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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-09-2017

Catalunya, lentejas y progres espaoles

Jose Mari Esparza Zabalegi
Rebelin


Sin dudarlo: Catalunya lliure i independent es la esperanza de todo cataln, gallego, vasco o espaol que anhele una sociedad ms justa. Por eso dudo tanto del sentido democrtico de quienes se oponen a su derecho a decidir y dudo ms de los progres, izquierdistas y rojeras que cuestionan su separacin. Sepan que en este tema crucial, su actitud y la de Falange es en el fondo la misma: mejor juntos que separados; Espaa, una, etc.. Las personas pueden divorciarse, los pueblos no.

Antes de tirar piedras al vecino, un apunte sobre nuestro solar patrio: Euskal Herria no est dando la talla solidaria que el momento exige. La izquierda abertzale lo tiene claro en el discurso, pero sigue con el paso cambiado y sin desarrollar el potencial que podra. Y lo del PNV raya en vergenza nacional. Recurrir ahora, como lo han hecho con ETA durante 30 aos, a hacer de vasco bueno para recoger las prebendas del rbol que sacuden los catalanes, es algo ruin, que no olvidar ese pueblo hermano. La metfora porcina de Ortuzar, haciendo balance del pacto con el PP como un plato de lentejas, con todos los sacramentos, retrata bien lo que son. Al menos debera tener la delicadeza de reconocer que hasta el ltimo trozo de tocino magro que ha trado de Madrid, se lo debe a la lucha del pueblo cataln. Sin ETA antes, y sin el Procs ahora, el PNV actual hara en Madrid lo nico que sabe hacer: mendruguear.

Pero volvamos a los progres espaoles. Saben de sobra que Espaa es un proyecto-jaula, imperialista desde su gnesis, reaccionario y militaruno, forjado con la cruz y la espada, del que durante cinco siglos se han ido escapando pueblos, todos de muy malas maneras. Siempre hubo progres espaoles que en aras a la indisoluble unidad constitucional, acabaron aplaudiendo al Ejrcito, al Borbn de turno o a la Guardia Civil, para evitar el adis de Cuba, Filipinas, Guam y Puerto Rico en 1898; las Palaos, Marianas y Carolinas en 1899; el Rif en 1956; Guinea Ecuatorial en 1968; Ifni en 1969, o Shara en 1975, por citar solo los ltimos espaoles (con el mismo carnet de identidad y la misma catequesis que nosotros) que dejaron de serlo.

Como siempre, la derecha espaola se esmera en poner barrotes para que no escapen ms, mientras esa izquierda espaolista promete hacer la jaula ms confortable: la pinta de colores rojo amarillo y morado- promete ms autonoma a los pjaros, ofrece jaulitas federales y apela a la unidad de clase para hacer juntos, dentro de la jaula, el paraso socialista. Pero les traiciona el ADN y al final aplaudirn la aplicacin de la ley. Ergo, la intervencin militar. Al tiempo.

Cegados de espaofilia, los progres no ven la magnitud del Procs. Que por vez primera en la historia, un pueblo acceda a su independencia por vas democrticas, debera bastar para aplaudir y apoyarlo. Nada que ver con la idea de Espaa, asentada en la conquista militar primero y en la doma posterior de sus naciones despus. Les sirve de consuelo que ocurre lo mismo en todo Europa. Las guerras, parteras de los Estados, no son sino gigantescos repartos de territorios. Catalunya, al fin, intenta otro camino. Loada sea.

Los progres espaoles, tan republicanos ellos, se oponen a que siete millones de ciudadanos se constituyan en una Repblica. Un nuevo estado que, amn de sacudirse la lepra borbnica, anuncia una sociedad ms laica; avanzada en lo social; sin ejrcitos; integradora de culturas; con una izquierda vigorosa, en vsperas de gobernar; con formidable apoyo popular Cmo oponerse a ello?. Ahora no toca -responden los progres- Ahora hay que hablar del paro, de la seguridad, de lo que interesa a la gente. No hay que causar divisin en la sociedad. Lo mismo que dice Rajoy.

Adems, nadie dude que la independencia de Catalunya sera la llave de cambios profundos en Espaa. Cuando antes sean ustedes libres, antes lo seremos nosotros resuma un preclaro dirigente del SOC andaluz. En cuatro dcadas de democracia, los progres espaoles no han reducido ni en un metro los latifundios que humillan a autonomas enteras, condenadas a vivir de subsidios, a ser criaderos de guardiaciviles y despensa de votos paniaguados, con los que garantizar democrticamente la unidad del Estado. La verdadera izquierda espaola, que hayla, sabe muy bien que el prximo da uno de octubre, desde Catalua se puede vislumbrar la Tercera Repblica espaola.

Calvo Sotelo, prcer del fascismo, retrat a esas izquierdas, cuando lanz lo de antes roja que rota. No le importaba tanto una Espaa roja, porque eso era reversible, como se demostrara al poco tiempo. Lo importante era la unidad nacional: Vosotros queris una Espaa republicana, yo quiero una Espaa monrquica; vosotros queris una Espaa atea, yo la quiero cristiana () pero vosotros queris a Espaa y nosotros tambin. Y esa es la clave para entender esa izquierda errtica, que no tiene de roja ms que la camiseta de su amada seleccin de ftbol.

El da 1 de octubre, Catalunya nos estar dando a todos la posibilidad de abrir la jaula espaola y volar juntos a un nuevo ciclo histrico. Todos deberamos estar felices de vivir esa ocasin. Pero me temo que muchos se quedarn dentro, unos comiendo lentejas con tocino y otros cantando la Internacional.

Jose Mari Esparza Zabalegi es editor

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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