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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-09-2017

Carreteras: disfrazar el dficit

Juan Francisco Martn Seco
Contrapunto


Desde que el Tratado de Maastricht estableci los criterios de convergencia y, sobre todo, a partir de la aprobacin del Pacto de Estabilidad, todos los pases miembros de la Unin Europea, en uno u otro momento, han intentado disfrazar sus cuentas (dficit) acudiendo a lo que se ha dado en llamar contabilidad creativa. Se ha instaurado una especie de danza ritual entre los gobiernos nacionales, que pretenden, mediante formas ingeniosas, mantener parte del gasto fuera de la contabilidad oficial, y el rgano comunitario encargado de dar validez a las cuentas (Eurostat), que trata de detectar los nuevos artificios y reconducir las partidas outsider dentro del rebao. Todas estas frmulas coinciden en lo mismo, en configurarse como una operacin de maquillaje con la que disfrazar el dficit y el endeudamiento pblico, pero sin que estas variables sufran la menor modificacin en la realidad, solo en su expresin contable.

Aunque ahora nos pueda parecer mentira, el primer pas que comenz a realizar tales trucos contables fue Alemania. Emple lo que se ha llamado contrato bajo la modalidad de abono total del precio, aunque se le ha conocido ms comnmente con el nombre de mtodo alemn en referencia al pas que lo haba utilizado por primera vez. El sistema era simple. En los contratos de obras cuya realizacin suele durar varios aos, en lugar de pagar al contratista por certificaciones mensuales segn se va realizando el trabajo, todo el precio se abona al final del mismo, y es entonces cuando se contabiliza el gasto. Incluso, en casos extremos, se conviene en que el pago y la anotacin contable se hagan varios aos despus de finalizada la realizacin del contrato. Ni que decir tiene que el precio se ve convenientemente incrementado por el importe de los intereses devengados.

La sencillez del mtodo da pie a analizar y sealar los sofismas y efectos negativos que se siguen de todos estos instrumentos de maquillaje del dficit, y que sern tanto mayores y ms numerosos cuanto ms vaya aumentando su complejidad. La primera evidencia que aparece es que en principio hay poca diferencia en que el sector pblico se endeude con las constructoras o con los bancos, o con los mercados mediante la emisin de ttulos. Resulta obvio que los recursos que se dedican a construir carreteras, depuradoras o vas frreas no podrn dedicarse a otros cometidos tales como hoteles de lujo, fbricas u oficinas, pero ello tanto si los fondos los retira directamente del mercado el sector pblico como si lo hacen las constructoras, con las que a su vez el Estado quedar endeudado. Los efectos son los mismos, excepto en una cosa, que con toda probabilidad el tipo de inters a pagar por el sector pblico ser bastante menor cuando sea este directamente el que recurra a los mercados, que cuando lo haga a travs de intermediarios.

Eurostat termin por corregir la triquiuela (eso s, cuando Alemania haba solucionado su problema) obligando a que la inversin se contabilizase como gasto a medida que se iba realizando la obra, con independencia de cundo se efectuaba el pago. A partir de ese momento, esta modalidad de contratos fue desapareciendo, puesto que resultaban ya intiles para enmascarar el dficit. La historia se ha venido repitiendo con la creacin de otros nuevos instrumentos; se creaban y se utilizaban hasta que Eurostat los descubra y emita las correspondientes reglas contables para corregir la argucia.

Las falsificaciones no solo han venido por el lado de la ocultacin del gasto, sino tambin por la errnea contabilizacin de los ingresos. Ha sido frecuente que los gobiernos mantuviesen en el balance, tanto en el rea fiscal como en la de la Seguridad Social, derechos de cobro que se saba a ciencia cierta que eran ya incobrables, con la intencin de reducir el dficit artificialmente. Eurostat intervino de nuevo obligando a los distintos pases a que, para calcular el dficit, los ingresos se computasen siguiendo el criterio de caja, lo que en puridad no es muy ortodoxo, pero era la nica manera que tena la Comisin de evitar la falsificacin de las cuentas, ya que le resultaba imposible entrar a delimitar qu derechos de cobro eran incobrables y cules no.

El caso ms sonado ha sido el de Grecia, por la importancia y extensin de la falsificacin llevada a cabo y tambin por los muy sofisticados mtodos empleados -mediante el uso de derivados- por el Gobierno conservador de Kostas Karamanls con el asesoramiento de Goldman Sachs. No deja de ser significativo que en esos momentos el vicepresidente para Espaa de este banco de inversiones fuera Drahgui, actual presidente del Banco Central Europeo, lo que muestra hasta qu punto las personas actan de manera muy diferente dependiendo del papel que representan.

En nuestro pas -y supongo que en muchos otros- se han creado empresas pblicas dentro del mbito de las distintas administraciones con la finalidad de que estas les cediesen competencias en distintos campos de la inversin pblica (infraestructuras ferroviarias, hidrulicas o de carreteras). Sirva como ejemplo y refirindonos a la Administracin central el caso del GIF y de las sociedades de aguas. El objetivo en todos los casos es idntico, que el gasto de la inversin no figurase en los presupuestos de la Administracin respectiva y que por lo tanto no computase para el dficit. Los recursos se obtenan o bien por el endeudamiento de las empresas pblicas en el mercado, con lo que figuraba como deuda de ellas y no de la Administracin respectiva -y sin impacto por tanto en el dficit pblico- o bien por la aportacin de la Administracin a las empresas en concepto de ampliacin de capital que, al ser gasto financiero, tampoco se contabiliza a la hora de calcular el dficit.

Todo ello es un andamiaje aparentemente bien construido pero sin consistencia. El endeudamiento de estas empresas pblicas, en la mayora de los casos, est avalado por el Estado, con lo que en realidad es deuda del Estado, y ser el Estado el que tendr que devolverla, ya que las sociedades inversoras no generarn recursos en la cuanta necesaria. Las llamadas ampliaciones de capital no lo son en sentido estricto, sino ms bien transferencias a fondo perdido, por lo que no se las puede considerar gastos financieros, y debe tenrselas en cuenta, por lo tanto, a la hora de calcular el dficit.

Una vez ms, Eurostat tuvo que salir al quite y establecer reglas estrictas para evitar la trampa, aunque en este caso no le ha resultado fcil, porque no lo es saber si la inversin y la empresa encargada de ella va a generar recursos suficientes para autofinanciarse. Nos movemos con previsiones muy discutibles, por lo menos hasta el momento en el que las prdidas se hacen efectivas, tal vez muchos aos despus de haberse realizado el gasto. El engao funcionar o no, total o parcialmente, pero lo que es seguro es que se habrn generado efectos colaterales muy negativos, como el de que al unsono de esa fuerza centrfuga que expulsa de las Administraciones pblicas determinadas reas del gasto pblico, desaparezcan tambin mecanismos de control absolutamente necesarios. Citemos como ejemplo lo ocurrido en Acuamed.

Las Autonomas en Espaa aprendieron tambin la leccin, aplicaron la estrategia en distintas parcelas del gasto o del ingreso. Conviene destacar la construccin de hospitales por medio de concesiones a empresas privadas a las que se les entrega asimismo la explotacin, procedimiento muy usado por ejemplo en la Comunidad de Madrid, que servan ciertamente para disfrazar el dficit y el endeudamiento pblicos, pero que constituan un magnfico negocio para las concesionarias, pero un mayor coste para el sector pblico o un peor servicio para los usuarios.

Todo lo anteriormente sealado es la prueba ms evidente de que el nominalismo se ha adueado del anlisis econmico acerca del dficit pblico. Parece que la importancia no estriba en la realidad sino en su formalizacin contable, y esta tiene que regirse por una casustica talmdica. En los momentos actuales, se ha llegado a un punto lgido en la materia. Es la misma Comisin la que pretende jugar a este escondite. Intenta, como en tantas otras cosas, cuadrar el crculo. Por una parte, se reconoce que la Unin Europea no puede continuar manteniendo una poltica econmica deflacionista, que la poltica monetaria no basta y que se precisa caminar hacia una poltica fiscal expansiva. Pero, al mismo tiempo, no se quiere or hablar de incrementar, ni aunque sea un euro, el presupuesto comunitario; ni los pases que podran invertir por su cuenta (como Alemania) estn dispuestos a hacerlo, lo que crea una situacin curiosa cercana al abracadabra, o a la pura alquimia.

