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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-09-2017

Democracia o democracidio

Ral Prada Alcoreza
Rebelin


Dedicado a las guerreras de Achacachi, espritu encarnado de Bartolina Sisa; a los guerreros de Achacachi, espritu encarnado de Tupac Katari.

 

Ejercer la democracia es no ir ni avalar a una eleccin fraudulenta. Al contrario, el ir y avalar una eleccin fraudulenta es atentar contra la democracia, que, de acurdo a la Constitucin, debe ser participativa, pluralista, directa, comunitaria y representativa. Cuando ninguna de las condiciones exigidas por la Constitucin se da para el ejercicio electoral, la convocatoria a elecciones, viciadas de vulneracin de derechos y de violacin de la Constitucin, es ilegtima. Ejercer la democracia implica ejercerla plenamente o, por lo menos, en el marco de la democracia institucionalizada, restringida a la representacin y delegacin, ejercerla de acuerdo a las condiciones establecidas constitucionalmente. Cuando no se cumplen estas condiciones, ejercer la democracia implica oponerse a fraudulentas prcticas polticas y viciadas convocatorias. Incluso en el caso de coerciones estatales para asistir al montaje seudo-democrtico, los y las ciudadanas tienen el derecho al desacato; esto es, ejercer la democracia, realizando substrato de la Constitucin y el substrato volitivo mismo del Estado-nacin, de la repblica, aunque se le de otro nombre. Substrato poltico y democrtico, que implica que la soberana radica en el pueblo; dicho, de acuerdo a la filosofa poltica, la soberana radica en la voluntad general.

Nadie puede atribuirse el ejercicio de la democracia, salvo el pueblo mismo. Nadie puede usurparle al pueblo este ejercicio, salvo por la violencia velada o descarnada. Los que lo hacen no solo son usurpadores de la voluntad general, siguiendo con el leguaje de la filosofa poltica, sino que a nombre del pueblo, a nombre de la democracia, atentan contra es sistema poltico democrtico, establecido en la Constitucin; adems de atentar contra el pueblo mismo, al expropiarle la decisin y usurparle la voluntad. Los que lo hacen son delincuentes constitucionales, son delincuentes polticos.

En los marcos restringidos de la democracia institucionalizada, de la democracia constitucionalizada - no deja de ser restringida la democracia, aunque se hayan ampliado los derechos democrticos y extendido los espacios del ejercicio democrtico, incluso mencionando el nombre de la condicin necesaria de la participacin, si es que no hay autogobierno de pueblo, lo que significa el concepto de democracia - lo mnimo que debe hacer el pueblo, respondiendo a su responsabilidad poltica, es hacer respetar las condiciones jurdico-polticas establecidas por la Constitucin. Si no lo hace es cmplice con no solamente el atentado a la Constitucin y al ejercicio democrtico, sino es cmplice de democracidio, del asesinato de la democracia.

Un pueblo que no defiende sus derechos, que no defiende su Constitucin, es un pueblo que ha perdido el respeto a s mismo, ha perdido la dignidad. Ha dejado de ser pueblo en el sentido poltico, para ser esclavo de la clase poltica, que lo manipula, mediante coerciones y chantajes. El dilema de todo pueblo es ser o no ser, recurriendo a la frase conocida de la tragedia de Hamlet, del connotado escritor William Shakespeare, de los siglos XVI y XVII. En lo que respecta a la poltica, ser significa practicar y ejercer la democracia, poniendo en movimiento y realizando efectivamente los derechos.

Independientemente del debate ideolgico y poltico, que ciertamente atraviesa las prcticas polticas y democrticas, es menester considerar la responsabilidad poltica, comenzando con la exigencia compartida por todos los involucrados; la exigencia de responder al conglomerado de voluntades singulares, voluntades singulares que se integran y son interpretadas por la Constitucin. Entrelazamientos que nos ocupamos en escritos anteriores a Comuna, durante la Comuna, despus de la Comuna; durante el proceso constituyente y despus de promulgada la Constitucin; sobre todo, cuando comenzamos con la evaluacin crtica no solo del proceso de cambio y del proceso constituyente, sino de la experiencia poltica; cuando iniciamos desplazamiento y rupturas epistemolgicas respecto a nuestra concepcin asumida, el marxismo-indianismo, inclusive en la versin del marxismo crtico. Esta responsabilidad compartida, dicho todava de manera general, todava en su figura global, tiene que ver con la realizacin poltica de la voluntad general, siguiendo con la utilizacin de este trmino de la filosofa poltica. Esto es realizacin del ejercicio democrtico, libre y soberano, por lo menos, atenindose a las condiciones de posibilidad jurdico-polticas establecidas en la Constitucin.

