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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-09-2017

Alpiste al pjaro

Mikel Arizaleta
Rebelin


Dos crnicas sobre un debate televisivo.

1.- Escriba en Gara el periodista e historiador alemn, Ingo Niebel, entre otras cosas que el nico debate televisado entre los dos principales candidatos, la actual jefa de Gobierno Angela Merkel (CDU), y el presidente socialdemcrata Martin Schulz (SPD), no convenci a los indecisos a tres semanas antes de las elecciones generales. Ms bien fue un evento para la casta, en el que ambos ignoraron los problemas que preocupan la sociedad Qued claro que ambos partidos estn atrapados en la Gran Coalicin. Al SPD le faltan la fuerza propia y los socios para romper ese consenso, la canciller democristiana utiliz todo su peso poltico para imponer el formato que unos 16 millones de espectadores vieron el domingo en los cuatro principales canales de TV, los dos pblicos (ARD y ZDF) y los dos privados (RTL y SAT1), Merkel y Schulz se enfrentaron a cuatro periodistas, respetando la paridad de sexo y representando a las respectivas cadenas de TV. Dado que Schulz contest varias veces como si estuviera recitando una respuesta anteriormente memorizada, dej patente que l y la jefa de Gobierno saban con antelacin las preguntas que les iban a caer En los 97 minutos que dur el espectculo se tocaron ms bien los temas que interesan a la lite poltica y meditica, es decir a la casta. Marginados o incluso excluidos quedaron los que preocupan ante todo a la mayora social como la igualdad para todos los nios en la educacin y el miedo a vivir una vejez en la pobreza por tener una pensin que no supera los gastos reales de la vida diaria. Durante casi una hora las preguntas y respuestas giraron en torno a la poltica exterior, que no tiene importancia para la sociedad alemana, centrndose en la acogida de refugiados. En este aspecto se not cierta tendencia derechista, no slo por parte de determinados periodistas sino, entre lneas, tambin de Schulz.

2.- Y en Der Spiegel el periodista Jakob Augstein calificaba al seor Schulz de chico bueno (der brave Herr Schulz)

Escriba: Martin Schulz se comport como alguien que no quiere ser canciller. Su duelo en TV fue su ltima oportunidad para acceder al puesto y debi aprovecharla.

Sin lucha no se llega a canciller, y en este debate en nada molest a Angela Merkel. Y sin zarandeo ella seguir en su puesto. Schulz debi comportarse como un aguafiestas, como un alborotador, como un agitador que llama a la pelea, a ponerse las pilas, deba despertar al votante, que sintiera cosquilleo por la democracia, que insuflara coraje donde habita el miedo, En ese duelo televisivo Schulz no fue tal, quiz no es as, quiz tan slo es un hombre formal sin ingenio ni chispa.

El debate fue del regusto de Merkel sin mrito de su parte. Pareci cansada. Le bast no cometer fallos. Cuando se tiene una oportunidad hay que aprovecharla, ms si las encuestas auguran malos presagios para el SPD. Slo una minora confa en su victoria y son muchos los indecisos. Martin Schulz debi saltar al ruedo para atraerlos a su proyecto, tal como anunci al inicio del debate. Pero no lo hizo. Por qu? Tuvo una oportunidad y la desaprovech.

Por algo se llama Wahlkampf, combate, lucha electoral, los cancilleres en Alemania no son elegidos sino destituidos por los electores (Kanzler werden in Deutschland nicht gewhlt - sie werden abgewhlt). La tarea del desafiador consiste en desenmascarar a la canciller como amortizable. El candidato se encuentra ante un dilema porque la agresividad tambin puede provocar miedo. La agresividad deforma, desfigura y borra rasgos. Y a quin le gusta un pendenciero? Y en este caso un problema aadido: un hombre apaleando, molestando y zahiriendo -aun cuando slo verbalmente- a una mujer por su puesto. Pero quien no lucha que no se presente. Quien no da la sensacin de ir a por el puesto no lo va a conseguir. Tiene que ser un duelo, un combate, y no un do. Por algo se llama lucha electoral.

Y ese seor con barba y gafas quiere ser canciller? Por qu?

Cuando al inicio del ao se anunci la candidatura a canciller de Martn Schulz ste entusiasm a la gente con una palabra: respeto. Respeto por los trabajadores, por su labor y su aportacin, respeto hacia la persona en una sociedad cada vez ms injusta y desigual. Esta desigualdad y esta injusticia son temas con los que Schulz se lanz al ruedo, pero que en este debate brillaron por su ausencia, o no aparecieron o si asomaron apenas se desarrollaron.

El final de Merkel hablando de un pas socialmente justo, consistente y solidario son a broma y chanza. En qu pas pensaba? No poda ser la Alemania de la que ella es canciller. La Alemania de Merkel no es pas de la solidaridad y del compaerismo sino de la divisin. Es un mito moderno eso de que Merkel es algo as como una canciller socialdemcrata, igual que lo es que su partido haya girado a la izquierda restando de ese modo base y razn de ser al SPD. Nada de esto es verdad. La desigualdad y la injusticia han aumentado en la Alemania de Merkel. Lo que s ha disminuido es la disposicin de los votantes a reconocerlo y la de los periodistas a sacarlo a la luz y describirlo, a llamar al pan pan y al vino vino.

Apenas se ha hablado de otros temas que no fueran los musulmanes y los emigrantes

En esa tarde-noche del debate, por el contrario, los periodistas hicieron lo posible por contrarrestar la acusacin de que los medios alemanes huelen a verdes izquierdosos. Largos, eternos minutos sobre musulmanes y emigrantes, extranjeros y refugiados, traficantes de humanos y gente daina. Es acaso se el tema central de la campaa, la capacidad para expulsar?

En esta lucha electoral, que hasta el momento no aparece, todo el pas aguardaba este debate, deba ser el vendaval que hasta el momento no soplaba. Demasiadas esperanzas para un debate, y porque slo deba haber un debate la canciller y su gente saban que no deban cometer errores, que deban evitar riesgos innecesarios. Es absurdo en 97 minutos tratar todos los temas de campaa, incluido en ellos el minuto final de conclusin y agur.

Adems en los estudios rein un tono amigable, de compaerismo, de confraternidad poltico-publicitaria, que a uno debiera avergonzarle. Los periodistas se comportaron como si fueran empleados de Merkel, cuando debieran ser sus controladores.

Pero no, en nada ayuda a Schulz ni al SPD cargar la responsabilidad en el formato o echar la culpa a los moderadores. Schulz debiera haber hablado de sus temas y sus sentires contra viento y marea, en contra de la canciller, de los moderadores y del formato. Deba haber convertido la emisin en su emisin. Y en lugar de ello apareci el hombre formal, un buen chico.

Y es posible que los buenos chicos vayan al cielo, pero seguro que no llegarn nunca a cancilleres de Alemania.

Es msica que me suena: la de los candidatos, la del formato y tambin la de los moderadores.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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