En este orden de cosas se inserta el plan Juncker con el que creen haber encontrado la piedra filosofal: practicar una poltica expansiva sin poner un euro sobre la mesa. Y a l se ha querido agarrar Rajoy con ese invento de las asociaciones pblico-privadas. El Gobierno espaol no est dispuesto a subir ms los impuestos, entre otras razones -adems de la ideolgica- porque se lo impide el acuerdo que ha formalizado con Ciudadanos. Por otra parte, sabe que tiene que abandonar ese camino enfangado del expediente de dficit excesivo. Bruselas no estara dispuesta a nuevas prrrogas. Y adems, no puede continuar indefinidamente con cifras tan reducidas de inversin pblica. Entre otros motivos porque las constructoras se le sublevaran. Cmo salir de esta contradiccin? Recurriendo a la cbala de lo que se llama contabilidad creativa, aunque creativa solo en la imaginacin.

A mediados del mes pasado el presidente del Gobierno present un magno proyecto de inversin en carreteras de 5.000 millones de euros, pero, oh!, milagro!, sin que eso afecte lo ms mnimo al presupuesto y por consiguiente al dficit. Lo denominan pago por disponibilidad y consiste en lneas generales en licitar la concesin de una obra que solo comenzar a pagarse a su entrega (ntese la similitud con el llamado mtodo alemn), pero en cmodos plazos de hasta treinta aos, incrementndose con los gastos de mantenimiento del que durante ese tiempo se encargar la misma empresa adjudicataria. El parecido con la construccin de hospitales por la Comunidad de Madrid en tiempos de Esperanza Aguirre es palpable.

Es difcil poder justificar, tal como se quiere hacer, que la operacin se realiza sin incremento de deuda pblica, y por lo tanto del dficit. Es tener ganas de engaarse y de intentar (porque imagino que no lo consigue) confundir a los dems. Si las obras no se financian con peaje, tienen que hacerlo con incrementos de impuestos, bien sean actuales o futuros. Actuales, no, porque el gasto no se va a imputar al presupuesto de este ao, ni siquiera al del siguiente, ni al del siguiente Luego, s se va financiar con tributos a lo largo de treinta aos, la operacin, llmese como se llame y se vista como se vista (Plan Juncker, Banco de inversin, endeudamiento de los constructores, etc.), aumentar la deuda pblica.

Como tambin va a incrementar el dficit y el endeudamiento pblico el dinero que la Hacienda Pblica va a tener que desembolsar a travs de la Sociedad Estatal de Infraestructuras Terrestres (Seittsa) para rescatar las nueve autopistas en quiebra. Y eso que eran de peaje. Se calcula que unos 5.000 millones de euros (aun cuando SEOPAN estima que sern 8.000). Son las mismas autopistas de las que la anterior ministra de Fomento y ahora presidenta del Congreso afirmaba que no iban a costar un euro al contribuyente (igual promesa hicieron Solbes y Salgado respecto de la crisis bancaria). Y es que las asociaciones pblico-privadas siempre dejan las prdidas para el Estado y las ganancias para los privados. Sin duda ocurrir lo mismo (con peaje o sin peaje) con el plan que ahora se anuncia.

Lo ms chocante de este plan es que parece tener la aquiescencia de la Unin Europea para que no afecte al dficit y al endeudamiento (el contable se entiende, porque sobre el real la UE no puede nada). De idntico modo se cree que se va contar con la aprobacin de la Comisin para no computar los 5.000 u 8.000 millones del rescate de las nueve autopistas de peaje en concurso de acreedores. Y es tambin semejante a lo que ocurri con los recursos destinados a sanear los bancos, cuando se permiti no contabilizarlos como prdidas a la hora de calcular el dficit pblico. Las normas en la Unin Europea se adaptan en funcin de los intereses y de la presin que puedan ejercer los pases implicados, y tambin de las propias necesidades de la Unin para superar sus propias contradicciones y hacer posible lo imposible. Eso s, sobre el papel no sobre la realidad, que la realidad es terca y tozuda.

www.martinseco.es

Fuente: https://www.republica.com/contrapunto/2017/08/10/carreteras-disfrazar-el-deficit/



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