Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: El Imperio recurre al Califato: el Estado Islmico
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-09-2017

El terrorismo que se avecina
La historia del Desh no ha acabado

Ramzy Baroud
Counterpunch

Traducido del ingls para Rebelin por Paco Muoz de Bustillo.


La segunda ciudad de Irak, Mosul, ha quedado reducida a escombros. Por fin, tras meses de crueles bombardeos y una tremenda batalla por tierra, la coalicin blica liderada por Estados Unidos se la ha arrebatado al tristemente clebre Estado Islmico o Desh.

Pero difcilmente podemos hablar de victoria para calificar este momento. Mosul, la que fue joya cultural de Irak y modelo de coexistencia, es ahora una ciudad de cadveres en palabras de un periodista extranjero que pase entre sus ruinas mientras se protega la nariz de la peste repugnante.

Probablemente habrs odo hablar de los miles de muertos y del sufrimiento de los civiles coment Murad Gazdiev, pero seguro que no has odo nada del olor. Del olor nauseabundo, repulsivo, que se extiende por todas partes: el olor de los cadveres pudrindose.

En realidad, el olor a cuerpos podridos inunda todos los lugares donde el Desh ha sido derrotado. El grupo que lleg a declarar un califato (un Estado islmico) en Irak y en Siria en 2014 y al que se permiti expandirse libremente en todas direcciones ahora est cayendo a toda velocidad.

Y ello nos lleva a preguntarnos cmo es posible que un pequeo grupo, a su vez procedente de otros grupos tambin tristemente clebres, puede haber declarado, expandido y sostenido durante aos un Estado en una regin plagada de ejrcitos y milicias extranjeras y de los servicios de inteligencia ms poderosos del mundo.

Pero, no debera resultar irrelevante esa pregunta ahora que el Desh ha sido derrotado mediante los mtodos ms enrgicos y violentos?

Bueno, eso es algo en lo que todo el mundo parece estar de acuerdo; incluso los adversarios polticos y militares coinciden abiertamente en este objetivo ltimo.

Adems de su derrota en Mosul, Irak, el Desh ha perdido su baluarte del este de Siria, Al Raqa. Quienes asombrosamente han logrado sobrevivir a las batallas de Mosul y Al Raqa estn ahora atrapados en Deir ez-Zor, donde se librar la que parece ser la gran batalla final.

En realidad, la guerra contra el Desh ya se est desplazando fuera de los grandes centros de poblacin en los que se haba refugiado el grupo armado. Y sus militantes tambin estn siendo expulsados de sus escondrijos fuera de estas regiones, en la regin de Qalamun occidental, fronteriza entre Siria y Lbano, por ejemplo.

Ni siquiera el desierto constituye ya un lugar seguro. El desierto de Badiya, que se extiende desde el centro de Siria a los lmites con Irak y Jordania, est siendo escenario de duros combates alrededor de la ciudad de Al Suknah.

Brett McGurk, enviado especial estadounidense de la Coalicin Internacional contra el Estado Islmico, regres recientemente a EE.UU. tras pasar unos das en la regin y ha declarado con notoria confianza a la cadena de televisin CBS que las fuerzas del Desh estn luchando por sus vidas manzana a manzana y que el grupo armado haba perdido alrededor del 78 por ciento del rea mxima que lleg a controlar en Irak y en torno al 58 por ciento de sus territorios en Siria.

Como era de esperar, los oficiales y los medios de comunicacin estadounidenses hacen hincapi en los triunfos militares atribuidos a las fuerzas de la coalicin liderada por Estados Unidos e ignoran los dems, mientras la coalicin liderada por los rusos hace lo propio.

Poniendo a un lado las numerosas tragedias humanitarias asociadas a estas victorias, ninguna de las partes implicadas ha asumido responsabilidad alguna por el ascenso del Desh. Sin embargo, es lo que les correspondera, y no solo por lo que conlleva de responsabilidad moral. Porque si no comprendemos y afrontamos las razones que explican la aparicin del Desh, su cada dar lugar, con toda seguridad, a la creacin de otro grupo con una visin igual de nefasta, desesperante y violenta.

Los medios de comunicacin convencionales que han intentado deconstruir las races del Desh se fijan en sus influencias ideolgicas sin prestar la menor atencin a la realidad poltica que gest al grupo.

Pero lo cierto es que el Desh, Al-Qaeda y cualquier grupo de este estilo suelen gestarse y revivir en lugares aquejados por la misma enfermedad crnica: un gobierno central dbil, una invasin extranjera, una ocupacin militar y terrorismo de Estado.

El terrorismo es el resultado de la brutalidad y la humillacin, sea cual sea la causa, pero es ms pronunciado cuando la causa es extranjera. Si todos estos factores no se abordan realmente, el terrorismo no tendr fin.

Por tanto, no debe sorprender que el Desh cobrara vida y progresara en pases como Irak, Siria, Libia y regiones como el desierto del Sina. Adems, muchos de quienes respondieron a la llamada del Desh procedan de comunidades que haban sufrido la crueldad de los regmenes rabes inhumanos o el abandono, el odio y la marginacin de las sociedades occidentales.

La razn por la que muchos se niegan a reconocer esa realidad y luchan con uas y dientes para desacreditar tal argumento es que admitir su culpabilidad les hara responsables por la propia creacin del terrorismo que dicen combatir.

Quienes tienen bastante con culpar al islam, una religin que contribuy en gran medida al renacimiento cultural europeo, no lo hacen por simple ignorancia; muchos de ellos estn guiados por planes siniestros. Pero su descabellada idea de culpar a la religin es tan estpida como la imprecisa guerra contra el terror de George W. Bush. Los juicios desinformados solo sirven para prolongar el conflicto.

Adems, los juicios generalizados nos impiden enfrentarnos a los vnculos especficos y evidentes entre, por ejemplo, el advenimiento de al Qaeda en Irak y la invasin estadounidense de dicho pas; entre el ascenso de la rama sectaria de al Qaeda liderada por Abu Musab al-Zarqawi y la divisin sectaria de aquel pas bajo el administrador estadounidense en Irak Paul Bremer y sus aliados en el gobierno de Bagdad, predominantemente chi.

Debera haber estado claro desde el principio que el Desh, por muy violento que sea, no era la causa sino uno de sus sntomas. Al fin y al cabo, el Desh solo tiene tres aos mientras que la guerra y la ocupacin extranjera de la regin son muy anteriores a su gnesis.

Aunque nos dijeron el propio Desh, pero tambin los expertos de los medios de comunicacin que el Desh haba aparecido para quedarse, ahora resulta que dicho grupo no es ms que una fase pasajera de un prolongado y feo montaje plagado de violencia y despojado de la moralidad y el coraje intelectual para examinar las verdaderas races de la violencia.

Probablemente la victoria sobre el Desh ser efmera. Seguramente el grupo desarrollar una nueva estrategia de guerra o sufrir una mutacin aun mayor. La historia ya nos lo ha mostrado antes fenmenos semejantes.

Tambin es probable que quienes orgullosamente se atribuyen el mrito de haber aniquilado sistemtica y eficientemente al grupo junto a ciudades enteras no se detengan a pensar por un momento en qu deben cambiar para prevenir que un nuevo Desh tome el relevo.

Curiosamente, la Coalicin Internacional contra el Estado Islmico parece contar con la potencia de fuego necesaria para convertir ciudades en ruinas, pero no con la sabidura para entender que la violencia desenfrenada solo inspira ms violencia y que el terrorismo de Estado, las intervenciones extranjeras y la humillacin colectiva de naciones enteras son todos los ingredientes necesarios para comenzar el bao de sangre una y otra vez.


Ramzy Baroud es un columnista internacional y asesor de medios de comunicacin que lleva ms de veinte aos escribiendo sobre Oriente Prximo. Autor de varios libros y fundador de PalestineChronicle.com. Su ltimo libro es My Father was a Freedom Fighter: Gazas Untold History (Mi padre fue un luchador por la libertad: la historia no contada de Gaza)

Fuente : https://www.counterpunch.org/2017/08/31/the-terror-next-time-the-daesh-story-is-not-ending

El presente artculo puede reproducirse libremente siempre que se respete su integridad y se cite a su autor, su traductor y a Rebelin como fuente del mismo.




Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter