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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-09-2017

Observaciones sobre las (primeras) conclusiones de Julio Anguita

Rosa Guevara Landa
Rebelin


Seala Julio Anguita en A propsito de Catalua: razonemos (I) [1] que siente estupefaccin, malestar, cuando no asco, son las impresiones que a muchos ciudadanos nos producen los mensajes de la web, los comentarios de muchos tertulianos y las declaraciones de cargos polticos sobre la convocatoria, polticamente impecable pero legalmente bastante chapucera, del referndum en Catalua el prximo da 1 de octubre. Remarco: polticamente impecable pero legalmente bastante chapucera. El, seala, va a obviar, por ahora, los insultos, las descalificaciones y las zafiedades propias del matonismo y la ignorancia ultras, para centrarse en el desarrollo de una lgica: la del texto fundamental de nuestro ordenamiento jurdico-poltico, en atencin a aquellas personas que discrepando de esa convocatoria no se dejan llevar por lo peor de s mismas. Se olvida Anguita de otras zafiedades e ignorancias que no conviene olvidar [2]. Hay muchsimos ejemplos recientes de ellas, violaciones incluidas. Pero no importa. El punto de su nota es este: el desarrollo de una lgica, la del texto fundamental, la lgica, de la Constitucin. La justificacin de que la convocatoria del 1-O es polticamente impecable (mi opinin es la contraria) lo deja, tal vez, para ms adelante. De acuerdo, esperemos.

Su argumentacin, el de la lgica constitucional Primer punto: Se suele argumentar que el texto constitucional de 1978 no puede ser incumplido ni vulnerado por la actuacin unilateral del Parlament y del Gobierno de la Generalitat. No dice Anguita que no pero, recuerda, lo cierto es que, a estas alturas, lo de incumplir la Constitucin resulta ya una prctica cotidiana cuando sta es incumplida y obviada en el momento en que sus contenidos de poltica social o econmica no slo no se aplican, sino que se gobierna contra ellos, especialmente en lo referente a los Ttulos Preliminar y VII. A continuacin pone ejemplos por todas conocidos y criticados. No hay discrepancia aqu. Un matiz tal vez: sealar que los incumplimientos pasados no justifican ni pueden justificar nuevos incumplimientos porque, entonces, todo vale. De hecho, l mismo, cuando fue dirigente de Izquierda Unida (tambin despus en algunos momentos), puso nfasis en el cumplimiento de los nudos socios-econmicos de izquierda presentes en la Constitucin, complementados con la totalidad de los derechos humanos.

Segundo punto, el que abre con un Pero vayamos al grano. Vayamos a l. El artculo 2 de la Constitucin dice literalmente: La Constitucin se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nacin espaola, patria comn e indivisible todos los espaoles y reconoce y garantiza el derecho a la autonoma de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre ellas. Luego cita la opinin de casi todos los llamados padres ( P adres? Madres ms bien, o no?) de la Constitucin en torno a los trminos nacin y nacionalidad. El caso, comenta, es que esta cuestin produjo debates intensos en el seno de la Comisin redactora, en el mundo poltico y en el del Derecho. Finalmente se lleg al pacto: ambas palabras (conceptos imprecisos) fueron introducidas en el texto constitucional. Por qu se pregunta. Por lo siguiente en su opinin: Si alguna definicin se poda hacer de la Espaa de entonces era la de una no -dictadura formal. Surez era un Presidente cuestionado por sus antiguos correligionarios del rgimen franquista que seguan controlando muchas instituciones y bastantes resortes del Estado. Cita Anguita la presin de los militares y, sobre todo, la presin de los poderes fcticos de la economa que necesitaba el pedigr constitucional para poder acceder al Mercado Comn era la definitiva. Todo ello, adems, tiene buena memoria, en el marco de una grave crisis econmica, un altsimo ndice de paro y graves problemas sociales de toda ndole. Por esa razn, concluye, se impuso que la palabra nacionalidad se plasmase en el texto constitucional.

Los hijos del franquismo, sostiene, en aras de lo que llamaron intereses generales, tuvieron que aceptar un trmino que, junto el Derecho de Autodeterminacin, era una de las seas de identidad de la izquierda combativa y clandestina (especialmente el PCE) y los tambin perseguidos nacionalistas del PNV, CiU y otros. Ni que decir tiene que todo el mundo era consciente de que hablar de nacionalidades era referirse a Catalua. Pas Vasco y Galicia. Se olvida Anguita de otras fuerzas de la izquierda comunista pero es igual, no tiene importancia. No s tampoco si el trmino -nacionalidad- era una de la seas de identidad del PCE en tiempos de clandestinidad, que dira Lpez Raimundo, pero no cabe ahora discrepar sobre esto. De acuerdo en lo indicado. Sealo, eso s, que las seas de identidad del PCE -y del PSUC!- en aquellas circunstancias -la opresin y represin de una dictadura fascista que nada (o muy poco) tienen que ver con nuestra situacin poltica- eran dos, no una: derecho de autodeterminacin de los pueblos oprimidos (no de todos los pueblos) y Repblica Federal. Al mismo tiempo y sin contradiccin. El PCE y el PSUC estaban, por supuesto, por la unidad de Espaa en el marco de una Repblica federal. Y no eran caverncolas ni parte de la caverna espaolista por supuesto. Algunos, eso s, se atreven a hablar de falangismo a quienes defienden la unidad de Espaa, los mismos que jams llamaran nazis o fascistas a quienes defendieran la unidad de Alemania o Italia.

El tercer punto de la argumentacin de Anguita se centra en la sentencia del TC: Sobre esta cuestin, el TC, tras el recurso de inconstitucionalidad interpuesto por PP [uno de sus grandes disparates polticos, no es ahora Anguita quien habla ahora], declar inconstitucionales varios artculos del Estatut (que ya haba sido aprobado en referndum por el 73,9% de los votantes, el 485% del censo), sentenci el 9 de julio del 2010: 1. La Constitucin no conoce otra (nacin) que la nacin espaola. 2. Puede hablarse de naciones como una realidad cultural, histrica, lingstica, social y hasta religiosa. 3. La nacin que aqu importa es nica y exclusivamente la nacin en sentido jurdico-constitucional.

Para que no haya lo con los porcentajes, lo que Anguita seala es que, calculando generosamente, el 36% del censo vot a favor de la reforma del Estatut, del nuevo Estatut (para algunos, mi caso por ejemplo, una reforma absolutamente innecesaria y muy mal planteada).

De lo expuesto hasta aqu, no entro en el detalle de la sentencia del TC, Anguita extrae algunas conclusiones:

1. El debate sobre nacin y nacionalidad es bastante serio y no el capricho de algunos exaltados. Los testimonios que anteriormente he expuesto y que son una brevsima muestra de los que existen, as lo confirman. Podemos, debemos aceptarlo: el debate sobre estos trminos es, a veces (aunque no siempre), bastante serio. Se hace con rigor, informndose, argumentando y respetando las opiniones contrarias (aunque, me permito insistir, no siempre por supuesto). [3]

2. Tras las palabras del TC sobre las naciones como realidades culturales, histricas, etc. puede deducirse, haciendo abstraccin del hecho religioso, que Catalua slo le falta para ser nacin acceder a la condicin de realidad jurdico-constitucional. Es decir un cambio constitucional. Admito que a una se le escapa la referencia a la abstraccin del hecho religioso, pero se me escapa an ms lo que viene a continuacin: qu quiere decir Anguita exactamente? Que para que Catalua (u otras comunidades) sea considerada nacin se necesita una reforma constitucional que incluya esa consideracin? Que Catalua debe ser nacin en sentido poltico, en sentido jurdico-constitucional? Es decir, el todo, Espaa, es una nacin poltica, y una parte, Catalua, es tambin nacin en el mismo sentido que la anterior. Si es eso, desde luego que es necesaria una reforma profunda de Constitucin y me da que la realidad poltica resultante sera ms que singular en el mundo. Si no fuera eso y fuera lo primero, nada que objetar (si las finalidades son cooperativas, no medio instrumentales para decir adis en tres meses).

Lo de una cuestin puramente poltica en la que los protagonistas son el Pueblo espaol, las Cortes Generales, el Pueblo cataln y sus instituciones de Autogobierno, formulacin a la que en mi opinin sobran muchas maysculas, no parece que sea una cuestin cualquiera (no digo que Anguita diga lo contrario). De hecho los protagonistas no estn del todo bien definidos porque el pueblo cataln, por el momento (esperemos que durante siglos), es parte del pueblo espaol. Por lo dems, las instituciones de autogobierno del pueblo cataln estn a punto de ser arrojadas a la borda por el gobierno de la Generalitat.

Finalmente, Anguita seala que los discursos esencialistas y nostlgicos de una Historia idlica que nunca existi, no ayudan a abordar determinadas cuestiones que exigen tacto, paciencia, prudencia, actitud democrtica, voluntad de conocer y algn conocimiento de la Historia y las realidades de los pueblos de Espaa. Muy de acuerdo, por supuesto. Tienes toda la razn. Supongo que entre esos discursos esencialistas y nostlgicos (tal vez l piense en otros) incluye la mayora de los discursos, reflexiones y afirmaciones -as, porque yo lo digo- del mundo secesionista cataln. Los otros nostlgicos, ms que minoritarios, son ms conocidos y criticados por la izquierda espaola en un asunto que, sin saber por qu, suele poner un ojo en solo una cara del poliedro. No en todas. Y por qu ser?

Continuar nos informa Anguita. Tambin estas observaciones.

Notas.

1) http://www.elviejotopo.com/topoexpress/proposito-cataluna-razonemos-i/

2) Un ejemplo de estas voces a las que me refiero: Jose Mari Esparza Zabalegi, Catalunya, lentejas y progres espaoles. Sin dudarlo: Catalunya lliure i independent es la esperanza de todo cataln, gallego, vasco o espaol que anhele una sociedad ms justa. Por eso dudo tanto del sentido democrtico de quienes se oponen a su derecho a decidir y dudo ms de los progres, izquierdistas y rojeras que cuestionan su separacin. Sepan que en este tema crucial, su actitud y la de Falange es en el fondo la misma: mejor juntos que separados; Espaa, una, etc.. Las personas pueden divorciarse, los pueblos no http://www.rebelion.org/noticia.php?id=231179. Porque Don Esparza lo dice. Y punto. Nada que ver con esto, la otra cara de la moneda por su rigor y argumentacin: Ramn Campderrich Bravo, Gabinete de engendros del Dr. Caligari http://www.rebelion.org/noticia.php?id=231181

3) Un ejemplo de seriedad: Miguel Candel y S. Lpez Arnal, Derechos torcidos, Vilassar de Marx, El Viejo Topo, 2017.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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