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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-09-2017

En riesgo

Luis Bruschtein
Pgina/12


Cualquiera hubiera pensado que seran ms discretos. Que despus del escndalo de cambiar una ley para beneficiar a los familiares de los funcionarios, al menos los suyos se iban a abstener. Es probable que haya sido discreto y hubiera pasado desapercibido, si Horacio Verbitsky no lo hubiera publicado en PginaI12. En noviembre de 2016 se aprob la ley de blanqueo de capitales, que en la lengua ambigua del PRO se denomin de sinceramiento fiscal y en ella se subrayaba que no estaban incluidos en ese beneficio los familiares directos de los funcionarios. Fue una condicin impuesta por Elisa Carri. La causa era obvia: un gobierno de millonarios se fabricaba una ley a su medida; haba que incluir ese punto para darle credibilidad y transparencia y, sobre todo, sacarle el tufo a negociado. Mauricio Macri se molest por ese agregado y, pocos das despus, lo anul por decreto. Los medios oficialistas acallaron las protestas, Elisa Carri mir para otro lado y se olvid del asunto. Al punto que ahora es candidata de los que denunci como corruptos, aquellos que rompieron las condiciones de transparencia que ella misma haba exigido. Todo silenciado hasta que Horacio Verbitsky public las cifras que haban blanqueado familiares directos de Macri y otros funcionarios.

Los tom de sorpresa. El control de la prensa oficialista les daba seguridad en estos temas. Pero se les escap la tortuga. Otra vez rabieta en la Casa Rosada, escandaletes internos, investigacin para encontar la fuga en la AFIP y as rod la primera cabeza: Jorge Enrique Linskens, subdirector de Sistemas y Telecomunicaciones. La ofensiva contra PginaI12 se profundiz y descargaron su furia contra el nico medio que haba detectado esos blanqueos, o al menos, el nico que se atrevi a publicarlos, un medio que rompe la uniformidad de la informacin y se sita fuera del control del oficialismo. Imponer uniformidad en la informacin es atacar un rasgo primario de cualquier democracia. El gobierno ya lo vena haciendo con recortes drsticos a una pauta publicitaria que el diario recibi durante todos los gobiernos anteriores.

Esta vez el ataque fue contra Vctor Santa Mara, como cabeza del Grupo Octubre, el cual integra ahora PginaI12. Pero el ataque no es contra una persona porque es evidente que se produce como reaccin a una publicacin del diario, y a travs de ese ataque busca silenciar a una de las pocas voces crticas de este gobierno. Se trata de completar un cuadro nefasto: este gobierno ya tiene presos polticos como Milagro Sala y sus compaeros, una desaparicin forzada en el marco de la represin a la protesta social, como la de Santiago Maldonado, y ahora se encamina hacia la censura de un diario crtico de sus polticas como es PginaI12. No es casual que use como punta de lanza a otro diario. El inslito editorial de La Nacin del 5 de septiembre forma parte de esa reaccin del gobierno por la publicacin de los blanqueos que realizaron los familiares, amigos cercanos y socios del presidente y de otros funcionarios. El editorial de La Nacin no se public antes, ni mucho despus, sino con pocos das de diferencia con la nota de Verbitsky. La intencin de amedrentar es clara: son los famosos carpetazos del arsenal escabroso de este gobierno, la mayora de las veces con informacin forzada o directamente inventada por los servicios de inteligencia y amplificada por los medios compinches, como La Nacin.

Despus de 30 aos, la derecha franca, sin el disfraz de la UCR o el peronismo, lleg al gobierno por va electoral. El nuevo orden simblico del mercado lleg con ella, la ilusin para los ingenuos de la meritocracia, el cinismo de que cualquier medida de distribucin de la riqueza esconde un acto de corrupcin y argumentos estpidos como no van a robar porque son ricos fueron laboriosamente construidos por las corporaciones mediticas. Y ahora estn all, otorgan concesiones a sus socios, ocultan empresas y cuentas offshore, favorecen con grandes contratos a sus empresas, se compran a s mismos y legislan blanqueos para aprovecharse de ellos. Lo primero que hicieron las corporaciones mediticas fue desguazar por decreto la ley de medios que prohbe a los monopolios de la informacin.

Y a medida que avanz esta apropiacin de la subjetividad de gran parte de la sociedad, el frgil escenario, enclenque y emparchado, que a duras penas se haba podido levantar en contraposicin a tantos aos de democracias tuteladas y dictaduras, empieza a cambiar otra vez en forma subrepticia. El trabajo de naturalizar esos cambios regresivos est en la tarea de zapa de los medios oficialistas que ocultan, disimulan, exculpan y maquillan esa realidad cada vez ms inhspita, ms hostil, que empobrece de ciudadana y embrutece a su base de respaldo. El que fue envuelto en la trama del discurso granmeditico, empez por justificar la designacin de jueces de la Corte por decreto, despus acept el copamiento irregular de la Magistratura, se resign al aumento desmedido de los servicios y termin por respaldar la persecucin y encarcelamiento de Milagro Sala, una opositora. Y despus se dio cuenta de que est obligado a digerir lo que aprendi a detestar: la desaparicin forzada de Santiago Maldonado en el marco de la represin a la protesta social. Y ahora est a un paso de consentir el avasallamiento de un diario crtico, uno de los pocos medios que no son oficialistas y que en toda su trayectoria ha sido consecuente en las defensa de los derechos humanos.

El/la hombre/mujer se embarc en ese paquete queriendo defender el hecho democrtico, la repblica, el respeto a las instituciones y puso en su voto esa falsa ilusin construida por los medios concentrados. Comenz con pequeas concesiones y al final de ese camino recorrido en tan poco tiempo, termin en el extremo opuesto al que haba deseado. Quien empez como demcrata, se convirti en enemigo de la democracia, de la repblica y de las instituciones, acept la corrupcin de los ricos, el encarcelamiento y la desaparicin de los opositores y el silenciamiento de las voces disidentes.

Ya es un lugar comn. No es una dictadura. Ha sido elegido por el sufragio, funciona el Congreso, no hay 30.000 desaparecidos. Pero con ese efecto anestsico que produce el discurso hegemnico se va construyendo una maqueta de dictadura, un huevo minimalista por lo de mini mal en el que por obra y gracia de los nuevos factores de poder y creadores de subjetividad, el sufragio coexiste con presos polticos, el Congreso coexiste con el hecho de un desaparecido en una protesta legtima de mapuches por sus tierras y ambos con la persecucin y la censura a los opositores. Es un diseo parecido al de las viejas democracias tuteladas que terminan por no ser democracias, sin llegar a ser dictaduras.

Tambin es un lugar comn que todas las dictaduras derrocaron gobiernos democrticos en defensa de la democracia. Y que todas tuvieron un consenso civil que las acompa durante bastante tiempo y que crey en ese argumento ladino y mentiroso. La reiteracin es un dato. Hay un sector de la sociedad que no es democrtico y otro que es llevado fcilmente a posiciones no democrticas. Se los ve desaforados en las redes tratando de defender lo indefendible, furiosos de estar en el lugar que nunca haban deseado. Y hay otro sector que apuesta a la democracia porque es la mejor posibilidad que tiene de mejorar, su nica fuerza es ser mayora. Paradoja: el que respeta la democracia centra su discurso en lo social. En cambio, el ms autoritario centra su discurso en la democracia. Y lo hace como reaccin al discurso social del ms democrtico, al que acusa de dictadura de las mayoras.

En el sistema de medios en Argentina, que se agrupa mayoritariamente del centro a la derecha, el espacio editorial que ocupa PginaI12 nunca fue muy grande y es cada vez ms reducido. Ha sido, sin embargo, un aporte indiscutible a la transicin democrtica. Y el ataque disparado a conciencia usando otro medio de comunicacin, busca su desaparicin definitiva o su reemplazo por alguna forma ms dcil. Para cualquiera que tenga formacin verdaderamente democrtica no hace falta estar de acuerdo con PginaI12. El dato suficiente es que los ataques del gobierno se producen como respuesta al artculo de Horacio Verbitsky sin que nadie los haya desmentido.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/61804-bajo-riesgo



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