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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-09-2017

El culto al militarismo

Carlos Meneses Reyes
Rebelin


La visita del Papa Francisco I ha embriagado de optimismo a quienes han asistido a los actos de su presentacin, como a quienes siguen por las cadenas televisivas su visita de cuatro das a Colombia.

Respetando el fervor religioso, destaco el factor de informacin a millones de colombianos(as) sobre los estragos del conflicto armado interno. Resalto el contenido poltico y social de sus desplazamientos a lugares de hecho y la recepcin de testimonios del drama padecido por los habitantes de la nacin colombiana. Los rditos polticos destacan. El partido de las Farc despliega su constante de perdn. El de la extrema derecha, oportunista, pesca en ro revuelto.

Al negarse a asistir a los actos protocolarios, el ex presidente o mejor, el senador Uribe se coloca en segunda fila yo no fui (a la calle 26) a que me viera el Papa trina; explicando su escaso squito con dos pancartas, que por primera vez los medios dictatoriales de la informacin en Colombia, no le acatan. Al centro democrtico (CD) le sucede como a la oposicin venezolana: dentro del sistema imperante; pero con el galimatas, es decir, el lenguaje oscuro e impropio de calificativos y palabras, generando confusin de ideas a sus electores y de espaldas a la verdad y a la realidad poltica. Coinciden en que el objetivo no es un programa de gobierno de inspiracin popular, sino en el desgaste iconoclasta, de la imagen del presidente Maduro all y del presidente Santos, ac. Cmo se dice se mamaron. Pero cualquier desprevenido no observa que la ganancia ha sido el fortalecimiento de lo institucional falaz, engaoso y falso, que las Victimas del conflicto en Colombia provienen de afectados por el paramilitarismo y por las guerrillas. Ha cundido un velo de silencio sobre la responsabilidad del terrorismo de Estado en Colombia. El glorioso ejrcito colombiano o fuerzas armadas estatales del conflicto, ha pasado por el tamiz del agache, sin romperle, ni mancharle. Jams se haba sentido la presencia de una doctrina militarista vigente, como en esta ocasin de la visita papal. El que el comandante del ejrcito nacional le haya entregado al Papa una virgen ataviada con un uniforme camuflado y exhibido el dolor en la revictimizacin de los mutilados en sus filas, hiere cualquier sensibilidad neutral de la Iglesia.

Por ello la izquierda destaca que Uribe y Santos, son caras de la misma moneda oligrquica; eso s una ms desgastada que la otra.

Qu se espera de Medelln

Hoy sbado 9 de septiembre de 2017, llega el Papa Francisco a la ciudad de Medelln, para lo cual destaco el contenido del artculo del profesor Renn Vega Cantor, publicado en Rebelin.org, La hipcrita solidaridad de los paisas del Atltico Nacional, Cito: Hay que decir que en las ltimas dcadas, como resultado de dos fenmenos complementarios, el trfico de narcticos y el paramilitarismo (los cuales confluyen en un poltico regional que lleg hasta la Presidencia), el apelativo paisa se convirti en sinnimo de traqueto, sicario y paramilitar y se generalizaron las patraas sobre la supuesta grandeza del pueblo paisa, encaminadas a legitimar tropelas, robos, crmenes y expropiaciones que han llevado a cabo terratenientes, ganaderos y empresarios, tanto en Antioquia como a lo largo y ancho del pas. Paisas lloran a futbolistas pero exigen que continue la guerra de exterminio. (resalto). Fueron los mismos que el 2 de octubre pasado votaron en el Plebiscito por la continuacin de la guerra. Con un 63% (431 mil votos) del total de sufragantes. Regin en la que los gobernantes de turno se han encargado de influir o inculcar peligrosa tendencia de identidad o idiosincrasia paisa en la cual destaca que el grandioso pueblo paisa, puesto que sus gobernantes locales no aluden a los colombianos. Pasan de una polarizacin del pas a una estrategia de secesin regionalista que alarma la suerte de la unidad de la nacin colombiana. Como quien dice un pas excluyente en el que solo quepan las castas predominantes. As como pretendieron darle a monseor Ordoez (el ex procurador), fallaron en la tentativa de condecorar al papa con el mismo collar de arepas y el insulso decreto de visitante o ciudadano ilustre! El Estado Vaticano, no lo acept!

Y qu de Cartagena?

La Perla del Caribe y la ms bella de sus ciudades, encierra la contradiccin de ostentar el mayor grado de inequidad, abandono, miseria y galopante corrupcin. Que lo sepa el mundo. Pese a que los medios presentarn las ostentosas edificaciones de eventos internacionales; las pomposas obras nuticas y puntos de marina; que devele la visita del Papa la accin humanitaria de san Pedro Claver, la intensidad de la Cartagena profunda, inculta y segregada racialmente.

Que el mundo conozca a la Colombia real, injusta e inequitativa, en la que callarn los fusiles; pero se alzar incontenible la lucha social, poltica e emancipadora de su pueblo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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