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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-09-2017

Entre el pasado internacionalista y los efectos de la globalizacin
A 30 aos, la misma solidaridad con nuevos desafos

Sergio Ferrari
Rebelin


Cuando se cre en Lucerna, Suiza, el Grupo de Trabajo Suiza-Colombia en 1987, Colombia viva una coyuntura particularmente compleja condicionada por la guerra que padeci por ms de medio siglo. Hoy, la novedosa aunque frgil etapa de discusin-construccin de la paz desplaza la brjula de la solidaridad en otra direccin.

De la militancia activa de los 80 a la nueva dinmica asociativa europea se percibe una diferencia significativaTal como lo constata dicha organizacin, que como toda la solidaridad internacional confronta hoy nuevas encrucijadas producto no solo de los cambios en Latinoamrica y en el denominado sur, sino tambin de las muy diferentes prcticas asociativas europeas.

Nada es igual  

La efervescencia participativa que predominaba en los 80 en Suiza y Europa ha dado lugar hoy a un funcionamiento ms estable, menos *militantista*, afirma Stephan Suhner, actual coordinador del Grupo de Trabajo Suiza-Colombia. Suhner, Licenciado en Historia, 45 ao, es miembro de la asociacin desde hace 20. Recuerda que entonces ciertos procesos de liberacin en pases de lo que se denominaba el Tercer Mundo despertaban mucho inters en Europa. Eso facilit la tarea del grupo, que se concentr en la informacin, en los derechos humanos y en el apoyo a organizaciones colombianas de la sociedad civil en la construccin de la paz, pero que siempre mantuvo una total independencia de todos los actores polticos y militares.

Hoy, prosigue, abunda la informacin; hay mucha ms gente que viaja all como turistas -y tiene un contacto directo con ese pas. Al mismo tiempo, el inters de algunos sectores, en particular de los jvenes, se desplaza a otras temticas, como la ecologa, el clima o la cultura.

Eso explica, en parte, que el trabajo por los derechos humanos y la paz en la Colombia actual, no tenga la misma atraccin que motiv hace tres dcadas la militancia activa, en la calle, en los mercados, con actividades regulares de sensibilizacin, stands, fiestas para recaudar fondos etc., subraya Suhner.

Por otra parte, las ONG ms grandes que tienen proyectos en el sur viven sus propias restricciones presupuestarias y hay menos personal para igual o ms trabajo. En muchas ocasiones, se impone el nuevo *marco lgico* que predomina en el mundo de la cooperacin, con informes, planillas, presupuestos y balances tcnicos, sobre la reflexin de contenidos, valores y procesos. No podemos pensar que los tiempos, mtodos y prioridades de las organizaciones de base de mujeres afrodescendientes del Caribe colombiano, por ejemplo, puedan encajar automticamente con las exigencias y expectativas definidas desde Europa, subraya.

Recrear la utopa solidaria  

Es fundamental volver a conceptualizar nuestra tarea y adaptarla tanto a la nueva realidad colombiana como a la actual dinmica asociativa suiza, enfatiza Stephan Suhner al proyectarse hacia el futuro.

En particular, porque, hay muchos indicios que llegan desde Colombia que podran dar a entender que en la actualidad se trata ms de la dejacin de armas y desmilitarizacin de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias) y del ELN (Ejrcito de Liberacin Nacional) que de resolver los grandes problemas estructurales de fondo que provocaron la guerra. Y aunque es objetivo que Colombia est mejor, si se analiza el descenso del nmero de secuestros, muertos y heridos a causa del conflicto, hay temas esenciales todava pendientes.

Entre ellos, contina, los ataques sistemticos a lderes sociales y defensores de derechos humanos; los paramilitares; la mala distribucin de la tierra; los cultivos ilcitos y los programas de erradicacin forzada; las consecuencias nefastas de la presencia de numerosas multinacionales como la Glencore, tanto para las comunidades como para el medio ambiente de las zonas donde ellas operan.

El Grupo de Trabajo junto con una decena de ONG latinoamericanas y europeas acaban de publicar el Informe Sombra de la Red de Observadores de Glencore, sobre la presencia de dicha empresa en Colombia, Argentina, Bolivia, Colombia y Per.

El mismo establece los impactos de siete operaciones mineras de la multinacional anglo-suiza en dichos pases. Con sede operativa y domicilio fiscal en el cantn helvtico de Zug, es la cuarta empresa minera ms grande del mundo y la primera comercializadora de materias primas a nivel global.

Es interesante comprobar que toda la temtica de las empresas suizas en Colombia concita una particular atencin de sectores interesados de la sociedad civil helvtica, puntualiza Suhner indicando un eje actual a profundizar en el futuro.

Una mirada externa  

Mis primeros contactos con el Grupo de Trabajo se remontan a su fundacin en 1987. Desde entonces, la colaboracin en el sector de Derechos Humanos fue muy positiva. El desafo comn de varias de nuestras organizaciones fue el de asegurar la coherencia de la poltica oficial suiza de DDHH. La mayor parte de los fundadores del Grupo regresaban a Suiza luego de haber vivido en barrios populares o zonas rurales conflictivas en Colombia. Y aportaron experiencias y conocimientos esenciales, subraya Marta Fotsch, quien durante casi 30 aos fue la responsable del trabajo de Amnista Internacional Suiza para Colombia. El gran mrito fue que desde el inicio aportaron ideas creativas y una visin crtica, y en particular una gran energa de trabajo, recuerda. Sin menospreciar el aporte del Grupo de Trabajo a todo el movimiento de solidaridad. Muchas de sus concepciones fueron integrados por organizaciones y comits que trabajaban sobre Colombia y con otras realidades latinoamericanas, enfatiza. Es un gran mrito que en 30 aos y con pocos recursos haya podido lograr impactos tan contundentes y haya tenido la capacidad de adaptarse a las nuevas dinmicas mundiales, subraya.

Tiene perspectivas de futuro el Grupo de Trabajo? La respuesta de Marta Fotsch no admite dudas. Ms que nunca. El acuerdo de paz entre el Gobierno y las FARC fue firmado, hay negociaciones con el ELN Lamentablemente por ahora no se llega a visibilizar suficientemente si se van a aplicar integralmente. Se necesita un seguimiento fuerte en el terreno. Lo que es muy importante ya que Colombia en tanto *pas post-conflicto* corre el riesgo que muchas ONG y parte de la cooperacin de Estados pueda retirarse.

Sigue siendo esencial y prioritario -agrega- el acompaamiento a las organizaciones de bases y sus dirigentes, quienes por medios pacficos reivindican sus derechos a la tierra, la defensa de los recursos naturales y del medioambiente. Y el apoyo a los defensores de derechos humanos. Solo en el primer semestre del 2017, segn Somos Defensores/Minga, se registraron 335 agresiones contra defensores de DDHH, entre los cuales 51 fueron asesinados, concluye. Visin con la que coincide Stephan Suhner. Quien subraya que el Grupo de Trabajo se confronta a una disyuntiva vital: la redefinicin de si misma o el riesgo de ser vctima de una inercia peligrosa para quien fuera en su momento referencia del movimiento de solidaridad suizo y europeo.

Aunque es muy importante seguir existiendo, la celebracin de los 30 aos con una decena de actividades pblicas en Lucerna y Berna, nos confronta con el futuro. Recrearnos conceptualmente es esencial para asegurar que nuestra prctica tenga el mismo sentido que cuando nacimos en los 80, concluye.

*En colaboracin con swissinfo.ch

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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