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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-09-2017

La incansable fuerza de las mujeres negras

Maria Carolina Trevisan
Pgina B (Brasil)

Ellas encabezan las peores estadsticas del pas. Son mayora entre los ms pobres, se mantiene como las mayores vctimas de violencia de gnero y viven abandonadas por el Estado. Pero ni piensan en perder la lucha.


Ser mujer en Brasil es peligroso. Cada da mueren 13 mujeres vctimas de violencia. Ellas son 4,8 vctimas de homicidio cada 100 mil habitantes. La mayora de los asesinatos es cometida por familiares (50,3%) y amigos o compaeros (33,2%). Los datos son del Mapa de la Violencia Homicidio de Mujeres en Brasil. Esos nmeros alarmantes caracterizan a Brasil como uno de los pases ms letales en relacin a gnero en el mundo.

Las Naciones Unidas denuncian que somos el quinto pas en homicidios contra mujeres. Estamos delante de Siria, en guerra desde 2011, y apenas atrs de El Salvador, Colombia, Guatemala y Rusia, que acaba de flexibilizar la legislacin sobre violencia contra la mujer. Pero hay una caracterstica en Brasil que expone ms a la violencia a un grupo determinado de mujeres: el racismo. El dato ms reciente, de 2014, muestra que, mientras la tasa de homicidios de blancas fue de 3,2 por 100 mil habitantes, la de las negras se situ en 5,4 por 100 mil habitantes.

El mapa que analiz la dcada comprendida entre 2003 y 2013 (NdT: gobiernos de Lula y Dilma), apunta que hubo una disminucin de 9,8% en el nmero de mujeres blancas asesinadas. Pero la violencia letal contra las negras aument 54,2%. El cuadro evidencia que polticas pblicas destinadas a combatir la violencia de gnero, como las leyes Maria da Penha y Feminicdio, son fundamentales, pero funcionan hasta cierto punto.

Ese tipo de opresin, que articula mltiples facetas, produce un confinamiento social en los niveles inferiores de la sociedad, impidiendo la movilidad social, el progreso y el buen vivir, define. Las polticas pblicas omiten las desigualdades provocadas por el racismo, que torna la violencia contra las negras un fenmeno complejo.

Kimberle Crenshaw, profesora de derecho de California y de Columbia, importante encuestadora y activista por los derechos civiles en Estados Unidos, explica que para enfrentar ese escenario es preciso reconocer que las experiencias de las mujeres negras no pueden ser encuadradas separadamente en las categoras discriminacin racial y discriminacin de gnero. Hay lo que ella llam de interseccionalidad [1], o sea, ambas categoras precisan ser ampliadas para abordar las cuestiones que envuelven la vida de las mujeres negras.

Cuando las leyes no prevn que las vctimas de la discriminacin racial pueden ser mujeres y que las vctimas de discriminacin de gnero pueden ser mujeres negras, ellas acaban surtiendo el efecto deseado, y las mujeres quedan desprotegidas, escribi Kimberle, en un artculo que integra el dossier de la III Conferencia Mundial contra el Racismo, que se realiz en Durban, frica del Sur, en 2001, y es un marco de enfrentamiento al racismo en el mundo. Es relevante que el Estado responda a la situacin de violencia vividas por las negras. En Brasil, ellas suman 54,9 millones de personas (negras y pardas), lo que corresponde a 53,5% de poblacin femenina. Sin embargo, ese grupo, a despecho de la cantidad de personas que representa, continua desprotegido. En 2014, segn IPEA (Instituto de Pesquisa Econmica Aplicada) 68,6% de las mujeres negras vivan debajo de la lnea de pobreza.

Ser mujer, negra, lsbica, trans, es tener una situacin agravada en funcin de las asimetras de gnero que caracterizan a la sociedad patriarcal y racista.

