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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-09-2017

Entrevista a Martn Alonso sobre El catalanismo, del xito al xtasis. III. Impostura, impunidad y desistimiento
El otro protagonista fundamental del desistimiento es la izquierda, de optar por Josep Benet en el PSUC al apoyo a Pujol en el caso Banca Catalana

Salvador Lpez Arnal
El Viejo Topo


Martn Alonso, profesor de Instituto jubilado, es doctor en Ciencias Polticas y autor de Universales del odio. Creencias, emociones y violencia; No tenemos sueos baratos. Una historia cultural, y El catalanismo, del xito al xtasis (tres libros hasta el momento). Nos centramos en el tercer volumen: "Imposturas, impunidad y desistimiento", que acaba de publicar El Viejo Topo, abril de 2017.

***

Estamos ante el tercer libro de la serie. Esta vez son 865 pginas! Nada menos. Mi enhorabuena, mi felicitacin ms sincera. Antes de entrar en materia propiamente. Permteme preguntarte por lo sucedido recientemente en Barcelona.

Uno, que ha dedicado algn tiempo a analizar la sociologa del procs despus de haberlo hecho con la violencia poltica, se encuentra de sbito sacudido por la embestida criminal de Las Ramblas. Uno sabe que se trata de un episodio ms de una serie que ha tenido escenarios con los que estamos familiarizados y otros con los que apenas lo estamos y de los que apenas tenemos noticia: la fila de la toponimia de la atrocidad es larga y seguir creciendo. Uno sabe tambin que vivimos en un mundo convulso donde la geopoltica burda, la economa criminal, la desigualdad, la inhospitalidad y los fundamentalismos han desplazado a la humanidad y a la justicia. Uno sabe todo eso y conoce tambin el repertorio motivacional que da cuenta del proceso de radicalizacin de los perpetradores. Y podra ampliarse la lista como en esos documentos de organizaciones internacionales que incorporan un largo prembulo de considerandos antes de llegar al artculo que contiene la sustancia de la declaracin o la norma.

Pero cuando aparece la figura de la vctima todas estas consideraciones se difuminan. El grado cero de la humanidad y del civismo se cifra en prestarla un apoyo incondicional. Ninguna circunvalacin por el contexto, ninguna explicacin de los motivos de los actores, ninguna invocacin de responsabilidades ajenas exime de esta obligacin elemental de humanidad. Desde luego cualquier asociacin de las atrocidades de Barcelona y Cambrils con las vicisitudes del procs es indeclinablemente inmoral. Son dos piezas tan alejadas que no debe aceptarse ninguna instrumentalizacin, oportunismo o condescendencia al respecto. Las vctimas merecen reconocimiento categrico, sin matices, sin que importen los colores y las sensibilidades en otros terrenos.

"Ahora, con Barcelona" quiere decir, tambin, que ahora lo que importa es la expresin de esa solidaridad con las vctimas y con lo que representan: la vigencia de los derechos humanos. Los victimarios pueden invocar unas u otras consideraciones; ninguna, ninguna en absoluto, puede avalar la destruccin de una vida. Sabemos que la frmula cualitativa del terrorista vara segn las circunstancias. Pero eso ahora es irrelevante. En el momento del dolor, las vctimas y sus familias nos representan a todos, en nuestros valores y en nuestro empeo de vivir de acuerdo con unas pautas de respeto y en particular de respeto a la intangibilidad de la vida. Ese es el marco que ahora se impone y en ese punto debemos encontrarnos cuantos, sea cual sea nuestra posicin respecto a otros asuntos incluido el procs, tenemos clara la jerarqua de los valores en juego. Es el plano ms bsico al que nos devuelve la figura de la vctima de una motivacin poltica asesina. Es lo que expresan los compases de esas msicas que dicen, al final de nuestras manifestaciones de apoyo, lo que no aciertan a formular las palabras. Es lo que toca.

 

Gracias, muchas gracias por tu reflexin, por tus sentidas palabras. Me centro en el libro. Habr un cuarto volumen o la serie en tu opinin est ya completada?

No s si es motivo de felicitacin; el mrito principal es del Viejo Topo, porque en los tiempos que corren para la letra impresa de ensayo y con el estado de las audiencias sobre este tema, poner en el mercado un volumen como este es una temeridad editorial. No habr cuarto volumen; aunque hay algunos apartados pendientes de exploracin algunos temas se han quedado en el fichero por razones de espacio, particularmente un captulo dedicado al sintagma "no nos entienden", que es una premisa sine qua non de todas las imposturas la lnea argumental est suficientemente representada a lo largo de los tres volmenes (aunque el juicio al respecto corresponde a los lectores). S habra un tema relacionado que me interesa tratar y conecta los nacionalismos cataln y vasco: un estudio del origen del "derecho a decidir" y su trenzado entre sectores del nacionalismo a los dos lados de los Pirineos. Pero, aunque relacionado, no podra de ninguna manera considerarse como una cuarta entrega de la saga.

En todo caso y en lo que se refiere al proceso soberanista, creo que lo ms interesante a partir de ahora es, por un lado, el desarrollo de los acontecimientos en esta fase crtica de consuncin del proceso en la que aumenta la probabilidad de los derrapes y, por otro, lo que iremos descubriendo si hay salidas (o sacadas, si se me permite el neologismo, como las de Santi Vidal o Llus Llach, o las recovecos de las fortunas de los Pujol y asociados del 3%) del armario que iluminarn la trastienda de ciertas decisiones, luego comentar una que tiene como protagonista a Carles Viver.

Impostura, impunidad, desistimiento Te pregunto sobre ello. Impostura, de quin, de quines?

El diccionario de la RAE define impostura como "fingimiento o engao con apariencia de verdad". A veces utilizo como sinnimo la expresin "burbuja cognitiva". La idea de fondo es que por parte de la intelectualidad, las lites polticas y los medios afines al catalanismo se ha construido un relato que es, por una parte, falso en cuanto que oculta o distorsiona los hechos objetivos, por otra, tctico u oportunista, porque est encaminado a favorecer su propio agenda y, por ltimo, mixtificador, porque enmascara las variables estructurales profundas: la asimtrica redistribucin en virtud de criterios etnoidentitarios. Tenemos una analoga a mano. Desde el PP se nos conminaba a la austeridad, se aplicaban recortes inmisericordes, se predicaba el evangelio de las reformas estructurales y se acusaba al Dr. Luis Montes de Mengele; mientras los emprendedores de Grtel, Pnica y Lezo, por no alargar el repertorio,practicaban el gran saqueo o, si podemos inventar otra palabra, el madricinio. Paralelamente desde el sancta sanctorum del catalanismo, la matriarca argumentaba lo de una mano delante y otra detrs y Catalua pocas veces la sincdoque patrimonial se expres con ms propiedad, mientras Mientras llega la noticia cuando escribo esto de que Marta Ferrusola tena el mando a distancia de la caja Difcil expresar con ms concisin el contraste entre desrealidad y pararrealidad que caracteriza a la impostura.

Unos ejemplos ms cercanos al proceso...

 

Adelante con ellos.

El tan manoseado "mandato de las urnas" que se invoca hoy, cuando conocemos que los resultados electorales no avalan tal mandato, o, con ms empaque, el eslogan del Simposio de la crema de los historiadores: "Espaa contra Catalua". O la consideracin como impropia (o no propia) de la lengua ms hablada en Catalua. Por no mencionar asuntos ms nebulosos o exticos como la teora de la distribucin diferencial de los genes de Junqueras (ms refinada, que las de Heribert Barrera, con todo). No se trata de una afeccin propia sino que enlaza con la niebla de la posverdad: el trumpismo, el brexismo, el erdoganismo, el putinismo, el vucicsismo, el orbanismo, el kaczynskismo son otros ejemplos del dominio de la impostura. Tambin, recordmoslo, los aos del raca-raca de Ibarretxe. Un fenmeno que descansa en el hecho de que no hay nada intrnseco en el lenguaje o en la comunicacin que delate su falsedad. Las frases falsas estn construidas con el mismo material lxico y sintctico que las verdaderas. Slo hay dos maneras de precaverse, del lado del emisor respetar las mximas de Grice (se encuentran enseguida en Google, para no alargar mi perorata), del lado de receptor, leer con filtros antireflectantes (fact checking).

 

Me agrada y alegra tu referencia a Grice. Impunidad casi te pregunto lo mismo. De quines?

Aqu tenemos un claro episodio fundacional: Banca Catalana, al que se dedica el captulo 4. Es fundacional por dos razones, porque sirvi de troquel para la alargada sombra de Pujol a travs de sus prtesis multivalentes (Prenafeta, Alavedra, pero sobre todo las togas de oro: Joan Piqu Vidal y su compaero Pascual Estevill, cuyos avatares posteriores son conocidos). Y porque con una astucia maquivlica Pujol convirti una deuda en un capital poltico: de tica, moral y juego limpio hablaremos nosotros. Lo ha estado haciendo hasta julio de 2014, fecha de su mal llamada confesin. Una falsa confesin es el colmo de la impostura. Ahora mismo toda la familia de Pujol tiene asuntos de inters judicial, valga la expresin. Un desenlace que solo se explica por su convencimiento de que eran inmunes a las leyes comunes. Y siguen disfrutando de su patrimonio, a manos llenas, no una delante y otra detrs. (Mientras escribo conozco que es detenido el primognito).

 

Sigue en la crcel a da de hoy, finales de abril.

Y podramos seguir con la secuencia del 3%, la metfora del hundimiento del tnel del Carmel y una larga lista de casos. El caso Banca Catalana endios a Pujol porque le infundi la conviccin y la arrogancia de ser intocable. Tambin ayudaba, a su manera y en un plano difuso, una cierta idea de superioridad tnica sobre las instituciones estatales centrales (mesetarias). Acaso respaldada por un correlativo tratamiento deferencial desde all, bien ilustrado en el caso Banca Catalana.

 

Queda la tercera: desistimiento. De quines?

En resumen, del Estado, de gobiernos centrales con mayoras insuficientes y de la izquierda.

Hay desistimiento por parte del Estado en varios planos. El ms difuso enlaza con lo que acabo de decir (recordemos las reconvenciones de Francesc Homs al tribunal que le juzg o las lecciones pertinaces de calidad democrtica de Puigdemont; en realidad democrtico es un adjetivo aliterado sin pausa en los predicadores del proceso). Otro con la historia inmediata: el nacionalismo espaol hereda en la democracia el legado negativo del franquismo y esa connotacin (justificada y sana) afecta al funcionamiento y la percepcin de la legitimidad del estado por parte de los nacionalismos perifricos (lo cual dista de estar justificado). Es as manifiesto el contraste entre la valoracin negativa del nacionalismo espaol y la positiva de los nacionalismos perifricos, en parte deudora de la experiencia de oposicin al franquismo. As que, en primer lugar, hay una dejacin de parte del Estado. Si tenemos dudas para visualizar esto basta con que tratemos de imaginar una Va catalana en Perpin; Perpin es parte del todo orgnico del imaginario de los Pases Catalanes, hay que recordarlo. Tratan con el mismo baremo los nacionalistas catalanes a Pars que a Madrid? Utilizan la expresin estado francs con la misma impronta y frecuencia que estado espaol? La debilidad histrica del estado se anud con las de la democracia incipiente. El diseo del estado autonmico, lo que haba sido la reivindicacin histrica de la oposicin Libertad, Amnista y Estatuto de Autonoma dej una estructura muy abierta que fue denunciada primero por el nacionalismo vasco; ocurri a mediados de los 90 cuanto el Pacto de Lizarra heredero por cierto del pulso victorioso de ETA al Estado en la autova de Leizarn declara muerto el Estatuto e inaugura una poltica frentista; y luego por el cataln, al cambio de siglo.