Cuando no ocurre esto, cuando se bloquea o desva el ejercicio democrtico, cuando se lo sustituye por los designios de la casta poltica gobernante, el ejercicio poltico se ha convertido en prctica de dominacin; es decir, en realizacin de la reproduccin del poder, en los trminos de las dominaciones heredadas y persistentes. Un discurso, diga lo que diga, no sustituye a este hecho, el de la conculcacin de la democracia. El discurso puede pintar un panorama distinto a lo que ocurre, puede mostrar que se trata del ejercicio de la democracia popular o del ejercicio en la coyuntura de la revolucin en marcha. Sin embargo, la ideologa no sustituye a la realidad efectiva; apenas la emula en el imaginario estatal o, de manera ms especfica, en el imaginario de la clase poltica, la gobernante y la de la oposicin.

Si los designios de la casta poltica gobernante se imponen, a travs de la coercin, el chantaje, el clientelaje y la corrosin institucional, lo hace no porque es legtimo lo que hace, sino porque cuenta con la correlacin de fuerzas a favor. Lo hace porque tiene el monopolio de la violencia legal, incluso de la violencia ilegal. Se trata pues de la imposicin y no de la democracia.

Que lo logre hacer quiere decir que se ha cumplido con la voluntad estatal con la voluntad gubernamental, con la voluntad de la casta gobernante, anulando o usurpando la voluntad general del pueblo. Si bien se puede considerar esto una victoria poltica, lo es en las circunstancias viciadas institucionalmente y constitucionalmente, en condiciones no-democrticas. Esto no deja de significar que se trata de una victoria ilegitima; por lo tanto, de corto alcance.

La clase poltica suele ponderar sus logros en el corto plazo, poco en el mediano plazo y casi nunca en el largo plazo. En consecuencia, una victoria poltica lograda en las condiciones descritas, es una prrica victoria, hasta podra decirse provisional, incluso fugaz. No tiene la propiedad de la durabilidad. Se trata del goce inmediato de los que se regocijan con semejante victoria; en esto no hay placer, menos gusto esttico; tampoco irradiacin institucional para los periodos venideros. Salvo si se trata de la irradiacin destructiva de la institucionalidad, de la democracia, de la voluntad popular, de las posibilidades del porvenir.

Hay quienes ven en las movilizaciones sociales el caos y desorden, sin discutir su apreciacin, pues no se trata ahora de eso - ya se conoce nuestra posicin al respecto -; lo que hay que tener en cuenta es que las movilizaciones sociales, concretamente las movilizaciones sociales que devienen anti-sistmicas, son ejercicio de la democracia, ms all de las formalidades institucionales. Cuando se bloquean los conductos institucionales, cuando se administra las leyes para prcticas y encubrir ilegalismos, cuando se usa el gobierno y los aparatos de Estado para ejercer despotismo, es cuando no hay otra salida que la movilizacin, incluso la rebelin contra la tirana impuesta, aunque la tirana se lo haga a nombre del proceso de cambio.

Cuando un Pueblo se ve obligado a actuar abiertamente, irrumpiendo con movilizaciones en el escenario poltico, expresando su furia, despus de haber intentado usar los conductos regulares, denunciando la corrupcin imperante en la alcalda del municipio de referencia, sin lograr resultados - pues la burocracia y los funcionarios encargados de velar por el cumplimiento de la Constitucin y las leyes hacen caso omiso de las denuncias, de las demandas, hacindose la burla, al callarse, al diferir el tratamiento, al tipificar de una manera condescendiente lo que ocurre, adems amparados por los gobernantes, los magistrados, los jueces y los representantes del pueblo -, ejerce la democracia como corresponde.

Cuando comunidades indgenas de un territorio indgena, reconocido como propiedad comunitaria, es avasallado en su propio territorio, legitimado y legalizado por la Constitucin y las leyes, son empujadas a defenderse, a defender su territorio, a defender los espesores territoriales y el ecosistema donde se encuentran, las acciones que emprende, fuera de denunciar e interpelar, las movilizaciones que realiza, las marchas que despliega, son ejercicio de la democracia. El recurso a la movilizacin es prctica democrtica. Ms necesaria cuando el gobierno, los aparatos de Estado, se encargan de justificar sus acciones inconstitucionales aludiendo, sin manejar ni comprender la Constitucin. Mucho ms cuando se manipula con una consulta trucha, que no cumple con lo que establece la Constitucin, Consulta con Consentimiento, Libre, Previa e Informada. Ms necesario an, cuando se ven sorprendidas ante la construccin secreta, clandestina, de lo que pretende perpetrar el gobierno. Cuando las naciones y pueblos indgenas son avasallados, como continuando la conquista interminable, la responsabilidad de todo el pueblo es apoyar la lucha indgena y defender sus derechos, consagrados constitucionalmente. Esto es ejercer la democracia.

Cuando la sociedad se encuentra sometida montajes polticos, que buscan sustituir el ejercicio de la democracia por una caricatura de la misma, por prcticas polticas que solo se le parecen en los nombres que se emplea, en cambio, todo el contenido y la forma de las prcticas corresponde a su anulacin efectiva, es decir, a un democracidio, el pueblo tiene la responsabilidad de desmontar este espectculo poltico, que de poltico solo tiene el guion y la narrativa, mejor dicho, el discurso, en tanto que, efectivamente, se efecta el desenvolvimiento del despotismo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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