Para denunciar esa situacin, las organizaciones de la sociedad civil Geleds y Criola, que actan en la defensa y promocin de los derechos de las mujeres negras, organizaron en setiembre del ao pasado, una audiencia pblica para presentar los casos de violaciones de derechos humanos de mujeres negras a la Comisin de Derechos Humanos de los Estados Americanos (OEA). Las mujeres negras de Brasil viven un cuadro de guerras no declaradas, que de formas extremamente violentas restringen su capacidad de agenciarse de las condiciones de vida individuales y colectivas, alerta Nilza Iraci, presidenta del Geleds.

Margarette Macaulay, comisaria de la OEA, relatora de los derechos de afro-descendientes y mujeres, estuvo en Brasil para el encuentro y escuch a decenas de mujeres negras que contaron como fueron vctimas de violencia domstica, violencia de gnero, violencia contra trans y lsbicas, violencia obsttrica, violencia sexual y violencia policial. Casos que se suman a otras violencias no letales, pero que son heridas cotidianas: la impunidad, la falta de reparacin por el Estado y -el ms agudo y profundo de todos los dolores- la violencia de vivir sin un hijo, muchas veces vctima de homicidio cometido por la polica. Juntas, ellas contaron como fue la prdida de ms de 600 vidas negras y otras tantas agresiones.

Ser mujer, negra, lsbica, trans es tener su situacin agravada en funcin de las asimetras de gnero y raza que caracterizan a la sociedad patriarcal y racista, que las coloca en situacin de mayor subordinacin y discriminacin, potencializando su situacin de pobreza y vulnerabilidad, explica Nilza.

Para Margarette, qued evidente que es imposible vivir con tantas violaciones. Las consecuencias del preconcepto racial sobre las mujeres negras son perversas. El racismo trabaja en el proceso de deshumanizacin de los sujetos negros, afecta lo nos constituye, en nuestra subjetividad e identidad. l es una violencia que incide en nuestro cuerpo por medio de vivencias de humillacin, afirma la psicloga Maria Lucia da Silva, del Instituto AMMA Psique e Negritude. Esas vivencias, la mayora de las veces, afectan nuestras emociones, provocando sentimientos diversos como vergenza, inferioridad, rabia, impotencia. Esas situaciones, adems de afectar directamente nuestro cuerpo, produciendo taquicardia, sudores, temblores, impotencia y, no pocas veces, dejando un grito parado en nuestras gargantas, como si no tuvisemos voz, como si no pudisemos hablar, completa Maria Lucia.

Negligencia, inadecuacin e ineficiencia de polticas pblicas son los factores que apuntan a la responsabilizar al Estado, en lo que dice respecto a la tasa elevada de asesinatos de mujeres negras, revela el dossier La Situacin de los Derechos Humanos de Mujeres Negras en Brasil, producido por Geleds y Criola, y lanzado en setiembre de 2016: No existe ningn mecanismo dirigido al enfrentamiento al racismo, sus impactos en la produccin de la violencia contra las mujeres negras y al racismo institucional incorporado a esas acciones, anota el documento.

Cundo la violencia parte de agentes del Estado, la impunidad se torna todava ms escandalosa. A los 38 aos, la auxiliar de servicios generales Claudia Ferreira da Silva, negra, madre de cuatro hijos biolgicos y cuatro adoptivos, fue muerta por la Polica Militar (PM) de Ro de Janeiro, en marzo de 2014, en el Morro da Congonha, zona norte. Haba salido para comprar pan cuando cruz su destino con tiros disparados por los policas. Atravesaron su corazn y cuello. Metieron su cuerpo en el porta-maletas para transporte de presos. El compartimiento se abri, Claudio cay en el asfalto.

La escena fue filmada y slo por eso el homicidio se dio a conocer, y fue posible desmontar la farsa de los PMs que alegaban que Claudia estara viva cuando socorrida. Los policas acusados del crimen estn sueltos y no fueron juzgados. Continan trabajando en la corporacin. El proceso se tramita en el 3 Tribunal. Los seis PMs envueltos en el caso cargan en sus espaldas ms de 62 muertes clasificadas como autos de resistencia, cuando se esgrime legtima defesa. El teniente Rodrigo Medeiros Boaventura y el sargento Zaqueu Jesus Pereira Bueno, fueron citados por la Polica Civil por homicidio doloso en julio de 2014. Los otros cuatro policas, fueron acusados de fraude procesal por haber alterado la escena del asesinato. Pero, el proceso est parado.

Es como si Claudia -y todas las mujeres negras perifricas- fuese invisible para la Justicia brasilera. La nica reparacin que la familia recibi fue un acuerdo con el cual fue posible comprar un inmueble de dos dormitorios. La hija mayor obtuvo un apartamento del programa Minha Casa Minha Vida. En poca de barbarie, el entonces gobernador Sergio Cabral (PMDB) se reuni con los familiares de Claudia. Lo mnimo que se espera es que (los policas) sean expulsados de la corporacin, declar. Ellos apenas fueron transferidos de batalln. Nadie ms se preocupa por la familia de Claudia.

Un informe de Amnista Internacional Brasil muestra que en un perodo de diez aos (2005-2014), fueron registrados 8.466 casos de homicidios decurrentes de la intervencin policial en el estado de Rio de Janeiro. De esos, 5.132 ocurrieron en la capital. Y un dato significativo: en 2014, por ejemplo, los homicidios practicados por policas en servicio correspondieron a 15,6% del nmero total de homicidios en la capital fluminense. Para tener una idea de la impunidad, en 2011, en los 220 casos examinados por la organizacin en relacin a la violacin de derechos humanos cometidos por la polica, apenas un efectivo haba sido juzgado. Hasta abril de 2015, 183 investigaciones seguan abiertas. La mayora de las muertes ocurrieron en la violenta favela de Acari, en la zona norte carioca.

Luto hecho madre

En julio de 1990, la desaparicin forzada de 11 jvenes (siete adolecentes, la ms chica tena 13 aos) de la favela de Acari (Ro de Janeiro) qued conocida como la Carnicera de Acari y marc la historia de la comunidad. Ellos fueron llevados por un grupo de policiales a un paradero nunca descubierto. La investigacin fue cerrada sin que nadie fuese responsabilizado y llevado a la Justicia. El crimen prescribi en julio de 2010. Ante la ausencia de Justicia, las madres de los jvenes iniciaron una investigacin propia. Son las Madres de Acari. Una de ellas, Edmia da Silva Eusbio, negra, fue asesinada a plena luz del da en el centro de la ciudad, luego de haber obtenido informaciones sobre los asesinatos de su hijo, Luiz Henrique da Silva Eusbio.

Para Amnista Internacional, la carnicera de Acari revela la incapacidad del Estado brasilero de garantir justicia para los casos de violencia policial, desapariciones forzadas y muertes por grupos de exterminio en el pas. El Tribunal de Justicia de Rio de Janeiro recibi la denuncia del homicidio de Edmia el 11 de julio de 2011. Siete personas estn siendo acusadas, la mayor parte policas militares, incluido el ex-comandante del 9 Batalln de Polica Militar, entonces responsable por la vigilancia de la regin de Acari. Despus de 22 aos de la muerte de Edmia, el proceso contina en fase de instruccin y el juzgamiento todava no fue encaminado por el pues.

Traduccin: Ernesto Herrera, para Correspondencia de Prensa.

Nota de Correspondencia de Prensa
[1] A propsito del trmino "interseccionalidad" y los debates en el feminismo de izquierda, ver artculo de Sharon Smith: Una defensa marxista de la interseccionalidad (Correspondencia de Prensa, 31-8-2017).

Fuente: http://www.paginab.com.br/incansavel-forca-das-mulheres-negras#.Wa7SENFLeUk


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