Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-09-2017

Entrevista a Csar Rendueles sobre En bruto. Una reivindicacin del materialismo histrico
La potencia del materialismo reside en que acepta el reto de tratar de entender el efecto en nuestras vidas de dinmicas histricas profundas

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Doctor en Filosofa y profesor de Sociologa en la Universidad Complutense de Madrid, Csar Rendueles ha editado textos de clsicos como Karl Marx, Walter Benjamin, Karl Polany, Antonio Gramsci o Jeremy Bentham y es autor de Sociofobia. El cambio poltico en la era de la utopa digital y Capitalismo canalla. Una historia personal del capitalismo a travs de la literatura.


Enhorabuena por tu nuevo libro. Como suele ocurrir cuando se te lee, surgen mil y una preguntas. Me limito a cinco o seis cuestiones generales y una (dos en algn caso) por cada uno de los seis captulos (cuento el eplogo) del ensayo. Empiezo por el ttulo. Por qu En bruto?

Es un ttulo un poco irnico. Durante muchos aos nunca o hablar del materialismo sin el matiz de "vulgar". Nosequ autor, se deca, es un materialista "vulgar", y as. Pero nunca se aclaraba quines eran los materialistas refinados, los no vulgares. Con el tiempo me di cuenta de que la expresin se empleaba como un pleonasmo. Por eso con el ttulo del libro he querido reivindicar un poco esa vulgaridad frente a la sofisticacin especulativa huera, ya sea la sofstica postmoderna o el neopositivismo individualista. Creo que en buena medida la potencia del materialismo reside en que acepta el reto de tratar de entender el efecto en nuestras vidas de dinmicas histricas tan profundas, estables y prolongadas que casi parecen fenmenos geolgicos. Y eso implica cierta modestia epistemolgica, pues sabemos de antemano que nuestra comprensin de esos procesos es inevitablemente limitada.

Lo que dices recuerda el ignoramus et ignorabimus de Emil du Bpis-Reymond. Entre la sofisticacin especulativa que criticas, estara, por ejemplo, la defensa que hace aos hizo Gerald A. Cohen de la teora de la historia en Marx? Hablas de ella en algn momento del captulo 2 si no ando errado.

S, el ensayo de Cohen fue importantsimo para m. Cambi completamente mi manera de entender el marxismo. No comparto su propuesta, pero su argumentacin es brillante. Cohen crea que las tesis bsicas del materialismo histrico pueden ser entendidas como anticipos de genuinas leyes causales. Pensaba que la estructura explicativa de estas protoleyes tenan una forma idiosincrsica: eran explicaciones funcionales. Yo soy un poco ms pesimista. No creo que podamos pronosticar tan alegremente la aparicin de conocimientos congruentes con las ciencias sociales tal y como las conocemos.

En el subttulo hablas de una reivindicacin del materialismo histrico. Lo caracterizas como una tradicin intelectual. Qu es una tradicin intelectual para ti y qu sera lo singular de esta tradicin intelectual? Por lo dems, no suena raro eso de tradicin estrictamente intelectual en el caso del materialismo histrico, tan prximo a mbitos de praxis, de lucha social, d intervencin poltica?

Hablo de tradicin intelectual un poco por descarte. No creo que el materialismo histrico sea una escuela filosfica, ni una ideologa, ni siquiera una doctrina coherente. Distintas personas han reivindicado esa etiqueta planteando tesis incompatibles entre s. A lo mejor se podra entender como un programa de investigacin, aunque creo que Lakatos hablaba de algo bastante distinto. Adems, me gusta la expresin "tradicin intelectual" porque da sensacin de historicidad, alude una constelacin de autores y teoras unidos por un conjunto de preguntas a las que tratan de dar respuesta y cuyo mismo planteamiento va cambiando a lo largo del tiempo.

Respecto a lo segundo, creo que los materialistas han magnificado un poco la proximidad de sus doctrinas a la praxis poltica. La caricatura ms extrema es aquella majadera que deca Althusser de que la filosofa es la lucha de clases en la teora. No creo, por ejemplo, que la economa neoclsica, con sus aires de asepsia cientfica, est menos cerca de la intervencin poltica que el materialismo. En realidad, en los ltimos treinta aos lo ha estado mucho ms.

Puede identificarse lo que suele llamarse marxismo (en singular o plural, como prefieras) con el materialismo histrico? Son uno y lo mismo?

No lo creo. Hay autores como Braudel, Wallerstein, Polanyi o Marvin Harris que, para m, ocupan un lugar importante en la historia del materialismo y no son marxistas.

Mario Bunge estara tambin entre estos autores que conviene no olvidar?

S, claro. Y, si me apuras, hay tambin otros filsofos que han hecho aportaciones importantes en ese sentido, aunque casi todos rechazaran horrorizados la etiqueta de marxistas o materialistas: Carnap, Searle, Bhaskar, Ruben...

Abres el libro con dos citas, una de Spinoza (que, muy a mi pesar, se me escapa) y otra de Wilhelm von Humboldt. La siguiente: "Pues aunque sabemos muy poco con certeza acerca del espritu o el alma, la verdadera naturaleza del cuerpo, de la materialidad nos resulta totalmente desconocida e incomprensible". Probablemente, siempre estemos algo o bastante alejados de "la verdadera naturaleza" de cualquier x, pero tiene algn sentido preciso eso de que la naturaleza del cuerpo, de la materialidad, nos resultaba totalmente desconocida a mediados del siglo XIX? No exageraba un peln Von Humboldt? No sabamos ya algo de nuestros cuerpos y de nuestra materialidad? O se habla de otra cosa?

Las citas de Humboldt y Spinoza plantean una crtica a esa idea tan extendida de que la subjetividad individual es la fuente privilegiada de diversidad y creatividad mientras que los fenmenos lentos y colectivos son planos, montonos y aburridos. Un descubrimiento fundamental del materialismo histrico es que muchas veces ocurre al revs. Los individuos somos muy parecidos y casi siempre pensamos y deseamos bsicamente lo mismo. En cambio, los procesos agregados de larga duracin son efervescentes e inyectan conflictividad en nuestras vidas. Pasa algo similar con la relacin entre biologa y comportamiento social. Las conductas heredadas no son automatismos triviales sino mecanismos complejos y muy delicados, a menudo mucho ms que los comportamientos modelados por el entorno.

Sealas en la primera pgina del prlogo que eres completamente incapaz de tomarte en serio las aspiraciones de cientificidad no ya del marxismo sino de la totalidad de las ciencias sociales. Dos dudas: crees entonces imposible que una ciencia social, la que sea, pueda adquirir un estatus de cientificidad similar o cuanto menos cercano al de una ciencia natural (la geologa o la qumica, pongamos por caso?) Y eso por qu?

Creo que si apareciera una ciencia capaz de hacerse cargo de algunos de los problemas con los que lidian nuestros saberes sociales supondra una reformulacin conceptual tan radical que no reconoceramos su relacin con nuestros conocimientos actuales. Un poco como si a un alquimista le ensearan la tabla peridica. Bachelard tena razn cuando deca que la alquimia no es un precedente de la qumica, ni la doctrina aristotlica un antecedente de la fsica matemtica. La ciencia implica una ruptura con nuestras intuiciones cotidianas. Las ciencias sociales, en cambio, proponen una crtica de esas intuiciones, una reformulacin refinada.

Y eso, si no te entiendo mal, a ti te parece correcto, adecuado, lo que es pertinente para el caso?

S, no desprecio de ningn modo las ciencias sociales. Al revs, cada vez me interesa ms la investigacin emprica y menos la filosofa pura y la teora. Pero creo que es importante tener presentes cules son sus lmites conceptuales. A veces he dicho que me parece que las ciencias sociales son una especie de periodismo de investigacin sin fecha de cierre.

En cuanto al trmino "cientificidad". Desde tu punto de vista, cundo podemos atribuir a una teora, sea natural, social o formal, el predicado de "ser cientfica"?

Los interminables debates de la filosofa de la ciencia del siglo XX tienden a dar la impresin de que esta es una cuestin terriblemente conflictiva cuando a m me parece que en el fondo es muy consensual. Los relativistas se suelen concentrar en las zonas de sombra de distintas disciplinas como la epigentica o la unidad de seleccin en biologa o las supercuerdas en fsica, pero esas reas de conflicto son mrgenes de ncleos de acuerdo muy firmes. Toda la chchara sobre los paradigmas kuhnianos nos hizo olvidar que en quinientos aos de fsica ha habido dos paradigmas y en doscientos de biologa uno. Como explicaba Dummett en un texto muy bonito, en realidad, casi nadie duda en serio de que las teoras que logran aumentar nuestro conocimiento cumpliendo las condiciones de extensionalidad tpicas del lenguaje matemtico son cientficas. Algunos cientficos sociales entienden esto al revs y piensan que por formalizar algunos conocimientos cotidianos y aplicar frmulas matemticas complejas ya estn haciendo ciencia estricta. O bien retuercen la realidad social para que encaje en frmulas predefinidas. Las cosas son al contrario. Lo importante de las teoras cientficas genuinas es su arquitectura conceptual. Pueden no incluir una sola frmula matemtica pero dejan todo listo para los desarrollos inferenciales legtimos. Darwin ni siquiera lleg a conocer las leyes bsicas de la herencia. Pero los descubrimientos posteriores fueron encajando en su teora original como piezas de un puzzle.

Al hablar de las ciencias naturales te defines como "un cientifista terminal". Y eso qu es exactamente?

Es una broma para indicar lo incmodo que me siento con el clima de desprecio hacia la ciencia y la tecnologa habitual entre cierta izquierda poltica y que domin la filosofa y las ciencias sociales durante el auge del constructivismo extremo.

Por lo dems, vale realmente esa separacin? No es el caso que algunas teoras de las llamadas ciencias sociales, pienso en la bioeconoma, aspiran a tener su base ltima -o cuanto a menos a ser consistentes- en ciencias naturales como la termodinmica o incluso la biologa?

"Ser consistente" y "tener su base ltima" me parecen cosas muy diferentes. Por ejemplo, la cocina es consistente con distintas disciplinas cientficas. De hecho, cada vez ms cocineros se interesan por conocer los procesos biolgicos, qumicos y fsicos que se esconden tras sus recetas: cmo actan las bacterias durante un proceso de fermentacin o qu le ocurre al aceite en una emulsin. Pero la cocina no se reduce a esas ciencias en el mismo sentido en que la biologa se reduce a la qumica orgnica y la qumica se reduce a la fsica. Hay una inconmensurabilidad bsica. Los bioeconomistas son cocineros, los bilogos cientficos.

Afirmas tambin en el prlogo que tu libro puede ser entendido como un ajuste de cuentas con tres convicciones contradictorias. La primera: "mi desconfianza en la capacidad cientfica de las ciencias sociales" (te he preguntado ya por ello). La segunda: "mi conviccin de su necesidad"; la tercera: "Mi reconocimiento de la potencia, conceptual y poltica, del materialismo histrico". No veo que ninuuna de estas afirmaciones sea en s misma contradictoria y no logro ver que lo sean en su conjunto. Me ayudas? Dnde se ubica la contradiccin al defender estos tres enunciados al mismo tiempo (con adecuados intervalos temporales para su emisin por supuesto)?

Tienes razn, ms que "contradictorias" debera haber escrito "conflictivas". Creo que las ciencias sociales son una de las formas bsicas en que las sociedades modernas se explican a s mismas. Estn profundamente incrustadas en nuestra experiencia histrica y no podemos renunciar a ellas sin ms. Por eso resultan tan frustrantes sus limitaciones obvias, su incapacidad explicativa ms all de cierto punto que, bsicamente, coincide con la historiografa ms o menos convencional. El materialismo histrico a menudo ha pretendido ser una solucin a ese dilema: una superteora capaz de aprovechar los aspectos praxiolgicos de las ciencias sociales revolucionando a la vez sus dimensiones cientficas. Creo que esas aspiraciones son falsas promesas que hay que denunciar. Pero en una versin mucho ms modesta que, de nuevo, se aproxima bastante a la historiografa el materialismo histrico me parece insustituible.

Te cito de nuevo. Casi al final del prlogo sealas que los procesos de emancipacin no son resultado de transformaciones antropolgicas radicales (quizs una referencia a la vieja idea del hombre nuevo) sino "una negociacin contingente con estructuras sociales duraderas que permiten distintas opciones histricas". No me queda clara del todo la definicin, lo confieso, pero, si me permites, de entrada no parece una caracterizacin radical o muy caera. En cambio, lneas ms abajo citas a alguien a quien un to mo admir y quiso mucho, Buenaventura Durruti, de quien dices que expres como nadie o como pocos la idea de liberacin poltica. Citas estas palabras: "Sabemos que no vamos a heredar nada ms que ruinas, porque la burguesa tratar de arruinar el mundo en la ltima fase de su historia. Pero a nosotros no nos dan miedo las ruinas, porque llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones. Ese mundo est creciendo en este instante". La cita es hermossima, desde luego, pero no parece que sea, en primera instancia, consistente con tu reflexin anterior. Durruti habla aqu de una burguesa que tratar de arruinar el mundo en la ltima fase de la historia. Nada menos! Y aade que que no importa, que nosotros llevamos otros mundos en nuestros corazones. La fase de Durruti no es un ejemplo de (uso vieja terminologa) subjetivismo idealista izquierdista elevado a un exponente superior a un ggol? Uno es consistente con dos?

S, es verdad, es una incongruencia. Pero es una incongruencia muy caracterstica del materialismo histrico, que permanentemente ha estado enterrando y desenterrando el idealismo. Precisamente en este libro he intentado mostrar por qu esa necesidad de estar todo el rato enredando con el subjetivismo no es trivial ni anecdtica, sino que obedece a una lgica conceptual muy precisa. Es como si el espectro de Hegel siempre se nos adelantara y nos estuviera esperando en una curva del camino para rerse de nosotros.

Y ya que hablas de idealismo, cmo definiras esta tradicin filosfica que no siempre, segn explicas en el libro, se entiende adecuadamente?

Como nos explic hace aos Quintn Racionero, el idealismo no es un antimaterialismo ni un espiritualismo. En realidad, el planteamiento de Hegel no exige postular la existencia de una entidad supramaterial ms all de la actividad psquica humana. El Espritu hegeliano no es ms que la racionalidad humana que se expresa en una una frmula matemtica, una novela, un puente o una constitucin Lo que plantea el idealismo es que esa subjetividad compartida posee alguna autonoma, es una fuente de dinamismo histrico que no queda explicada por los objetos en los que se manifiesta. Por supuesto, el problema entonces es esclarecer la relacin entre esa potencia subjetiva y el paisaje material sobre el que interviene. Es un dilema filosfico extenuante que siempre resulta tentador zanjar en falso mediante un dispositivo especulativo.

Me centro en los captulos del libro. Los resumo tomando pie en lo que t mismo sealas en la presentacin, en las pginas 11-12. El primero "intenta aclarar por qu los ecos de una oscura discusin filosfica surgida al calor de los debates sobre la modernizacin de Alemania a principios del siglo XIX -la polmica entre el idealismo poshegeliano y la concepcin materialista de la historia- siguen teniendo una considerable importancia poltica en nuestro tiempo". La pregunta: comentas que Marx y Heine se "burlaban de los poshegelianos que crean que se poda transformar el mundo elaborando oscuros discursos filosficos que se expandiran como esporas transformando las subjetividades". Cuesta aceptar, en principios, que gentes razonables pudieran pensar que la cosa fuera tan fcil, pero, ms de ello, no ha pasado tambin algo as en la tradicin materialista en trminos no muy alejados? Pienso, por ejemplo, en algunas interpretaciones del legado de Gramsci: el trabajo capilar de convencimiento, tenaz, poco a poco, entre colectivos e individuos, lograra a la larga (o en plazos ms breves en tiempos de conflictos sociales) una transformacin del ser humano y, con ello, el cambio revolucionario estara ya muy maduro.

En primer lugar, creo que es correcto describir a Gramsci como un idealista moderado y uno de los responsables de abrir el materialismo a las corrientes hermenuticas. Es un desplazamiento muy tpico del marxismo de entreguerras, que a menudo es una teora de la conciencia revolucionaria. Pero creo que, a diferencia de Lukcs, Gramsci fue consciente de los riesgos de ese movimiento y encontr una solucin sencilla pero muy eficaz para neutralizarlos: un giro emprico y una renuncia a resolver el problema en trminos filosficos. Gramsci se dio cuenta de que en la investigacin histrica concreta el conflicto entre idealismo y materialismo quedaba muy mitigado. Por eso mismo, aunque se interes mucho por los fenmenos culturales e ideolgicos, fue muy cuidadoso al analizar su autonoma, no negndola sino tratando de dotarla de contenido emprico. Desde ese punto de vista, las estructuras culturales y simblicas como la religin o las ideas polticas no estn exactamente en la cabeza de la gente: son normas, compromisos y pasiones que impregnan las instituciones sociales. Un buen ejemplo contemporneo de esto es es un libro muy bonito de Loic Wacquant, Crceles de la miseria, donde se explica paso a paso, con una gran minuciosidad, cmo se gener y se difundi la ideologa represiva contempornea, vinculndola adems a intereses de clase bien definidos. Los idealistas polticos que creo que abundan entre los herederos de la postmodernidad suelen ser mucho menos precavidos y piensan en los procesos de transformacin subjetiva en trminos vaporosos y muy automticos. En el fondo, como tantos problemas en ciencias sociales, es una cuestin de grado.

En el segundo captulo, vuelvo a citarte, tratas de establecer el "lugar que ocupa el materialismo histrico en el panorama de las ciencias sociales como alternativa a distintas formas de idealismo sociolgico que, a su vez, son propuestas tericamente ambiciosas, coherentes y fructferas". La pregunta: sostienes aqu que el persistente atractivo del materialismo histrico es en buena medida reactivo. A pesar de sus aporas, comentas, "constituye un bastin crtico frente a las posiciones idealistas, intuitivamente cegadas, pero profundamente encapsuladas en la ideologa dominante". No s si el sentido en qu usas aqu el trmino apora, paradoja o contradiccin incluso. Sea como fuese, cules seran las principales aporas del materialismo histrico? Una teora con aporas puede resultar "persistentemente atractiva" si la pensamos sin "pasin poltico-ideolgica"?

Creo que, en general, las posiciones materialistas tienden a tener dificultades para hacerse cargo de la espontaneidad o de ciertas formas de irracionalidad. Pero esa es tambin su gran fortaleza, al menos en nuestras sociedades. El materialismo es un arma crtica irremplazable en contextos ideolgicos que sobrestiman sistemticamente la autonoma individual y la espontaneidad. En ese sentido, creo que no es exagerado decir que la sociedad de mercado est atravesada por los espejismos idealistas.

En el tercer captulo, el ms filosfico en tu opinin, analizas "las peculiaridades de las explicaciones materialistas" y defiendes "su validez general en el contexto de una reevaluacin epistemolgica de las ciencias sociales como saberes cotidianos". La pregunta: haces referencia en varias ocasiones a una dama no siempre bien comprendida, la dialctica. La pregunta es casi obligada: qu es para ti la dialctica? Una cosmovisin general, una ontologa dinamicista, una lgica alternativa?

En la historia de la filosofa, el concepto de dialctica se ha usado al menos en dos sentidos muy diferentes. En primer lugar algunos autores entienden la dialctica como una ciencia filosfica universal, un tipo de conocimiento capaz de superar las limitaciones de las ciencias empricas. Ese es el sentido platnico de la dialctica, que el idealismo recuper. En el marxismo ha jugado un papel destacado por el mismo motivo: es una forma de esquivar preguntas incmodas, de adelantarse especulativamente al trabajo cientfico. Si no s qu relacin causal une dos procesos sociales digo que mantienen una relacin dialctica. El segundo sentido de la dialctica es el aristotlico. Aristteles crea que la dialctica era una ciencia de lo probable, de aquellos fenmenos que no podemos conocer cientficamente. En este terreno, que es el de las discusiones polticas, los saberes cotidianos, las artes o la tcnica, tambin hay conocimiento, tambin hay saber, pero es un saber tentativo y polmico. Es una idea que ha quedado perdida en la historia de la epistemologa pero que me parece imprescindible recuperar precisamente para interpretar el papel de las ciencias sociales.

En el cuarto, analizas crticamente "la aportacin de una parte crucial del materialismo histrico -la teora marxista de la explotacin- a la comprensin de la sociedad moderna". Una de tus tesis, ye pido un breve resumen si es posible: "aunque las aporas de la teora laboral del valor de Marx son insuperables se ven muy atenuadas cuando se observan desde la perspectiva del anlisis institucional". Por qu esa atenuacin desde esa perspectiva? Cmo podemos saber que las aporas de la teora del valor-trabajo, que como sabes algunos autores siguen defendiendo, son insuperables?

Es una cuestin extremadamente intrincada. Dicho muy a lo bruto, el problema de la teora marxista del valor es que cierra en falso el problema de la relacin entre los comportamientos agregados y la conducta individual, de modo que o bien es redundante o bien es especulativa. Las personas no siguen conscientemente la ley del valor y la teora no explica cmo surge materialmente esa dinmica colectiva que acta a sus espaldas. Los intentos de solventar este problema han sido variados. Algunos autores han dado una respuesta filosfica: mantienen que el valor tiene alguna clase de primaca ontolgica y que, por tanto, no necesita ser explicado sino en todo caso justificado. No es que algo as est exactamente mal pero me parece una excentricidad y si alguien planteara una tesis similar en cualquier otra rea de la ciencia social lo miraramos con perplejidad. Otras defensas son matemticas. Para ser sincero, no entiendo gran cosa de la mayora de ellas pero me da la impresin de que son fuegos de artificio numricos. Otra va me parece mucho ms prometedora: se trata de anlisis empricos que muestran que la ley del valor de hecho se cumple, aunque no sepamos muy bien cmo ocurre tal cosa.

En cualquier caso, a pesar de sus problemas tericos, me cuesta renunciar sin ms a la teora del valor porque creo que recoge una intuicin importante relacionada con la centralidad del mercado de trabajo en la lgica social de la modernidad, nuestra propia comprensin velada de esa posicin y las tensiones polticas que ello genera. Pero me parece mucho ms interesante adoptar un enfoque histrico que permita analizar los fenmenos econmicos a los que apunta la teora del valor como una realidad institucional que elaboramos socialmente y va cambiando a lo largo del tiempo. Creo que algunos defensores de la teora del valor conceden demasiado a la economa ortodoxa. El valor trabajo no es un subproducto de las interacciones mercantiles espontneas sino un resultado contingente de una cierta autoconciencia institucional histricamente construida de la sociedad capitalista. Creo que, de hecho, esta es una va mucho ms cercana a Marx, que no describi el mercado laboral o la naturaleza del trabajo fabril con un par de ecuaciones sino que dedic numerosas pginas a estudiar su configuracin histrica concreta.

El quinto se ocupa de la relacin entre "el materialismo y la filosofa de la historia, intentando determinar en qu medida es una alternativa a las metafsicas historicistas y qu consecuencias polticas tiene esa posicin". La pregunta en este caso es un comentario de texto: es perfectamente posible, sealas, "pensar el materialismo histrico como una va no nihilista de crtica poltica del historicismo". Y esto qu significa? Por lo dems, qu concepto de sociedad igualitaria usas en este captulo?

