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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-09-2017

La Batalla de Argelia, Cauca
La disputa por el territorio en clave del post-acuerdo

Jos Antonio Gutirrez D. /Guillermo Andrs Mosquera
Rebelin


El municipio de Argelia, en el departamento del Cauca, vive una tensa calma. Como una zona que ha sido de fuerte influencia de las FARC-EP, naturalmente, se vive incertidumbre del porvenir y temor ante un eventual copamiento militar del espacio dejado por estos insurgentes; aun cuando no se estn viviendo enfrentamientos como los que se vivieron en otras pocas, la comunidad bien sabe que nuevas violencias pueden estar ah a la vuelta de la esquina. Mientras la parte baja del municipio es una zona de influencia del Ejrcito de Liberacin Nacional, cuyo Frente Jos Mara Becerra hace presencia en varios corregimientos desde El Plateado hasta San Juan de Micay, la parte alta del municipio est a la expectativa de qu ocurrir con la implementacin del proceso de paz, sin hacerse muchas expectativas ante el gobierno, al que bien conocen por su incumplimiento.

Este es quizs uno de los municipios mejor organizados en el pas, empero. En esta fortaleza organizativa es donde tienen cifradas todas sus esperanzas en el porvenir. Es, adems, un municipio eminentemente campesino: el 85% de la poblacin es rural. La principal organizacin campesina, la Asociacin Campesina de Trabajadores de Argelia (ASCAMTA), adherida a Fensuagro, ha estado a la cabeza de paros, movilizaciones, demandas y ahora de proyectos productivos para apoyar a la comunidad. Es tal la fuerza de la organizacin de los campesinos, que han sido capaces de enfrentarse de manera exitosa a diversos intentos de erradicacin forzada por parte del gobierno central, de imposicin de proyectos multinacionales y de los planes de consolidacin/militarizacin del Estado, que este ha sido el nico movimiento en todo el pas que logr una Mesa de Interlocucin y Acuerdos (MIA) con el gobierno central como municipio en el ao 2015 todas las otras MIA eran departamentales o regionales, pero no comprendan solamente a un municipio.

En medio de esta tensa calma, Argelia parece un territorio en disputa. Por una parte, las organizaciones campesinas que buscan, por todos los medios, consolidar su proyecto de vida, su autonoma, su proyecto de una Zona de Reserva Campesina y consolidar la vocacin campesina de este territorio; por otra parte, con un ELN que tiene una presencia nada despreciable en la regin y que busca tambin que haya definiciones respecto al proceso de paz que ellos mismos adelantan en Quito; y por otra, la institucionalidad del Estado y del gobierno central, que est pensando el territorio en trminos de su militarizacin o consolidacin territorial para abrir espacio a proyectos mineros y quebrar la resistencia campesina mediante la erradicacin forzada, saltndose los propios acuerdos asumidos por el gobierno en el proceso de paz con las FARC-EP. La batalla por Argelia ser determinante para determinar el carcter del perodo posterior al Acuerdo de La Habana (o mejor dicho, del Teatro Coln), este momento de transicin a un futuro que an est por determinar y que, lo mismo puede inclinarse hacia una consolidacin del neoliberalismo armado y extractivista, o hacia la consolidacin de alternativas libertarias, populares, y/o progresistas, fundadas en la prctica orgnica de la democracia directa desde los territorios. Cmo se defina esta batalla est por verse, nada est escrito en las estrellas. Esto depender de la capacidad de organizacin y lucha de las organizaciones populares, as como de su capacidad de articular importantes niveles de unidad que traspasen los estrechos lmites de las sectarias identificaciones partidarias. Ac se necesitar, en una palabra, mucho pueblo para salir al paso de los designios del bloque en el poder.

Argelia, un territorio geoestratgico entre el Pacfico y la cordillera occidental

El territorio argeliano se encuentra en el sur del Cauca, en la cordillera occidental, desde donde nacen ros como el Guapi, el Timbiqu, el Plateado, pero el ms importante es el ro San Juan de Micay, que se convierte en el eje de la regin. El can baado por el ro San Juan, que va desde la cordillera occidental hasta las costas del Pacfico, se encuentra en una posicin geoestratgica, en el cual se conectan mltiples caones de gran riqueza natural en trminos reservas de agua dulce, de recursos minerales (nquel, cobre y algo de oro aluvional) as como de biodiversidad (cuyo emblema es el Zamarrito del Pinche, colibr de gran belleza y de apenas 10 cms., el cual vive en las zonas brumosas de la serrana del Pinche, entre los 2600 y 3000 metros de altura), con el ocano Pacfico. En esta regin se dan todos los pisos naturales, desde las tierras fras cuyas cumbres alcanzan los 3500 metros, hasta las tierras bajas calientes que dan hacia el Pacfico.

Esta riqueza ha sido un magneto para atraer No se conoce mucho del poblamiento prehispnico en esta regin, aunque se sabe que fue poblada por diversas etnias, como los guapios, barbacoas y telembias. Lo que s se sabe es que la vertiente Pacfico de esta regin se estaba poblando de africanos cimarrones ya en pocas coloniales, y esa poblacin constituye el grueso de San Juan de Micay (antiguamente conocida como San Juan de Mechengue) y de las veredas aledaas de Honduras y Betania, en el camino fluvial hacia Lpez de Micay. Tambin hubo intentos de los espaoles de domesticar la selva. Evidencias de estos primeros asentamientos han sido encontradas de manera espordica por los campesinos argelianos mientras se adentraban en las entraas de la selva virgen. Estas evidencias se han encontrado en la forma de vasijas de cermica cristalizada. Como el galen espaol de Macondo, estos son mudos testigos, tragados por la selva, de intentos fallidos de colonizacin temprana.

Desde los albores del siglo XX comienzan a asentarse colonos en busca de la cera de laurel en lo que hoy es la cabecera municipal del municipio, la ciudad de Argelia, que entonces llamaron San Juan. Pero es desde la dcada de 1940 es que los colonos procedentes de todas partes del pas- que se asentarn definitivamente en las tierras hacia la parte baja del can. Comienzan a llegar desde el Bordo, por Balboa, por la parte alta. Por la parte baja, los afros suban desde San Juan de Micay. Entre 1943 y 1950, comienzan a asentarse colonos de extraccin liberal, mezcla de perseguidos polticos y aventureros. En la poca de la Violencia hubo algunas incursiones conservadoras en el can, y a los pjaros de otras regiones, ac se les conoca como matojeros, porque se escondan detrs de matojos. Esto hizo que los primeros ncleos guerrilleros aparecieran ac en Argelia tempranamente en la dcada de 1960, algunos autodenominndose liberal-comunistas. En 1967 Argelia, de corregimiento del Tambo y parte del Pata, se convirti en municipio en derecho propio. Desde la dcada de 1970 se asent el Frente 8 de las FARC; tambin hubo presencia efmera del M-19 y del EPL (quienes secuestraron a Juan Jos Chaux Mosquera) a finales de los 1980, en pocas de la Coordinadora Guerrillera Simn Bolvar. Pero los que realmente cogieron fuerza en Argelia fueron los guerrilleros de las FARC-EP. A tal punto, que a fines de la dcada de 1990 se cre un frente guerrillero especficamente para este municipio, el Frente 60 Jaime Pardo Leal. El ELN llegara mucho ms tarde, desde El Tambo y el Pacfico, en la dcada del 2000, con la implantacin en la parte baja del Frente Jos Mara Becerra. Prcticamente todo lo que existe en este municipio fue construido con tesn por las comunidades organizadas, que abrieron trochas, construyeron escuelas, centros de salud, todo lo que aqu hay. Ellas tambin han sido las impulsoras autnomas de las semanas deportivas que se celebran en todos los corregimientos desde 1983 y que son el principal mecanismo de integracin social en el municipio. La tradicin organizativa en esta tierra ha sido muy fuerte, llegando en el 2009 a la fundacin de ASCAMTA.