Debo concretar y lo har con un ejemplo de lo que he llamado salida/sacada del armario y que no est en el libro porque se ha conocido despus de su publicacin. En una columna titulada "Carles Viver, el jurista de la independencia", cuenta Jos Mara Brunet, despus de detallar la curiosa peripecia biogrfica del personaje (una de las que cabran en ese captulo nonato de las metamorfosis biogrficas) dos elementos representativos (La Vanguardia, 09/04/2017). El primero es que el jurista considera, de acuerdo con la versin dominante, que la resolucin del TC de 2010 marc un punto de inflexin. El segundo vale la pena recogerlo en su literalidad: "El entonces presidente del TC, Manuel Rodrguez Piero, recibi en su despacho a Jordi Pujol, en aquel momento president de la Generalitat, para hablar de los recursos pendientes y, muy especialmente, del relativo a las normas lingsticas. Una entrevista as es hoy en da difcilmente imaginable. La impresin que qued del encuentro dentro y fuera del TC fue que la estabilidad poltica poda resentirse segn cul fuera la sentencia que se dictara sobre la normalizacin lingstica. El hecho es que el TC acab avalando la poltica de inmersin y las normas recurridas". Es llamativo el contraste entre los dos datos; y que se convalide la tesis de la normalidad de que el TC resuelva en la direccin que prefera el president en aras de la estabilidad mientras se repite la letana de que todo empez con la sentencia de 2010 y no con aquella otra ley de diciembre del 94. Como sabemos la poltica lingstica ha sido el caballo de Troya de la socializacin nacionalista. Pero dejemos esto y quedmonos con el motivo de la estabilidad porque ello nos lleva al segundo flanco, al del gobierno.

 

De acuerdo, centrmonos en este punto.

El sistema de partidos en Espaa ha respondido hasta hace poco a lo que puede denominarse bipartidismo imperfecto, por dos razones complementarias. La primera reside en que salvo en los escasos supuestos de mayoras absolutas, el partido del gobierno ha tenido que basarse en alianzas que lo han sido preferentemente con los partidos nacionalistas; la segunda que ello obedece a que PNV y CiU han sido partidos hegemnicos en sus respectivos territorios. Me he referido antes a la entrada por la puerta trasera de la ley de inmersin lingstica, la segunda ley importante del ramo, la de poltica lingstica, se implant porque una de las condiciones del Pacto del Majestic era que el gobierno no tocara esa ley. Vemos aqu que el zcalo de la catalanizacin se construy sobre el desistimiento. Y luego sobre ese zcalo se ha construido lo que vino despus, porque esas leyes funcionaron como metas volantes.

El otro protagonista fundamental del desistimiento es la izquierda, desde la opcin por Josep Benet al frente del PSUC, pasando por el apoyo a Pujol en el caso Banca Catalana, la retirada de Maragall en la denuncia del 3%, el sepelio del alma obrera del PSC y la asuncin del derecho a decidir por la nueva izquierda y parte de la vieja; sin nimo de exhaustividad. El desistimiento de la izquierda se hace patente en su embarque en esa utopa de sustitucin que es el pasaje a una taca estelada.

Habra que referirse tambin a la parte ms activa de la sociedad civil como sindicatos y movimientos sociales. Ya me he alargado demasiado, quede al menos formulado.

Debo terminar este apartado con dos consideraciones generales. Por una parte, los contornos de la impostura, la impunidad y el desistimiento se solapan en ocasiones. Por otra, no se trata de un asunto de todo o nada. Convivimos con dosis diversas de las tres. Lo que tienen de particular los arrebatos identitarios es que convierten la impostura en definicin oficial de la realidad y en programa poltico preferente; en monotema. Y, correlativamente, al que no mira con esa lente en un antialgo, es decir, un antinosotros en su doble versin, enemigo o traidor.

Respecto a los dos volmenes anteriores, cules seran las nuevas aportaciones, la nueva perspectiva de anlisis?

En primer lugar el intento de establecer una continuidad entre el pujolismo y el proceso. En segundo lugar el de identificar los elementos de radicalizacin que dan cuenta de este salto cualitativo. En este punto ocupan un lugar destacado el captulo dedicado al editorial conjunto, que pone de manifiesto la cooptacin de los medios pblicos y privados funcionando dentro de ese esquema de uniformizacin cultural que es el espacio cataln de comunicacin, as como el giro ideolgico de la izquierda dejando hurfano a su electorado tradicional. Quizs cabra mencionar tambin el captulo que revela la cara oscura del oasis, los medios poco democrticos de hacer callar las voces discordantes y de limitar el pluralismo; en ese captulo se mencionan casos semejantes fuera de Catalua y se formula el concepto de contramovilizacin.

 

Y a quin va dirigido este tercer volumen?

Como es un volumen espeso puede servir a diferentes perfiles de lectores. En cuanto a la dimensin interna o de legibilidad del libro, hay captulos que son generalistas, el primero y el ltimo como es de esperar, que creo que globalmente estn al alcance de las lecturas rpidas. Otros son ms especializados, aunque la introduccin proporciona la tesis de fondo. El bastante detallado ndice de contenidos del principio y la lista onomstica del final ayudarn a esa lectura en forma de calas que es, me parece, la prctica ms habitual. Hay dos elementos en cierta manera secundarios que marcan los polos extremos del continuo de la lectura. Al principio de cada captulo hay un florilegio de citas que sirven para iluminar el tema a travs de la mirada de terceros. La funcin de estas citas no es decorativa sino enmarcadora: acotan el espacio conceptual del captulo.

 

Es interesante lo que ests sealando.

El otro polo, el del detalle, es el de la letra pequea de las notas, unas veces complementarias, otras de alcance terico para situar el asunto objeto de debate en perspectiva, ms all del estudio de caso que caracteriza al libro. Desde luego las referencias, incluidas en el texto en vez de en las notas para simplificar, tienen esta misma funcin.

En cuanto a la dimensin sustantiva aquello de lo que trata, el libro va dirigido a quien tenga inters en conocer la gnesis y peripecias del proceso desde la cocina. La cocina para el terreno en el que estamos es el dominio de la sociologa, la disciplina que rastrea las acciones de los actores (tambin la etnologa, aunque con otra coloracin). Desde ese punto de vista, este tercer volumen contempla dos tipos principales de actores, los responsables de la impostura, por un lado, y los responsables, por accin pero sobre todo por omisin, del desistimiento; pienso en buena parte de la izquierda.

(Entre parntesis hay que mencionar a un destinatario inusual: cuando empec a interesarme por el tema no era desde luego con la intencin de escribir sobre l sino de buscar las claves de ese cambio brusco en el paisaje que resumo en la palabra xtasis. En ese sentido la aristotlica motivacin de la curiosidad define al propio autor como primer destinatario).

Por ltimo una observacin que cae por su peso: en el esquema de las audiencias segmentadas es muy poco probable que a alguno de los protagonistas de la efervescencia le incomoden las pginas de este libro mientras dure la efervescencia, ni que se vea reseado en los medios concordantes.

 

Insisto en el punto anterior. Me pongo en el punto de vista del potencial lector de libro. No son muchas 850 pginas? Qu consejo puedes darnos para no abrumarnos por tanta informacin, argumentacin y crtica? Podemos superar este largo viaje? Son muchas preguntas en una. Descansemos un momento para coger fuerzas si te parece.

Me parece. Cojamos fuerzas.

 

Fuente: El Viejo Topo, julio-agosto de 2017


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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