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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-09-2017

Pese al hostigamiento constante y los caonazos virtuales, Venezuela contina su camino

Aram Aharonian
Rebelin


Todas las tcticas de la guerra de cuarta generacin, incluida la de espectro completo (dimensin social y geogrfica) se han empleado simultnea y continuamente contra Venezuela, desde 2001 y en especial desde abril ltimo: guerra cultural y de ideas, guerra econmica, amenaza de guerra tradicional o militar. Empresas, gobiernos, instituciones financieras, bancarias, polticas, diplomticas, militares y mediticas internacionales, participaron y participan- de esta guerra, con la complicidad de la oposicin poltica y un poder fctico que an coexiste en Venezuela.

Hoy, desde el gobierno bolivariano se seala que se ha logrado dominar las poderosas herramientas del adversario en el terreno digital (en especial las redes sociales) y salir victorioso en un conflicto que moviliz millones de dlares, tecnologas de ltima generacin y una lite de expertos en lucha electrnica, realidad virtual y publicidad de la democracia.

Lo que importa no es la realidad, lo que suceda, sino que millones de personas a travs de medios masivos o redes sociales- confundan la realidad virtual (muchas veces pura mentira) con la realidad-real. Diversas experiencias a lo largo y ancho del mundo (sorpresivo xito del Brexit en Gran Bretaa, la campaa de mercadeo digital de Trump Proyecto lamo- basado en el Big Data y la inteligencia artificial que logr romper el ncleo duro de los votantes de Hillary Clinton), dan la pauta que estamos pasando de la llamada guerra de Cuarta Generacin a la de Quinta Generacin, donde los algoritmos sern los protagonistas, como seala Aram Aharonian en El asesinato de la verdad.

Los cientficos sociales sealan que la naturalizacin de la violencia convirti a la vctima el gobierno de Venezuela- en el criminal. Por las redes sociales la violencia extrema (sin castigo) comparti los rasgos de flexibilidad, exhibicionismo del enfrentamiento hollywoodense, lo que explica el ataque a bases militares, incendiar seres humanos vivos, lanzar ccteles molotov contra la polica, hospitales, guarderas u mnibus llenos de gente, marcar las casas de chavistas, llamar pblicamente a la intervencin extranjera y al uso de armas nucleares.

No hubo ningn tipo de censura de las redes, atentas a otras tonteras de los usuarios, quiz en la creencia de que se trataba de deportes extremos, tan de moda ellos. Los venezolanos estn haciendo hoy un silencioso viaje de regreso a la realidad. En Venezuela y desde Espaa, Colombia, Panam o Estados Unidos- centenares de pginas web, grupos pblicos y privados en Facebook, y millones de mensajes en Twitter, Instagram y WhatsApp divulgaron propaganda negra y llamados a la desobediencia civil.

Y no solo eso: difundieron impunemente manuales para fabricar ccteles molotov, napalm y morteros, o explicaron cmo construir escudos y chalecos blindados y adquirir mscaras antigs. Y as, nios y adolescentes, quiz creyndose participantes de un juego ciberntico a gran escala ocuparon las primeras filas de fuego y lamentablemente- asumieron el papel de verdugos de chavistas (sean stos negritos, indios, discapacitados o sospechosos de pensar diferente).

Pero tambin, a travs de las redes sociales, centenares de peticiones de apoyo financiero o crowdfunding lograron fondos para sostener las manifestaciones violentas y proveer de armas a los manifestantes alentados por la oposicin. La cibervida invadi la realidad venezolana y miles de personas vivi una realidad virtual a travs de la redes sociales, en especial los llamados millenials (nacidos en este milenio), adoptando todas las caractersticas del racismo, la autopercepcin de supremaca, la xenofobia, el desprecio a la opinin diferente y el terror.

En cualquier lugar del mundo esto incluida la forma extrema de guerra sicolgica - se llama terrorismo. Tampoco es de extraar que varios ex presidentes latinoamericanos no tuvieran ningn reparo para reunirse en Caracas con estos terroristas y legitimarlos con selfies y mensajes de aliento en Twitter, al mejor estilo de Donald Trump con los supremacistas blancos de Charlottesville.

Dueos de medios privados financiaron las principales campaas en Internet y las empresas tecnolgicas que las hicieron posible, en alianza con multimillonarios y corruptos- emigrados y fundaciones en Estados Unidos, y cartelizaron la campaa interna contra el gobierno, ayudando a programar la opinin pblica mundial en contra del chavismo en su conjunto como fuerza poltica, contratando data brokers para acceder a potentes bases de datos y manejo de robots para generar campaas virales.

Del lado del gobierno, la lucha se encar tambin a travs de redes sociales, donde los principales dirigentes tienen cuentas en varias plataformas, con una intencin de interlocucin con la ciudadana a travs de programas radiales y televisivos, prestos a desmentir noticias falsas o alertar de un ataque. Pacientemente, el gobierno gener mensajes de paz y de dilogo para la construccin del futuro, con la intencin de generar narrativas para cada sector de la poblacin.

Hasta que lleg la perversa realidad, y el tema de la paz y del dilogo le permiti al oficialismo pasar a la ofensiva con mensajes que apuntaban a transversalizar toda la sociedad, mientras el liderazgo opositor estuvo a la defensiva frente a la Constituyente, que logr movilizar a ocho millones de ciudadanos hasta las urnas. A pesar del apoyo internacional, fue en lo interno, donde la oposicin termin ms dividida, desorientada, sin discursos coherente y qued a la intemperie la esencia terrorista de la convocatoria de algunos de sus principales dirigentes.

La oposicin no logr digerir la derrota en esta batalla, que ellos pensaban definitiva y la nica reaccin posible fue la amenaza de una intervencin militar extranjera. Todos sabemos que el gobierno estadounidense no cejar en sus intentos de destruir al chavismo, que ha sido la locomotora de la integracin regional, y que para ello tiene no solo a cipayos dirigentes locales sino tambin a una serie de marionetas y comisarios de la derecha internacional, adems del inPesePese al hostigamiento constante y los caonazos virtuales, Venezuela contina su camino al hostigamiento constante y los caonazos virtuales, Venezuela contina su caminonegable poder de los medios masivos de comunicacin hegemnicos y de las redes (anti)sociales.

Para tratar de entender qu pasa en Estados Unidos

William S. Lind, terico de la Guerra de Cuarta Generacin, dijo en 2009 que: "Estados Unidos es un Estado de partido nico. El partido nico es el partido del establishment, que es tambin el partido de la guerra permanente para la paz permanente. Entre la puja de los liberales de la CIA y los ultraconservadores del Pentgono, Donald Trump, accionista de la armamentista Raytheon, opt por el segundo, por la reindustrializacin militar a gran escala y a un estilo de intervencin extranjera ms abierto.

Eso signific descartar las operaciones secretas de desestabilizacin encubierta del aparato de inteligencia (CIA), que creaban, financiaban, adiestraban y armaban a rebeldes (como en los ltimos seis aos en Siria), usando una docena de pases en esos proyectos. Tampoco las formaciones mercenarias, como el paramilitarismo colombiano, son del gusto de Trump, aunque s de los israeles

Trump, un hombre de negocios acostumbrado a subir la apuesta y urgido a hacerlo por la explosin de sucesivos escndalos internos, ampla los escenarios militares de su antecesor: la ocupacin de Afganistn seguir por decimosptimo aos consecutivo. El financiamiento, entre Wall Street y la industria armamenista, se basa en el control de la produccin y procesamiento de la amapola para transformarla en herona.

La cacareada opcin militar estadounidense tiene pasos previos de ablandamiento (sanciones comerciales y financieras) y la ruptura por dentro del estado-nacin, basados en el decreto Obama que le da un marco legal a las operaciones clandestinas de 14 agencias estadounidenses, entre ellas la CIA, DIA, NSA. Pero la cruda opcin militar vociferada por Trump, despert anticuerpos hasta en aquellos presidentes previamente alineados (Reunin de Lima) para agredir a Venezuela.

La tesis del International Crisis Group, sostena que de fracasar la OEA se debera armar una comisin de pases dispuestos a derrocar el gobierno constitucional venezolano, lo que aceler la tesis de crisis humanitaria y las provocaciones de bandera falsa en la frontera suroccidental con Colombia. Pero en Lima, los presidentes se vieron en este espejo y supieron que una vez que se estableciera el precedente de la opcin militar y abierta la criminalizacin de la dirigencia poltica, ser ms fcil para Washington ejecutar el mismo expediente en cualquier otra parte, incluyendo a sus pases.

La opcin militar interna, de escaso voltaje hasta ahora, se mantiene, con ataques de un helicptero contra la sede del Tribunal Supremo de Justicia o el ataque al fuerte Paramacay. Hay algo que ha sorprendido a los analistas y es que cada anuncio de Trump sobre Siria, Norcorea, China o Afganistn, lo desdice o atempera el secretario de Estado, Rex Tillerson, el vicepresidente Mike Pence (realiz una gira por Latinoamrica para apaciguar a los "socios"), o el secretario de defensa James Mattis,

Hasta ahora no sucedi en el caso de Venezuela, aunque viene a la mente el uso de la estrategia del loco de la que tanto gustaba Henry Kissinger, ahora tambin asesor de Trump...

Lo cierto es que la falta de unidad y/o cohesin en el discurso produce disonancias que impiden reflejar un curso de acciones claro, y por lo tanto es difcil anticiparlas. Por ejemplo un da declaran que no habr cambio de rgimen en Siria y al da siguiente lanzan 59 misiles. Pero esta falta de cohesin es comprensible porque la agenda contra Venezuela es manejada primordialmente por la rama legislativa y los grupos mafiosos de presin, de las corporaciones energticas y armamentistas, donde Marco Rubio y Bob Menndez aparecen como principales coristas, casi siempre rodeados en las fotos por dirigentes opositores venezolanos, y alguna rubia.

Dentro del libreto agresivo, el general H.R. McMaster -arquitecto de desastres en Irak devenido en consejero de seguridad- y Gary Cohn (presidente Goldman Sachs), consejero econmico, ambos de la Administracin Trump, escribieron un artculo en The Wall Street Journal donde sentenciaban definitivamente que EEUU no se relacionar con el mundo como un socio amistoso, sino como un superpoder capaz de imponer sus condiciones a la "amistad" con los otros pases o de lo contrario enfrentarlos.

* Aram Aharonian es periodista, comuniclogo, magister en Integracin, codirector del Observatorio en Comunicacin y Democracia y del Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico (CLAE), presidente de la Fundacin para la Integracin Latinoamericana (FILA)

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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