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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-09-2017

Amor & Feminismo
Aprender a amar en el S.XXI

Nuria Alabao
http://ctxt.es

Del feminismo aprendimos a cuestionar lo heredado y a analizar crticamente el presente, nunca esperamos un manual sobre cmo querer. En manos de cada una est la posibilidad de conseguirlo, y en la de todas, luchar porque sea ms fcil.


He vivido en espacios contraculturales, como okupas, y he formado y formo parte de eso que se llama difusamente movimientos sociales en el entorno de la autonoma poltica. En esos espacios, he estado rodeada de gente que se cuestionaba las relaciones amorosas tradicionales casi como imperativo vital.

He sido testigo de relaciones abiertas, tros amorosos, relaciones simultneas eso que ahora llaman poliamor y otras variables de relacin donde se poda repensar cada una de las cuestiones que se supone que vienen asociadas a ese dispositivo social que llamamos amor, o que llamamos pareja. He tenido entre mis brazos a un amigo triste que necesitaba consuelo porque su novia se haba ido de vacaciones con otra mujer que era la novia de su novia. He visto a gente luchar contra los celos, o mentirse a s misma diciendo que no los senta. He tenido que fingir que no me importase que mi novio compaero, decimos me hablase de su ltimo ligue.

Lo he pasado algo mal y algo he aprendido de estas experiencias. Por supuesto, he conocido tambin a parejas felices que compartan amantes sin ningn tipo de problema.

Quizs esta matemtica de los cuerpos es la parte ms folclrica y llamativa del todo el asunto. La parte difcil era la de construir da a da relaciones duraderas poniendo en cuestin los roles sociales asignados y los que cada uno acaba asumiendo en la pareja; la de intentar respetar los espacios de cada cual en un compromiso virtuoso sin dependencias obscenas ni sentirse abandonado en los momentos difciles; o la de construir interacciones igualitarias, sin regodearse en la capacidad de dominio que te proporciona el que alguien te necesite. Amarse, al fin, con libertad, pero al mismo tiempo, apoyo, compromiso, mutua responsabilidad.

Eso ha sido infinitamente ms difcil. Una amiga sabia de aquel tiempo siempre me deca que habamos derribado todos los muros, habamos puesto todo en cuestin, habamos deconstruido el amor y las relaciones, pero no pudimos conseguir un modelo alternativo slido o sostenible. (Mi amiga ahora est en un matrimonio bastante convencional. Tiene un marido celoso. Lo lleva regular).

Lo que aprendimos en esa poca, lo aprendimos del feminismo


En buena parte, todas estas experiencias estaban marcadas por las enseanzas del feminismo, tambin por un cierto influjo de la liberacin del deseo y de la puesta en cuestin de los roles de gnero que aportaban las luchas LGTBI. Si jugbamos en fiestas y talleres a actuar con el gnero cambiado, o si convivamos con transexuales que hacan relatos espectaculares y profundos de sus transiciones, estos roles se evidenciaban ms claramente en su condicin de performance.

Del feminismo aprendimos, por ejemplo, que emanciparnos como mujeres solo se podra lograr si nos desprendamos del ideal del amor romntico. Aqu cada una hizo su camino. Para muchas, entre las que me cuento, esto no significaba dejar de enamorarse o de disfrutar de las emociones que provoca el enamoramiento por ms que estn histricamente determinadas o socialmente construidas. Quera decir cosas como que tu felicidad en la relacin es ms importante que la relacin misma, por ms intensidad que te recorra. Que si no te hace feliz estar con esa persona, pues la relacin no sirve.

Que el amor no es suficiente para sostener nada, hace falta componerse de esas otras mil maneras que hacen posible la vida en comn. Que el amor no puede ser jams una relacin de dominio ni un intento de control sobre el otro por ms miedo que te d perder a esa persona. Y no siempre es fcil, claro. A veces nos sentimos tan solas, somos tan frgiles. En esa poca, aprendimos cmo estaban vinculados el amor romntico y la violencia en la pareja. Pocos obstculos hay tan grandes para la igualdad de la mujer y la felicidad humana en general como el modelo tradicional de romance, donde los celos, la necesidad de posesin y el ser a travs de la vinculacin con el otro estn tan relacionados con la reproduccin de la violencia machista. Sin embargo, esos roles patriarcales, como dice bell hooks, pueden ser asumidos tambin por mujeres tanto en parejas homosexuales como heterosexuales cuando usan ese amor para someter y dominar.

La idea que subyace es que la manera en la que se ha construido socialmente ese sentimiento legitima cosas como leer los mensajes del mvil de nuestra pareja o utilizar la violencia pasional. Aunque hemos avanzado mucho, resulta alarmante cunta gente todava piensa que los celos son una expresin de amor. Dice hooks: Por amor las mujeres nos aferramos a situaciones de maltrato, abuso y explotacin. Somos capaces de humillarnos por amor y, a la vez, de presumir de nuestra intensa capacidad de amar. Por supuesto, en el da a da, pareja, amor y condiciones materiales de existencia tejen su propia red. Cuando muchas mujeres adems dejan sus trabajos para dedicarse a las tareas de cuidado y del hogar, se generan dependencias econmicas que a veces atan ms que el ideal romntico.

El amor tiene ms formas que las nubes

Somos frgiles, a veces, nos sentimos tan solas. Deca. El feminismo nos habl de interdependencia. El ideal de persona independiente del capitalismo liberal no sirve y adems invisibiliza toda la trama de cuidados pagados o no que sostienen esas vidas. Nadie puede vivir sin ayuda de otros, ya sea en la enfermedad, o en situaciones difciles, ya sea en determinados momentos de la vida: infancia, vejez. Tambin hay muchas personas con diversidad funcional que necesitan a otras. Por no decir qu tipo de vida sera una, donde no sostenerse nunca en nadie significara no apoyar tampoco a los dems.

No existe, pero tampoco es deseable. No es deseable pagar por todo lo que necesitamos ni est al alcance de todas las clases sociales. (As como tampoco es justo que cuidar recaiga en las mujeres ya sea retribuido o por amor.) Por eso, somos frgiles, como toda vida humana. Por eso, seguimos formando familias, y todava la mayora son nucleares pap, mam, hijos aunque cada vez menos.

En aquel entonces, hablbamos de comunidades alternativas. La okupacin nos permita sentir que tenamos una especie de familia elegida porque convivamos intensamente con otros. Decamos: sororidad, o amistades fuertes capaces de conformar redes de cuidados. La pareja no es imprescindible, existen vnculos afectivos que pueden sustituirla. O al menos, concluamos, hacernos ms fuertes frente a dependencias amorosas que pueden llegar a ser dainas.

De todas formas, el modelo convivencial elegir con quin vives, vivir con amigos por cmo se organiza el mercado de la vivienda es difcilmente generalizable. Tampoco es sencillo. De aquel tiempo quedan amigos, pero un tanto por ciento muy pequeo. Y la familia, que en algn momento nos pudo pesar, sigue sostenindonos. Algn que otro colega redescubri a su familia cuando tuvo que irse a vivir con los padres durante la crisis. Pese a todos los cambios, la institucin familiar resiste. Muta de innumerables maneras, se adapta, pero ah sigue. Todava funciona a su manera porque no parece que hayamos encontrado una manera de sustituirla.

Aun as, sabemos que la familia nuclear o patriarcal pap, mam, nios, e incluso sus variantes homosexuales, puede ser un pozo de profundas insatisfacciones. Sobre todo cuando se cierra sobre s misma, y sirve para reforzar la autoridad paterna, la dependencia femenina y de los hijos. Sin embargo, tambin constituye un refugio para el viento helado de la individuacin capitalista.

El amor en los tiempos de Tinder


As, aunque la familia nuclear est en crisis no es porque est dando lugar masivamente a nuevas comunidades alternativas basadas en otro tipo de vnculos, sino a algo ms parecido a un individualismo exacerbado. Cambiar la dependencia de la pareja por la independencia del mercado no parece una alternativa emancipadora. Cada vez hay ms divorcios y menos relaciones a largo plazo, pero ms singles como estilo de vida, y la pareja se vive culturalmente como un estorbo a la libertad personal ms que como un apoyo en las propias dificultades. Algunas feministas como Arlie Russell Hochschild hablan no solo de mercantilizacin de los cuidados, sino de mercantilizacin de la propia vida ntima, de la vida familiar y de las emociones.

El compromiso de por vida tambin est siendo sustituido por los valores de mercado: novedad, reemplazo continuo, miedo al aburrimiento y a la repeticin. Como dice Eva Illouz, las antiguas exigencias de fidelidad o compromiso entran en contradiccin con el culto a la intensidad de la experiencia siempre nueva. No es extrao as que para algunas personas el mito del amor romntico pueda constituir incluso una suerte de refugio en busca de autenticidad o estabilidad. Quizs por eso este mito siga teniendo tanto protagonismo en los productos de la industria cultural. Que los cambios culturales impulsados por las feministas sean tambin funcionales a nuevos nichos de mercado es una de las contradicciones con las que tenemos que convivir.

En el capitalismo contemporneo, las libertades conquistadas producen valor. Las feministas caminamos por el filo de estas contradicciones sin un plano tratando de construir vnculos duraderos y compromisos en libertad que nos hagan felices. Del feminismo aprendimos a cuestionarnos lo heredado y a analizar crticamente el presente, nunca esperamos un mapa detallado o un manual de instrucciones sobre cmo amar.

En manos de cada una est la posibilidad de conseguirlo, y en la de todas, luchar porque eso sea ms fcil en una sociedad ms justa e igualitaria.




Fuente: http://ctxt.es/es/20170823/Culturas/14085/CTXT-feminismo-amor-romantico-familia-nuria-alabao.htm




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