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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-11-2005

La gente y sus represores

Osvaldo Bayer
Pgina 12


La gente no se rinde. S, s, aquello del espontanesmo de las masas. Pese a que en las elecciones le hacen elegir entre dos candidatos sonrientes, la gente se pone a construir por iniciativa propia. Me gusta caminar por el barrio. De pronto me llaman unos alumnos del Normal 10 porque quieren "discutir temas". Abro la boca de sorpresa. O me invitan a la Casa del Pueblo de all, de la calle Galvn y Congreso. Han venido mapuches, me dicen. Dos mujeres y dos hombres. Nos ensean sus instrumentos musicales, todos hechos con productos de la naturaleza, y tejidos, trabajados por las manos de las mujeres. Pero adems presentan un libro: Voces indgenas de la Patagonia. La autora es una periodista danesa que ha estado con ellos recorriendo esas soledades. Pero no slo trae sus impresiones sino tambin los documentos que va produciendo el Consejo Asesor Indgena. Con esa paciencia y calma que los distinguen, escriben verdades. Por ejemplo, leo: "Con la llegada del hombre blanco a nuestras tierras comienza el proceso ms violento de la desarticulacin de la armona del hombre con la naturaleza. Junto a las pestes, a las enfermedades, llegaron valores y principios desconocidos para nuestros pueblos: la avaricia, el individualismo, la acumulacin de poder y riqueza a costa del sufrimiento de muchos. De la mano de la espada y la cruz, nos impusieron dioses e idiomas desconocidos que nada tenan ni tienen que ver con la cosmovisin de los pueblos originarios". Y agrega: "De la mano del Remington, la cruz, el alcohol, se masacr a millares de mapuches, se arras e incendi tolderas, se apropiaron de nuestras mujeres y nios para trofeos de las familias ricas, se puso precio a las tetas de nuestras hermanas y a las orejas de nuestros hermanos. Se conden a nuestro pueblo a refugiarse entre los pedreros cordilleranos, mientras nuestro territorio quedaba en manos del conquistador". Y luego se expresa la esencia de lo que hubiera sido un encuentro, que no fue: "
Como parte de la naturaleza, sabemos que en la diversidad est la fuerza, en la unin y el respeto de lo diferente est el futuro, pero no sobre la base del olvido y la mentira".

El gobierno espaol seal a los quinientos aos de la conquista que a los hispanos los haba llevado a Amrica el ansia de distancias. Eduardo Galeano cont palabra por palabra de los documentos de Coln, donde emplea 159 veces la palabra oro y 35, la palabra Dios. Oro, oro, oro. El ansia del oro y no de las distancias. El estanciero Martnez de Hoz recibi del conquistador Roca 2.500.000 hectreas cuadradas de las mejores tierras. Las armas de la Patria. Su bisnieto fue ministro de Economa del general Videla. Viva la Patria, carajo.
El padre Fagnano, al terminar la campaa de Roca, escribir: "Ahora los indios tendrn trabajo y religin". Es decir: salvaron sus almas. Roca los llevar de esclavos a Martn Garca y a los caaverales tucumanos. A las "chinas" las entregar a las familias de militares y a gente de bien como sirvientas. Los indiecitos de la chusma, adjetivo de Roca, fueron repartidos como mandaderos. As tuvieron trabajo y religin. La cruz y la espada.

Pero ya estamos en otra Patagonia. Esquel no se rindi. Un ejemplo histrico. Le dijeron no al oro. Esta vez la conquista del oro vena con cianuro. No con la cruz y la espada. Pero el pueblo dijo que no. Asambleas populares, verdadera democracia de raz. Y bien, un periodista de all acaba de editar un libro sobre esa epopeya popular: Esquel y su No a la mina, de Juan A. Souza. En la tapa est el lema: "El agua vale ms que el oro". Un manual que servir ahora para limpiar de cianuro a Ingeniero Jaccobacci y a Andalgal. Esta vez, la Patagonia Rebelde triunf.
Pero lo que entristece mucho es la brutalidad disimulada que debemos combatir con toda nuestra fuerza. Lo vemos a cada paso y es una herencia de muchas dcadas. Fuerzas policiales que actan como asaltantes, hasta de ancianos, tratos indignantes al civil que siempre es considerado sospechoso. Voy a relatar un caso, el cual me consta y que ya es tratado por nuestros organismos de derechos humanos. He aqu el acta de un grupo de jvenes vctimas de la triste experiencia: "El viernes 4 de noviembre, nos encontrbamos, junto a un grupo de amigos, en la estacin de trenes de Mar del Plata, aguardando la salida del tren que parta a las 23.30. Tenamos los pasajes ya adquiridos y la estacin era uno de los lugares en los que se poda permanecer. La mayora de los comercios, lugares de alojamiento, etc., se encontraban cerrados. La guardia policial, que ya estaba apostada en la estacin desde temprano, empez a obligar a los comercios a cerrar a las 18.30. Mientras esperbamos, lleg aron a la estacin dos mviles celulares de la Polica de la Provincia. Se nos acercaron y nos ordenaron ponernos contra la pared. Revisaron nuestras mochilas y todo lo que llevbamos encima. Sin encontrar nada, nos obligaron a subir a un vehculo para presos. Uno de nosotros pregunt el porqu de nuestra detencin y la respuesta fue: 'Por averiguacin de antecedentes'. Al subir a esa crcel rodante comenz el maltrato generalizado. Nos obligaron a agachar la cabeza, a poner las manos hacia atrs, a mantener silencio. A la mnima resistencia de un detenido, los policas lo golpearon. El vehculo arranc entre amenazas verbales y maltratos. Nos obligaron a permanecer en silencio mediante gritos y uno de ellos dijo: 'De ahora en ms van a dormir todo el viaje', y arroj un artefacto explosivo hacia nuestra rea. Luego cerr la puerta que separaba a los detenidos de la polica. La bomba explot y cuando el sonido ensordecedor ces, se escucharon las carcajadas de los policas.

Despus comenz una requisa en la que nos despojaron de todos los objetos de valor: dinero, documentos, telfonos celulares, vestimenta. Esos objetos jams lo volvimos a ver. Bajamos con la cabeza mirando al piso y con las manos a la espalda, y comenz la segunda fase del proceso, que consisti en una nueva requisa y amenazas. Antes de encerrarnos en celdas nos hicieron cumplir con un circuito de controles: averiguacin de identidad, datos familiares, sala interrogatoria, medir, pesar, fotografiarnos, averiguar por nuestras tareas cotidianas, nuestros sobrenombres, huellas digitales, control mdico, requisa de nuestras pertenencias. De pronto se escuch una voz que dijo a posibles testigos: 'Los detenidos van al sector de presos comunes; si algo les sucede, como golpes, violacin o si los matan, es pura responsabilidad de los presos comunes'. Y ah, sin darnos ninguna explicacin, nos encerraron en las celdas. Gracias a la intervencin de los abogados de derechos humanos, pe
riodistas independientes y el fiscal, logramos una pronta recuperacin de la libertad. A las 6 de la maana nos trasladaron a la terminal de mnibus y de all nos expulsaron. Ninguno de nosotros haba estado en los disturbios, ni cometido roturas o agresiones. Ni siquiera habamos marchado. Algunas personas fueron detenidas mientras miraban el mar y en la ausencia de testigos fueron golpeadas y se les plantaron 'pruebas' (piedras) en sus mochilas".

Procedimientos policiales en vez de perseguir a los verdaderos provocadores. Adems, es la actitud policial para demostrar su poder. Lo dijimos en 1983: al entrar la democracia haba que cambiar todos los profesores de las academias policiales y militares. No se hizo. Seguimos con una polica y un ejrcito educados por los docentes de la dictadura.

El mismo defecto ha demostrado la Iglesia en su ltimo comunicado, cuando critica a quienes no han censurado a la guerrilla. Los seores obispos quieren poner en el mismo plano a hroes del pueblo como Rodolfo Walsh, Haroldo Conti, el Paco Urondo, con asesinos desde el poder como el general Menndez, el comisario Patti, el general Bussi, el general Camps: torturadores, secuestradores de nios, asesinos masivos, bestiales autores de la desaparicin de personas, la muerte argentina. Es lo mismo que el procedimiento policial: hacer recaer la culpa en los que lucharon por una sociedad mejor. Pegan el grito en eso para desviar la atencin de los verdaderos criminales. Como el tero.

Enlace a noticia original:
http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-59405-2005-11-19.html


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