El historicismo es la idea de que la historia tiene un sentido determinado y que, por tanto, se pueden cribar los acontecimientos relevantes, separndolos de la inmensa ganga de sucesos insignificantes. Esos acontecimientos significativos pueden ser la coronacin de un rey, un descubrimiento cientfico o una revolucin. Da igual: lo importante es que los entendamos como eslabones de una cadena que conduce a la plena expresin del espritu humano, o sea, como un destino. Es una idea fuertemente incrustada en nuestra manera de entender el mundo que ha tenido efectos polticos atroces. El problema de muchas crticas antihistoricistas dira que es el caso de Foucault- es que nos colocan al borde del nihilismo. Seguramente no existen los fines de la historia, pero me parece razonable pensar que algunas dimensiones de la vida humana s tienen un sentido que puede ser entendido en trminos teleolgicos: hay progresos morales o tecnolgicos, por ejemplo. Lo que no existe es una instancia universal que reconcilie esos distintos procesos que, ms bien, mantienen relaciones muy conflictivas. Creo que si el materialismo histrico siempre ha tenido una relacin compleja con el historicismo es, al menos en parte, por una resistencia no formulada a ese nihilismo antihumanista.

El concepto de igualitarismo que manejo es completamente tentativo y surge de un rechazo de la igualdad entendida meramente como igualdad de oportunidades. Creo que la igualdad es un punto de llegada, no un punto de salida: un proceso que tenemos que reconstruir permanentemente. La verdad es que resulta llamativo lo poco elaborada que est la idea de igualdad en la historia del pensamiento, a diferencia de lo que ocurre con la libertad.

El eplogo, vuelvo a citarte, "esboza una propuesta programtica de extensin naturalista del materialismo histrico clsico y de ruptura de esta corriente intelectual y poltica con el constructivismo social extremo". Tu consideracin final: "El capitalismo no solo es polticamente injusto, tambin es ecolgicamente suicida y naturalmente conflictivo con algunas de nuestras caractersticas sociobiolgicas ms profundas? Con cul de nuestras caractersticas ms profundas? Podemos pensar que existe o puede existir algn sistema socio-econmica que no lo sea? Admitiendo tu crtica, no podra ser este el mejor de los mundos concebibles y de lo que se trata por tanto, tocando realidad, sin confundir deseos y realidad, es de humanizar sus aristas ms agresivas?

Bueno, hay unos cuantos procesos sociales obviamente incompatibles con nuestras caractersticas biolgicas. Por ejemplo, el ideal esttico de la delgadez extrema que persiguen algunas marcas de ropa es incompatible con nuestra necesidad de comer. E imagino que algo parecido pasa con el celibato religioso, al menos en muchas ocasiones. Esa incompatibilidad no da a lugar a una contradiccin lgica o algo as, sino a fuertes tensiones y conflictos individuales y colectivos. Eso es lo que ocurre precisamente con la pretensin de organizar una sociedad enteramente en torno a la competicin mercantil, un proyecto que, por un lado, choca con las profundas dimensiones cooperativas de nuestra naturaleza y, por otro, desafa los lmites ecolgicos de la biosfera. En realidad, ha habido bastantes sociedades que se han enfrentado a este mismo dilema y han desaparecido, Jared Diamond propone un catlogo interesante en Colapso. Lo peculiar de nuestro tiempo es que nos enfrentamos a la posibilidad real de que ese proceso se de a escala global. En general, creo que el materialismo histrico necesita urgentemente dejar de considerar los datos que nos proporciona la biologa como una especie de materia prima trivial e irrelevante polticamente. Eso es lo que llevan haciendo desde hace aos los ecologistas: creo que algunos de los desarrollos ms interesantes del materialismo contemporneo rondan el terreno del ecosocialismo.

Mil gracias. Ya he abusado de tu paciencia en exceso.

Fuente: Papeles de relaciones ecosociales y cambio global.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter