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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-09-2017

5 Informe
La fiesta de los aplausos y las autocomplacencias

Ricardo Orozco
Rebelin


Fieles a una tradicin presidencial por ellos mismos fundada, los apstoles del Partido Revolucionario Institucional rescataron del letargo al que el sexenio de Felipe Caldern lo indujo, el ritual de ofrecer pleitesa al presidente de la Repblica tambin Primer Caudillo de la Nacin en eso que al mismo tiempo pretende ser vendido al vulgo como el acto democrtico ms importante, en materia de rendicin de cuentas, de una administracin federal.

Por supuesto, como es tradicin en una clase poltica acostumbrada al xtasis que le ofrecen los discursos solemnes, llenos de ferviente patrioterismo, y las consagraciones personales a las formas y la correccin poltica muy al estilo de cualquier baile cortesano ofrecido por Mara Antonieta y Luis XVI, el discurso del Quinto Informe de Gobierno de Enrique Pea Nieto fue ofrecido a empresarios, burcratas y polticos, en Palacio Nacional; mientras que a la sociedad en general la misma sociedad a la que se supone va dirigido verdaderamente el acto, nicamente se le concedi el honor de presenciar un refinado acto televisivo.

Como en la Fiesta de las Balas, narrada por Martn Luis Guzmn en sus crnicas sobre la guerra civil mexicana, El guila y la Serpiente, la fiesta de los aplausos, de las selfies, de los abrazos y los apretones de manos, siempre acompaados de ese falso decoro que las interpelaciones en tercera persona prometen, propios y ajenos, tanto al ancien cuanto al noveau rgime, desfilaron frente a las palabras del titular del ejecutivo federal con la esperanza de que un gesto, por diminuto que fuese, les diera slo un poco de certeza, en el peor de los casos, sobre la distancia que media entre su posicin actual y la gracia o la clera de su presidente.

Despus de todo, ms all de las grficas, los nmeros brutos y los indicadores construidos a modo por las dependencias de la administracin pblica para legitimar su funcionamiento y sus resultados en los pasados cinco aos, en general; y en el penltimo del Gobierno actual, en particular; todo lo que queda, el fondo de verdad del discurso y del acto protocolario que lo publicita es una sucesin inagotable de declaraciones polticas, con destinatarios especficos, que revelan la agenda, en este caso, de lo que se espera que cada quien haga para refrendar su lealtad al statu quo, de cara al proceso electoral de 2018.

As pues, en rigor, los nmeros, las grficas y los diversos indicadores presentados por el presidente, en las monumentales pantallas que lo flanqueaban por la derecha y por la izquierda, son lo nico del Informe que va dirigido a esa masa amorfa y embrutecida que es el pueblo; y es que es en esos datos en donde se construye ese permanente relato institucional que le indica a cada individuo que la realidad que experimenta en su cotidianidad no es la verdadera realidad del pas, pues lo que realmente cuenta y se quiere que siga contando, la verdadera realidad de Mxico y sus habitantes es la que dicen que es el documento, en general; y el indicador especfico, en particular ambos construidos por una costosa burocracia a menudo ms preocupada por sus privilegios laborales que por desmaquillar sus propias cuantificaciones.

El resto del acto, desde la posicin en la que es colocado cada empresario, poltico y burcrata para aplaudir sin desdn a cada ataque velado en contra de los enemigos del Gobierno; hasta las alusiones personales del titular del ejecutivo sobre los logros de sus Secretarios de Estado, pasando por los saludos secos o los abrazos fraternales por l ofrecidos a los asistentes, y otras minucias como stas, son de dominio privado, entre los crculos de intereses que se baten por controlar una mayor porcin del entramado institucional pblico, o rditos ms amplios y profundos en lo que respecta al sector empresarial.

En estricto, los logros que seal el presidente en Palacio Nacional no pasaron de ser una suerte de versin, in extenso, de aquellos que se publicitaron, desde un mes antes, en los miles de promocionales con los que el Gobierno Federal inund el espacio pblico y los medios de comunicacin: como en una especie de experimento pavloviano de condicionamiento psicolgico y preparacin emocional en masa para lo que se avecinaba. Sin embargo, no es para nada intrascendental que el mensaje principal del Informe sea el sealamiento sobre elegir entre seguir construyendo para hacer de Mxico una de las potencias mundiales del siglo XXI o ceder a un modelo del pasado que ya ha fracasado.

De entrada el que el Presidente reconozca a Mxico como una de las potencias mundiales del siglo XXI ya es un tanto problemtico, pues si con ello se refera al tamao de la economa mexicana habra que hacer, por lo menos, tres precisiones:

a) el 1% de la poblacin sigue acaparando el 43% de la riqueza total del pas, con una tasa promedio de multiplicacin de cinco veces, mientras el PIB per cpita crece a razn de menos del 1% anual;

b) en el pas, ms del 53% de la poblacin sigue subsistiendo en condiciones de pobreza; y

c) el capital financiero sigue promediando, anualmente, un crecimiento de diez veces por encima de la riqueza fsica, material, de la economa nacional.

De tal suerte que, en el terreno de los dineros constantes y sonantes, la desigualdad se sigue polarizando, la concentracin de capital en pocos individuos sigue incrementando, y la extraccin de riqueza del pas, por la va de corporaciones internacionales (pertenecientes al sector bancario, en particular), se sigue profundizando. As que, incluso si el presidente en realidad se estaba refiriendo a la potencia maquiladora que ya es Mxico, lo nico que se obtiene es el reconocimiento de una sociedad con condiciones laborales ms precarias que el resto de sociedades manufactureras, con nula proteccin social y salarios insuficientes para cubrir una canasta bsica alimentaria.

Y ya ni hablar de una posible potencia mundial armada: con un ejrcito que hace gala de su adiestramiento en lo que respecta a la militarizacin del pas y el asesinato y desaparicin de sus connacionales, aprovechando de contexto la guerra en contra del narcotrfico an vigente aunque velada de los medios de comunicacin tradicionales.

La segunda parte del mensaje central del Quinto Informe, la referencia a la disyuntiva tan claramente visible para el Sr. presidente de la repblica entre continuidad o retorno a un modelo conocido y caduco, ms que preocupante es risible, porque, dependiendo de qu tan atrs se pretenda llevar la referencia, por lo menos en lo que respecta a todo el siglo XX, ese modelo conocido que ya ha fracasado es el modelo del partido hegemnico, con toda su maquinaria corporativista y clientelar que ganaba elecciones con candidatos nicos.

La cuestin es que el fondo de dicha afirmacin, adems de pretender borrar de un plumazo la historia del propio partido en el Gobierno, apunta, en el plano internacional, al rechazo que la administracin en turno ejercita en contra de los movimientos progresistas (electorales y sociales) en Amrica Latina; y en el nacional, a ese aejo discurso del Peligro para Mxico que personifica, an, Lpez Obrador, encabezando al partido Movimiento de Regeneracin Nacional.

Por supuesto la salida es fcil: apelando a lo incierto del futuro, y suponiendo que ste slo es programable en la medida en que se tenga un plan de gobierno que plantee continuidad transexenal, todo lo slido se desvanece en el aire. Por eso, para el presidente, la poltica entendida como esa actividad profesional que desempean como relaciones sociales personales todos los invitados a presenciar el Informe es la nica salida al atolladero en el que se encuentra no nicamente el propio PRI, sino la totalidad del sistema de partidos y, quiz en un nivel menor, el resto de las instituciones del entramado gubernamental del Estado.

Al final del da, el Informe no deja de ser un ritual que le recuerda a la ciudadana lo densa que es la poltica y lo amplia que es la brecha entre quienes se dedican a ella y quienes deberan de obtener un bien comn de ella. Y el caso es que con declaraciones del presidente, afirmando que slo la poltica cuenta cuando se trata de conducir los engranajes del Estado, el espacio que queda para el ciudadano, con necesidades de primer orden como alimentacin, salud, educacin y vivienda se reduce a al absurdo e hipcrita reconocimiento de que cualquier imperativo que indique satisfacer dichas necesidades se encontrar, tanto hoy como en el futuro, subordinado a los humores de quienes asistieron al Quinto Informe, y no a la necesidad, en s misma, de quienes slo son televidentes.

Publicado Originalmente en: https://columnamx.blogspot.mx/2017/09/5to-informe-la-fiesta-de-los-aplausos-y.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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