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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-09-2017

La invisibilidad y economa txica de la guerra en Iraq

Toby C. Jones
Jadaliyya.com

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.




En abril de 2008, una pequea firma de ingeniera estadounidense MKM Engineers, con sede en Stafford, Texas- haba estado trabajando durante casi dos dcadas en la limpieza de productos txicos en una antigua instalacin militar de EEUU situada justo al oeste de la ciudad de Kuwait. Diecisiete aos antes, en julio de 1991, una bomba de calor defectuosa de un vehculo militar cargado con proyectiles de artillera de 155 mm en Campo Doha se incendi provocando un infierno devastador. El fuego hiri a varias docenas de personas y caus daos en decenas de vehculos, incluidos varios tanques del tan apreciado modelo M1A1 (1). Miles de proyectiles de artillera se cocieron al fuego, desencadenando una extendida reaccin explosiva en cadena. Pero no se tuvo en cuenta la seguridad del personal enviado a la base para destruir y hacer detonar los restos del armamento, provocando la muerte del equipo de limpieza del capital Doug Rokke, en un suceso que fue rpidamente conocido como el Doha Dash (2). El fuego desat asimismo una columna de humo txico. El metal quemado el detritus de la maquinaria blica destruida y la artillera utilizada- deja siempre un legado peligroso. Pero la base albergaba tambin miles de proyectiles antitanque de 120 mm dotados de uranio empobrecido (DU, por sus siglas en ingls), armas forjadas a partir de los residuos del ciclo de combustible nuclear estadounidense. El armamento de DU es a la vez radiactivo y txico. Normalmente, el DU que no se utiliza para uso militar u otro tipo de industria es manipulado y almacenado como residuo peligroso. La Agencia de Proteccin Ambiental de EEUU y el Pentgono han establecido directrices muy estrictas para su manejo reconociendo que es un peligro tanto para salud humana como ambiental. En Campo Doha, a causa del fuego, detonaron ms de 600 obuses obtenidos a partir de desechos nucleares, cubriendo el cielo de un nocivo humo y polvo negro que se extendi a lo largo de muchos kilmetros (3).

Aunque durante muchos aos se haba venido informando de que el DU, especialmente su toxicidad qumica, constitua una amenaza para la salud y el medio ambiente, el ejrcito estadounidense limit sus esfuerzos a hacer frente al caos desencadenado en Kuwait (4). El armamento daado se devolvi discretamente a EEUU para que fuera limpiado o destruido. Las armas utilizadas y alguna arena contaminada se metieron en barriles y muchos de ellos se enviaron a lugares remotos del desierto kuwait y se quemaron. EEUU, afirmando que slo tenan una mnima obligacin legal a la hora de responsabilizarse de los residuos y comprometerse con la recuperacin del medio ambiente alrededor de la base, abandon los trabajos de limpieza que slo se completaron de forma parcial a finales de 1991. Halliburton, la empresa gigante de servicios petroleros, llev a cabo nuevos trabajos en el lugar tras la invasin de EEUU de Iraq en 2003. Pero no fue sino hasta 2008 cuando los ingenieros de Texas neutralizaron totalmente y redujeron los riesgos en la zona de alrededor del Campo Doha. Financiada por el ejrcito kuwait, MKM Engineers supervis las ltimas excavaciones all, desenterrando casi 7.000 toneladas de arena txica irradiada. Una vez desenterrada, esa arena se carg en el buque contenedor BBC Alabama y se envi a miles de kilmetros, al puerto de Longview, en Washington, enclavado en el ro Columbia, en la parte sudoccidental del Estado. Desde all, la arena se transport por tren a una instalacin privada de residuos peligrosos en los alrededores de Boise, Idaho, donde fue permanentemente enterrada (5).

Los detalles del incendio en Campo Doha y su legado txico, en el que el ejrcito de EEUU declin su responsabilidad de recuperar un lugar txico slo para que gran parte de ese mismo lugar fuera finalmente transportado a EEUU para su tratamiento y eliminacin final, son absurdos. Resulta perturbador ese movimiento de transformacin de residuos peligrosos en armas en EEUU para utilizarlas en Oriente Medio, en este caso para que vuelvan de nuevo como desechos aos despus. Ms all de los detalles del incendio en Campo Doha, por qu este episodio debe ayudarnos a pensar de forma crtica y ms extensamente en las economas y en las polticas econmicas de guerra? A continuacin sugiero que dejemos a un lado las formas ms convencionales de pensar sobre el valor de las armas en las economas de guerra, especialmente los detalles de los que a menudo se informa acerca del valor monetario de las armas compradas y vendidas entre las potencias mundiales (de lo monetario al cambio). Los sistemas de armamento forman siempre tambin parte de las economas y ecologas ambientales y de salud. Para reflexionar parcialmente sobre esto, apunto hacia la necesidad de una visibilidad e invisibilidad ms amplias y sobre cmo podemos utilizar los impactos ambientales y en la salud del uso de las armas de DU que siguen siendo poco conocidos, y lo que resulta ms perturbador, a menudo deliberadamente ocultados- para ampliar nuestro marco respecto a todo lo que incluye una economa de guerra y a cmo funcionan algunas partes de la misma.

Es el carcter furtivo de la industria de armamento de uranio empobrecido, sus pruebas (sobre todo y de forma secreta en el suroeste estadounidense), la escala de su uso y, finalmente, la naturaleza e impacto que resultan, lo que hace que sea a la vez difcil de investigar y tambin muy til para el ejrcito estadounidense y su clientela. Sugiero que la relativa invisibilidad de los sistemas de armamento de DU es algo ms que una idiosincrsica nota a pie de pgina de las guerras en Oriente Medio. Aunque el armamento sin DU ha matado seguramente a ms personas, causado ms dao y beneficiado a sus inversores de forma ms significativa, el poder de los sistemas ms pequeos y su carcter secreto trasciende su relativa cuota de mercado. De algn modo, esto tiene que ver con polticas ms amplias de visibilidad y guerra. Muchos son los procesos que tienen lugar, desde los beneficios al dolor, fuera de la vista. Como consecuencia, la guerra y aquellos a quienes beneficia siguen adelante con mucha ms facilidad y entusiasmo. En efecto, la invisibilidad de aspectos clave de la guerra y de sus emolumentos crea vas de acceso pequeas, aunque fundamentales, que benefician a una gama ms amplia de intereses privados, corporativos y polticos. Tambin ayudan a separar o disminuir los sufrimientos de diversos tipos, incluyendo los impactos ambientales y en la salud a largo plazo.

La magnitud del dao causado en Kuwait fue relativamente pequea si se compara con la devastacin producida por la guerra en otros lugares, especialmente en el vecino norteo de Kuwait, Iraq, donde el pas qued arrasado por la larga guerra de EEUU entre los aos 1991 y 2011 (6). El pequeo coste del incendio del Campo Doha, quiz alrededor de 40 millones de dlares, es menor si se compara con los billones de dlares gastados en la guerra y los daos causados en Iraq (7). Y aunque la fabricacin y venta de armas, as como el intercambio rutinario de miles de millones de dlares de ingresos petroleros para los sistemas militar y de armamento estadounidense, son fundamentales para comprender la importancia de la economa poltica de la guerra en Oriente Medio y de sus implicaciones mundiales-, el armamento de DU, si bien no es insignificante, constituye una pequea fraccin del total de los beneficios de la industria de armamento en las guerras en la regin. Desde que en la dcada de los setenta del pasado siglo empez a utilizarse en armas diseadas para destruir a los tanques soviticos, se desconoce la cifra total de armas de DU fabricadas. Hechas en lotes pequeos y diseadas principalmente para destruir blindados, es probable que la produccin total de DU alcance los cientos de miles de proyectiles de artillera, millones de obuses de calibre ms pequeo, as como blindajes para tanques y otros usos. Cualquiera que haya sido la escala real de la produccin durante dcadas, el ejrcito de EEUU utiliz ampliamente armamento de DU contra objetivos militares y no militares en Iraq entre 1991 y 2011, as como en Afganistn y Siria. El Pentgono no ha querido revelar el alcance total de su uso de armamento de DU, aunque los casos recogidos por diversos medios sugieren que fue ampliamente utilizado desde Basora a Faluya contra objetivos humanos y no humanos.

El contexto ms amplio y la historia en torno a Campo Doha en el que las armas de DU que se haban fabricado en lugares como Concord, Massachusetts, y probado en lugares como Los Alamos, Nuevo Mexico, se utilizaron en Iraq y Kuwait, fueron finalmente eliminadas por una firma de Texas en una red global que iba desde el norte del Golfo Prsico a Idaho- alistaron y afectaron a miles de personas, generaron una suma desconocida de daos y beneficios y, sin embargo, ha permanecido casi completamente ignorado. Esta invisibilidad no es trivial. Ms bien es productiva, impidiendo la posibilidad de escrutinio, actuando a mltiples niveles pequeos simultneamente y, con el tiempo, se volvi local en vez de quedar recogida en las redes mucho ms amplias de las que forma parte, y casi completamente incontestada porque lo invisible no se ve.

La fabricacin y circulacin de armas, por lo general fcilmente monetizadas y medidas, son slo una manera de analizar el coste de la guerra y el carcter de sus economas. Hay tambin una segunda dimensin ante el poder productivo de la invisibilidad txica de quienes hacen las guerras. Debido a tantos aspectos alrededor del DU que son deliberadamente mistificados y ocultados una pauta que se contradice con cmo los ejrcitos celebran conspicuamente a menudo el potencial de sus sistemas armamentsticos-, las autoridades militares y polticas han podido tambin negar las afirmaciones sobre sus efectos txicos ms perniciosos. Si bien todas las guerras provocan muy duraderos sufrimientos ambientales, infraestructurales y corporales, las armas txicas producen consecuencias especialmente devastadoras y perdurables. Teniendo en cuenta sus cualidades moleculares y las dificultades cientficas y mdicas para vincular casos particulares de exposicin a la enfermedad, y especialmente porque su violencia se mide a lo largo de aos y dcadas violencia lenta-, el dao que hacen persiste a menudo mucho despus de haber arrojado las ltimas bombas.

A pesar de los esfuerzos del Pentgono para ocultar la escala del uso de armas de uranio empobrecido en Iraq y otros lugares, as como los impedimentos para obstruir las investigaciones sobre sus efectos, los doctores y cientficos iraques, a menudo con la ayuda de observadores mundiales, han documentado algunos de los daos causados en la salud y el medio ambiente. El impacto en ambas esferas ha sido significativo y generacional. Frente a las extensas pruebas epidemiolgicas y de otra ndole, el ejrcito estadounidense y sus aliados, que tambin lo utilizan en las batallas, niegan los peligros txicos de las armas de DU. Cualesquiera que sean los argumentos esgrimidos por otros observadores de que los peligrosos efectos del DU estn an por probar, y son muchos, las afirmaciones de incertidumbre no estn impulsadas por la ciencia sino por la poltica (9). Se acepta que las pruebas de que el DU causa desastres en el medio ambiente y en salud son una verdad abrumadora excepto para quienes estn interesados en creer otra cosa.

Mucho se pierde en la bsqueda polticamente motivada de certezas cientficas respecto al impacto del uranio empobrecido en los cuerpos y entornos iraques. Debido a que el impacto del DU es negado por todos aquellos que tienen el poder para neutralizar potencialmente sus efectos, el polvo txico del DU ha quedado suspendido en los sistemas alimentarios iraques, cubriendo sus infraestructuras, alojado en los rganos y huesos de los cuerpos, trasmitido a travs del parto, instalado en los fragmentos del metal destruido en la guerra que se han convertido en productos de intercambio en la economa de posguerra del pas. Los iraques que viven en zonas particularmente afectadas estn en constante contacto con l. Estn repetida y rutinariamente expuestos a sus peligros y, sin embargo, siguen sin medirse ni tratarse. Y aunque determinados expertos puedan negar los vnculos o negar las certezas sobre las conexiones entre las toxinas militarizadas y las comunidades afectadas, existen redes significativas de sufrimiento.

En efecto, junto a las armas y a los trminos econmico-polticos de su produccin, uso y a los velos que los envuelven, la necesidad de cuidados de las comunidades devastadas por la guerra es la otra cara de estas pequeas partes de economas de guerra. Los heridos y enfermos, especialmente quienes se enfrentan a una larga lucha y padecimientos como consecuencia de la exposicin txica, son tambin fundamentales para explicar la economa de la guerra (10). As pues, el sufrimiento y los cuidados deben ser tambin tenidos en cuenta no como el ms all de la guerra sino como el elemento central de nuestros clculos morales y econmicos de lo que ante todo implica. Al igual que las armas de uranio empobrecido, la escala y coste de los cuidados y la lucha por la salud son demasiado fcilmente ignorados e infravalorados (11).


Notas 

(1) Associated Press : 56 Soldiers Hurt in Kuwait Blast, New York Times, 12 July 1991, http://www.nytimes.com/1991/07/12/world/56-soldiers-hurt-in-kuwait-blast.html .

(2) Vase: https://www.youtube.com/watch?v=V8xXf41Fu4c .

(3) Thomas D. Williams: The Depleted Uranium Threat, Truthout, 13 August 2008, http://truth-out.org/archive/component/k2/item/79582:the-depleted-uranium-threat .

(4) Para un primer ejemplo de esa advertencia, vase Wayne C. Hanson, Ecological Considerations of Depleted Uranium Munitions, Los Alamos Scientific Laboratory, United States Atomic Energy Commission, June 1974.

(5) Williams, op cit. Vase tambin: Snake River Alliance, Tons of Waste Shipped to Idaho From Kuwait: http://snakeriveralliance.org/tons-of-waste-shipped-to-idaho-from-kuwait/ ; Penny Coleman: How 6,700 Tons of Radioactive Sand from Kuwait Ended up in Idaho, Alternet, 16 September 2008:

https://www.alternet.org/story/98950/how_6%2C700_tons_of_radioactive_sand_from_kuwait_ended_up_in_idaho .

(6) Toby Craig Jones: America, Oil and War in the Middle East, Journal of American History 99, no. 1 (June 2012): 208-218: https://academic.oup.com/jah/article-abstract/99/1/208/854761/America-Oil-and-War-in-the-Middle-East?redirectedFrom=fulltext .

(7) Daniel Trotta, Iraq War Costs more than $2 trillion: Study, Reuters, 14 March 2013, http://www.reuters.com/article/us-iraq-war-anniversary-idUSBRE92D0PG20130314 . On the cost of the Camp Doha fire, vase:

http://www.dtic.mil/ndia/2007/im_em/GeneralSession/Knudson.pdf .

(8) Samuel Oakford, The United States Used Depleted Uranium in Syria, Foreign Policy, 14 February 2017, http://foreignpolicy.com/2017/02/14/the-united-states-used-depleted-uranium-in-syria/ .

(9) Toby Craig Jones: Toxic War and the Politics of Uncertainty in Iraq, International Journal of Middle Eastern Studies 46 no. 4 (October 2014).

(10) Vase Omar Dewachi: Ungovernable Life: Mandatory Medicine and Statecraft in Iraq (Stanford University Press, 2017).

(11) Omar Dewachi, The Toxicity of Everyday Survival in Iraq, Jadaliyya, August 13, 2013. http://www.jadaliyya.com/pages/index/13537/the-toxicity-of-everyday-survival-in-iraq


Toby C. Jones es profesor adjunto de historia en la Universidad Rutgers, New Brunswick, donde dirige el programa de doctorado sobre Historia Global y Comparativa. Es autor de los libros: Desert Kingdom: How Oil and Water Forged Modern Saudi Arabia (Harvard University Press, 2010) y Running Dry: Essays on Energy, Water and Environmental Crisis (Rutgers University Press, 2015). Est trabajando actualmente en dos proyectos, incluida una historia de energa y violencia y una historia oral del levantamiento en Bahrin. Suele publicar sus trabajos en el International Journal of Middle East Studies, Journal of American History, South Atlantic Quarterly, Middle East Report, Raritan Quarterly Review, The Nation, Foreign Affairs, The Atlantic, New York Times y otros.

Fuente: http://www.jadaliyya.com/pages/index/27076/invisibility-and-the-toxic-economy-of-war-in-iraq  

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.  



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