Con organizacin y decisin de lucha el pueblo argeliano en la dcada del 2000 supo resistir tanto a la militarizacin del territorio como a la presencia de los paramilitares: en el gobierno de Uribe Vlez se profundiz la penetracin militar en la regin, y el 2007 se instalaron dos puestos de polica, uno en El Mango y otro en El Plateado. Estos puestos de polica coincidieron con la llegada de los paramilitares a la regin, bajo la denominacin de Los Rastrojos. El 2009 en El Plateado y en el 2015 en El Mango, la poblacin sac a la estacin de polica respectivamente. De la misma manera, se han opuesto y movilizado contra la presencia del ejrcito en su territorio: en noviembre del 2015 y en marzo del 2016, miles de campesinos bloquearon acciones del ejrcito tendientes a erradicar forzadamente cultivos y a requisar materiales de productores (incluso, en la segunda instancia se les acus de buscar robar dinero de los campesinos) [1] . Los paramilitares, por su parte, fueron exterminados por las FARC-EP hacia el 2011. En febrero de ese ao, en un nico combate, mataron a ms de 30 paramilitares. As se acab la noche del paramilitarismo. Pero hoy, con la excusa de la erradicacin forzada de los cultivos de coca, se cierne nuevamente sobre tierras argelianas la amenaza de la militarizacin y de la paramilitarizacin.

La coca: cultivo de la resistencia y regalo envenenado

Este fue un municipio eminentemente cafetero hasta los aos de 1990. Posterior a la cada del pacto cafetero en 1989, la coca que ya exista en la regin desde la dcada de 1970 (y que era usada por los campesinos para mambear y comercializar con los indgenas caucanos), se expandi como una respuesta a la profunda crisis econmica que azotaba a los campesinos de la regin. La cuestin de la coca, en Argelia as como en cualquier otra parte de Colombia, debe ser entendida en el marco de la crisis permanente de la economa campesina.

El campesinado colombiano, desde hace ms de un siglo, est encerrado en un crculo vicioso en el cual tumba monte para luego ser desplazado de sus mejoras por fuerzas legales (endeudamiento, problemas de titulacin, presin econmica) o por fuerzas ilegales (el despojo paramilitar la ms conocida), con lo cual debe comenzar nuevamente en el punto 0, selva adentro o monte arriba. En este proceso, se incrementan las propiedades de los latifundistas y esto ha llevado al pas a unos niveles obscenos de concentracin de tierras: el 1% de las explotaciones agrcolas concentran el 81% de la tierra, mientras que el 99% de las fincas tienen que conformarse apenas con el 19% de la tierra. Pero si se mira ms en detalle, las cifras son an ms aterradoras: un 0,1% de las unidades de explotacin agrcola, es decir, 2.362 unidades, ocupan el 60% de la tierra cultivable, es decir, unas 41.000.000 de hectreas [2] . Y como cada terrateniente posee ms de una finquita, estamos hablando de menos de 2.000 personas que son, literalmente, dueas de ms de la mitad del pas, y frenan con su influencia parlamentaria y con la violencia practicada por los ejrcitos anti-restitucin de tierras paramilitares, las polticas tendientes a redistribuir la tierra en beneficio de millones de pobres del campo.

En este contexto es que debe entenderse el rol de la coca para el campesinado. Segn Molano, [h]ay que decir, una vez ms, que el cultivo de coca ha retardado este ciclo y permite a muchos colonos conservar su mejora y librarse de las ventas forzadas de sus predios. La fumigacin de cultivos ilcitos lo que hizo fue quebrarle esta defensa al colono y facilitar que las chagras fumigadas terminen, por otro mtodo, en manos de los ganaderos [3] . Pero no slo de ganaderos, sino tambin en manos de la agroindustria o ahora tambin, de las concesiones mineras. Si bien es cierto que la coca ha permitido que los colonos y los pequeos campesinos, en muchas regiones de Colombia, puedan resistir al ciclo de colonizacin/despojo, lo cierto es que la coca es un regalo envenenado. El paquete cocalero llega con todos los vicios del paquete de la revolucin verde pregonado por las instituciones internacionales desde la dcada de los 1960: particularmente con el binomio mortal de monocultivo y venenos para fumigar. Bayer gana ms que todos los campesinos juntos gracias a la economa cocalera. Por otra parte, la cultura campesina en cuanto tal se debilita pero no desaparece- con la economa cocalera ms que con otros cultivos orientados al mercado (los llamados cash crops, como el caf), que se compenetra de algunos de los valores empresariales propios de un tipo de actividad racionalizada exclusivamente en trminos del retorno econmico.

Con todo, la coca ha sido definida como un cultivo de resistencia por parte de los cocaleros argelianos porque permite la reproduccin del campesinado como entidad viable algo que no puede hacer el pan coger en zonas donde el colono tiene media o una hectrea para cultivar. En estos espacios, si no es por la coca, la unidad familiar campesina sencillamente no puede reproducirse: ni el caf ni la caa pueden hacer este milagro. Todos los proyectos productivos del mundo no garantizarn la permanencia en el territorio de estos campesinos que son ya ni siquiera minifundistas, sino que surco-fundistas; por ello, se vuelva imperativo seguir luchando por una reforma agraria integral que acabe con los niveles de concentracin de tierra actualmente imperantes. Conscientes de la complejidad de esta situacin, es que Argelia, despus de la realizacin del 1er Encuentro Organizativo Cocalero en El Plateado (9 de Julio 2016), fue uno de los municipios impulsores de la Coordinadora Nacional de Cultivadores de Coca, Marihuana y Amapola (COCCAM), que rene a campesinos de 17 departamentos del pas. En este complejo panorama, los campesinos organizados como ASCAMTA han decidido dar pasos firmes hacia la diversificacin de la produccin, aun cuando no esperen nada del gobierno en cuanto al cumplimiento de lo acordado en el tema de la sustitucin voluntaria y concertada en el marco del proceso de paz de La Habana, y mientras siguen luchando por solucionar un problema que es de carcter estructural: el acceso a la tierra.

Recuperando la cultura campesina: dos experiencias argelianas la finca de ASCAMTA y la Granja de la Paz

Aun ante los incumplimientos del gobierno a los cocaleros incumplimientos que no son exclusivos a la poblacin argeliana o caucana, sino que todos los cocaleros a nivel nacional-, los campesinos de ASCAMTA han asumido el compromiso de comenzar a diversificar la produccin, volviendo a sembrar pan coger, recuperando as la cultura campesina. La asociacin ha conseguido una finca de 11 hectreas en las afueras de la cabecera municipal, que fue comprada por la Agencia Nacional de Tierras como parte de las negociaciones que la Cumbre Agraria hizo para conseguir proyectos productivos despus del paro agrario del 2013. En Julio, ms de 100 campesinos se reunieron en una minga para rozar y desmalezar la finca y ponerla en forma. El entusiasmo de estos campesinos socios de ASCAMTA que se apropiaron del proyecto era evidente. En esta finca ya tienen 1500 gallinas, de un total de cerca de 5000 que esperan tener: los huevos ya estn todos vendidos de antemano. Tambin quieren sembrar caf, banano, pltano, invernaderos con tomates, desarrollar la porcicultura y la ganadera. En estos momentos, un grupo de compaeras estn acondicionando cinco lagos que tiene la finca para criar tilapia.

En palabras del dirigente de la asociacin, Carlos Buitrn, se trata de comenzar a diversificar la produccin campesina, de concientizar esta finca es una demostracin de la soberana alimentaria para el municipio. Queremos rescatar el valor de la produccin del campesino. Argelia era un municipio rico en guineo, pltano, naranjas, queremos recuperar esto y que no sea todo coca poder irla reemplazando con pan coger. Entre los proyectos que hay para que esta finca pueda ayudar en esta tarea, se encuentra tambin la creacin de una Escuela de Saberes Campesinos. El SENA tambin se ha ofrecido para dar cursos terico-prcticos en avicultura a los campesinos, ayudndolos a cualificarse en esta tarea. Cuando le preguntamos a Buitrn si l cree que esta finca pueda beneficiarse de los planes y proyectos que el gobierno ha ofrecido como parte de la sustitucin concertada con las comunidades, l expresa sus dudas: porque la gente no cree ya en las promesas del gobierno. Estamos ya sembrando otras cosas, pero no podemos esperar a que el gobierno cumpla, porque eso se ve difcil. A ellos solamente se les ve voluntad para imponer cosas sin traer proyectos y sin cumplir con lo acordado. Esto es particularmente sensible, porque el gobierno quiere imponer la firma del acuerdo a la comunidad, sin los pre-acuerdos acordados y sin aun avanzar en los proyectos de desarrollo con enfoque territorial, que seran parte integral del espritu de lo acordado en La Habana, segn personas de la comunidad. Los campesinos enviaron cartas con su voluntad de sustituir voluntariamente, a la espera de que el gobierno cumpla de manera sustantiva con la creacin de alternativas viables, cosa que sera posible si el gobierno se comprometiera tan slo a poner la mitad de los recursos que ha puesto para la erradicacin forzada y la respuesta militar al problema cocalero en la creacin de alternativas para la sustitucin. Pero no se ve esta voluntad de su parte. Segn Buitrn, slo se ve su voluntad para imponer cosas sin hacer propuestas y sin cumplir lo acordado. Se han hecho estas cartas de voluntad, pero el gobierno nos quiere dar slo represin sin inversin.

Otra experiencia para recuperar esta cultura campesina y luchar por la soberana alimentaria, se dirige hacia las futuras generaciones. En el colegio del Sina, se ha creado la Granja de la Paz, una experiencia para educar a los menores de edad de esta institucin en preservacin de la identidad campesina a travs del trabajo agropecuario. Tambin esta iniciativa busca contribuir a la construccin de paz local, generando alternativas a la economa cocalera y fortaleciendo la soberana alimentaria de la poblacin. Tambin busca combatir ese modelo de educacin para el desarraigo, segn el cual el xito para los estudiantes campesinos consiste en ir a la ciudad y abandonar los territorios. A travs de la promocin del trabajo campesino se busca que el estudiante adquiera las experiencias bsicas para permanecer en el campo y valorar al campesinado como un proyecto de vida vlido, con proyecciones para el futuro de los jvenes, y luchar contra la estigmatizacin del campesino como si fuera la encarnacin del fracaso.

Esta experiencia, fundada en el 2014, ha familiarizado a ms de 300 estudiantes con la produccin campesina como algo ms que la produccin cocalera. En la granja hay porcicultura, gallinas criollas, pollos de engorde, conejos, lombricultura y desarrollo de abonos orgnicos, huertas orgnicas de pan coger, como cebolla, cilantro, pltano, yuca, maz, pepino. Los estudiantes han salido de esta granja a replicar lo que aprenden aqu en sus fincas, muchas de las cuales ya han comenzado a ver otros cultivos aparte de la coca.

A estos dos esfuerzos, se suma el hecho de que antiguos guerrilleros farianos de esta regin estn avanzando proyectos productivos con la cooperativa que ha salido del marco de los acuerdos de La Habana, Ecomn. Sus esfuerzo tambin apuntan a diversificar la produccin, sembrar pan coger y construir la soberana alimentaria que se merece el pueblo argeliano. Todos estos esfuerzos merecen todo el respaldo y apoyo de la sociedad; desafortunadamente, ms que apoyo, por parte de las autoridades, lo que se oyen son amenazas de represin y erradicacin forzada, que paradjicamente, amenazan ms a estos esfuerzos por construir una economa campesina sin coca, que a la coca misma.

La amenaza de la mega-minera a los sueos de soberana alimentaria

La mayor amenaza a la cultura y la identidad campesina, viene en la forma de la locomotora extractivista impulsada por el gobierno de Santos. En la disputa por el territorio de Argelia, est comenzando a jugar un rol cada vez mayor el espectro de las multinacionales mineras que estn pidiendo obteniendo concesiones mineras en este territorio, poblado por miles de pequeos campesinos que subsisten en sus pequeas fincas gracias a la economa cocalera, y que hoy buscan diversificar esta produccin y ampliar la produccin de pan coger. Por ejemplo, Cerro Matoso S.A., perteneciente a la multinacional BHP Billiton, tiene una concesin de ttulo minero de casi 15.000 hectreas para la explotacin de nquel y asociados en la regin entre Timbiqu, Argelia y el Tambo. Muy probablemente el espectro de la militarizacin del territorio tiene mucho que ver con la implementacin de estos megaproyectos que enfrentan su ms grande barrera, en la oposicin organizada de estas aguerridas comunidades.

Otra multinacional que ha hecho solicitudes mineras en el municipio de Argelia por un total de 20.000 hectreas, entre los corregimientos del Plateado, el Diviso y la Belleza, es la Anglo American Colombia Exploration S.A., empresa con vnculos con la Anglo Gold Ashanti (que alguna vez control el 50% de la AGA hasta que en el 2009, formalmente, vendi su parte) [4] . Ah, en la quebrada de la Naranja y su desembocadura en el ro San Juan de Micay, precisamente en el corregimiento de la Belleza, se ha encontrado cobre. Muy probablemente el mtodo que se utilizara para explotar el recurso cuprfero es la lixiviacin, un mtodo que contiene un alto riesgo de contaminacin por cidos. El mineral molido es remojado en una solucin cido mediante la cual se obtiene el metal buscado, en este caso, el cobre. En abril del 2016 lleg una carta de la Agencia Nacional de Minas, informando a la alcalda de Argelia de la solicitud de concesin minera de 2.000 hectreas para explotacin de cobre en la Belleza. La reaccin de la comunidad, al enterarse de esta solicitud, fue de organizar una reunin abierta a la que asistieron unos 200 pobladores de este corregimiento, ante la cual el propio alcalde se comprometi a oponerse a este proyecto.

De implementarse estos megaproyectos mineros, estos pequeos campesinos pasaran a la historia, y todos los esfuerzos de la asociacin para lograr la soberana alimentaria se convertiran en un aborto muerto antes de ser concebido. Esta amenaza preocupa enormemente a las comunidades argelianas, y como ha ocurrido en otras zonas del pas, se est fraguando una alianza amplia para defender el territorio, el agua y la vida. Utilizando la figura de la consulta popular, hoy en da ASCAMTA est liderando un llamado a realizar una consulta en todo el municipio relativa al tema de la mega-minera. Esperan utilizar este recurso para evitar llegar a la protesta popular en contra de la destruccin del territorio. Mientras el gobierno santista est afanado en acabar con la figura de la consulta popular (o al menos, de arrancarle sus colmillos, volvindola una herramienta inane), y mientras desconocen olmpicamente los resultados aplastantes en contra de la megaminera logrados en comunidades como Pijao, Cumaral, Cajamarca, o Piedras, los campesinos y los habitantes urbanos argelianos se aferran a esta herramienta como una manera de evitar una confrontacin en la cual ellos saben que llevarn la mejor parte, segn lo ha demostrado la experiencia de represin en este territorio.

La Batalla de Argelia en clave del post-acuerdo

Si bien es preocupante que ha habido algunos descalabros sociales despus de la salida de las FARC-EP de la regin, con incidentes de variable naturaleza dependiendo del corregimiento las situaciones ms graves se han vivido en esa interface entre farianos y elenos que es El Plateado, donde en un fin de semana en Junio fueron asesinadas seis personas-, las comunidades organizadas han mostrado una gran conciencia cvica y capacidad poltica para mantener un cierto orden y control social ante esta situacin. En todas partes se estn discutiendo y creando manuales de convivencia muchos de los cuales existan, pero con la llegada de la polica en el 2007 fueron abandonados, quedando despus los insurgentes como fuerza de control de facto. Este trabajo ha sido particularmente intenso en El Plateado y Sina. Tambin se estn construyendo y conformando guardias campesinas que ayuden a conservar el orden en el territorio, como organizaciones bajo la supervisin directa de las Juntas de Accin Comunal. Esto es parte de un trabajo ms amplio impulsado fundamentalmente, pero no exclusivamente, por ASCAMTA. Hoy se puede ver mucha gente sumndose a esta organizacin, mientras se forman muchos comits de trabajo: algunos de los ms fuertes son el de mujeres y el de Juventud Rebelde, pero tambin se estn formando comits de cultura, el comit Semillas de Micay que se encarga del deporte-, y un comit que est proyectando para el medio ambiente. Hay tambin una Casa de la Cultura en Sina desde la cual se hacen proyectos culturales con la comunidad y particularmente con los jvenes hay otra proyectada para El Plateado. Tambin ASCAMTA ha empezado un importante trabajo comunicativo mediante la creacin de Radio Activa, una radio de carcter cultural-social-campesino, segn sus propias definiciones. Desde la frecuencia 100.7 FM esta radio desde hace meses viene difundiendo hacia toda Argelia y la zona del Pacfico (Guapi, Timbiqu, Lpez de Micay) su mensaje de cuidado del medio ambiente, de socializacin de la figura de la Zona de Reserva Campesina, de defensa de los derechos de las mujeres y de fortalecimiento de la identidad campesina. Los segmentos ms importantes son los mensajes de la comunidad y el segmento noticioso. La recepcin por parte de la comunidad ha sido extraordinaria, al punto que esta radio se est sosteniendo ntegramente gracias al apoyo de los comerciantes de la regin gracias a los segmentos publicitarios. Para reforzar la cultura campesina, tambin se viene realizando desde hace tres aos un Encuentro Intercultural de Saberes y Sabores Campesinos, el cual este ao se realizar de los das 2 al 6 de Octubre en Sina.

Los campesinos de la regin confan en su propia capacidad y fuerza organizativa para lograr construir una convivencia armoniosa, para trabajar y seguir construyendo sus comunidades desde el trabajo solidario y el respeto en comn, como lo han hecho de siempre, en estos momentos de transicin. Un aspecto fundamental en este trabajo es la creacin de una Zona de Reserva Campesina para Argelia y para Balboa, que est actualmente en trmite. Hay mucha esperanza en este trabajo organizativo, pero tambin hay obscuros nubarrones en el horizonte. A lo que ms se le teme es a una ofensiva militar-policial-paramilitar, como la que se vivi a fines de la dcada del 2000, que dej una estela de muertos, desaparecidos y desplazados. Muchos piensan que es cosa de semanas para que se materialice una nueva ofensiva represiva, como las vividas en noviembre del 2015 y en marzo del 2016, momentos en los cuales las fuerzas represivas del Estado se aprovecharon del cese al fuego unilateral de las FARC-EP para violentar a la comunidad campesina.

Muchos sienten que la Batalla de Argelia est por venir. Y que esta batalla ser clave para definir el carcter del post-acuerdo, en un momento histrico para el pas que es extraordinariamente fluido. En el entendido de que tambin hay otro acuerdo que se viene impulsando en el proceso del gobierno nacional y el ELN en Quito, proceso el cual tambin debe ser apoyado y rodeado por todos los sectores populares. Los esfuerzos de estos campesinos argelianos pueden ayudar a consolidar un modelo de post-acuerdo favorable a los intereses de los pobres del campo y de las mayoras de Colombia. De ac estn surgiendo alternativas, experiencias reales de democracia popular, deliberante, desde las propias comunidades. Por eso es tan importante hoy en da rodear a este proceso, rodear a ASCAMTA y todas las organizaciones populares de la regin y sus dirigentes, no permitir que sean aislados ni que se utilice la erradicacin forzada en su contra, y defender todos los esfuerzos de estos campesinos. No podemos permitir que la alternativa represiva que se cierne como una espada de Damcles sobre las cabezas de este pueblo, se materialice. Argelia debemos ser todos y cada uno de quienes creemos en una Colombia nueva, construida desde abajo, por las propias masas que trabajan y suean con hacer este proyecto una realidad.


Notas

[1] Para ms detalles, revisar http://www.rebelion.org/noticia.php?id=222959

[2] https://www.oxfam.org/sites/www.oxfam.org/files/file_attachments/radiografia_de_la_desigualdad.pdf

[3] El Espectador, 8 de Julio, 2017.

[4] http://www.dinero.com/edicion-impresa/investigacion/articulo/las-maniobras-del-rey-midas/145595

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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