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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-09-2017

Catalua y la quiebra de la Constitucin del 78

Isidoro Moreno
portaldeandalucia.net


Hoy he escuchado a Rajoy, en una conferencia de prensa sin posibilidad de preguntas -como est acostumbrado a hacer- afirmar con total rotundidad y conviccin que slo lo que es legal es democrtico. La cuestin me parece muy importante, no por el personaje que la ha planteado sino porque mucha gente tiende a pensar eso mismo. Y hacer equivalente uno y otro concepto es muy peligroso, adems de falso.

Ha habido y existen leyes claramente antidemocrticas (incluso las dictaduras y las tiranas montan su legalidad) y prcticas democrticas que no estn respaldadas por ninguna ley o que, para hacerlas posible, es preciso desbordar el marco legal. La legalidad no puede ser un fetiche al que se sacrifiquen la legitimidad y los derechos irrenunciables, tanto individuales como de los pueblos. Y esto es tambin vlido referido a las constituciones, que no son otra cosa que el resultado jurdico de la correlacin de fuerzas en cada momento histrico.

Es esto lo que explica que la Constitucin Espaola (CE) del 78, la "ley de leyes" como la llaman algunos cursis, posea aspectos que son, sin duda, una herencia del franquismo: la sacralizacin de la "unidad" e "indivisibilidad" de Espaa, la monarqua, la bandera, el papel del ejrcito, el especial tratamiento a la iglesia catlica, el no reconocimiento de la plurinacionalidad del Estado... Como tiene otros aspectos que fueron una concesin de los franquistas reconvertidos a la oposicin poltica "respetable" (PSOE, PCE y nacionalistas vascos y catalanes de centro-derecha) a cambio de rehusar a la lucha por la "Ruptura" y a la aceptacin de la "Reforma" (del rgimen franquista): la legalizacin de los partidos y sindicatos, el parlamentarismo, la inclusin del trmino "nacionalidades" (aunque sin explicitar su significacin), la afirmacin de una serie de derechos (aunque sin establecer cmo se garantizaran estos).

Fue una transaccin vigilada de cerca por las entonces denominadas "fuerzas fcticas" que sirvi para que el Sistema (econmico-social) se mantuviera y expandiera con el amparo de un Rgimen (poltico) de democracia de baja intensidad, basado en el bipartidismo de la alternancia, que fren las reivindicaciones populares y las aspiraciones nacionales y tena las caractersticas mnimas para ser homologado por Europa (a cambio, tambin, de poner nuestro territorio a disposicin de la OTAN y nuestros mercados a disposicin de las grandes corporaciones trasnacionales). Como toda transaccin, la Constitucin hoy todava vigente fue producto de un contexto histrico determinado y por ello la pretensin de eternizarla, si acaso con solo algunas pequeas reformas, es vana.

Ahora, que desde Catalunya se ha roto aquella transaccin (que esto es a lo que llaman los profesionales de la poltica y el 99% de la prensa "el desafo cataln") y su parlamento, de forma mayoritaria, ante la imposibilidad de un referndum de autodeterminacin negociado con el eEstado espaol, ha ido ms all de lo que la Constitucin contempla, se hace evidente que ha quebrado aquel ideal de "transitar desde una legalidad a otra legalidad distinta a travs de la ley" (que es como, segn los idealizadores de la "Transicin" se habra hecho hace ahora cuarenta aos, ocultando el enorme dficit democrtico de la nueva legalidad, es decir de la Constitucin).

Ha sido el propio PP, con el apoyo entusiasta del PSOE y de otros aclitos secundarios, quien ha hecho imposible la transicin desde un Estado uninacional y autoritario a un estado plurinacional y ms democrtico. Por ello, el modelo poltico ha quebrado. Parece mentira que, ante el cierre total de esta posibilidad, ahora tantos se escandalicen porque en Catalunya se hayan "atrevido" a desbordar la legalidad vigente y a establecer una legalidad propia, a la que se le podrn poner muchas objeciones pero que emerge de la mayora de su Parlament!

Ms all de los mltiples interrogantes que podamos plantearnos, este es el quid de la cuestin. Y debera ser el eje respecto al cual posicionarnos quienes no somos catalanes (el decidir sobre su futuro les corresponde a ellos, como pueblo-nacin) ni somos nacionalistas espaoles, defensores de la "Espaa una, grande y libre" (libre para que decidan libremente sobre ella, segn convenga a sus intereses, las grandes empresas, los banqueros y sus cmplices polticos).

Isidoro Moreno Navarro es Catedrtico Emrito de Antropologa Social. Miembro de Asamblea de Andaluca

Fuente: http://portaldeandalucia.net/opinion/columnas/cataluna-la-quiebra-la-constitucion-del-78/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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