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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-09-2017

Harvey no sali de la nada

Naomi Klein
Pblico


Ahora es el momento de hablar sobre el cambio climtico y todas las dems injusticias sistmicas desde realizar detenciones e interrogatorios basados en el perfil racial hasta la austeridad econmica que transforman desastres como Harvey en catstrofes humanas.

Busquen la cobertura meditica sobre el huracn Harvey y las inundaciones en Houston, y oirn acerca de cmo este tipo de lluvia no tiene precedente. Escucharn acerca de cmo nadie lo vio venir, as que nadie se poda preparar adecuadamente.

De lo que oirn muy poco es acerca de por qu estos eventos climticos sin precedentes histricos ocurren con tanta regularidad, que decir histrico ya se volvi un clich meteorolgico. En otras palabras, no escuchars hablar mucho, si es que algo, sobre el cambio climtico.

Esto, nos dicen, es porque se busca no politizar una tragedia humana que todava est en desarrollo, lo cual es comprensible, pero aqu est el detalle: cada vez que hacemos como que un suceso meteorolgico nos llega de la nada, como alguna accin de Dios que nadie pudo predecir, los reporteros toman una decisin extremadamente poltica. Es la determinacin de no herir sentimientos y evitar la controversia, a costa de la verdad, por ms difcil que sea. Porque la verdad es que estos eventos fueron predichos desde hace mucho tiempo por los cientficos climticos. Los cada vez ms clidos ocanos crean tormentas ms poderosas. Los cada vez ms altos niveles de los ocanos implican que esas tormentas entran a sitios que antes no alcanzaban. Las temperaturas cada vez ms calientes ocasionan precipitaciones pluviales cada vez ms extremosas: largos perodos de sequa interrumpidos por masivas tormentas de nieve o lluvia, en vez de los estables y predecibles patrones con que la mayora de nosotros crecimos.

Los rcords que se rompen ao con ao ya sea de sequa, de tormentas, fuegos incontrolados o simplemente calor ocurren porque el planeta est notablemente ms caliente, ms que nunca desde que comenzaron a llevarse registros. Cubrir sucesos como Harvey mientras se ignoran esos hechos, no ofrecer una plataforma para que los cientficos climticos puedan explicarlo con sencillez, mientras no se menciona la decisin del presidente Donald Trump de retirarse de los acuerdos climticos de Pars, implica fracasar en el ms bsico deber del periodismo: ofrecer hechos importantes y contexto relevante. Deja al pblico con la falsa impresin de que estos desastres no tienen un origen, lo cual tambin implica que no se pudo haber hecho algo para prevenirlos (y que no se puede hacer algo para evitar que en el futuro sea peor).

Tambin vale la pena sealar que la cobertura meditica de Harvey ha estado altamente politizada desde mucho antes de que la tormenta tocara tierra. Ha habido eternas conversaciones acerca de si Trump se tomaba suficientemente en serio la tormenta, largas especulaciones acerca de si este huracn ser su momento Katrina y se han ganado puntos polticos (con justificada razn) con el hecho de que muchos republicanos votaron contra el apoyo a Sandy pero ahora s atienden a Texas. Eso se llama hacer poltica de un desastre es el tipo de poltica partisana que est en la zona de confort de los medios convencionales, una poltica que, de forma oportunista, no toma en cuenta el hecho de que anteponer los intereses de las empresas de combustibles fsiles a la necesidad de un decisivo control de la contaminacin es un asunto profundamente bipartisano.

En un mundo ideal, todos deberamos poder poner en pausa lo poltico hasta que la emergencia haya pasado. Luego, cuando todo el mundo estuviera a salvo, tendramos un largo, meditativo e informado debate pblico acerca de las implicaciones para las polticas de la crisis que acabbamos de presenciar. Qu debera implicar para el tipo de infraestructura que construimos? Qu debera implicar para el tipo de energa de la que dependemos? (Una pregunta con tremendas consecuencias para la industria dominante en la regin, a la que le est pegando ms duro el huracn: la petrolera y la del gas). La hipervulnerabilidad a la tormenta de los enfermos, los pobres y los de la tercera edad, qu nos dice acerca del tipo de redes de seguridad que tejemos, dado el escabroso futuro que ya aseguramos?.

Dado que hay miles de desplazados, podramos incluso discutir los innegables vnculos entre la alteracin climtica y la migracin desde el Sahel a Mxico y aprovechar la oportunidad para debatir la necesidad de una poltica de migracin que comience con la premisa de que Estados Unidos tiene una buena parte de la responsabilidad de las principales fuerzas que sacan a millones de sus hogares.

Pero no vivimos en un mundo que permite ese tipo de debate serio y mesurado. Vivimos en un mundo en el cual los poderes gobernantes se han mostrado demasiado dispuestos a explotar el desvo de atencin de una crisis de gran escala; y muchos estn dispuestos a usar las emergencias de vida o muerte para imponer sus polticas ms regresivas, polticas que nos llevan ms por el camino correctamente descrito como una forma de apartheid climtico. Lo vimos despus del huracn Katrina, cuando los republicanos no perdieron el tiempo y promovieron un sistema de educacin completamente privatizado, debilitaron la legislacin laboral y fiscal, incrementaron las perforaciones petroleras y de gas y la industria de la refinacin, y abrieron las puertas a compaas mercenarias como Blackwater. Mike Pence fue un artfice clave de ese proyecto inmensamente cnico y no deberamos esperar menos despus de Harvey, ahora que l y Trump estn al mando.

Ya vimos a Trump usar como tapadera al huracn Harvey para lograr el muy controvertido indulto de Joe Arpaio y una mayor militarizacin de las fuerzas policiales estadounidenses. Se trata de movimientos especialmente ominosos, en el contexto de que los puestos de control migratorios siguen operando an con las carreteras inundadas (un serio desincentivo para que los migrantes evacuen), as como en el contexto de los funcionarios municipales hablando acerca de aplicar las penas mximas a los saqueadores (vale la pena recordar que despus de Katrina, varios residentes afroestadounidenses fueron tiroteados por la polica en medio de este tipo de retrica).

En pocas palabras, la derecha no desperdiciar el tiempo para explotar a Harvey y ningn otro desastre como ese para diseminar ruinosas y falsas soluciones, como la polica militarizada, ms infraestructura petrolera y de gas y sistemas privatizados. Lo cual significa que la gente informada y a la que le importa tiene el imperativo moral de nombrar las verdaderas races de esta crisis conectar los puntos entre la contaminacin climtica, el racismo sistmico, los reducidos fondos de los servicios sociales y los excesivos fondos para la polica. Tambin necesitamos aprovechar el momento para proponer soluciones intersectoriales, que dramticamente reduzcan las emisiones mientras batallamos contra toda forma de desigualdad e injusticia (algo que hemos intentado plantear en The Leap y que grupos como la Alianza por la Justicia Climtica han impulsado durante mucho tiempo).

Y tiene que ocurrir ahora mismo justo cuando los enormes costos humanos y econmicos de la inaccin estn en plena luz pblica. Si fracasamos, si dudamos debido a una errnea idea de lo que es apropiado durante una crisis, dejamos la puerta abierta a que despiadados actores exploten este desastre para obtener predecibles y perversos fines.

Tambin es una dura verdad que la ventana para tener estos debates es cada vez ms estrecha. No tendremos ningn tipo de debate de poltica pblica despus de que pase esta emergencia; los medios regresarn a cubrir obsesivamente los tuits de Trump y otras intrigas palaciegas. As que, si bien parecera ser indecente estar hablando acerca de las causas primordiales mientras la gente an est atrapada en sus hogares, este es, siendo realistas, el nico momento en que tenemos la atencin de los medios como para tratar el tema del cambio climtico. Vale la pena recordar que la decisin de Trump de retirarse del acuerdo climtico de Pars accin que va a repercutir a escala global durante dcadas recibi ms o menos dos das de cobertura decente. Luego regresaron a hablar de Rusia las 24 horas.

Hace poco ms de un ao Fort McMurray, pueblo en el corazn del auge de petrleo de arenas bituminosas en Alberta, casi qued reducido a cenizas. Durante un tiempo el mundo estuvo pasmado por las imgenes de los vehculos que iban en fila, sobre una carretera, con las llamas acercndose por ambos lados. En aquel momento nos dijeron que era insensible y slo se buscaban chivos expiatorios si se hablaba acerca de cmo el cambio climtico exacerbaba fuegos incontrolables como este. Era todava ms tab hacer cualquier conexin entre nuestro mundo, cada vez ms caliente, y la industria que da energa a Fort McMurray, que daba empleo a la mayora de los desalojados y que produce una forma de petrleo particularmente alta en carbono. El momento no era el adecuado; era el de mostrar compasin, brindar apoyo y no hacer preguntas difciles.

Pero, claro, ya para cuando era apropiado plantear esos asuntos los reflectores de los medios hace mucho que se haban ido. Y hoy, mientras Alberta intenta conseguir al menos tres nuevos oleoductos para cubrir sus planes de incrementar la produccin a partir de bituminosas, ese terrible incendio y las lecciones que podra haber aportado casi no se mencionan.

En ello hay una leccin para Houston. La ventana para proveer un contexto significativo y sacar conclusiones importantes es reducida. No podemos arriesgarnos a echarla a perder.

Hablar con honestidad acerca de qu fomenta esta poca de desastres seriales incluso mientras ocurren no falta al respeto a la gente que est en el sitio en cuestin. De hecho, es la nica manera de rendir tributo de verdad a sus prdidas, y nuestra ltima esperanza para prevenir un futuro con incontables ms vctimas.

* Naomi Klein es autora de Esto cambia todo: el capitalismo contra el clima. Su nuevo libro es No, no es suficiente: Resistir las polticas del shock de Trump y obtener el mundo que necesitamos.

Traduccin: Tania Molina Ramrez

Este artculo fue publicado en The Intercept y La jornada.

Fuente: http://www.publico.es/opinion/naomi-klein-harvey-no-salio.html



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