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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-09-2017

La Mesa de Quito como garanta de paz en Colombia

Antonio Jos Montoro Carmona
Rebelin


La esperanza de paz contina siendo, pese a las dificultades, el combustible que alimenta los esfuerzos de la sociedad colombiana para construir un nuevo pas.

Para ello, todos los proyectos polticos tienen que poder ser defendidos pacficamente y la exclusin de las mayoras tiene que dejar de ser la clave de bveda sobre la que se sostiene el sistema poltico y econmico. Porque es esta exclusin secular, unida a la histrica desigual distribucin de la tierra y la concentracin del excedente econmico en muy pocas manos, la caracterstica principal de un sistema que ha deshumanizado a gran parte de su poblacin y que ha contribuido decisivamente a la cronificacin del conflicto armado colombiano durante ms de 50 aos.

En el momento actual, en el que se vislumbra la posibilidad del final del conflicto armado, es un objetivo impostergable la superacin de la contradiccin entre el modelo de desarrollo de la oligarqua colombiana (basado en el extractivismo depredador) y la ausencia de violencia, ya que el primero necesita las condiciones objetivas que perpetan las causas estructurales del conflicto armado.

As, una realidad social que no construya sus significantes polticos alrededor de la violencia solo es posible mediante la participacin de los sectores populares en el diseo de un nuevo pas, la democratizacin radical del sistema econmico y del disfrute de sus beneficios y la terminacin del conflicto armado, que comprende el cumplimiento por parte del gobierno de Colombia de los acuerdos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- Ejrcito del Pueblo (FARC-EP) y en lo inmediato la firma de un cese al fuego bilateral temporal con el Ejrcito de Liberacin Nacional (ELN).

El proceso de acuerdo para un deseable cese de hostilidades, como medio de desescalamiento del conflicto armado y que est siendo negociado en estos momentos en Quito (Ecuador) por sendas delegaciones del ELN y del gobierno de Colombia, se ver fortalecido en tanto en cuanto la sociedad colombiana acredite la buena voluntad de este ltimo en relacin al cumplimiento de los acuerdos alcanzados con las FARC-EP y los compromisos pactados con la Cumbre Agraria, con organizaciones indgenas, con pueblos afrodescendientes y con el sector sindical, entre otros, que, desgraciadamente, continan siendo incumplidos.

Ms all de los trminos en que pueda concretarse este cese bilateral, el proceso de negociacin de Quito constituye, por el momentum elegido, por sus objetivos y por sus caractersticas metodolgicas, la piedra angular sobre la que consolidar el fin definitivo del conflicto armado y la generacin de las condiciones objetivas y subjetivas que eliminen la necesidad de la violencia como medio de lucha poltica.

Adems de los primeros aos noventa del siglo pasado, cuando se alcanzaron acuerdos parciales con organizaciones guerrilleras de menor dimensin, el momento en el que esta negociacin se pone en marcha es uno de los ms propicios en la historia de Colombia para llegar a acuerdos concretos para alcanzar la paz. Pese a las incertidumbres que existen, los acuerdos de La Habana entre el gobierno de Colombia y las FARC-EP presentan una gran oportunidad para ampliar la agenda, profundizar en la complementariedad de ambos procesos y extraer lecciones valiosas sobre la funcionalidad de los mecanismos de implementacin.

Los objetivos de la mesa ELN-Gobierno se dirigen hacia la transformacin de las condiciones estructurales que perpetan el conflicto, como condicin de estabilidad de una sociedad libre de violencia. Para ello, Quito tiene que ser escenario de una discusin profunda sobre la eliminacin del uso de la violencia en la poltica (en la que el Estado tiene la mayor responsabilidad) y sobre alternativas de desarrollo que respondan a las necesidades de las mayoras sociales y acaben con la exclusin histrica a la han sido sometidas por las lites oligrquicas.

Para que estas alternativas sean factibles, es urgente que en el marco de la mesa de Quito se adopten acuerdos que permitan anular la influencia de los sectores estatales militaristas (y el paramilitarismo como su apndice) con inters en que la guerra, la industria asociada y las condiciones sociales que la hacen posible, continen gozando de buena salud. De esta manera podr incidirse con mayores garantas en la definicin de medidas dirigidas a fortalecer la seguridad de los/as lderes y lideresas sociales y acabar con la curva ascendente de asesinatos, as como a la implementacin de acciones de alivio humanitario en las zonas ms afectadas por los combates entre la insurgencia y el estado colombiano.

En trminos metodolgicos, la mesa de Quito plantea retos que van ms all de lo tcnico y que incursionan en las races polticas del conflicto. El factor participacin de la sociedad civil y el protagonismo de las organizaciones populares, indgenas y afrodescendientes, como elemento caracterstico de este proceso, ha sido reconocido desde sectores antagnicos como una necesidad urgente que demanda voluntad poltica, enfoque integrador y capacidad logstica y de movilizacin de recursos.

La articulacin del tiempo histrico, de los objetivos y de la metodologa de trabajo permite atisbar la dimensin de la mesa de Quito y su trascendencia para el futuro de Colombia y de la regin. Sin embargo, la proyeccin exterior de este proceso no ha adquirido an una relevancia equiparable, lastrando en cierto modo la implicacin de la comunidad internacional y el ejercicio de su imprescindible papel garante para la superacin de diferencias, generacin de confianza e implementacin de acuerdos.

Es imprescindible que desde las organizaciones sociales, partidos polticos y ONGD nos comprometamos sin ambages con la construccin de la paz en Colombia en general y con la mesa de Quito en particular, incorporando a esta dinmica a las instituciones vascas, estatales y europeas. Tenemos que internacionalizar la agenda de progreso de la Delegacin del ELN en Quito y exigir a los/as representantes institucionales su compromiso con la movilizacin de recursos polticos, materiales y financieros para contribuir a su xito.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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