otros dos megabloques regionales: la regin Asia-Pacfico y Europa, que se han beneficiado del tratado va las importaciones de bienes intermedios que realiza Mxico.

Segn Jordan, pese a los conflictos por el descarado intento de Trump de renegociar el Tlcan en funcin de los intereses de las corporaciones estadounidenses, es un hecho que el imperialismo canadiense y la clase gobernante en Mxico estn de acuerdo con la agenda proteccionista de Trump, en aras de evitar que China siga siendo el cuarto socio furtivo del tratado.

El salario del miedo

Estados Unidos habra jugado una segunda carta para colocar en situacin desventajosa a Mxico: la asimetra salarial disfrazada bajo el ttulo de justicia laboral. Segn los reportes de prensa, a regaadientes de Mxico Lighthizer logr meter en las conversaciones un salario mnimo equiparable para los trabajadores de Norteamrica. Pero, las autoridades y los empresarios mexicanos se niegan a revisar el piso salarial; lo consideran una poltica interna.

Segn Jerry Dias, presidente de Unifor, uno de los sindicatos ms influyentes de Canad, no se puede tener un acuerdo trilateral donde el salario mnimo de Mxico es de 0,90 dlares la hora; no podemos tener un acuerdo por debajo de cuatro dlares la hora. Un documento del Colegio de Mxico ilustra el diferencial salarial entre los pases del Tlcan: en 2016, en la industria automotriz por cada dlar la hora que gan un trabajador mexicano en las empresas armadoras, un estadounidense gan 9,1 dlares y un canadiense 8,4. En la industria de partes automotrices la brecha fue mayor: de 11,8 y 12,8 dlares, respectivamente. Si cae la renegociacin, ser por culpa de Mxico, dijo Dias.

Es previsible que en la mesa de negociaciones Estados Unidos y Canad presionarn a Mxico con los convenios pactados con la Organizacin Mundial de Comercio, firmados por el ex presidente Felipe Caldern en 2012 para ingresar al frustrado Acuerdo Transpacfico de Asociacin Econmica. En particular el Convenio 98, conocido como convenio de sindicalizacin y negociacin colectiva, que protege la libertad de afiliacin sindical y prohbe los llamados contratos de proteccin tan comunes en Mxico, de sindicatos que aceptan limitar las garantas de los contratos laborales para favorecer la causa patronal a cambio de sobornos.

En Mxico, el 98 por ciento de las empresas maquiladoras carecen de sindicatos, al igual que las armadoras de automviles de reciente llegada. Asimismo, en ninguna de las firmas de tercerizacin existentes en el pas existe la posibilidad de sindicalizarse, lo que viola la ley federal del trabajo vigente.

Apuros

Pese al secretismo de las negociaciones, trascendi que las tres partes establecieron un ambicioso calendario para que la renegociacin del Tlcan culmine a principios del prximo ao. La razn principal de ese apremio es poltica, y tiene que ver con los comicios mexicanos de julio de 2018 y las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, de noviembre de ese ao.

Segn The Financial Times, los negociadores de Estados Unidos y Mxico estn preocupados, en particular, por las encuestas que muestran al dirigente centroizquierdista Andrs Manuel Lpez Obrador liderando la carrera presidencial. Si las conversaciones del Tlcan se retrasan, los funcionarios mexicanos temen que puedan verse envueltas en la campaa electoral. A su vez, el equipo de Robert Lighthizer preferira no tener que negociar con Lpez Obrador, quien ha acusado a Trump de conducir una campaa de odio contra Mxico y abusar de la debilidad de Enrique Pea Nieto.

A su vez, sobre las prisas de Mxico, el ex canciller Jorge G Castaeda quien afirm haber conversado con personas bien informadas del curso de las negociaciones dijo que si stas no terminan en muy corto plazo (inicios del ao prximo), el gobierno mexicano cree que Trump ser capaz de recurrir al captulo de salida del tratado o de planear exigencias desorbitadas que obligaran a Mxico a invocar la misma clusula.

La contaminacin recproca de la renegociacin del Tlcan y la campaa electoral local sera otra razn para que el gobierno mexicano acelerara el proceso. Si gana Lpez Obrador y su partido o alianza consigue un tercio en el Senado, podra bloquear la aprobacin del tratado renegociado. Lo mismo podra ocurrir si los republicanos pierden su mayora en la Cmara de Representantes o el Senado estadounidenses. De este modo, cualquier firma protocolaria sin valor jurdico realizada durante 2018 podra ser revertida.

Cordero de los inocentes

El 19 de agosto, al trmino de la primera ronda de conversaciones en Washington, los tres pases pactaron que Amrica del Norte ir a ritmo acelerado por un Tlcan actualizado. En su comunicado conjunto no revelaron detalles de lo discutido, ni dieron a conocer los temas que se trataron durante los cinco das de negociaciones.

Tres das despus, en Phoenix, en el estado de Arizona, el presidente Trump volvi a vociferar: Personalmente, pienso que no podremos llegar a un acuerdo porque ambos pases han tomado tanta ventaja, especialmente Mxico, que creo que daremos por terminado el Tlcan en algn momento. Dije desde un principio que o renegocibamos el Tlcan o nos vamos. El hecho es que Trump puede abandonar el tratado sin complicaciones, pues el artculo 2205 establece que una de las partes podr renunciar a este, seis meses despus de notificar por escrito a las otras su intencin de hacerlo.

Pea Nieto sigue mostrando mansedumbre frente al catlogo de Trump y su odio contra Mxico. El mandatario mexicano insiste en modernizar el actual modelo de integracin subordinada con Estados Unidos. Apuesta a Norteamrica como la regin ms competitiva y dinmica del mundo.

Los representantes de Mxico han disfrazado su parlisis negociadora con la explicacin de que no revelarn sus estrategias, porque no se deben mostrar las cartas a la contraparte. Y la recomendacin a los medios fue que no hay que hacer caso a los discursos ni a los twits de Trump, sino a lo que se dice en la mesa de negociaciones y en los documentos oficiales. Slo que el 24 de agosto se conoci que los tres pases firmaron un acuerdo de confidencialidad con el que pretenden evitar filtraciones y mantener en reserva por cuatro aos, a partir de la entrada en vigor de los resultados, los documentos del Tlcan II.

Con ese pacto de silencio en curso, el jefe de los negociadores mexicanos, el secretario de Economa Ildefonso Guajardo, declar que el gobierno cuenta con un plan B sobre el Tlcan. No podemos descartar que pueda haber alguna situacin donde tengamos que hacer uso de esa alternativa () Mxico tiene un plan de respaldo.

Las expresiones de Guajardo sobre la presunta existencia de un plan B resultaron ms que novedosas y atractivas, porque los mexicanos an no conocen el plan A. Menos saben sobre las presiones de Estados Unidos para abrir un captulo en el tratado de lo que llaman la seguridad energtica e independencia de Norteamrica. Trascendi que en la primera ronda no se negociaron asuntos del sector energtico. Y es que los tres gobiernos todava estn buscando una manera de asegurar que no se modifique la reforma energtica de Pea Nieto que termin con el monopolio de Pemex (vase Brecha 10-III-17) y abri el mercado petrolero mexicano a extranjeros. Los pases del Tlcan quieren que se protejan las inversiones de los socios (como el gigante Exxon Mobil) en Mxico, ante un probable cambio de gobierno que podra renacionalizar el petrleo.

El canciller mexicano, Luis Videgaray, sostuvo que las advertencias de Trump sobre el Tlcan son una estrategia de negociacin. No hay sorpresa, porque est negociando con su muy particular estilo. Tenemos que reaccionar con serenidad, con cabeza fra, entender que este es un proceso de negociacin. Si el presidente Trump quisiera hacerlo (abandonar el Tlcan), no creo que desperdiciara ocho meses en un proceso complejo.

Videgaray parece no tomar en cuenta que el jefe de la oficina oval es tambin voltil, mercurial y de mecha corta, y que dado que tiene un caos en su gobierno y est herido, necesita obtener victorias a corto plazo.

Esa situacin habra moldeado su beligerante discurso anti Tlcan en Phoenix y los mensajes en su cuenta de Twitter del domingo 27 de agosto, a cuatro das de que empezara la segunda ronda de negociaciones en Mxico.

Adis a la maquiladora?

La falta de detalles especficos en Mxico sobre los contenidos de la primera ronda de Washington contrasta con los relatos de la prensa en Canad y Estados Unidos sobre la posicin radical de Lighthizer, quien representa de la manera ms pura los deseos de Trump: reducir el dficit comercial a partir de la manufactura, a travs de medidas radicales aplicadas a la industria automotriz. Negociadores canadienses dijeron al corresponsal de The Globe and Mail de Toronto que no se puede descartar la posibilidad de que todo el sector automotriz saliera del Tlcan. Lo que significara el fin del sueo del Mxico maquilador en el traspatio de Estados Unidos, papel que por cierto se le asign en las negociaciones del tratado en 1992, cuando el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari prometi a los mexicanos llevar el pas al primer mundo.

El Tlcan no es un simple tratado de libre comercio, sino un documento que conlleva una entrega sin precedente de la economa nacional mexicana. El tratado comprometi la salida del Estado de la economa, la privatizacin de los bienes pblicos y de los recursos de la nacin, la desarticulacin industrial del pas y su reconfiguracin maquiladora por el capital extranjero, la desnacionalizacin de la banca y de todo el sistema de pagos, incluyendo el gigantesco ahorro social de las afores (rgimen de pensiones), y la privatizacin y extranjerizacin de todo (o casi todo) lo valioso, incluyendo el tequila y la cerveza, el petrleo y la energa.

Cabe concluir que la seguridad energtica que impulsa Trump es la de Estados Unidos, ya que aunque producen 10 millones de barriles diarios de petrleo, consumen 20 y quieren los hidrocarburos mexicanos (petrleo y gas) para procesarlo y venderle a Mxico, en el mejor de los casos, los petrolferos que requiere, como ocurre actualmente, y que en buena parte no se producen aqu por una poltica desnacionalizada de los ltimos cinco gobiernos neoliberales.

Para el caso de Mxico cabra glosar Estpidos! Es la energa!, y recordar que Trump es una fiera herida que no cumple compromisos, que slo genera incertidumbres y que tiene una mano muy dura que le gusta usar.

Fuente: http://brecha.com.uy/




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