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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-09-2017

Entrevista a Joaqun Miras Albarrn sobre Praxis poltica y Estado republicano. Crtica del republicanismo liberal
El saber del pasado no sirve para explicar ni guiar la praxis social nueva

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Entre otras muchas cosas, algunas de ellas recordadas y comentadas en anteriores conversaciones aqu publicadas, Joaqun Miras Albarrn es miembro fundador de Espai Marx y autor de Repensar la poltica y Praxis poltica y Estado republicano. 

 

Nos habamos quedado en Cohen y Harnecker. Estbamos en asuntos relacionados con el marxismo analtico. 

No hay problema en el uso metdico de recursos intelectuales diversos, siempre que se sostenga la ontologa de Marx, esto es, el ser humano como ser social y el ser humano como ser histrico, ser prxico, por tanto impronosticable en su devenir, y no dirigible, consiguientemente, en su nueva praxis por elites cientficas, que a lo sumo, conocen la sociedad tal cual es ahora; eso, pues, yo no creo que sea lo que determina que un pensador sea analtico si entendemos por tal cosa, como se hace en el fondo, la adscripcin a una ontologa implcita a fuer de ser considerada la natural. Estudiar sintaxis, estudiar semntica, no es incompatible con ser marxista. O hacerse con la mayor cantidad de saber positivo sobre la realidad actual. Es utilizar un instrumental ms o menos til.

Vale la pena, destacarlo y remarcarlo. Es importante lo que dices, se evitan malos entendidos. De hecho, como sabes bien, Marx, ms all de sus conocimientos, no entro en ellos, tena aficin por las matemticas y la ciencia natural en general. 

No niega la historicidad ni la socialidad ontolgica humana, elementos fundamentales del pensamiento de Marx y que dirimen formas alternativas de concebir la praxis poltica. Creo que, por ejemplo, Manuel Sacristn practicaba esto. Por ello creo que es una obscenidad meter a Sacristn en el saco intelectual en el que se incluye, por ejemplo, a los del Grupo de Septiembre, socialistas de ctedra. Porque, por ejemplo, Sacristn sostena una nocin que el sentido comn y la experiencia de todo ser vivo sostiene, pero que est muy mal visto ser sostenido por el mundo del neopositivismo y del analiticismo ontolgicos, vale decir por quienes piensan que todo filosofar es generar discurso terico y dar consistencia analtica al discurso terico. Sacristn saba que el ser social es histrico porque la contradiccin -terribile dictu!- social es un hecho ontolgico, que nos impele al cambio, aunque analticamente la contradiccin sea una caracterstica del discurso mal elaborado. Hay precisamente un vdeo de los editados al cumplirse el 30 aniversario de la muerte de Sacristn

Hablas de Integral Sacristn.

 S, de Integral, de los documentales de Xavier Juncosa. En uno de ellos uno de sus admiradores critica esta nocin y juzga con benevolencia y moderacin que la cosa es un pecadillo del buen abuelo Sacristn. Rechazar que la contradiccin exista, es decir, que si, en una comunidad social integrada, la mitad de la sociedad orienta su actividad de reproduccin de la sociedad en una nocin como la igualdad de bienes, y la otra mitad orienta su actividad basndose en la idea de la desigualdad de bienes, y generan sendas praxis que se auto contradicen y enfrentan proponiendo y promoviendo alternativas opuestas para el uso de los mismos elementos y recursos movilizables, pues eso, no es posible y la divinidad no s, pues los catedrticos de universidad, la mano invisible del mercado, o Bruselas- , anula el juego, y nos pone a todos en la casilla de salida, porque ese juego es contradictorio e inconsistente analticamente, y no puede darse , ergo no se da. Bueno pues Sacristn sostena la consistencia histrica de estas inconsistencias analtico proposicionales. Pero no por ello desdeaba el saber analtico, sintctico semntico, sobre el discurso: en su justo lmite.

Por mi parte, no sera beligerante en estas cosas de no ser porque, de antropologas filosficas alternativas se infieren prcticas polticas alternativas. No quisiera ser reiterativo al respecto.

No, no lo eres. En mi opinin, una parte de esas discusiones tienen su origen en confusiones conceptuales. Si usamos contradicciones para referirnos a proposiciones contrapuestas, A y no-A, y contraposiciones o trminos afines para hablar de conflictos, de luchas sociales, de clases antagnicas, de clases populares contrapuestas a las clases dominantes, nos evitamos muchos los que nos despistan de temas ms centrales. Te interrump antes.

S que me atrevo a sealar un elemento ms, a criticar, del neopositivismo, o sea de la negacin de la historicidad humana.

Adelante con l. 

La consciencia social de determinadas personas puede poseer un vasto saber sobre el mundo presente. Pero en el momento en que se producen conatos de creacin de una alternativa de mundo, y en el momento en que comienza la gnesis de otra realidad, en el momento en que comienza la autognesis de un sujeto social organizado cuya prctica acomete eso, que tiene esa intencin, todo lo real que surge invalida el uso para prognosis del conocimiento social emprico elaborado a partir de la realidad anterior. Historicidad. Nos puede desazonar la ignorancia que esto nos acarrea, y nos puede desazonar la simplicidad de inicio de lo que emerge, en relacin con la complejidad material del mundo que entra en crisis, complejidad que puede ser muy bien conocida por nosotros, incluso suntuosamente conocida. Pero el saber del pasado no sirve para explicar ni guiar la praxis social nueva. Docta ignorancia. Es ms, en la medida en que s nos fuera posible pronosticar el decurso de lo que emerge a partir del saber de lo anterior, estara claro que estaramos repitiendo, repitiendo saber y repitiendo mundo; para decirlo secamente. Autores que han vivido la experiencia de la revolucin nos precaven sobre esto.

Por ejemplo.

Marx, que nunca pronostica ni define cmo ser el futuro. Hegel, por ejemplo, en el prlogo a su Fenomenologa, escrita mientras Napolen aniquila el Sacro Imperio Romano Germnico la batalla de Jena-. Gramsci, que recalca que el proyecto revolucionario debe surgir siempre dramticamente, del seno del movimiento organizado en lucha. Y tambin Sacristn, quien nos recordaba que la praxis poltica nueva se genera por ensayo y error, no por prescripcin intelectual, terica, previa, y que la elaboracin previa de estrategia, o sea, fabular vas al socialismo es meterse a zascandil de la historia.

Recuerdo la reflexin, en un artculo sobre el eurocomunismo, un asunto que los jvenes lectores tal vez no conozcan. No creo que tenga mucho inters dar cuenta detallada de l. En cambio, s que tiene inters el escrito de Sacristn: "A propsito del eurocomunismo". Est en el tercer tomo de sus Panfletos y Materiales, Intervenciones polticas. 

Sacristn se hubiera redo lo suyo de esos modelos matemticos de socialismo prt porter: zascandiladas.

Sealas que no hay repblica sin comunidad republicana y que no hay comunidad republicana sin proyecto cultural, elaborado y compartido por la mayora, esto es, sin proyecto hegemnico de vida. Pero pensando en trmino actuales, en nuestras mal llamadas sociedades de consumo, es posible un proyecto poltico exitoso que tome base en un proyecto hegemnico de vida en comn que sea solidario, equitativo, feminista, respetuoso de la naturaleza, etc. Muchos piensan, no digo que lo piense yo, que es ms bien la toma parcial de poder, la toma del gobierno central, la que puede permitir avanzar en esa direccin, aunque por el momento no exista esa hegemona a la que aludes. 

 La pregunta es si es posible salir de este mundo social a partir de la poltica entendida como ocupacin de instituciones. S que compartimos la respuesta.

Comienzo con casos histricos. Consideremos el caso de Argelia, o el de la India. En Argelia, tras la guerra mundial se abre un proceso de lucha de masas y lucha armada. Al final del mismo el poder del estado francs se haba hecho insostenible y se retira; gracias a ello, la sociedad puede decidir qu es lo que desea, y se deja convencer -es un decir-: entrega el nuevo orden a una nueva elite gubernativa para que genere una nueva sociedad desde las instituciones. En la India, ocurre lo mismo; la lucha abarca ms decenios, y entre medio se produce la guerra mundial. La alternativa de sociedad, nuevamente queda confiada a una nueva elite gubernativa. Lo mismo en Vietnam etc. Algo semejante, pero en mucha menor escala de movilizacin acaece en Espaa, entre fines de los aos cincuenta y principios de los ochenta. Tras una potente movilizacin, la cesin del protagonismo a las elites.

Cito estos tres ejemplos para diferenciar esos casos de lo que nos ocurre ahora.

Y qu ocurre ahora en tu opinin? 

Ahora no hay movilizacin social; la que se inicia en el 15 eme del 2011 ha sido desmontada por quienes se convierten de inmediato en sus usufructuarios que proclaman que basta votarles a ellos para cambiar el mundo. El cambio que pueda llegar a haber en una sociedad, poco o mucho, integrado a medio plazo o a corto plazo, depende de la movilizacin, de la lucha social que haya habido, con independencia de que en un momento dado, la sociedad movilizada ceda su protagonismo a elites gubernativas cuyos actuales resultados histricos podemos ver en los casos que he citado. Pero eso no es lo que ocurre ahora aqu. Aqu no hay movilizacin de masas, lucha social organizada, o como queramos decirlo. Y proseguimos en pleno neoliberalismo. Nosotros que s tenemos el registro de los resultados acarreados por la movilizacin anterior, y vimos que esa movilizacin produjo los cambios de Surez, los cambios de Juan Carlos Iy lo que eso tuvo de cambio, lo que eso ha dado, lo que hay ahora, buenoqu se puede esperar ahora qu se puede esperar si es que no se relanza la movilizacin sostenida y no se genera la consciencia de la necesidad de la autonoma del movimiento popular, la necesidad de crear un nuevo sujeto social y una nueva cultura material de vida.

A otro nivel, cabe darle ms vuelo a la reflexin.

Adelante, todo el vuelo que quieras, sin miedo a las alturas. 

La revolucin pasiva, la integracin de las lites dirigentes, la absorcin y disgregacin de la sociedad organizada y en lucha, amenaza de inmediato a todo proceso de lucha de masas que no vele por su autonoma y que no se proponga elaborar en la lucha un proyecto propio, alternativo. Y an mucho ms a los procesos que quedan en manos de elites que desempean su actividad desde las instituciones, que no tienen ya detrs una fuerza que neutralice la del enemigo y que les pida cuentas. Se entra en las negociaciones, en el no hay ms cera que la que arde, y lo que en un momento les hubiera parecido a esas mismas personas algo inaceptable, pasa poco a poco a ser considerado sensato. Esto es el transformismo, una caracterstica de la revolucin pasiva que consiste en el cambio molecular que se va produciendo en la individualidad como consecuencia de su relacin aislada con el poder. Gramsci, que crea este otro trmino, -transformismo- nos pone el ejemplo del nufrago que antes de verse en esa situacin hubiera preferido morir de inanicin antes que comer carne humana. Pero que, puesto en esa situacin nueva, poco a poco va dejando de ser, l tambin, la vieja persona y se transforma en otra.

No est mal la metfora. 

Y por ltimo, recordar el problema de los plazos de tiempo. Si creemos que hay que tratar de crear una sociedad distinta, alternativa a la presente, queda poco tiempo para esto, el proceso no puede ser previsto como un gradualismo evolutivo asinttico. La civilizacin de la que formamos parte, tiene sus das contados, porque el soporte que posibilita su existencia, el petrleo, se agota.

Hemos hablado de ello. Est bien que insistas.

Pero las alternativas solo existen si se organizan, si se genera esfuerzo creador masivo, social, durante tiempo. Y en el supuesto de que un fuerte movimiento de masas existiera actualmente y fuera capaz de poner en las instituciones una nueva elite y esta permaneciera inasimilada durante un tiempo, e introdujera reformas desde arriba eso no va a ninguna parte.

De acuerdo, dejmoslo aqu por el momento. 

Como quieras.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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