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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-09-2017

Hundirnos en el mar

Arturo Arango
OnCuba


La prensa tiene deberes propios; el primero de ellos es informar con objetividad, y con ello brindar opiniones sensatas y equilibradas acerca de temas en los que tal vez el gobierno se puede o se deba hacer de la vista gorda.

Sobre todo desde inicios de los 70, y hasta que se restableci el capitalismo en las naciones que constituyeron la Unin Sovitica o que estaban bajo su esfera de influencia, poco o nada se supo aqu de las enormes contradicciones que, de manera al parecer sbita, cambiaron drsticamente el destino de la Repblica Democrtica Alemana, Bulgaria, Yugoslavia, Rumania por no mencionar a Albania, y, por supuesto, la misma URSS. La prensa cubana solo informaba sobre los mritos de dirigentes que luego fueron defenestrados sin miramientos, y con la anuencia mayoritaria de los ciudadanos a los que deban responder, o sobre las condecoraciones que les eran otorgadas.

La cada del campo socialista, de aquel socialismo calificado como real, tuvo detrs procesos de deterioro que, an hoy, han sido poco divulgados y estudiados entre nosotros. Durante aquellos aos, la visin ms veraz sobre el este de Europa la recibimos por el cine: para quienes seguamos las muestras de pelculas de esos pases resultaba incongruente lo que se informaba o se analizaba en los medios con lo que se vea en aquellas obras de ficcin que, evidentemente, estaban muy apegadas a sus realidades.

Por ms de una dcada, Mxico fue el nico pas latinoamericano que no rompi relaciones con Cuba. Para proteger esa amistad, imprescindible, a no dudarlo, apenas se divulgaba sobre sus movimientos guerrilleros o las crudas represiones de que fueron objeto cientos de jvenes y militantes de la izquierda mexicana.

Ms ac en el tiempo, cuando en 2014 cuarentaitrs jvenes normalistas fueron desaparecidos en Ayotzinapa, la prensa cubana demor en reflejar un hecho que estuvo de inmediato en los titulares de la mayora de los peridicos del mundo.

No pocos de los gobernantes que hoy son solidarios con Cuba, o incluso que son tratados como amigos, actan, en otras zonas de la poltica internacional, o dentro de sus propios pases, de formas contradictorias, errticas, incluso reprobables, y nuestros medios oficiales lo ignoran por completo. Desde hace algunos aos, los nuevos medios permiten que una parte de la poblacin, todava minoritaria, pueda acceder a otras fuentes de informacin. A pesar de que Telesur ha ofrecido matices que jams aparecen en los canales cubanos, el grueso de la ciudadana puede permanecer en la ignorancia, y se sorprender si este o aquel amigo intachable maana es acusado de algn delito, juzgado, condenado, o derrocado por su propio pueblo, o si suceden cambios, revueltas, en sitios que se suponan estables, tranquilos.

En este mismo minuto, por ejemplo, Ecuador est sacudido por conflictos entre el presidente Lenin Moreno y el expresidente Rafael Correa. El movimiento Alianza Pas est fraccionado y las acusaciones han ido subiendo de tono. Cuesta trabajo deslindar la posible verdad cuando casi todo lo que se escribe est colocado bajo la simpata hacia uno u otro contendiente. Qu han dicho los medios oficiales cubanos sobre este delicado asunto?

Infinitamente ms grave, sin dudas, es la guerra, hasta ahora verbal (aunque apoyada por movimientos militares peligrossimos), en que estn enzarzados los presidentes de los Estados Unidos y de la Repblica Popular y Democrtica de Corea.

Hace pocos das, antes de que Corea del Norte disparara un misil que sobrevol una isla japonesa, Kim Jong-Un dijo que las invencibles fuerzas navales (norcoreanas) estn unidas en su determinacin de hundir la totalidad de Estados Unidos bajo el agua si ese pas trae nubes de guerra o de agresin a nuestro territorio que su pas tena poder militar suficiente para hacer desaparecer a los Estados Unidos y hundirlos en el mar). Lo que escribo aqu es la cita textual de lo que escuch en una emisin del noticiero de la televisin cubana.

Desde que comenzaron las luchas por nuestra independencia, en el siglo XIX, lderes polticos cubanos han proclamado, sobre todo en instantes climticos, que estamos dispuestos a ser borrados de la faz de la Tierra antes de volver a ser colonia, o neocolonia, de cualquier imperio. Del libertad o muerte de los mambises al patria o muerte de Fidel en vsperas de la invasin por Playa Girn hay una continuidad en que est implicado, fundamentalmente, el compromiso de resistencia, de sacrificio de la mayora de los cubanos en esas situaciones extremas en que ha estado en peligro el porvenir de Cuba. La voluntad de hundirnos en el mar la hemos incluso cantado junto a la voz de Pablo Milans.

Pero esa voluntad nada tiene que ver con el enfrentamiento entre los Estados Unidos y Corea del Norte. Este frgil archipilago, como todo el Caribe, est incluido en la amenaza de Kim Jong-Un. Cuba entera tambin desaparecera si se hiciera realidad.

Que un gobierno como el de los Estados Unidos, encabezado ahora por ese ser enloquecido, vocifere y se apreste a daar a millones de seres humanos de cualquier regin del planeta no es extrao. Ha sucedido muchas veces, y forma parte de su propia naturaleza imperial. Tampoco esa nacin tiene ningn derecho, moral o legal, para impedir que otro pas posea armas nucleares. Lo deseable sera que todo el armamento atmico fuese destruido.

La historia entre estos dos pases, el enorme desequilibrio entre el podero de uno y otro, llevara a simpatizar con Corea del Norte. Segn un artculo de Guillermo D. Olmo aparecido en BBC Mundo, sobre esa parte de la pennsula cayeron 635.000 toneladas de explosivos, 32.557 toneladas de napalm, hubo 282.000 muertos, lo cual implica que entre el 12 y el 15 por ciento de la poblacin civil norcoreana muri en los bombardeos entre 1950 y 1953 y Corea del Norte se convirti en una nacin subterrnea y en permanente alerta antiarea.

Sin embargo, ahora ha elegido un modo de defender su autodeterminacin que pone en riesgo la paz mundial, y eso es algo que toda persona lcida sobre la faz de la Tierra tendra que rechazar tanto como el militarismo estadounidense.

Entre los derechos que deberamos tener los cubanos, est el de ser bien informados, an ms si se trata de conflictos tan complejos y que nos ataen muy de cerca, aunque parezcan tan lejanos.

Fuente: http://oncubamagazine.com/columnas/hundirnos-en-el-mar/



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