Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-09-2017

Sobre las garantas del referndum cataln

Albert Noguera
Socialismo21


Desde la convocatoria unilateral del referndum del 1-O, venimos escuchando a una parte de la izquierda estatal y catalana posicionarse en contra del mismo porque, segn se afirma, se trata de un proceso que no tiene garantas suficientes.

En concreto, al hablarse de la falta de garantas del referndum, se combinan dos aspectos: en primer lugar, se afirma que no existen garantas en un sentido procedimental de las mismas; esto es que no existiran garantas de que se puedan abrir todos los colegios electorales, de que todas las personas puedan votar libremente, de una campaa electoral en igualdad de condiciones, etc. Y, en segundo lugar, lo anterior se combina afirmando que tampoco hay garantas en un sentido sustantivo de las mismas; esto es, que el proceso no garantiza que a su fin se protejan los derechos a las mayoras sociales, sino ms bien lo contrario. Al ser, supuestamente, un proceso dirigido por la burguesa neoliberal catalana, se acabara imponiendo un rgimen de desmantelamiento de servicios y derechos sociales ms salvaje que el actual.

Este es un posicionamiento conservador y simplista de las garantas, nada propio de la concepcin de las garantas que, tradicionalmente, ha tenido la izquierda crtica. Y explico por qu.

1. El argumento de que no existen garantas en un sentido procedimental: la visin monista v. la visin pluralista del Derecho y las garantas

Histricamente, la derecha ha tenido una concepcin monista del Derecho y las garantas, mientras que la izquierda ha tenido una concepcin pluralista de estos.

La visin monista conservadora ha presentado, histricamente, el Derecho como algo desvinculado de la moral, como si ste fuera algo ahistrico fruto de una trascendente visin compartida en la comunidad, ajeno de las personas que lo redactan e interpretan y de la coyuntura social en que lo hacen. El Derecho encontrara en s mismo su propio fundamento, sera universal, neutral, tcnico, incuestionable y por tanto, debe respetarse y cumplirse.

De acuerdo con ello, toda accin que se enfrente con la legalidad no slo tendra la categora de no-jurdica sino, adems, la de anti-jurdica y por tanto, es perseguible mediante la violencia legtima del Estado. No existiendo, en consecuencia, seguridad jurdica o garantas de que pueda tener xito. Quien debe permitir y otorgar las garantas para que algo se pueda realizar correctamente es el Poder depositario del inters general.

La razn por la cual la burguesa construye tal visin monista del Derecho y las garantas es obvia: si uno tiene el monopolio de determinar las normas de una sociedad y de los instrumentos para garantizar su realizacin o no, tiene el control de la misma. Y si, adems, es capaz de hacer pensar a la gente que solo hay un nico derecho neutral y unas nicas garantas para hacerlo efectivo, las del Poder, elimina la posibilidad en los ciudadanos de ampliar los mrgenes de lo pensable poltica, econmica y socialmente fuera de las fronteras de su dominio.

Por el contrario, la izquierda ha tenido, tradicionalmente, una concepcin pluralista del Derecho y las garantas. La legalidad y la seguridad jurdica no es algo a defender por s mismo y que no se pueda transgredir, como si el Derecho fuera algo separado de la moral y que no dependiera de las personas. Toda Constitucin y ley son creadas por legisladores e interpretadas por jueces con una ideologa determinada en una coyuntura determinada, que son defendibles en aquellas partes que, de acuerdo con los principios ticos de democracia y dignidad humana, sean justos, pero que en sus otras partes injustas no son defendibles sino atacables.

En toda sociedad donde existen contradicciones democrticas y sociales, el Derecho es siempre un campo de lucha entre, por un lado, el Derecho normativo, que se identifica con la autoridad y es el propio del positivismo jurdico, de acuerdo al cual el Derecho es el conjunto de reglas establecidas por quienes tienen el Poder para imponerlas al resto. Y, por otro lado, el Derecho sociolgico, que es una herramienta discursiva y poltica poderosa para mostrar que es el Poder y no la gente quien vulnera lo que es justo. Cuando el Estado emite una norma de la que se deriva precariedad o cuando impide a los ciudadanos participar polticamente, quin est vulnerando el Derecho? Los que luchan presentan tambin sus argumentos como argumentos jurdicos en contra del Derecho oficial.

Por tanto, el Derecho no puede entenderse desde una visin monista sino pluralista, el Derecho solo puede ser un campo de lucha entre dos caras: lo normado que opera como Derecho oficial y lo querido que acta como derecho alternativo.

Y al igual que el Derecho es un campo de batalla, las garantas tambin lo sern. Las garantas no son instrumentos tcnicos y neutrales, son tambin instrumentos ideolgicos en disputa que operan en el seno de las contradicciones democrticas y sociales. Lo oficial-normado y lo querido-alternativo han tenido siempre garantas distintas y contradictorias. Un juez condenando, por vulneracin del derecho de propiedad, a unos trabajadores que se han encerrado en protesta dentro de su centro de trabajo es una garanta del Derecho oficial que garantiza la propiedad como derecho supremo y sagrado. Por el contrario, una asamblea de trabajadoras creando una caja de resistencia para que aquellas compaeras que estn en huelga puedan continuar cobrando un salario y manteniendo en pie la huelga es una garanta no oficial pero indispensable para garantizar la eficacia este derecho.

Cuando parte de la izquierda estatal y catalana afirma que est a favor de un referndum pero que un referndum no reconocido por el Estado no ofrece garantas procedimentales, parte de una concepcin monista del Derecho y las garantas, como si slo pudiera existir un nico derecho y unas nicas garantas tcnicas y neutrales otorgadas por el Estado y que si no nos conceden hay que resignarse. La visin del Derecho y las garantas de la izquierda siempre ha sido la contraria, la pluralista. El Derecho y las garantas son siempre un campo en disputa y, frente a las garantas del poder funcionales a los intereses del autoritarismo, hay que construir las contra-garantas de la lucha funcionales a la democracia. As ha sido siempre en la historia.

De acuerdo con ello, la posicin coherente de la izquierda debera ser partir de una concepcin no monista, sino pluralista de las garantas y, por tanto, llamar a participar, a abrir colegios electorales, defender las urnas, etc. para construir contra-garantas populares contra la represin del Estado y que permitan votar con toda normalidad. Y, slo despus del 1-O, pero no antes, en funcin de cunta gente haya votado, con qu libertad lo haya hecho, etc. podremos valorar si el referndum ha tenido garantas democrticas suficientes o no.

2. El argumento de que no existen garantas en un sentido sustantivo: un referndum como mecanismo de opresin?

Como deca, lo anterior se combina, muchas veces, con el argumento de que el proceso autodeterminista no es ms que una estrategia de la burguesa catalana, secundada por un pueblo sin autonoma, como cortina de humo de la corrupcin, y por tanto su fin se dirige no a garantizar sustantivamente los derechos de las clases populares sino a su desmantelamiento. Ello hace que no se pueda secundar la Ley de Referndum.

Se parte aqu de una visin voluntarista o instrumentalista del Derecho que reduce ste a un simple instrumento de imposicin de la voluntad poltica y los intereses econmicos de la clase que legisla. Por tanto, toda norma aprobada durante un gobierno donde participa el PdeCat (parte de la antigua CiU) slo puede estar destinada a imponer un sistema opresor sin garantas sustantivas de derechos para las clases populares.

Esta concepcin, absolutamente reduccionista del Derecho, es incapaz de entender dos cuestiones:

La primera es que ni las instituciones y el Derecho son objetos pasivos que son usados por el presidente de un gobierno cuando quiera para lograr los fines que quiera. Ni la sociedad es un ente sin autonoma que secunda ciegamente la estrategia del Gobierno. La compleja articulacin de los diversos aparatos institucionales y de sus ramas, con mayoras y minoras distintas en el interior de cada uno de ellos, as como la movilizacin popular y su presin sobre el Poder, supone que el hecho de que un partido de derechas tenga la presidencia del gobierno no implica que pueda controlar el contenido de todas las leyes que se emiten. Slo as se explica que haya sido durante el gobierno de Aznar cuando se hayan aprobado leyes como la de abolicin del servicio militar obligatorio. Al igual que la sociedad civil, la institucionalidad est tambin atravesada por la lucha de intereses polticos.

Y la segunda, es que en todo gobierno existen si bien normas jurdicas legisladas con el fin de tutelar, consolidar y desarrollar las relaciones y el ordenamiento ventajosos a las clases dominantes, como puede ser una reforma laboral, por ejemplo. Existen tambin, otras normas que simplemente otorgan facultades a los ciudadanos, sin ser necesariamente opresoras.

Slo si se entiende esto se puede llegar a comprender que la aprobacin de la Ley de Referndum no es un deseo unilateral de la derecha catalana sino el resultado de una compleja articulacin donde la movilizacin popular y las presiones de ERC y la CUP en las instituciones han jugado un papel central. A la vez que la Ley de Referndum no es un acto legislativo desmantelador de garantas sustantivas de derechos para las clases populares. Lo nico que hace esta ley es fijar las condiciones para que los ciudadanos de Catalunya decidan libremente su futuro, sin determinar quin ser la clase dominante en la futura Repblica.

Si del proceso deriva una mayor o menor garanta sustantiva de los derechos para las clases populares catalanas es algo que no depende del referndum sino de quin obtenga mayora en las elecciones a la Asamblea Constituyente y de la capacidad organizativa, agregativa y de lucha de las organizaciones sociales durante sta. Y ello depende a la vez de que todas las izquierdas catalanas no miren el proceso con los brazos cruzados como si no fuera con ellos, sino que acten unidas activamente, dentro y fuera de las instituciones, en la defensa de un programa de dignidad que permita ganar la hegemona del proceso a la derecha.

Albert Noguera, profesor de Derecho Constitucional

Fuente: http://socialismo21.net/sobre-las-garantias-del-referendum-catalan/


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter