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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-09-2017

El otro huracn, el que no puede llegar nunca

Rafael Cruz Ramos
Turquinauta


Como las personas, los Estados se conocen en situaciones extremas. Cuba se apresta a vivir circunstancias que en otros pases ha costado vidas e inmensos destrozos. Es de esperar tambin sufra la Isla daos porque el huracn que se aproxima es sencillamente brutal. Sin embargo, tambin es de esperar, por las experiencias anteriores de huracanes y tormentas espantosas que han azotado la mayor de las Antillas, un muy reducido nmero de vctimas y los daos, tan solo esos que la suerte y el azar pueden disponer. En Cuba la ocupacin serena y eficaz del Estado, su firmeza y sobre todo, ser un gobierno agrupado en torno a un partido no electoral, con el prestigio necesario para liderar la defensa y la proteccin civil, un gobierno y un partido cuyos nicos compromisos son con el pueblo asegura la vida como derecho mximo.

Eso que para una u otra persona en cualquier calle y en cualquier barrio es algo comn, tanto que pareciera natural el derecho de la gente a ser evacuada, protegida, atendida, cuidada, sin embargo no lo es, no en este mundo de la globalizacin neoliberal en el que reina la ley del mercado, y las pujas por el poder convierte el ejercicio del servicio pblico en una tmbola poltica para obtener votos y en un mercado abierto en el que la vida de las personas se llevan a licitacin. Las mismas personas en cualquier calle, en cualquier barrio confan que esos privilegios que hoy tienen y que son derechos elementales nunca cambien, pero hay ahora mismo algunas personas haciendo todo lo que pueden para impedir la continuidad de este Estado, donde la vida de la gente es realmente lo importante.

Por qu quieren eso? Es una buena pregunta que tiene tantas respuestas como personas trabajando para derribar el gobierno revolucionario. Los hay sujetos funestos que se sienten atados en una sociedad de valores humanistas. Los hay bitonguitos con ttulos universitarios y promesas de pinges presupuestos para su futura vida de hombres ilustres en la democracia burguesa, pluripartidista. Los hay otros con el ego ms grande que la conciencia cvica, otros, otros, en fin, la naturaleza humana es muy complicada.

Por estos das de alertas es cotidiano ver en la TV a los cuadros del Partido Comunista de Cuba, vestidos de verdeolivo junto a los representantes del gobierno y a los ministros actuando desde el lugar de los sucesos en funcin de reducir al mnimo los daos que amenza esa chapeadora atmosfrica y gigante con nombre de abuela, que deja, a su paso, tierra arrasada. Supongamos en un doloroso ejercicio de imaginacin que en la nacin caribea impera una sociedad democrtica de republicanismo robusto pluripartidista, a la estilo de las repblicas de los aos 40 del pasado siglo, donde se juega el juego del poder al capital. S, es cierto, algunos de los emprendedores polticos miran a los pases nrdicos como paradigmas perfectos y esperables de sociedad para Cuba.

Ellos saben, pero no lo dicen que este caimn rebelde nunca ha visto la nieve, y se asienta en las trridas aguas de un mar tan caliente que los ciclones se alimentan como bestias mticas de un solo ojo, capaces de volver a una prspera isla turstica a la edad de piedra. Saben pero no lo dicen que la idiosincrasia, la historia, la cultura de este pueblo, nada tiene que ver con la sueca, por ejemplo. -a no ser que ellos mismos, los animosos aspirantes a polticos de corbata y dinero saben ya hacerse el sueco- prometiendo una Cuba imposible.

Imagino al gobierno de turno, electo con el 30 % de los electores que fueron a votar (el 25% de todos los que podan hacerlo) decretando el estado de emergencia. No es difcil el ejercicio de imaginacin, basta mirar al Norte. Imagino la presin del ejecutivo para conseguir un buen papel ante la dramtica situacin y evitar que los partidos de oposicin se aprovechen de sus fallos para hacerles campaa negativa. Imagino a los representantes de la defensa civil de ese gobierno buscando dinero para contratar los transportes de la evacuacin porque la gente es importante pero la propiedad privada lo es ms y los medios tienen dueos. El presupuesto del gobierno apenas alcanza, hay que apretar la economa a costa luego de quitarle billetes a los servicios destinados a los ms pobres, la educacin popular y la salud pblica. Bueno, les van a salvar su miserable vida, no esperemos que se la hagan digna tambin.

Imagino los spermarker de las cadenas reinsertadas en Cuba pujando por vender los productos bsicos a preciso de ganancias, para prosperidad de los negocios y de los hombres de bien en una nacin con su gran burguesa estrenando sus limusinas. Imagino que no habr nada en que evacuar a los pescadores que viven en la costa remota, aunque la verdad que importan. Las fuerzas armadas, profesionales, porque cobran salarios no por el ejercicio excelente de su deber, movilizadas para evitar saqueos y disturbios de revoltosos. La prensa libre tiene tambin mucho que hacer, la de la oposicin criticando todo lo que el gobierno hace, con narraciones lacrimgenas de gentes abandonadas a la buena de Dios, y abundante crnica roja. La del gobierno, justificando que no se pueda hacer ms y acusando a los de los otros partidos de hacer propaganda poltica con la miseria de la pobre gente.
http://turquinauta.blogspot.com/2017/09/el-otro-huracan-el-que-no-puede-llegar.html
Declararn catstrofe nacional para usar el dinero de las arcas sin que nadie les audite, pedirn ayuda al exterior y los gringos mandaran algunas limosnas, medicinas prohibidas en su territorio y asesoramiento militar. Las instituciones econmicas al servicio del poder del dinero, el Banco Mundial y el FMI, se apresuraran a disponer de prstamos para reconstruir las ciudades arruinadas siempre y cuando les paguen las deudas y los intereses generosos que exigen, junto a los recortes de presupuesto a la educacin y la salud. El gobierno animoso privatizar todo lo que pueda. Finalmente los partidos polticos se pondrn de acuerdo, que tan solo es cuestin de negocios y maana le tocar a los otros su huracn. Las donaciones terminaran en los mercados cuyos dueos son empresas fantasmas con el dinero en parasos fiscales a nombre de seores que casualmente se llaman igual que los senadores y representantes de esta civilizada y escandinava repblica bananera llamada Estado socialista democrtico de la Repblica de Cuba en la que la vida, que una vez fue derecho ahora es mercanca.

Fuente: http://turquinauta.blogspot.com/2017/09/el-otro-huracan-el-que-no-puede-llegar.html


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