Portada :: EE.UU.
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-09-2017

Preparando otro crimen contra la humanidad

Ariel Dorfman
Pgina/12


La noticia de que Estados Unidos va a gastar un trilln de dlares en modernizar su fuerza nuclear ha provocado preguntas acerca de si tal estrategia, que incluye misiles stealth (furtivos) que no podran ser detectados por fuerzas enemigas, no terminar desestabilizando la relacin con los otros gobiernos que poseen bombas atmicas, generando una peligrosa carrera armamentista. Pero otra interrogante, una que nos ronda hace ms de siete dcadas, es, a mi parecer, ms importante y primigenia: fue Hiroshima un crimen de guerra?

Responder a tal pregunta ha cobrado urgencia debido a la promesa de Donald Trump de desatar furia y fuego como el mundo nunca ha visto antes contra Corea del Norte as como debido al ultimtum igualmente insensato de parte de Kim-Jong-Un, amenazas mutuas que indican que un nuevo genocidio en nuestros tiempos ya no es inconcebible.

Por mi parte, no me cabe duda de que el bombardeo de Hiroshima el 6 de agosto de 1945, que mat, por lo menos, a 146.000 hombres, mujeres y nios y dej muchos miles ms daados de por vida, constituy, en efecto, un crimen de guerra. Contrariamente a la tesis de que tal asalto era la nica manera de esquivar una invasin de las tierras enemigas que hubieran llevado a innumerables bajas entre las tropas Aliadas, investigadores han constatado que la razn por la cual Japn capitul fue por temor a que la Unin Sovitica (que acababa de declararle la guerra al Imperio del Sol Naciente) se apoderara de la mitad del territorio nipn. Los hallazgos y conclusiones de Gar Alperovitz, Murray Sayle y Tsyuyoshi Hasegawa, entre otros, arrasan con el mito de que el primer ataque nuclear de la historia - al que hay que aadir el segundo contra Nagasaki el 9 de agosto - era inevitable.

Y, sin embargo, aquel mito persiste. Dos aos atrs una encuesta del Pew Research Center indic que el 56 por ciento de los estadounidenses crea que ese bombardeo estaba justificado, un nmero considerable, aunque muy disminuido del 85 por ciento que defenda esas atrocidades en 1945. Mi propia experiencia avala tales cifras. Cuando escrib en The New York Times hace unas semanas (en un artculo que publiqu tambin en estas pginas) que Hiroshima era un crimen de guerra, recib una serie incesante de mensajes destemplados de parte de gringos iracundos: cmo me atreva yo (un sucio chileno) a dudar acerca de la benevolencia de una maniobra militar que tantas vidas haba salvado?

Acaso esas personas no se dan cuenta de que al insistir en la inocencia de los Estados Unidos no slo tratan de mitigar su culpa por el genocidio de centenares de miles de seres humanos, sino que facilitan y alientan la retrica belicosa de Trump (todas las opciones estn abiertas, es su ltima andanada) y, tambin, por cierto, el gasto de un trilln de dlares letales para remozar el arsenal nuclear?

Aquellos que juran estar a favor de tales mtodos salvajes deberan comprender que, aun si las embestidas mortales que asolaron a Hiroshima y Nagasaki fueron, como se supone equivocadamente, un mal necesario, eso no obviara que tal asalto se condene como un crimen contra la humanidad. Tal como lo fue la masacre japonesa de Nanking, y los horrores alemanes procesados en Nuremburg, los incendios areos intensivos de los Aliados contra Dresden y Hamburgo, el asesinato masivo de prisioneros perpetrados por los soviticos al final de la Segunda Guerra Mundial, la destruccin a mansalva de Vietnam de parte de Johnson y Nixon, y los ataques de gas de Saddam Hussein contra Irn y Bashar al Assad en Siria. Y tal como lo sera cualquier uso norcoreano de su arsenal minsculo, con su mar de fuego y las absurdas bravatas de aniquilar a los Estados Unidos o al territorio colonial de Guam, que solo incrementan la eventualidad de una catstrofe.

La discusin en torno a si Hiroshima fue un crimen de guerra no es un ejercicio acadmico. Es esencial para que tengan sentido las palabras nunca ms que una humanidad consternada pronunci despus de las primeras detonaciones nucleares, esencial para que no tengamos que presenciar, como lo profetiz el filsofo Federico Nietzsche en 1888, guerras como las que el mundo nunca ha visto antes.

Dudo, por cierto, de que Trump sepa quin es Nietzsche, ni menos que haya ledo esa frase de Ecce Homo que aturdidamente, y sin conocer su origen, ha repetido en estos das al blandir la posibilidad de desencadenar una ola de fuego y furia.

Pero el nombre de Einstein debe tener alguna resonancia para Trump, hasta para alguien tan iletrado como l. Einstein, cuyos descubrimientos de los secretos del universo condujeron a las bombas que este Presidente insano ofrece con tanto desparpajo soltar sobre sus rivales, dijo, cuatro aos despus de que Washington destruy aquellas dos ciudades japonesas, No s con qu armas se ha de llevar a cabo la Tercera Guerra Mundial, pero la Cuarta ser una pelea con piedras y palos.

Si todo el planeta se vuelve como Hiroshima, si no podemos impedir un nuevo crimen de guerra que puede terminar en un apocalipsis para todos, que nadie declare - si acaso alguien queda con vida - su inocencia.

Ariel Dorfman es autor de La Muerte y la Doncella, y ms recientemente de la novela Allegro. Vive con su mujer en Chile y en Estados Unidos, donde es profesor emrito de literatura de la Universidad de Duke.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/60763-preparando-otro-crimen-contra-la-humanidad



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter