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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-09-2017

Los celos

Jaime Richart
Rebelin


Entre las varias acepciones que tiene la palabra celo en el diccionario de la Real Academia Espaola, la stima, Sospecha, inquietud y recelo de que la persona amada haya mudado o mude su cario, ponindolo en otra es la definicin que coincide con el significado en plural, celos, que tiene en el lenguaje coloquial... En otros sitios se puede leer que los celos son una respuesta emocional que surge cuando una persona percibe una amenaza hacia algo que considera como propio.

Desconozco el impacto que el sentimiento de los celos haya causado y cause en la literatura oriental, pero en la nuestra, sobre los celos se alzan muchas obras de arte antolgicas No tantas como sobre el amor, el odio o la ambicin, pero suficientes como para expresar un modo de ver y de sentir la vida y en su caso padecerla.

Ciertamente los celos, estrechamente ligados a otro sentimiento, el de posesin, pertenecen a una fase poco evolcionada de los mbitos psicosomticos de la sociedad. Pero paradjicamente (la vida y la realidad estn repletas de paradojas; es ms ambas son pura paradoja), tambin pueden situarse en una fase involutiva que regresa al estado primitivo en el que la posesin real de la hembra por el macho y el sentimiento de propiedad de las cosas corrientes son una misma cosa. El macho ms fornido se apropia de las hembras que desea, pero sin una exclusividad propia del sentimiento de pertenencia sexual sino propia del sentimiento de propiedad.

Pues bien, las sociedades actuales, unas en un momento y otras en otro, regresan al origen con una particularidad: el grado de civilizacin ms avanzado en este aspecto, tanto del macho como de la hembra, consiste en sentirse o al menos mostrarse indiferente ante la mudacin del sentimiento del amor, de la atraccin sexual o de ambos por parte del otro o de la otra. A esa imperturbabilidad del nimo se la considera hoy lo civilizado.

La consecuencia es una fcil desconexin sentimental, a menudo demasiado temprana, entre los componentes de la pareja que en el caso de no tener hijos no pasa de ser un avatar excitante o estimulante ms para la vida ordinaria. Pero que en el caso de tenerlos, los efectos de la ruptura en los hijos pueden ser francamente desastrosos para el desarrollo integral de la personalidad de los hijos. Lo puede constatar hoy da las estadsticas de psiquiatras, de psiclogos y de sacerdotes.

Indudablemente los celos, no pudiendo medirse ms que por la reaccin de quienes los padecen, cuando son desmedidos en efecto son nefastos para el equilibrio emocional. Pero en cambio, cuando son moderados y eventualmente vigilantes, actan por el contrario como cortafuego o salvaguarda de la estabilidad emocional de la pareja y del instituto familiar. Es decir, como tantas cosas de la vida individual y social: deseo, aversin, desconfianza, codicia, temor, etc, el grado de gravedad, se que llega a transformar un sentimiento en patologa, depende de la capacidad de su autocontrol y de la manera de administrarse. Por s mismos lo celos no son buenos ni malos, como por s misma la confianza excesiva puede ser tan torpe como la desconfianza permanente. Porque administrarlos significa combinarlos con el respeto por el otro o la otra y con los efectos que en cadena puedan derivarse de la reaccin buen contra el otro o la otra... o bien contra s mismo. Pero administrarlos, cuando hay por medio prole de corta edad, puede significar tambin por parte de quien los siente, transformarlos en grandeza; es decir alzarlos como escudo frente, quiz pero a menudo, a la ligereza , frente al capricho y frente a la irresponsabilidad... Lo contrario no es civilizado: es el colmo del egosmo y del slo pensar en uno mismo. Pues el individuo, cuando tiene hijos, debe remontarse por encima de s, superarse y hacer en muchos casos del renunciamiento en provecho de ellos o en su no perjuicio, su motor de vida. Una sociedad que no est cimentada en este basamento est condenada a su desmenbracin y a larga a su disolucin.

En consecuencia, el corolario sociolgico, y de consuno poltico y organizativo, ms importante de este tiempo para la sociedad, el Estado y las leyes, debiera ser no autorizar el divorcio hasta que los hijos alcancen una edad a determinar por consenso... El individuo con hijos podr tener un comportamiento indeseable en relacin a ellos y a su madre o a su padre, pero el Estado no se har responsable si no le permite el divorcio hasta que el hijo haya cumplido esa edad (catorce aos, por ejemplo). Mientras que si las leyes del Estado lo consienten siendo nio o la hija el hijo, el Estado se estar haciendo cmplice de la frivolidad.

La cuestin, el drama o la tragedia de la vida en esta Era es otra paradoja: si el ser humano vive sin ningn apego al planeta, lo destruye y lo agota, y est a punto de descubrir que el dinero no se come cmo se ha de pretender que el primero y ms excelso fin del individuo es contribuir al desarrollo de una robusta personalidad del hijo sin exponerle a otros contratiempos que los naturales, y evitarle los efectos quiz traumticos de un divorcio a cuya asimilacin quin sabe si el hijo no habr de dedicar el resto de su vida?

Aun as lo cierto es que los celos, as como la repulsin, el miedo o cualquier otro apetito pueden actuar sobre el individuo de un modo alternativo: bien enfermizo y funesto, bien significativamente precautorio de lo que no le conviene... todava, ni conviene todava a los hijos que estn bajo su responsabilidad o su tutela...

 

Jaime Richart, Antroplogo y jurista.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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