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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-09-2017

La sucia historia de EE.UU. contra Latinoamrica

Manuel E. Yepe
Diario Por esto! (Mrida)


La historia de las intervenciones y agresiones estadounidenses en Latinoamrica comienza en 1822 con la afirmacin de la regin como su esfera de influencia y sigue con la promulgacin de la Doctrina Monroe, segn la cual las naciones hispanoamericanas que emergan a la independencia constituan territorio vedado a los apetitos imperiales europeos y, por extensin, espacio natural de influencia estadounidense.

Luego viene la afirmacin del principio del Destino Manifiesto, la guerra de 1848 contra Mxico y el despojo de California y Nuevo Mxico.

A partir de 1898 Estados Unidos entra en guerra contra el debilitado imperio espaol para conquistar sus territorios coloniales remanentes: Filipinas, Puerto Rico y Cuba.

Aunque el objetivo principal, por razones econmicas y de geopoltica era el archipilago filipino, el mejor pretexto se present en Cuba, donde los independentistas estaban llevando la mejor parte en su guerra contra el colonialismo espaol y se hallaban prximos a lograr por s solos la victoria.

La derrota de las debilitadas armas espaolas no tard mucho tiempo y permiti al debutante imperialismo norteamericano presentarse como fuerza fiel a su discurso anticolonialista, al tiempo que negaba o reduca el papel en ello de los independentistas cubanos que llevaban ms 30 aos sobre las armas y haban perdido en combate a algunos de sus principales lderes.

En el curso de las siguientes tres dcadas, Estados Unidos invadir treinta y cuatro veces a los pases de la Cuenca del Caribe: Ocupar Mxico, Honduras, Guatemala, Costa Rica, Hait, Cuba, Nicaragua, Panam y Repblica Dominicana. La slida presencia britnica en materia comercial, financiera y de infraestructura, impidi a Washington extender su penetracin imperial a Amrica del Sur. En 1933, con el pas afectado por una honda depresin econmica, agotado por la campaa contra Sandino en Nicaragua e inquietado por el fuerte movimiento nacionalista latinoamericano estimulado por la Revolucin Mexicana, llega al poder Franklin Delano Roosevelt quien inicia la poltica del Buen Vecino, retira las fuerzas de ocupacin del Caribe y anuncia una poltica de no intervencin en Amrica Latina.

Terminada la Segunda Guerra Mundial, se inicia la Guerra Fra y se conforma un mundo bipolar para el que Washington convierte a Amrica Latina en su retaguardia, al tiempo que crea en 1947 la Agencia Central de Inteligencia (CIA), que escribir en la regin una de las ms tenebrosas historias de crimen, abuso y barbarie que haya conocido la humanidad.

Corresponden a este perodo el inicio de las agresiones y del bloqueo econmico contra la revolucin cubana y las invasiones contra Guatemala, Repblica Dominicana, Panam, Granada y la guerra sucia contra la Nicaragua sandinista.

Al trmino de la Guerra Fra, del Consenso de Washington determina que el dominio imperial de Estados Unidos sea reemplazado por la hegemona econmica, ejercicio que abre el apetito de los halcones de Washington que exigen el retorno a un poder imperial absoluto, asumido sin ambages, para lo cual se presta como anillo el dedo la asonada terrorista del 11 de septiembre de 2001 que justifica la supuesta guerra contra el terrorismo.

La integracin de un sistema hemisfrico dominado por Washington, el acomodamiento de Amrica Latina a los intereses imperialistas de Estados Unidos en el rol de suministrador de materias primas; la integracin de la Organizacin de Estados Americanos como patio trasero de EEUU, hasta la conversin de Amrica Latina en una especie de taller de Estados Unidos para experimentar las diferentes formas de guerra contrainsurgente con todas las modalidades del terror, desapariciones, torturas, masacres y exilios forzados, diseadas todas para destruir la relacin entre la solidaridad y la individualidad. Desde 1898 Estados Unidos ha ejecutado exitosamente ms de cuarenta cambios de rgimen en Amrica Latina.

Contrasta el hecho de que siga en pie y con ms solidez que nunca, la revolucin cubana, lo que mantiene la interrogante sobre la validez de una va democrtica para la retencin de poder por las revoluciones populares dada la reiteracin con que las fuerzas de derecha han demostrado que no acatan sus derrotas por la va democrtica de las urnas y apelan siempre a una u otra forma de violencia institucional basada en el orden burgus previamente establecido.

Por la significacin de su vigencia para la Patria Grande, toca al pueblo venezolano defender, con la solidaridad y apoyo de todos sus semejantes del continente, la supervivencia de la revolucin bolivariana, hasta la victoria siempre.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.




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