Portada :: Espaa :: Rebelin en los cuarteles
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-09-2017

Espaa: los intereses creados

Manuel Ruiz Robles
Rebelin


Mejor que crear afectos es crear intereses (acto II escena IX)

Jacinto Benavente


La grave crisis del Rgimen del 78 no es ms que un sntoma de otra crisis mucho ms profunda, desdibujada por la niebla de la historia, que viene de muy lejos: la descomposicin del imperio nacional-catlico que llamamos Espaa.

Sugiero al amable lector que vea, si no lo hubiese hecho ya, el excelente film dirigido por el cineasta Salvador Calvo: 1898 Los ltimos de Filipinas.

La modlica Transicin, como origen de la crisis terminal del Estado borbnico, en la que probablemente estemos inmersos, consisti en una reforma del franquismo, pactada por un ncleo de lderes polticos, entre los que se encontraba Santiago Carrillo, Secretario General del Partido Comunista de Espaa PCE; el principal partido de la oposicin a la dictadura en la clandestinidad.

Un partido, el PCE, que haba luchado heroicamente, con numerosos mrtires asesinados por el franquismo, entre ellos el dirigente comunista Julin Grimau, detenido en 1962 por la Brigada Poltico-Social, torturado en las mazmorras de la Direccin General de Seguridad (DGS), y finamente condenado a muerte y fusilado en 1963. Acto final de una farsa de consejo de guerra, constituido por militares fascistas de alta graduacin, sin ninguna preparacin jurdica. Este asesinato gener una ola de protestas en todo el mundo, incluido el Papa de Roma, que intercedi por l.

Un partido, el PCE, que contaba con el valiossimo apoyo de las Comisiones Obreras, lideradas por Marcelino Camacho - ni nos domaron, ni nos doblaron ni nos van a domesticar - y de numerosos movimientos sociales, que incluan una plyade de intelectuales y artistas valerosamente comprometidos con el antifascismo.

Todo este movimiento antifascista fue deliberadamente desmovilizado y liquidado en la Transicin, como contraprestacin de los servicios cortesanos de Don Santiago; personaje esencial que se prest al blanqueo de la figura del rey, de forma ostentosa, hasta el final de sus das. Absolutamente necesario, a su vez, para alcanzar el reconocimiento y promocin personal que el astuto Secretario General ambicionaba; conferido por el poder franquista que domin la Transicin.

La demonizacin del PCE por parte de la dictadura, y en particular de su Secretario General, facilitaron al rgimen la coartada de la reconciliacin nacional a fin de abortar una salida verdaderamente democrtica, que desembocase en un proceso constituyente en libertad, es decir en la III Repblica federal.

Fue un complejo proceso cuyo objetivo estratgico era el mantenimiento de la hegemona del poder franquista y el de sus herederos, incluida la monarqua, en un nuevo rgimen, que se proyect desde las cancilleras del imperio.

Se trataba del desarrollo de un nuevo sistema, mediante elaboradas tcnicas de marketing poltico, hbilmente complementadas con el terror que inspiraba una cpula militar ferozmente fascista, junto a la cooperacin necesaria de algunos dirigentes de la izquierda. Consisti finalmente en una reforma de las leyes ms antidemocrticas de la dictadura franquista, muchas de las cuales siguen hoy vigentes, y la concesin de unas escasas libertades democrticas, hoy en franco retroceso.

La preconstitucional e ilegtima Ley de Amnista, en realidad ley de punto final, ignor a miles y miles de ciudadanos asesinados vilmente por la dictadura franquista, cuyos esqueletos, esparcidos por las cunetas, siguen sin ser exhumados y constituyen una gigantesca fosa comn sobre la que se asienta el ilegtimo poder del rey y de su rgimen; jurdicamente una extensin del anterior: de la ley a la ley.

La ambicin personal de un ncleo muy influyente de polticos de izquierdas, opuestos formalmente a la dictadura, y sus prisas por alcanzar puestos de gran relevancia en el nuevo rgimen, les llev a colaborar con el enemigo: un ejrcito procedente del nazi-fascismo, cuyo jefe supremo era Juan Carlos de Borbn y Borbn, nombrado heredero directo, a ttulo de rey, por el dictador genocida Francisco Franco.

Una poderosa trama oculta qued durmiente en la Transicin. Este aspecto, poco conocido del gran pblico, qued magistralmente narrado, en forma de ficcin novelada, por la escritora y periodista Enriqueta de la Cruz en El Testamento de la Liga Santa.

Hoy levantan cabeza.

La abdicacin del rey en junio de 2013, presionado por una maniobra palaciega, sin el ms mnimo decoro democrtico, entroniz de nuevo en el Estado espaol a dos reyes: Juan Carlos de Borbn y Borbn, que ostenta hoy en da la dignidad de rey de manera vitalicia y que, como todo el mundo sabe, es un rey vividor y juerguista a costa del pueblo, comisionista de la sanguinaria monarqua de Arabia Saud. Este rey, vividor y juerguista a costa del pueblo, realiza exclusivamente las funciones que le asigna su sucesor, Felipe de Borbn y Grecia, conocido como Felipe VI; vstago de la vieja casta borbnica que, a su vez, ha sido proclamado rey de Espaa.

Toda aquella maniobra, urdida por la trama, qued cocinada tras los muros de palacio, sin haber previamente consultado en referndum al pueblo espaol. En fin, todo muy democrtico, como corresponde a la modlica Transicin.

Este ptrido rgimen monrquico-parlamentario tiene ya poco recorrido. Sin embargo, los Borbones en apuros, siempre recurrieron a sus fieles aliados, los cruzados nacional-catlicos; como hizo Alfonso de Borbn y Habsburgo-Lorena, alias Alfonso XIII, que concluy su reinado haciendo mutis por el burladero. O a maniobras antidemocrticas, como en el caso de Juan Carlos de Borbn y Borbn, alias el campechano, con su autogolpe del 23 de febrero de 1981, que suscit la connivencia de una casta poltica cuyo inters era descabalgar al presidente constitucional Adolfo Suarez, alzndose con el gobierno del Estado espaol; finalmente enajenados por el enorme poder que les otorg la nueva situacin, enriquecindose descaradamente de forma ilcita y mafiosa.

Esta situacin de pudrimiento alcanza tambin a una parte influyente del Ejrcito, como pone de manifiesto el valeroso teniente Luis Gonzalo Segura, denunciante de corrupcin, con pruebas irrefutables, en su nueva obra El Libro Negro del Ejrcito Espaol.

Hoy en da, el procs, es la muestra ms palpable de una asombrosa rebelin democrtica, impulsada por una mayora de la ciudadana de Catalua, que, exigiendo su derecho a expresarse en libertad, ha dado conscientemente, o no- el pistoletazo de salida para liquidar pacfica y democrticamente el rgimen del 78.

Dicho proceso es en realidad la continuacin de una Revolucin en marcha, vote o no el pueblo de Catalunya el 1.O. No se trata, pues, de una algaraba, como afirmaba el Sr. Rajoy. Quien no sepa o no quiera ver lo que est sucediendo, quedar relegado en el devenir de nuestra patria comn, que ser finalmente una Repblica federal o confederal; lo que muchos deseamos, por el bien de nuestros pueblos.

Gurdese, por lo tanto, Sr. Rajoy, de los Borbones, de los militares nacional-catlicos y de los colaboracionistas dinsticos, es decir monrquicos, tentados, como todo indica, de editar la segunda edicin de una nueva maniobra auto-golpista en versin light, a fin de poner a salvo su corona, tan rentable para algunos; descabalgndole a usted, manu militari, del gobierno de la nacin.

El surgimiento de la rebelin ciudadana del 15M, que brot pueblo en las plazas; las crecientes diadas; las mareas gallegas; las confluencias; la toma democrtica de los ayuntamientos, parlamentos autonmicos y parlamento de la nacin por las fuerzas del cambio; la valerosa rebelin de las bases del PSOE, exigiendo la unidad de las izquierdas, frente al golpe interno promovido por un sector colaboracionista del aparato del partido; etctera; son, sin lugar a dudas, los primeros fulgores de una revolucin pacfica que no podrn impedir las fuerzas reaccionarias sin el recurso a una mayor represin y -en ltima instancia- a la violencia armada; de imposible ejecucin frente a una marea pacfica y democrtica de tal amplitud.

La izquierda colaboracionista, emboscada en un sector de la izquierda llamada dinstica, es decir monrquica, contraer una grave responsabilidad histrica si se deja arrastrar por el poder franquista a una espiral de represin de consecuencias imprevisibles.

Estemos, pues, vigilantes; con valor: No tic por.

Por ello, hoy ms que nunca, alcemos nuestra voz y digamos Viva la Repblica!

Manuel Ruiz Robles, capitn de navo (R) de la Armada, portavoz del colectivo de militares demcratas Anemoi.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter