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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-09-2017

Memoria de Gerardo Deniz: Anticuerpos para aprender a leer

Miguel Casado
Rebelin


El sarcasmo de Gerardo Deniz es el arte de abrir los ojos en medio del derrumbe, escribi Octavio Paz, con esa peculiar capacidad suya de valorar incluso aquello que le pone en duda, y por la que un da lo recuperaremos. Me llevaron estas frases a nuestra primera estancia en Mxico en 1998: habamos conocido a Deniz unos aos antes, durante su nico viaje a Espaa, y en el reencuentro nos propuso a Olvido Garca Valds y a m dar un paseo por el centro antiguo de la capital mexicana; el itinerario anti-turstico sigui, con asombroso detalle y apenas indicndolas con un gesto, las huellas del terrible terremoto de 1985, perceptibles an por todas partes para su mirada. Aquella inquietante antologa de grietas y ausencias expresa bien el tipo de fuerza negativa que mueve toda su obra. As, las metforas degradadoras, como ese cielo rosa igual que la panza de un cerdito, o la investigacin de los espacios vacos que ocupan el corazn de bloques y manzanas urbanos, y cuya topografa ni siquiera las fotos areas consiguen registrar. Quiz es el mismo gesto de su lectura en Valladolid, cuando tuve que poner voz a sus poemas despus de haberlo presentado, mientras l con memorables y precisas palabras dibujaba el marco para cada texto. As, algunos ttulos, como el de su poesa completa, Erdera, la palabra vasca que denomina a todas las lenguas que no sean el euskera, o los de sus libros de artculos, Red de agujeritos o Anticuerpos; pero tambin aqu un sesgo, una forma de nombrar no simplemente negativa. Red de agujeritos evoca, con el diminutivo que resta solemnidad, una descripcin del Annimo de Tlatelolco, crnica de los ltimos das del imperio azteca: Golpebamos, en tanto, los muros de adobe, y era nuestra herencia una red de agujeros identidad, pues, en la privacin y la derrota, legado de un vaco vivido. Anticuerpos: negacin que salva, que al menos se esfuerza por curar.

Gerardo Deniz fue la firma potica de Juan Almela, que naci en Madrid en 1934 y, tras pasar por Suiza, lleg al exilio mexicano en 1942; en la Ciudad de Mxico muri en diciembre de 2014. Su padre, un histrico del socialismo, le encarg corregir sus primeras pruebas de imprenta cuando tena 14 aos, y quiz desde entonces leer fue su biografa. Qumico de extraordinaria formacin autodidacta y traductor de exigentes estudios (Dumzil, Benveniste, Jakobson, Lvi-Strauss), su erudicin tenda sobre todo a esos modelos de saber: qumica o lingstica, un saber concreto, experimental, que pudiera excluir teorizaciones e ideologa, que no consintiera en instrumentalizarse, fin en s mismo. Que no separase el saber de la neutralidad de lo que existe: Como yo: // Me gusta de mi gata / que acepte lo inexplicable / sin renunciar al espritu positivo aunque esto remitiera a su ciencia y no a su nimo. Y el hilo que parte de lo biogrfico, que ofrece en sus artculos la fascinacin de inslitos recorridos (la lengua de los osetas o la prehistoria de la frmula hexagonal del benceno), no ajenos a aquella lgica de las grietas, es quiz tambin el que ensarta las piezas de su inconfundible poesa.

Ya en su primer libro, Adrede (1970), se ve cmo las referencias histricas, literarias o cientficas cristalizan en imgenes que persiguen la precisin de las sensaciones o los momentos evocados, y luego estas referencias van creciendo hasta que, por su amplitud y abigarrado origen, distorsionan fuertemente el texto: enfriamiento, distancia con lo sensorial en vez de ajuste de la lente, autonoma de los ingredientes, palabras que acaban significando su propia extraeza, divorcio entre hablas de modo que, a la manera barroca y a la manera moderna, el poema sigue varios cursos emocionales independientes, parece escindirse y dividirse de s. Podra equipararse el fenmeno al que se da en el pensamiento de Deniz, cuando su hiperracionalismo sin objeto se abre a las preguntas del absurdo.

cido humor, stira sin paliativos. Denuncia, demolicin, implacables. De la fantasa y la moralizacin, de los tpicos y los prestigios infundados, de lo polticamente correcto, de ideales y sentimientos. Nada puede tomarse en serio, porque nada es serio: el poema es, como debe, un absoluto choteo y desmadre. Pero algo sostiene la ntida conviccin del tono, alguna clase de verdad debe subyacer a la fosa escptica en que todo cae. No me atrevo a decir qu. Quiz lo muestra otra evidencia que surge al leer sus poemas: lo que ms conduce y unifica la stira es el empeo contra los mecanismos de pensamiento codificados en la cultura y en la lengua, contra todas las formas de un lenguaje potico que concentra de modo ejemplar tales mecanismos. Esta conciencia negativa forma el ncleo de la escritura de Deniz, como si recogiera en ella aquel diagnstico cernudiano sobre el dialecto potico (pese a que Cernuda no est en su canon) y no se anduviera con contemplaciones para la curacin, para generar los anticuerpos. Poesa contra la poesa y, en esa apuesta autodestructiva, una de las voces ms fuertes de la poesa reciente en espaol. Despus de un espeso silencio, muchos ya lo han reconocido. Una propuesta de lectura que, como las de los grandes poetas, reta a aprender a leer.

Porque ni lo destructivo ni el vario saber convocado actan, al cabo, para excluir al lector del texto; Eduardo Miln ha visto el matiz tonal una diccin potica de lenguaje oscuro emitido en tono conversacional que trae la palabra de Deniz al espacio de lo cotidiano. Instantes de la vida de la ciudad, lugares y ruidos, el trajn de un ir y venir que se parece a la existencia, se integran en un hilo digresivo, afn en cierta medida al monlogo interior, como si de la contigidad joyceana entre lo vulgar y lo mtico viniera tambin este rumbo errante del discurso. Rfagas de la vida cotidiana que atraviesan la densidad del conocimiento y salen de ah trasladadas a otro lugar, movidas. Nada se puede fijar. En un viaje posterior a Mxico, me recuerdo, cerca ya de la despedida, queriendo hacerle una foto a Deniz; al pulsar, la mirada se qued en negro; aunque se haban acabado las pilas de la cmara, ese negro inquietante qued como la frmula de lo que no se puede fijar. Escribe l: esos puntos de luz que si te mueves se extinguen (aunque nazcan otros al lado). Y quiz eso es lo perdurable en su escritura, esos puntos.

 

Lecturas.

Gerardo Deniz, Erdera. Mxico, Fondo de Cultura Econmica, 2005.

Anticuerpos. Mxico, Ediciones sin nombre, 1998.

Red de agujeritos. Mxico, Ficticia, 2012.

Eduardo Miln, No hay, de veras, veredas. Ensayos aproximados. Madrid, Libros de la Resistencia, 2012.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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