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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-09-2017

Miedos

Vicente Serrano
elcataln.es


Mientras escribo esto, llueve en Barcelona. Es uno de esos chaparrones de final de agosto cuando la humedad y el calor acumulado todava se aferran al suelo. Las gotas de lluvia refrescan el rostro, pero tu cuerpo sufre ese calor que no te abandona, es un sofoco hmedo y bochornoso. El interior de las casas se vuelve sofocante y, contra toda lgica, los barceloneses abrimos las ventanas para que se aireen y expulsen las miasmas de un verano agnico. Ese imps no dura mucho y, una vez evaporados los calores acumulados, la fresca lluvia se aduea de la ciudad. Lstima que el cielo gris no acompae.

El 17 de agosto un atentado yihadista asesin a 16 ciudadanos en Barcelona, igual que lo hace a lo largo y ancho del mundo todos los das. Pero los barceloneses, los espaoles, lo vivimos ms cerca y eso hace que el dolor nos llegue ms all de la piel somos humanos! No distinguimos nacionalidades, todos los muertos son nuestros, es la cercana la que nos asusta, la que nos atemoriza, la que nos da miedo.

El 18 estuve en Plaza Catalua en el minuto de silencio. No haba banderas. Era un sentimiento unnime. Acabado el minuto, desde distintos lugares de la plaza, se inici, a la vez, un grito que al principio no entend: no tinc por. No lo secund, yo s tengo miedo y adems me mosque. Estaba junto a amigos de Recortes Cero y de la ACP, algunos se unieron al grito y posteriormente empezamos a dar otros gritos: por ejemplo, el de unidad, que pareci no gustar a algunos. Una seora, al pasar a nuestro lado, nos dijo aix avui no toca (eso hoy no toca), lo que confirm mis sospechas.

Despus, de forma espontnea, todos nos fuimos a las Ramblas improvisando una manifestacin de recuperacin. El grupo en el que yo marchaba gritbamos de todo: No pasaran, El pueblo unido jams ser vencido, etc. Pero rpidamente se iniciaba ese grito impostado para diluir los nuestros. El plan de marketing estaba dando resultado. Es impresionante cmo la maquinaria nacional-catalanista no se detiene, ni para reconvertir un luctuoso hecho en una herramienta del secesionismo.

Siempre les dije a mis hijos que quien no tiene miedo es un inconsciente o un insensato. Que los valientes son aquellos que son conscientes del miedo y luchan contra l y contra lo que lo provoca. No s si es un pensamiento muy profundo, pero he intentado siempre ser coherente con l. No es cuestin de vivir atemorizado, sino de ser conscientes de los peligros y en Catalua, como en cualquier otro lugar de Espaa, de Europa y del mundo, hay miedo al terrorismo yihadista.

Pero en Catalua hay otros miedos distintos, hay otros miedos propios, tenemos un miedo diferencial y son endgenos. Estn fabricados aqu, en Catalua como el 26% de las armas que Espaa vende al extranjero-, llevan aos trabajndolo. La realidad es que, en Catalua, el miedo corre por las calles.

Sabamos que poda pasar y a pesar de ello fuimos muchos, la mayora, a manifestarnos el 26 de agosto en contra del terrorismo, en apoyo de las victimas. Y pas! El nacional-catalanismo manipul y us, con la aquiescencia del Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat de Catalua, la manifestacin para sus intereses espurios. El Gobierno Espaol se puso de lado, lo cual es preocupante, y lo permiti. Y los que fuimos con la mejor intencin del mundo nos sentimos usados. Cierto, ramos mayora, pero los medios de comunicacin son interesados, miopes o buscan la carnaza.

Consiguieron institucionalizar el grito vaco no tinc por. Una consigna que ya estaba diseada de cara al pseudo-referndum del 1 de octubre: 1-O no tinc por!, como demuestra la foto que acompaa a este artculo en el peridico ara.cat del 29 de junio de este ao, casi dos meses antes del atentado. Solo falta que recuperen la cancin Uh! Oh! No tinc por! del Club Super3 (programa infantil de la televisin catalana).

Yo soy republicano. Y lo seguira siendo incluso si Espaa no vendiera armas a Arabia Saud y compaa e incluso si el Rey (y el alcalde de Cdiz) se declarara pacifista y propusiera el cierre de todas las fabricas de armas en Espaa y anulara el contrato de las fragatas para Arabia Saud. Pese a eso, entiendo que la presencia del actual jefe del estado en la manifestacin era parte de su cargo, como lo sera la de un deseable presidente de la Repblica Espaola. As pues, su presencia, como la de Rajoy y la de Puigdemont, era institucional. Por ello, mi presencia, y la de muchos en dicha manifestacin, no supona ni una aceptacin de la monarqua, ni un apoyo a las polticas austericidas del gobierno de Rajoy, ni, por supuesto, un apoyo al procs secesionista del nacional-catalanismo (JxSi + CUP).

Sin embargo, los que intentaron apropiarse del sentimiento de la manifestacin fueron los secesionistas y no otros. Los que la utilizaron para hacer una afrenta a todos los ciudadanos espaoles, catalanes o no, fueron ellos: ANC y Omnium, porque tanta culpa tiene el perro que muerde como su dueo.

Desde el principio sobraban las esteladas, y eso que en la zona en la que yo estaba (Paseo de Gracia / Roselln) su presencia era escasa. Eso s, situadas de forma oportuna cada 15 o 20 metros para dar sensacin de ocuparlo todo. En las fotos areas que he visto despus quedaban diluidas, pero su presencia fue ofensiva. La mayora bamos sin banderas dej/dejamos en casa la republicana (espaola)-. Haba algunas banderas catalanas (senyeres) y otras constitucionalistas (espaolas), que no ofendan a nadie, menos al secesionismo.

Hubo (tuvimos) algunas palabras con algn militante catabasuno muy empeado en tapar, con su estelada, nuestro cartel, que rezaba: Juntos contra los fanatismos, Unidos contra el terrorismo. Evidentemente, su insulto preferido cuando no comulgas con ellos es facha o franquista. Para ms no dan.

Espero que, como augur un compaero, esa desfachatez y esa manipulacin de los sentimientos se vuelva, cual bumerang, contra ellos.

Es terrible y penosa la sensacin de indefensin de los que vivimos en Catalua y no comulgamos con la dria (locura) secesionista. Son minora, pero controlan todos los resortes del poder en Catalua, los medios de comunicacin y se han apropiado de la calle. El estado es un espectro, un fantasma.

Nunca en Espaa haba sido tan dbil el Estado. Es una debilidad, no solo por las malas polticas desarrolladas por la administracin central con el gobierno al frente y la inoperancia del Congreso de los Diputados, sino, sobre todo, por la traicin de la administracin autonmica catalana; que tambin es Estado Estado Espaol. La democracia est en peligro en Espaa.

Ciertamente, la Constitucin es papel mojado por su incumplimiento y eso no solo es culpa del ambicioso nacionalismo cataln o vasco. Lo es principalmente por la estrechez de miras de los sucesivos gobiernos -y su oposicin- de Espaa. Tanto del PP como del PSOE. Siempre preocupados por su supervivencia como organizacin (cuando no ha sido por la supervivencia personal). Son casi 40 aos incapaces de profundizar y consolidar un estado ms democrtico, ms igualitario, ms justo. El miedo escnico les mantiene en estado catatnico, aferrados a la poltrona, hueros de sentido de estado.

Barcelona y Catalua siguen instaladas en ese imps que antes comentaba y la lluvia de la democracia y de la justicia no refresca nuestra casa. Las miasmas del nacional-catalanismo mantienen la xafogor (bochorno) atenazante en un continuo da de la marmota que ni siquiera nos sirve para aprender a escapar del mismo y que persistir el 2 de octubre haya o no haya referndum.

A los polticos que hasta aqu nos trajeron auguro que la historia no os absolver. A ninguno!

Vicente Serrano, Presidente de Alternativa Ciudadana Progresista

Fuente: http://www.elcatalan.es/miedos/



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